Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicadores
Capítulo 2 Printer Friendly imprimir artculo
Chapter 1 Los pobres urbanos: esperanza frente a desolacion

Los dramas ocultos de los pobres urbanos

Tugurios: desmesurada concentración de la pobreza

Las persistentes disparidades

Bienestar y autonomía de la mujer: pilares de las ciudades sostenibles

Contradicciones sociales en las ciudades en crecimiento: diálogo y discordia

Los cambiantes perfiles demográficos de las ciudades en crecimiento

Como mejorar la gobernabilidad urbana e involucrar a los pobres: lo que debe hacerse

Las persistentes disparidades

Ninguna de las desventajas que padecen los pobres urbanos, en comparación con los demás habitantes de las ciudades, es más pronunciada que la relativa a los servicios de salud.(12) Las mujeres pobres están en situación particularmente desventajosa. Aun cuando el ingreso en efectivo es mucho mayor en las ciudades que en las aldeas, la pobreza de ingreso es sólo uno de los aspectos de la pobreza urbana; otros son: mala calidad y hacinamiento de la vivienda, falta de servicios públicos y de infraestructura, entre ellos agua corriente, instalaciones de saneamiento, recolección de residuos, desagües y calles, así como la inseguridad en la tenencia de la tierra (véase el Recuadro 5). Dichas desventajas agravan los riesgos para la salud y la sobrecarga de trabajo de los pobres urbanos, y además acrecientan los riesgos que estos corren por contingencias del medio ambiente y la delincuencia.

5

LA VIDA EN LOS TUGURIOS Y LAS NUEVAS CIUDADES DE EGIPTO(1)

Durante los últimos quince años, Feryal El Sayed ha considerado que una pequeña habitación cuadrada repleta con una cama, dos sillas, y un minúsculo cubículo con instalaciones de cocina y de baño, es “su hogar�. El techo improvisado se está cayendo a pedazos y la Sra. El Sayed, de 62 años de edad, tuvo que instalar láminas de plástico bajo el cielo raso para recoger los escombros. Sin embargo, su situación es mejor que la de algunos de sus vecinos en el Distrito 3 de Ezbet El Haggana, que carecen de techo y, cuando llueve, deben guarecerse debajo de sus camas para dormir.

Ezbet El Haggana, un tugurio irregularmente disperso al noroeste de El Cairo, es una de las mayores ashwaiiyat, o “zonas informales�, en torno a esta ciudad. Tiene más de un millón de habitantes y figura entre los pocos lugares donde los egipcios más pobres entre los pobres pueden costearse algún tipo de albergue: un lugar donde las líneas de alto voltaje zumban constantemente sobre sus cabezas, donde el suelo bajo sus pies rezuma aguas cloacales y donde el humo de la quema de basura invade sus pulmones.

Hazem Hassan, del Instituto Al-Shehab para el Desarrollo Integral, una organización comunitaria que ha estado ayudando a los residentes de Ezbet El Haggana desde 2001, dice: “Además de todo tipo de enfermedades, en esas viviendas siempre hay incendios, debido a las líneas de transmisión de alto voltaje�. Dentro de poco, Al-Shehab dotará de nuevos techos a 50 de las viviendas más amenazadas en el distrito, incluida la de la Sra. El Sayed.

En los últimos tres decenios, la población de El Cairo ha aumentado de forma explosiva, desde 6,4 millones de habitantes en 1975 hasta 11,1 millones en 2005. Las más recientes estadísticas del Ministerio de Vivienda, Servicios Públicos y Comunidades Urbanas de Egipto indican que hay 1.221 “zonas informales� similares a Ezbet El Haggana, que alojan a entre 12 y 15 millones de los 77 millones de habitantes del país. De esas zonas, 67 están en el área metropolitana de El Cairo.

El Ministerio ha estado desviando el flujo de población desde las grandes ciudades egipcias hacia las “nuevas ciudades�, mediante proyectos de desarrollo y vivienda de bajo costo. Solamente las construidas en la zona de El Cairo han albergado 1,2 millónes de personas que, de otra manera, habrían terminado como residentes de ashwaiiyat. Con todo, pese a los incentivos gubernamentales, son muchos quienes aún no pueden sufragar el costo del cambio de residencia. Muchas personas, al igual que la Sra. El Sayed, permanecen en Ezbet El Haggana. Pese a su difícil situación, sigue siendo optimista, tal vez porque se percata de que es más afortunada que muchos de sus vecinos, y sabe que pronto tendrá un nuevo techo.


