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PolÃticas basadas en hechos y no en prejuicios
Es comprensible que la velocidad y la magnitud del crecimiento urbano hayan sido motivo de preocupación para los responsables polÃticos. Muchos preferirÃan que el crecimiento fuera más lento o que no existiera en absoluto; en teorÃa, un crecimiento más lento les darÃa más flexibilidad para subsanar los problemas urbanos. En general, tratan de frenar el crecimiento restringiendo la migración hacia la ciudad, pero, como se explica en el CapÃtulo 3 esto pocas veces da resultado.
Además, las medidas de ese tipo reflejan una deficiente comprensión de las raÃces demográficas del crecimiento urbano. La gente, en su mayorÃa, piensa que la migración es el factor dominante; pero, en realidad, actualmente la causa principal es, por lo general, el crecimiento vegetativo. Otro factor contribuyente al crecimiento urbano es la reclasificación de zonas y residentes anteriormente “ruralesâ€� como “urbanosâ€�.
En los paÃses en desarrollo, el crecimiento de las ciudades durante la “segunda olaâ€� (Recuadro 2, supra) está impulsado por tasas de crecimiento vegetativo más altas que las existentes en Europa y América del Norte en el punto culminante de sus respectivos procesos de urbanización.
Las más recientes investigaciones integrales encaminadas a deslindar el crecimiento vegetativo de los demás componentes del crecimiento urbano muestran que en el paÃs al que corresponde la mediana matemática, la contribución del crecimiento natural era de un 60%.(26) La parte restante del crecimiento urbano—aproximadamente 40%—se explica por una combinación de migración y rezonificación.
A medida que va pasando el tiempo y que los paÃses van teniendo mayor predominio urbano, inevitablemente aumenta la proporción del crecimiento urbano atribuible al crecimiento natural. Es decir, cuanto más alto sea el nivel de urbanización de un paÃs, tanto más pequeño será el número de migrantes potenciales del campo a la ciudad, y tanto mayor el grupo de residentes urbanos que contribuyen al crecimiento natural.
Por supuesto, las experiencias son muy diferentes de un paÃs a otro. En la India, un reciente estudio de los componentes del crecimiento urbano entre 1961 y 2001 constató que la proporción atribuible al crecimiento natural o vegetativo en ese perÃodo oscilaba entre un 51% y un 65%.(27) En América Latina, un 65% del actual crecimiento urbano dimana del crecimiento vegetativo, pese a las pronunciadas reducciones de las tasas de fecundidad, especialmente en zonas urbanas.(28) El caso de que el factor predominante sea la migración, como ocurrió recientemente en China, es infrecuente.(29)
Dada la mayor importancia del crecimiento vegetativo y el fracaso de las polÃticas contra la migración, parece obvio que el medio de reducir la tasa de crecimiento urbano serÃa la disminución de las tasas de fecundidad, y no el control de la migración. Puesto que las altas tasas de fecundidad en las zonas rurales suelen ser el factor subyacente de la migración rural-urbana, si tanto en las zonas rurales como urbanas hubiera menores tasas de fecundidad, esto desacelerarÃa el crecimiento urbano. Con dicha reducción los encargados de formular polÃticas dispondrÃan de más tiempo para hacer frente a la expansión de la población urbana.
En consecuencia, las polÃticas encaminadas a frenar el crecimiento urbano deberÃan prestar más atención a los factores positivos que inciden en la disminución de la fecundidad: el desarrollo social, las inversiones en salud y educación, la ampliación de la autonomÃa de la mujer y un mejor acceso a los servicios de salud reproductiva. Cuando se reflexiona al respecto, sorprende la escasa influencia de este enfoque en las polÃticas públicas, en contraste con el enfoque predominante orientado a contener la migración.(30) En el último capÃtulo de este Informe se trata este tema.
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