Introducción Introducción Capítulo 5 Capítulo 5
Capítulo 1 Capítulo 1 Notas Notas
Capítulo 2 Capítulo 2 Notas para las citas Notas para las citas
Capítulo 3 Capítulo 3 Notas para los recuadros Notas para los recuadros
Capítulo 4 Capítulo 4 Indicadores Indicadores
CAPÍTULO 2 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Una poderosa corriente silenciosa:
Las mujeres y la migración

Globalización y migración de mujeres

Millones de rostros, innumerables experiencias

Las repercusiones socioeconómicas de la migración de mujeres

La experiencia de la migración: Aprovechar oportunidades, superar obstáculos

Las repercusiones socioeconómicas de la migración de mujeres

REMESAS, EN DINERO Y EN ESPECIE

Pese a la escasez de datos, algo es evidente: el dinero que las mujeres migrantes envían al lugar de origen puede elevar por encima de la pobreza a las familias, y hasta a comunidades enteras. De un total de más de 1.000 millones de dólares EE.UU. en remesas enviadas a Sri Lanka en 1999, las mujeres aportaron más del 62%(56). De aproximadamente 6.000 millones de dólares remitidos anualmente a Filipinas a fines del decenio de 1990, las mujeres migrantes aportaron una tercera parte(57). Debido a que suelen recibir menos paga por igual trabajo (o a que están empleadas en sectores deficientemente remunerados), el importe total que remiten las mujeres puede ser inferior en comparación con el de los hombres. Sin embargo, los datos disponibles indican que las mujeres envían una proporción mayor de sus ingresos, regular y sistemáticamente(58).

Un estudio realizado en 2000 por el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer (INSTRAW) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indica que las mujeres procedentes de Bangladesh que trabajan en el Oriente Medio envían al lugar de origen, en promedio, un 72% de sus ingresos(59). El mismo estudio pone de manifiesto que un 56% de las remesas de mujeres se utilizaron para sufragar necesidades cotidianas y servicios de salud o educación, pauta que refleja las prioridades de las mujeres que migran al extranjero(60. Esto se debe en gran medida a que las mujeres tienen mayor inclinación a efectuar inversiones en sus hijos que los hombres y, en sociedades más tradicionales, tienden a carecer de control sobre las decisiones financieras, los bienes y las propiedades(61).

Los hombres, en cambio, tienden a gastar el ingreso de las remesas en artículos de consumo, incluidos automóviles y aparatos de televisión, y también a efectuar inversiones, por ejemplo, en bienes raíces y ganado(62). Por otra parte, un estudio de mujeres migrantes procedentes de Ghana y residentes en Toronto reveló que muchas se proponían construir viviendas en su país de origen (un 56% de ellas ya habían iniciado ese proceso)(63). Otra encuesta efectuada en la República Dominicana comprobó que un 100% de las mujeres repatriadas desde España habían establecido sus propias empresas(64).

Las remesas tendrían un papel aun más importante en promover el desarrollo y reducir la pobreza si las mujeres no estuvieran sujetas a discriminación en cuanto al salario, el empleo, el crédito y la adquisición de bienes, y si no se las excluyera de la adopción de decisiones en la familia y en las organizaciones del lugar de origen. Otro factor de disuasión para las mujeres más pobres es que los bancos tradicionales tienden a imponer altos cargos al usuario. Algunas instituciones están tratando de reducir el costo de los giros monetarios y posibilitar que las mujeres mantengan el control de sus remesas y las destinen a actividades productivas y de desarrollo. Entre esas instituciones figuran Fonkoze, banco haitiano alternativo cuya clientela está constituida por mujeres en un 96%(65); ADOPEM en la República Dominicana, filial de la Red Mundial de Bancos de Mujeres(66); el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)(67); y la Asociación Ovhibashi Mohila Sramik de Bangladesh (BOMSA), establecida por las mujeres migrantes repatriadas(68).

Las instituciones internacionales también han estado considerando más de cerca la cuestión de las remesas enviadas por mujeres migrantes, a fin de comprender de qué manera maximizar sus contribuciones al desarrollo socioeconómico, inclusive recientes actividades del INSTRAW y del UNFPA para fortalecer la investigación y el diálogo sobre políticas(69).

FORJAR REDES DE SOLIDARIDAD, PROMOVER LA IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES Y EL DESARROLLO

Sumadas a sus remesas financieras, las "remesas sociales" de las mujeres migrantes (ideas, conocimientos teóricos y prácticos, actitudes, etc.) también pueden estimular el desarrollo socioeconómico y promover la vigencia de los derechos humanos y de la igualdad entre hombres y mujeres. Las mujeres migrantes que envían dinero transmiten una nueva definición de lo que significa ser mujer y esto puede afectar la manera en que las comunidades consideran a las mujeres(70). Además, las mujeres que han migrado al extranjero también tienen un papel en la promoción de los derechos de las mujeres que quedaron en el lugar de origen. Un buen ejemplo es el de las enérgicas gestiones ante las autoridades que efectúan las mujeres expatriadas afganas para promover una mayor participación femenina en la nueva Constitución de su país de origen(71). En Bélgica, las expatriadas congoleñas apoyaron a sus compatriotas en la lucha por obtener mayor representación en la Asamblea Nacional mediante las primeras elecciones libres celebradas en la República Democrática del Congo(72).