Los pobres viven en ámbitos insalubres.(13)Los riesgos para la salud se deben al saneamiento deficiente, la falta de agua potable, el hacinamiento y la mala ventilación de los recintos de vida y de trabajo, además de la contaminación del aire y la causada por los desechos industriales. La dieta inadecuada reduce la resistencia de los habitantes de tugurios a las enfermedades, especialmente debido a que viven en constante contacto con microorganismos patógenos.(14)

En el Informe sobre Desarrollo Humano 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se ofrece un excelente panorama general y un análisis de las relaciones entre estructuras de poder, pobreza y abastecimiento de agua.(15)El informe destaca el hecho de que las sombrías realidades de la vida en los tugurios desafían el análisis estadístico. Con frecuencia, muchas personas viven en recintos con varias casas agrupadas, donde se dispone de sólo un retrete para todos los adultos y los niños. A veces, los retretes están reservados a los adultos, y los niños se ven obligados a servirse de otros lugares del recinto o de las calles, donde también juegan.(16)En las ciudades de �frica al sur del Sahara, no es infrecuente que 250 familias de una comunidad compartan tres retretes y una ducha. Condiciones como ésas agravan el estrés que padecen todos los residentes, especialmente las mujeres, quienes también están sujetas a mayores riesgos de violencia por motivos de género.(17) En América Latina, sólo un 33,6% de los pobres urbanos tiene acceso a retretes con descarga de agua, en comparación con 63,7% de los demás residentes urbanos que no son pobres.(18)

El agua es un recurso escaso y costoso para los pobres urbanos, que a menudo se adquiere en pequeñas cantidades compradas a vendedores callejeros. Cuando el agua se adquiere de esta manera, el costo unitario puede ser muy superior al abonado por personas que tienen agua corriente en sus hogares. Cuando existe una red de agua corriente, para obtenerla puede ser necesario recorrer una larga distancia hasta el grifo del vecindario, al llegar allí tal vez haya prolongadas esperas, y luego fatigosos viajes de regreso acarreando bidones llenos, tras lo cual se requiere un almacenamiento cuidadoso para minimizar el despilfarro y volver a utilizar varias veces la misma agua, con lo cual aumenta el riesgo de contaminación.(19)

El acarreo de agua consume una parte sustancial del tiempo de las mujeres y las niñas. Un estudio parcial del uso del tiempo en diez ciudades del �frica oriental comprobó que el tiempo de espera para obtener agua había aumentado desde 28 minutos diarios en 1967 hasta 92 minutos en 1997.(20) La sobrecarga física y el tiempo gastado no se deben tanto a las grandes distancias hasta la fuente de agua, como ocurre en las aldeas, sino al gran número de personas obligadas a utilizar la misma fuente (Véase el Recuadro 6).

6

ABASTECIMIENTO DE AGUA EN KIBERA, EL TUGURIO M�S GRANDE DE �FRICA(1)

Algunos dicen que allí viven un millón de personas. Otros creen que hay más de un millón. No se sabe a ciencia cierta. . . . los habitantes viven en chozas de hojalata o “casas� de barro, sin retrete, sin camas y con muy poco o ningún acceso al agua. La electricidad está casi totalmente ausente. La mayoría de las letrinas en pozos excavados están repletas y selladas, de modo que las personas utilizan los llamados “retretes volantes�, es decir, orinan o defecan en bolsas de plástico que luego acumulan en pilas en la calle. Los niños juegan sobre esas pilas.

Sabina, una mujer de edad mediana, está sentada junto a un grifo público, para cobrar el dinero a cada persona que llena un envase de 20 litros con agua supuestamente no contaminada. Pero las tuberías que alimentan el grifo, muchas de las cuales no son herméticas, atraviesan canales a cielo abierto por los que corren desagües cloacales. Cuando disminuye la presión hidráulica, como ocurre con mucha frecuencia, los tubos absorben los excrementos. Sabina explica: “Cobro tres chelines (4 centavos de dólar) por cada bidón. Pero cuando hay menos agua, aumento el precio hasta 5,5 chelines�. Sabina permanece sentada allí durante once horas diarias, pero no recibe un salario. Los grifos públicos están bajo el control de personas desconocidas quienes, según se rumorea, son funcionarios gubernamentales que obtienen sumas importantes del negocio del agua.


La conexión entre pobreza, medio ambiente y vivienda en zonas urbanas tiene una importancia crítica porque indica una esfera clave de intervención. Las políticas orientadas a mejorar la vivienda en zonas urbanas pueden tener enormes efectos sobre la reducción de la pobreza y la preservación del medio ambiente. Los avances en los indicadores de salud y mortalidad dependen en gran medida del abastecimiento de agua en las ciudades y de las instalaciones de saneamiento higiénico.


CONTENTS