Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicadores
Capítulo 2 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Los pobres urbanos: esperanza frente a desolacion

Los dramas ocultos de los pobres urbanos

Tugurios: desmesurada concentración de la pobreza

Las persistentes disparidades

Bienestar y autonomía de la mujer: pilares de las ciudades sostenibles

Contradicciones sociales en las ciudades en crecimiento: diálogo y discordia

Los cambiantes perfiles demográficos de las ciudades en crecimiento

Como mejorar la gobernabilidad urbana e involucrar a los pobres: lo que debe hacerse

Contradicciones sociales en las ciudades en crecimiento: diálogo y discordia

LA ACELERACIÓN DEL CAMBIO CULTURAL

A partir del decenio de 1950, la rápida urbanización ha sido un factor catalizador del cambio cultural. A medida que va avanzando la globalización, la transición urbana está ejerciendo enorme influencia sobre las ideas, los valores y las creencias. Esas transformaciones no han sido tan homogéneas ni han estado tan libres de tropiezos como habían pronosticado los científicos sociales. Las crecientes brechas entre distintos grupos sociales aumenta la visibilidad de las desigualdades. En este clima, las grandes ciudades pueden generar creatividad y solidaridad, pero también agudizan los conflictos.(64)

Las ciudades en acelerado crecimiento, especialmente las de mayor magnitud, incluyen varias generaciones de migrantes, cada una con diversos antecedentes sociales y culturales. Es así como la vida urbana expone a los recién llegados a múltiples estímulos culturales y les ofrece nuevas opciones sobre diversas cuestiones, que oscilan desde la manera de organizar sus familias hasta el empleo de su tiempo libre. En este sentido, la urbanización proporciona oportunidades de gran desarrollo cultural y es un importante impulsor de la modernización. Asimismo, mediante la interacción de los nuevos residentes urbanos con los de las zonas rurales, se acelera el cambio social en diferentes regiones.

Al mismo tiempo, es posible que los nuevos residentes urbanos pierdan contacto con normas y valores tradicionales. Tal vez tengan nuevas aspiraciones, pero no siempre disponen de los medios para plasmarlas en la realidad y esto, a su vez, puede conducir a que tengan una sensación de desarraigo y marginación, con las consiguientes crisis de identidad, frustración y comportamientos agresivos. Muchas personas de los países en desarrollo también asocian el proceso de modernización y globalización con la imposición de valores occidentales sobre sus propias culturas y esto es motivo de resentimiento.(65)

URBANIZACIÓN Y RESURGIMIENTO RELIGIOSO

El resurgimiento de la fe religiosa en una gran variedad de formas es una de las más novedosas transformaciones culturales que están ocurriendo simultáneamente con la urbanización. Se preveía que la rápida urbanización iría acompañada del triunfo de la racionalidad, los valores seculares y la desmitificación de la percepción del mundo, así como la pérdida de protagonismo de la religión, que pasaría a un plano secundario. Pero ha ocurrido todo lo contrario: en muchos países ha renacido el fervor religioso.

La propagación de los nuevos movimientos religiosos es principalmente un fenómeno urbano(66), como ponen de manifiesto, por ejemplo, el islamismo radical en la región de los países árabes, el protestantismo evangélico en América Latina y partes de �frica y el culto de Shivaji en algunas partes de la India. En China, donde las ciudades están creciendo con enorme aceleración, los movimientos religiosos están ganando rápidamente gran número de fieles.

La creciente urbanización, sumada a un más lento desarrollo económico y a la globalización, ha contribuido a la diversidad religiosa, como parte de la multiplicación de las subculturas urbanas. En lugar del renacer de una tradición, los nuevos movimientos religiosos pueden considerarse adaptaciones de la religión a las nuevas circunstancias.

