Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicadores
Capítulo 3 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Revisión de las políticas contra la pobreza urbana

Calles a contramano y nuevas avenidas

El intento de mantener alejadas a las masas: fracaso de una estrategia

Respuesta a las necesidades de los pobres en materia de vivienda

Un avance cuántico: nuevo escenario para la vivienda

Regulación de los mercados de suelo urbano: ¿misión imposible?

Promoción, votos y acción: la necesidad de liderazgo

Una dosis de realismo

Preparing for the Future

Preparing for the Future

“La formación de tugurios no es ni inevitable ni aceptable”.(27)

Dentro de un futuro previsible, la mayor parte del crecimiento demográfico mundial ocurrirá en los centros urbanos de los países de ingresos medianos y bajos. El logro de las metas de reducción de la pobreza y la desigualdad de género y otros ODM dependerá en gran medida de que se adopten políticas y prácticas urbanas eficaces.

Recientes iniciativas alientan las perspectivas de un enfoque más proactivo respecto del crecimiento urbano y, en especial, de las necesidades de los pobres urbanos. Por ejemplo, el Banco Mundial ha encomendado un estudio de la dinámica de la urbanización mundial con el fin de ayudar a los gobiernos de los países en desarrollo a prepararse para el inminente crecimiento masivo de la población urbana(28). Este estudio no se centra especificamente en las necesidades de los pobres con respecto al uso del suelo, sino en la expansión urbana en general, destacando la necesidad de formular planes realistas para un crecimiento inevitable(29). En el Recuadro 17 se presenta una aplicación práctica de dicho enfoque.

17

PREPARATIVOS PARA LA EXPANSIÓN URBANA EN LAS CIUDADES INTERMEDIAS DEL ECUADOR(1)

Un proyecto del Banco Mundial destinado a mejorar las condiciones de vida de los pobres urbanos del Ecuador tiene como principal objetivo satisfacer las futuras necesidades de vivienda en cinco ciudades de tamaño medio. Se prevé que esas cinco ciudades duplicarán su población dentro de los próximos 15 a 30 años y triplicarán, o triplicarán con creces, su área territorial urbana. Es sorprendente que los planificadores, en su mayoría, no hayan considerado realmente las implicaciones de esas proyecciones de crecimiento de la población. Para absorber el crecimiento previsto será necesario proceder a una reclasificación oficial del uso del suelo en la periferia de las ciudades, para pasar de una zonificación rural a zonificación urbana, y luego ampliar el perímetro oficial de la zona urbana a fin de incluir el aumento previsto en la superficie edificada.

En esas ciudades no hay escasez de lotes a precios asequibles para los pobres. Los lotes residenciales, en su mayoría, son proporcionados por propietarios de tierras privadas o por empresas inmobiliarias que subdividen y venden tierras dotadas de un mínimo de servicios; otros lotes están ocupados por invasores. Para prevenir los aumentos especulativos en los precios y asegurar que el suelo urbanizado siga siendo costeable para los pobres urbanos, es preciso garantizar una oferta sostenida de suelo urbano accesible. A fin de hacer frente a este problema, es necesario que las municipalidades se preparen activamente para la expansión urbana adoptando las siguientes medidas: a) ampliar el perímetro de sus ciudades; b) planificar redes viales en las zonas de expansión; c) ubicar la necesaria franja de entre 25 y 30 metros de ancho con servidumbre de paso para la instalación de infraestructura sub­­te­rránea; y d) obtener los derechos al uso del suelo mediante la aplicación del principio de dominio eminente, o bien por el trueque de tierras entre distintos propietarios, según sea necesario. Asimismo, se pueden utilizar préstamos del Banco Mundial para la adquisición de suelo destinado a viales urbanos (al valor de mercado del suelo declarado a los organismos fiscales) cuando sea oportuno.


En este capítulo se ha argumentado que, para adoptar posiciones proactivas, será necesario un cambio tanto conceptual como operativo. En lugar de debatir cuán rápidamente deben crecer las ciudades, los gobiernos urbanos (y otras instancias interesadas) deben planificar para que el crecimiento previsto se efectúe de una manera tan eficiente y equitativa como sea posible. En lugar de fijar normas que reflejen lo que debe ocurrir, deberían negociar con los residentes locales estándares que reflejen lo que puede lograrse. En lugar de regular el uso del suelo para frenar el crecimiento urbano, deberían utilizar medidas regulatorias para contribuir a establecer emplazamientos seguros y aptos para la vivienda de bajos ingresos.

Los planificadores urbanos y nacionales no pueden lograr nada de esto actuando por sí mismos. Es preciso que tengan presentes las necesidades, estén abiertos a las posibilidades y apoyen las acciones impulsadas localmente para satisfacer dichas necesidades. Los bancos de desarrollo y las organizaciones internacionales, entre ellas el UNFPA y ONU-Hábitat, pueden contribuir a impulsar este programa con conocimientos técnicos, tareas de promoción y diálogo de políticas.

La comunidad internacional y el público en general tienden a centrar la atención en las megaciudades y las conurbaciones espectaculares. Sin embargo, el grueso del crecimiento urbano tendrá lugar en las ciudades de tamaño medio y pequeño, las cuales suelen disponer de escasos recursos y pocos servicios pero, en general, tienen un más fácil acceso a la tierra. Sería posible lograr mucho más con muchos menos recursos si se ayudara a las ciudades pequeñas a generar y utilizar información adecuada, a la vez que se proporcionan otros tipos de apoyo. Así se lograría que la transición urbana fuera más eficaz para promover el objetivo mundial de reducir la pobreza.

 

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