Introducción Introducción Capítulo 5 Capítulo 5
Capítulo 1 Capítulo 1 Notas Notas
Capítulo 2 Capítulo 2 Notas para las citas Notas para las citas
Capítulo 3 Capítulo 3 Notas para los recuadros Notas para los recuadros
Capítulo 4 Capítulo 4 Indicadores Indicadores
CAPÍTULO 4 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Por la fuerza y no de buen grado:
Las mujeres refugiadas y las solicitantes de asilo

Mayor protección y reconocimiento

Violencia contra las mujeres y las niñas

Salud reproductiva, incluida la prevención del VIH

Repatriación, integración y reasentamiento

Salud reproductiva, incluida la prevención del VIH

Según informes recientes preparados por investigadores y organizaciones de socorro humanitario, las mujeres residentes en campamentos tienen mejor acceso a servicios de salud reproductiva, inclusive los de planificación de la familia, que las mujeres en el país anfitrión o en el país de origen de los refugiados(49). Es frecuente que las poblaciones de refugiados tengan menor incidencia de problemas del embarazo que las mujeres que viven tanto en el país anfitrión como en los países de origen. Esto se debe en gran medida a que en el ámbito de los campamentos hay mejor acceso a los servicios de salud(50). Una evaluación mundial realizada en 2004 de 8,5 millones de personas desplazadas constató que casi todos los campamentos ofrecían al menos un método de planificación de la familia, inclusive anticonceptivos orales (96%) y condones (preservativos) (95%). Además, en un 89% de los emplazamientos se ofreció educación sobre prevención del VIH y en 84%, diagnóstico y tratamiento de las ITS(51). De manera similar, las acciones encaminadas a crear conciencia acerca del VIH/SIDA y otras ITS están surtiendo efecto en algunas zonas. En Kenya, los refugiados tenían muchos más conocimientos sobre la prevención del VIH que sus homólogos en la comunidad anfitriona o sus compatriotas en el Sudán meridional: un 72% de los refugiados en el campamento conocían los tres principales métodos de prevención del VIH, en comparación con 32% en la población local(52).



Los desplazamientos pueden menoscabar y, de hecho, menoscaban la salud reproductiva y los derechos reproductivos. Ésta es una cuestión grave puesto que se estima que, en cualquier circunstancia, un 25% de las refugiadas en edad fértil están embarazadas.



No obstante, pese a los adelantos, los desplazamientos pueden menoscabar y, de hecho, menoscaban la salud reproductiva y los derechos reproductivos, necesidades fundamentales ya en peligro antes del desplazamiento. Ésta es una cuestión grave puesto que se estima que, en cualquier circunstancia, un 25% de las refugiadas en edad fértil están embarazadas(53). Si se carece de acceso a servicios de salud reproductiva, las complicaciones del embarazo y del parto pueden causar mortalidad materna e infantil, bajo peso al nacer y otros resultados perjudiciales. En los campamentos de refugiados también es frecuente que haya relaciones sexuales sin protección y embarazos en la adolescencia. Las adolescentes corren riesgos particularmente altos en el parto: en el Sudán meridional, zona azotada por la guerra, se comprobó que las probabilidades de que las niñas mueran a raíz del embarazo y el parto son mayores que las probabilidades de que completen su educación primaria(54).

La huida y el desplazamiento pueden redundar en tasas más altas de ITS y de prevalencia del VIH. El trabajo sexual, la explotación sexual, la trata de seres humanos y el hacinamiento pueden acrecentar las tasas de transmisión. Tal vez el mejor ejemplo de esto sea la guerra en curso en la República Democrática del Congo. Antes del estallido de las hostilidades en 1997, un 5% de la población tenía reacción serológica positiva al VIH. En 2002, esa proporción había aumentado al 20% en las partes orientales del país, donde el conflicto era más intenso(55). En otros casos, las crisis prolongadas pueden retardar transitoriamente la proliferación del VIH, cuando las poblaciones quedan aisladas y se interrumpen las líneas de transporte y las corrientes de migración del campo a la ciudad. Esto ocurrió con los conflictos de larga duración en Angola, Sierra Leona y el Sudán meridional, donde se comprobó que las tasas de prevalencia del VIH eran inferiores a las de los países vecinos(56). Pero cuando se restaura la estabilidad y las personas pueden nuevamente desplazarse con libertad, los países corren el riesgo de un aumento pronunciado de la prevalencia del VIH después del conflicto, si no se aplican programas de prevención.

La comunidad internacional sigue intensificando sus acciones. Actualmente, muchos refugiados se benefician cada vez más con programas de salud reproductiva. En 2005, el UNFPA brindó apoyo en Benin y Ghana a los refugiados que huían de los disturbios en el Togo, inclusive programas de alimentación suplementaria y servicios de inmunización para las embarazadas y los niños, botiquines de maternidad, condones (preservativos) masculinos y femeninos, tratamiento de las infecciones de transmisión sexual, mosquiteros impregnados de insecticida y jabón(57). En el campamento de Sherkole (Etiopía) para refugiados sudaneses, el UNFPA apoya al Comité Internacional de la Cruz Roja en la movilización de ancianos, grupos de mujeres y otros líderes comunitarios a fin de crear conciencia sobre planificación de la familia y salud maternoinfantil, y formular estrategias para que cambien las prácticas nocivas(58). En el Irán, el UNICEF y la OMS han apoyado a la Fundación Internacional de asistencia a árabes y refugiados de las marismas (AMAR) en la capacitación de más de 100 voluntarias agentes de salud para que ayuden a los iraquíes residentes en campamentos de refugiados, así como a los refugiados afganos en zonas urbanas. El propósito es proporcionar información sobre atención de la salud materna, inmunización y planificación de la familia(59).

En el Yemen, la organización Marie Stopes International (MSI) ha dirigido centros de salud reproductiva para refugiados somalíes y la población local desde 1998. Las sesiones de educación sobre salud impartidas con el apoyo del UNFPA y el ACNUR han beneficiado a miles de refugiados(60). De manera similar, en el campamento de Yarenja para refugiados sudaneses en Etiopía, el Comité Internacional de la Cruz Roja y los clubes de lucha contra el VIH/SIDA y de promoción de la salud reproductiva que apoya el UNFPA informan de que al menos un 55% de los refugiados de entre 14 y 45 años de edad saben ahora cómo prevenir las infecciones de transmisión sexual, inclusive el VIH. Los clubes de niñas fueron particularmente eficaces(61).


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