Introducción Introducción Capítulo 5 Capítulo 5
Capítulo 1 Capítulo 1 Notas Notas
Capítulo 2 Capítulo 2 Notas para las citas Notas para las citas
Capítulo 3 Capítulo 3 Notas para los recuadros Notas para los recuadros
Capítulo 4 Capítulo 4 Indicadores Indicadores
CAPÍTULO 5 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Salvaguarda de los derechos humanos,
aceptación de la diversidad cultural

Protección de los derechos humanos de los migrantes

Incorporar las cuestiones de género en la gestión de la migración

Aceptación de la diversidad y mitigación de las diferencias culturales

Aceptación de la diversidad y mitigación de las diferencias culturales

Resolver las difíciles cuestiones de índole sociocultural en torno a la migración internacional es un reto complejo que enfrentan todos los países del mundo. Esto abarca las tensiones surgidas cuando inmigrantes de diferentes medios étnicos, raciales, culturales y religiosos son recibidos por las sociedades del país de destino. Los roces también se producen por las diferencias respecto de prácticas y costumbres tradicionales relativas a la mujer, inclusive las prácticas nocivas, las que conculcan los derechos humanos y las que son ilegales en virtud de la legislación nacional. Pero la intolerancia por "la alteridad" y los malentendidos culturales son cuestiones problemáticas que pueden mitigarse ejerciendo un buen liderazgo y realizando acciones concertadas, por parte de los países de destino y de las propias comunidades de inmigrantes.

En los últimos años, han ido en aumento la xenofobia y la discriminación contra los migrantesen los países industrializados, especialmente en Europa, pero también en otras regiones, inclusive los países del África meridional que reciben inmigrantes(53). Con frecuencia se culpa a los migrantes y los refugiados por el estancamiento económico y las altas tasas de desempleo. Además, cuando surgen cuestiones mundiales que polarizan la opinión pública-en particular, desde el atentado del 11 de septiembre-las tensiones reflejadas a nivel nacional y local pueden influir sobre las percepciones y las actitudes respecto de los migrantes, las cuales a veces se intensifican debido al oportunismo político y a la cobertura negativa en los medios de difusión, los cuales, a su vez, pueden agravar la animosidad y suscitar la desconfianza recíproca entre los inmigrantes y los miembros de la comunidad que los aloja. Algunos acontecimientos recientes-entre ellos, los motines de 2005 en París, desencadenados principalmente por jóvenes de origen inmigrante, o la "crisis de las tiras cómicas" de 2006-han suscitado renovadas reflexiones acerca del fracaso relativo, o la ausencia, de eficaces políticas de integración. No obstante, en el pasado decenio fue en aumento el número de países que han adoptado políticas pertinentes: hacia 2005, 75 países (37 desarrollados y 38 en desarrollo) habían establecido políticas de integración(54). En varios países con una fuerte trayectoria económica, la integración ha facilitado las contribuciones socioeconómicas y culturales de los inmigrantes(55).

Por otra parte, la integración y la tolerancia forman parte de un proceso bidireccional que requiere adaptación por parte tanto de los inmigrantes como de sus nuevas sociedades, aun cuando ha de beneficiar a todos los afectados. Conlleva fomentar la comprensión y el respeto por los derechos y deberes, tanto de los migrantes como de los nativos de las sociedades que los acogen, y de las leyes y valores que los unen en un sistema social compartido(56). Como indica la edición de 2004 del Informe sobre Desarrollo Humano, preparado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: "el multiculturalismo, además de reconocer sistemas de valores y prácticas culturales diferentes en el seno de una sociedad, implica constituir un compromiso compartido con valores básicos y no sujetos a negociación, como los derechos humanos, el Estado de derecho, la igualdad entre hombres y mujeres, y la diversidad y la tolerancia"(57). La integración debe adaptarse para satisfacer las necesidades, tanto de los recién llegados como de los residentes a más largo plazo, además de los inmigrantes de segunda y tercera generación que tal vez sigan siendo objeto de exclusión. También es necesario tomar en cuenta las diversas necesidades y perspectivas de las diferentes comunidades de inmigrantes y demostrar sensibilidad hacia las diversas pautas de integración(58). Esto incluye prestar atención a cuestiones de género y de la juventud; tal como señala el Parlamento Europeo, si esas cuestiones se dejan de lado, esto podría "tener efectos devastadores, tanto para las mujeres afectadas como para la sociedad en general"(59).

Tiene importancia especialmente crítica el papel de las estructuras gubernamentales de ciudades y gobiernos descentralizados para la gestión de la migración y la promoción de la comprensión cultural, dado que los migrantes, tanto internacionales como internos, suelen acudir cada vez más a las ciudades(60). Involucrar a las migrantes en la formulación de políticas y la planificación urbana, y también fomentar los intereses y responsabilidades compartidos respecto del país que los acoge, son medidas de importancia fundamental para su integración como miembros de la sociedad. Los expertos también han recomendado impartir capacitación multicultural a los periodistas, a fin de desalentar la tendencia de algunas agencias de noticias a motejar a los inmigrantes de "criminales" o "irresponsables", lo cual fomenta las percepciones públicas negativas y la xenofobia(61).

Otro factor que influye sobre la medida en que los migrantes se han de integrar es el lugar donde se asientan. Cuando los migrantes llegan por primera vez al país de destino, a menudo se asentarán en comunidades donde hay compatriotas que los pueden ayudar a adaptarse a la nueva cultura y al idioma distinto, así como a encontrar vivienda y trabajo. Pero los enclaves étnicos de migrantes también refuerzan la exclusión, especialmente cuando el ámbito externo se caracteriza por ser discriminatorio o alienante. En algunos casos, las propias comunidades de migrantes perpetúan su propio aislamiento.

