Introduction Introducción Chapter 5 Capítulo 5
Chapter 1 Capítulo 1 Chapter 6 Capítulo 6
Chapter 2 Capítulo 2 Notes for Indicators Notas
Chapter 3 Capítulo 3 Notes for boxes Notas de los recuadros
Chapter 4 Capítulo 4 Indicators Indicators
Capítulo 1 Printer Friendly imprimir artculo
Chapter 1 La promesa del crecimiento urbano

El iceberg está creciendo

La segunda ola de urbanización: una diferencia de escala

El futuro del crecimiento urbano: tasas, aceleración y magnitud

La mitad del mundo urbano vive en ciudades pequeñas

Diferentes velocidades, diferentes políticas

Políticas basadas en hechos y no en prejuicios

La mitad del mundo urbano vive en ciudades pequeñas

Si bien las ciudades de menor tamaño aparecen con menos frecuencia en las noticias periodísticas(13), un 52% de la población urbana del mundo sigue viviendo en asentamientos que tienen menos de 500.000 personas. Como indica el Gráfico 2, en los últimos decenios las ciudades pequeñas siempre han tenido más de la mitad del total de la población urbana. Además, se prevé que entre 2005 y 2015 les corresponda más de la mitad del crecimiento urbano mundial. Ese gráfico también muestra que las ciudades más grandes van acrecentando lentamente a lo largo del tiempo su proporción en la población urbana total, pero dentro de un futuro previsible, seguirán predominando las ciudades de menor tamaño.


Gráfico 2: Población urbana mundial, por tamaño de la ciudad 1975-2015

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Fuente: Naciones Unidas. 2006. World Urbanization Prospects: The 2005 Revision, Cuadro A.17. Nueva York: División de Población, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, Naciones Unidas.



El continuo papel predominante de las ciudades de menor tamaño en el crecimiento de la población urbana ofrece a la vez motivo de tranquilidad y de preocupación. El caso de Gaborone, presentado en el Recuadro 3, refleja ambos aspectos. El aspecto positivo es que las acciones necesarias son, en principio, más fáciles de realizar en ciudades más pequeñas. Por ejemplo, éstas suelen disponer de mayor flexibilidad en cuanto a la superficie disponible para su expansión y atraen inversiones y poder de decisión.

El aspecto negativo es que, por lo general, las ciudades de menor tamaño tienen más problemas sin resolver y menos recursos humanos, financieros y técnicos a su disposición. Las ciudades más pequeñas—especialmente, las que tienen menos de 100.000 habitantes—tienen notables carencias en materia de vivienda, transporte, agua corriente, eliminación de residuos y otros servicios. En muchos casos, las condiciones de vida de los pobres en estas ciudades no son mejores que la de los campesinos pobres. La situación es particularmente grave en el caso de las mujeres, quienes soportan una carga desproporcionada para poder satisfacer las necesidades del hogar en materia de agua, saneamiento, combustible y manejo de residuos(14).

3

PLANIFICACIÓN PARA LOS POBRES URBANOS EN UNA CIUDAD EN EXPANSIÓN ACELERADA(1)

Gaborone, la capital de Botswana, ilustra muchos de los desafíos que enfrentan las ciudades pequeñas en acelerado crecimiento. A partir de 1971, la población de la ciudad aumentó pronunciadamente, desde 17.700 habitantes hasta más de 186.000, y se prevé que hacia 2020 llegará a 500.000. En ese proceso, Gaborone se está transformando de polvoriento puesto administrativo en próspero núcleo financiero, industrial, administrativo y educacional.

En comparación con muchas otras ciudades pequeñas, Gaborone puede considerarse afortunada porque los ingresos producidos por las minas de diamante del país han aliviado sus dolores de crecimiento. Sin embargo, tropieza con la dispersión de asentamientos de baja densidad; altas tasas de desempleo; un nivel de pobreza del 47%; la proliferación del sector informal; altas tasas de prevalencia del VIH/SIDA; segregación residencial; e infraestructuras deficientes, incluidas las inadecuadas redes de abastecimiento de agua y saneamiento.

En su breve historia, la ciudad ha preparado varios planes urbanísticos, cada uno de los cuales ha quedado rápidamente desactualizado. Para regular el asentamiento de su población en rápido crecimiento, la ciudad ofreció lotes, gratuitamente al principio y luego a un costo nominal. Actualmente, los lotes totalmente dotados de servicios pertenecen al Estado, que los alquila a los ocupantes, pero las viviendas pertenecen al titular de la tenencia del lote por un período de 99 años. Para prevenir la especulación con los valores del suelo, durante un período de diez años no se permite que los ocupantes de los lotes vendan las viviendas.

Este enfoque ha beneficiado a personas pobres y de medianos ingresos, pero no a los muy pobres, quienes terminan en asentamientos marginales y precarios, donde la vivienda no está planificada, tiene difícil acceso y carece de conexión con las redes de abastecimiento de agua y de saneamiento higiénico. Los canales a cielo abierto para el avenamiento de las aguas pluviales suelen estar llenos de lodo, arena o basuras, lo cual causa reiterados desbordes y la consiguiente propagación de enfermedades.

La perspectiva de albergar a medio millón de personas para el año 2020 hace que los problemas actuales parezcan sólo el ápice del iceberg. Los altos funcionarios municipales hablan de crear una ciudad sostenible, pero este sueño está amenazado por la magnitud del crecimiento que se avecina, así como por la falta de personal de planificación capacitado, de información crítica y de una estrategia realista a largo plazo.

Para plasmar la visión de futuro de que Gaborone sea una ciudad mucho más grande y sostenible, es preciso que los encargados de formular políticas adopten medidas basadas en las lecciones aprendidas en la misma ciudad y en otras. Hay que promover el activo involucramiento de los pobres de la ciudad—el grupo social más afectado por la transformación—y lograr el firme compromiso de los responsables políticos a nivel nacional y local para adoptar sin tardanza las necesarias decisiones estratégicas y prepararse para el inevitable crecimiento urbano.


Las ciudades más pequeñas pueden beneficiarse de la tendencia mundial a la descentralización política y adminis­trativa, en virtud de la cual los gobiernos nacionales están delegando en los gobiernos locales parte de sus facultades y competencias en la recaudación de ingresos. En teoría, esto abre nuevas oportunidades para que cada gobierno local exhiba sus particulares ventajas, y atraiga así las inversiones y la actividad económica.(15) La globalización, que cada vez más es el factor decisivo para determinar dónde ocurrirá el crecimiento económico, puede alentar ese proceso, debido a que hay menos necesidad de concentrar ciertas actividades económicas.(16)

Muchas ciudades de menor tamaño todavía no pueden aprovechar la descentralización del gobierno. Pero mediante la mejora de la gobernabilidad, una mayor información y un uso más eficaz de los recursos, combinados con la flexibilidad intrínseca de las ciudades más pequeñas, la descentralización podría acrecentar la capacidad de las autoridades locales para responder al desafío del crecimiento urbano. Además, el nivel local proporciona más oportunidades para la participación activa de las mujeres en el proceso de adopción de decisiones. Así se podría afianzar la rendición de cuentas y mejorar la prestación de servicios.(17)



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