La investigación se ha centrado sobre todo en los credos religiosos extremistas— que, en verdad, han ganado numerosos seguidores—y, por ende, hay tendencia a englobarlos bajo el título de “fundamentalismoâ€�. No obstante, el resurgimiento religioso asume formas diversas con diferentes efectos, desde las filosofías de la desafección como la de “la nueva eraâ€� (new age), hasta aquellas otras que optan por una decidida inmersión en los procesos políticos. Dentro de esta amplia gama hay múltiples manifestaciones de credo religioso, que, en conjunto, están causando rápidos cambios en la dinámica política y en la identidad social de los actuales ciudadanos del mundo.(67)

VIOLENCIA E INSEGURIDAD EN LAS CIUDADES

La violencia interpersonal y la inseguridad están aumentando, particularmente en las zonas urbanas de los países más pobres. Esa situación se cobra un enorme precio, tanto a nivel personal como a nivel comunitario e incluso nacional, y se está transformando rápidamente en un grave problema de seguridad y salud pública. La violencia tiende a ser más grave en las ciudades más grandes y las que crecen más rápidamente.

Las condiciones de vida cotidiana de los pobres urbanos están fuertemente correlacionadas con la exclusión social y la desigualdad, que tienden a ser más flagrantes y generar mayor resentimiento en las ciudades.(68) Asimismo, pueden elevar el potencial para que surjan conflictos, delincuencia o violencia. La insuficiencia de las instituciones estatales, particularmente de la policía y del sistema judicial, afecta más gravemente a los pobres. Las mujeres son las principales víctimas, particularmente de la violencia doméstica y sexual.

El aumento de la violencia también se asocia con la globalización y las políticas de ajuste estructural, las cuales han agravado la desigualdad y reducido al mismo tiempo la capacidad del Estado para adoptar medidas correctivas. Las organizaciones delictivas han aprovechado la ampliación de los mercados para crear una economía delictiva mundial, promoviendo nuevas formas de fraude electrónico y de tráfico internacional ilegal.(69) La mundialización de la industria de drogas ilícitas, en particular, tiene un efecto multiplicador sobre la violencia y la delincuencia.

La violencia desencadena una amplia gama de efectos directos e indirectos sobre la organización económica, política y social y tiene enormes consecuencias sobre el desarrollo. Por ejemplo, si la región de América Latina tuviera una tasa de delincuencia similar a la del resto del mundo, su producto interno bruto per cápita “podría ser mayor en un asombroso 25%”.(70)

La delincuencia y la violencia también afectan la organización del espacio urbano. La clase media y las clases más altas, en situación económica más holgada, se rodean de muros protectores y contratan servicios de seguridad privados. Pero la propia privatización de la seguridad puede ser fuente de mayor violencia y de violación de los derechos humanos.(71)

Los efectos de la delincuencia, el robo, la violación y los asaltos son mucho más severos sobre las comunidades más pobres. Los efectos más nocivos tal vez sean la erosión del capital social—la confianza recíproca y sostenida entre vecinos y miembros de una comunidad— que, en sí mismo, es una eficaz protección contra la delincuencia.(72)

Es particularmente importante señalar que los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad son quienes cometen el mayor número de actos de violencia y también sus principales víctimas. El pronunciado aumento de la población jóven que se avecina (la llamada “burbuja juvenil�) podría augurar un recrudecimiento de la violencia, a menos que se adopten de inmediato medidas preventivas. Aun cuando las mujeres son especialmente vulnerables a la violencia y el acoso sexuales, los varones tienen mucho mayores probabilidades de ser víctimas de crímenes violentos (Gráfico 5). Los hombres jóvenes son quienes perpetran la mayoría de homicidios y, a la vez, sus principales víctimas.

Como ocurre con muchas de las situaciones descritas en este informe, para abordar eficazmente la violencia urbana es necesario tener una perspectiva de más largo plazo. Las causas profundas de la delincuencia no se pueden eliminar de la noche a la mañana. Los encargados de formular políticas deben abordar la violencia, no sólo como una cuestión de patología social, sino también como una limitación fundamental de las condiciones de vida de los pobres. (73) Para modificar la tendencia hacia una creciente violencia es menester aplicar medidas eficaces contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.


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