Varias campañas y programas tratan de mitigar la intolerancia, promover la diversidad y la inclusión de inmigrantes y refugiados y apoyar su eficaz integración en la sociedad. La campaña del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Urbanos-Habitat, titulada "Ciudad inclusiva", tiene el propósito de posibilitar que todos quienes viven en una ciudad disfruten de sus beneficios y oportunidades, sin discriminación(62). Después de la Ley de integración dictada en 1998, el Gobierno italiano introdujo "mediadores culturales", ciudadanos extranjeros que facilitan la integración de los inmigrantes con los servicios públicos(63). En Nápoles y sus zonas circundantes, las autoridades produjeron un folleto titulado Ciao...!, con el propósito de ayudar a los maestros a fomentar la tolerancia multicultural presentando el tema de "crecer juntos con nuestras diferencias"(64). Las políticas de integración centradas en las necesidades y derechos concretos de los niños y los jóvenes inmigrantes son particularmente estratégicas, no sólo en el corto plazo, sino también para promover la cohesión socioeconómica a largo plazo. En Berlín, la iniciativa de mentores Kumulus, emprendida en 1993, ayuda a los jóvenes inmigrantes a encontrar empleo. La iniciativa emplea a grupos multiétnicos de expertos e inmigrantes que han asesorado a decenas de miles de jóvenes inmigrantes y a sus padres y madres, involucrando al mismo tiempo a empresas étnicas y medios de difusión(65).

Al reducir las actitudes discriminatorias en el mercado de empleo también se facilita la inclusión. En algunos países, tal vez los empleadores estén preocupados porque las prácticas culturales o religiosas podrían interferir con el desempeño en el lugar de trabajo. En los Estados Unidos, el Gobierno colabora con empleadores para prevenir la discriminación y el acoso contra musulmanes y encontrar maneras de responder a sus necesidades, por ejemplo, con respecto a rezar sus plegarias o a llevar turbantes tradicionales y, en el caso de mujeres musulmanas, chales que cubren la cabeza. El programa crea conciencia sobre la legislación relativa a la igualdad de oportunidades y contra la discriminación, e informa tanto a los empleadores como a los trabajadores acerca de sus respectivos derechos y deberes(66).

Una medida más elocuente de la aceptación de los inmigrantes en las actividades principales de la sociedad puede ser su participación en el proceso político. Los inmigrantes, además de participar en las organizaciones dirigidas por ellos mismos, también han estado ingresando en la vida política. A comienzos de este año, durante una serie de acalorados debates en los Estados Unidos sobre propuestas de leyes de inmigración, varios senadores recordaron sus propios orígenes en familias de inmigrantes. Centenares de miles de inmigrantes marcharon en las grandes ciudades de todo el país, tratando de influir sobre la opinión pública y hacer oír sus voces. En abril de 2006, durante las elecciones en Italia, fue elegida como representante en el Parlamento una mujer que había emigrado de una región empobrecida de la República Dominicana(67).



"Los inmigrantes no deben considerarse trabajadores que es posible aprovechar y, seguidamente, descartar".

- Resolución del Parlamento Europeo sobre inmigración, integración y empleo (2003).

Las medidas para subsanar la falta de interacción social o de familiaridad entre los inmigrantes recién llegados y la sociedad en general pueden mitigar el sentimiento de exclusión y aislamiento por parte de los migrantes y, al mismo tiempo, contrarrestar las percepciones públicas negativas. A veces, tales iniciativas son de pequeña magnitud, pero pueden tener efectos importantes. Por ejemplo, en 2005 un periódico de Bélgica inició una campaña para que se invitara a los solicitantes de asilo a visitar hogares de los residentes y compartir con ellos la cena de Navidad. En menos de dos semanas, más de 100 familias habían invitado a solicitantes de asilo. Un participante procedente de Kazajstán manifestó: "Es maravilloso que alguna vez se nos trate como personas normales. Éste es el comienzo de una hermosa amistad"(68).

Las autoridades locales también pueden otorgar permisos a grupos de inmigrantes para que participen en eventos públicos en que se celebre la diversidad cultural y se congregue a diferentes grupos étnicos. En la ciudad de Nueva York-la "ciudad de inmigrantes" por excelencia-hay desfiles durante todo el año, patrocinados por comunidades de brasileños, irlandeses, persas-iraníes, chinos y caribeños, entre otras. En San Pablo (Brasil), migrantes indígenas bolivianos organizaron por primera vez en 2003 su Carnaval; otros, se están sumando a las "escuelas de samba". El gran Mercado de bolivianos atrae ahora cada domingo a unas 8.000 personas y congrega a otros grupos de inmigrantes con brasileños nativos, mientras saborean muestras de alimentos, artículos y música de los Andes(69).

***

Los migrantes son, ante todo y sobre todo, seres humanos, sea cual fuere su situación, regular o irregular. Hacer caso omiso de ellos o caracterizarlos simplemente como "extranjeros" o "ilegales", desvaloriza su humanidad y sólo sirve para justificar que se los trate como personas "diferentes" o inferiores. También los reifica, como si fueran objetos que pueden ser utilizados para comodidad de los demás, y cuyas voces e intereses es mejor que pasen inadvertidos. Pero los migrantes son hijas e hijos, madres y padres, esposas y esposos, trabajadores y refugiados. Al igual que la población que los acoge, tienen las mismas aspiraciones y los mismos sueños que todos los demás: una vida mejor y más segura para sí mismos, sus familias y sus seres queridos.

Los derechos de los migrantes son derechos humanos. Hoy tenemos una oportunidad única de encauzar la migración internacional de manera más humana, más equitativa y más ética.


CONTENTS