Las mujeres que viven en el extranjero suelen adquirir actitudes, opiniones y conocimientos que pueden redundar en un mejor nivel de salud de la familia en el país de origen. Según un informe del Banco Mundial, un mejor estado de salud infantil y menores tasas de mortalidad son atribuibles a la educación en salud que reciben las mujeres migrantes residentes en el extranjero; esto se comprobó en casos de familias en Guatemala, México y Marruecos. Además, es más probable lograr esos beneficios para la salud cuando quienes emigran son las madres y no los padres(73).

Las remesas colectivas-reunidas por asociaciones en la diáspora-raramente se encaminan explícitamente a mejorar las vidas de las mujeres. Una excepción es la Asociación neerlandesa de filipinos en el extranjero. Los miembros proporcionan remesas colectivas en apoyo de mujeres pobres mediante programas de microcrédito y de establecimiento de pequeñas expresas(74). Otra excepción es una asociación de expatriados mexicanos en los Estados Unidos que envían fondos al estado de Michoacán (México). El gobierno local utiliza esas donaciones para capacitar a las mujeres en la confección de uniformes escolares que se venden a la Cámara de Comercio para su distribución en todo el país(75). Sin embargo, y en general, como lo demuestra el estudio de las asociaciones de migrantes procedentes de América Latina en los Estados Unidos, con frecuencia se excluye a las mujeres migrantes de la adopción de decisiones, tanto en el país que envía como en el que recibe migrantes. Los hombres administran la mayoría de las asociaciones en el país de destino y en el de origen, mientras las mujeres asumen papeles de apoyo administrativo, recaudación de fondos y organización de eventos(76).

A medida que va aumentando la cantidad de mujeres migrantes al extranjero, también aumenta la cantidad de mujeres que establecen sus propias redes de migrantes y transfieren conocimientos prácticos o recursos que están suscitando transformaciones en las ideas tradicionales sobre los papeles apropiados de hombres y mujeres(77). En Alemania, grupos de mujeres inmigrantes autoorganizados han cumplido funciones importantes en la lucha contra la trata de seres humanos y el racismo, y han promovido la condición jurídica y social independiente de las esposas de migrantes(78). Además, varios grupos de mujeres hicieron eficaces gestiones ante las autoridades para que el matrimonio forzado sea ilegal entre los 2,5 millones de emigrados turcos residentes en ese país(79). Mediante el programa "Migración para el desarrollo en África", las mujeres oriundas de Guinea que viven en el extranjero están ayudando a las mujeres empobrecidas de sus lugares de origen a establecer y desarrollar microempresas(80). A partir de 1993, mujeres africanas residentes en Francia han formado una red de asociaciones de migrantes con el propósito de facilitar su integración en las sociedades anfitrionas y mejorar la calidad de vida en los países de origen(81).

LOS EFECTOS DE LA MIGRACIÓN SOBRE LOS PAPELES DE GÉNERO Y LA IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES

La migración puede transformar los papeles tradicionales, privados y públicos, de hombres y mujeres. Pero la relación entre migración e igualdad de hombres y mujeres es compleja. Si bien las experiencias son disímiles, cuando las mujeres migran solas (y no como parte de una familia), y además ingresan en el país legalmente y trabajan fuera del hogar, es más probable que consideren que su experiencia es positiva, especialmente si su radicación es permanente(82).

Cuando las mujeres migran por razones de reunificación familiar, tal vez algunos parientes fanáticos restrinjan sus relaciones sociales, en un intento de preservar la identidad cultural y "la honra". Esto crea situaciones particularmente difíciles para las mujeres y las niñas que han dejado atrás una red amplia de parientas y amigas a quienes podían recurrir en procura de apoyo emocional. Este tipo de aislamiento cultural probablemente ocurrirá entre familias y comunidades de inmigrantes que se consideran marginadas y piensan que su identidad cultural está amenazada por el predominio de la sociedad anfitriona.

Por otra parte, para muchas otras mujeres migrantes la experiencia de la migración es tan positiva que tal vez titubeen en regresar a su lugar de origen por temor de tener que resignarse a perder la autonomía recientemente adquirida. En cambio, a veces es más probable que los varones migrantes deseen regresar al lugar de origen(83). Esta situación queda ilustrada en estudios sobre migrantes oriundos de la República Dominicana(84) y de México(85), residentes en los Estados Unidos. Si bien el trabajo puede ser la clave de la mayor independencia de las mujeres, sus esposos pueden ver menoscabada su posibilidad de ascenso social y tal vez terminen ocupando empleos menos calificados. También se comprobó que las mujeres migrantes suelen integrarse más rápidamente, debido al contacto con instituciones locales (como escuelas y servicios sociales) y es más probable que adquieran la ciudadanía estadounidense(86).

Cuando un hombre jefe de familia emigra al extranjero, algunas mujeres pasan a tener un papel más preponderante en cuanto al uso de los fondos de la familia, aun cuando continúe su dependencia relativa de las remesas(87). Por ejemplo, en Kerala (India), las mujeres que quedaron atrás informan de que las remesas de sus esposos que trabajan en los Estados del Golfo elevaron su autoridad y su condición social: un 70% de ellas abrieron sus propias cuentas bancarias, un 40% comenzaron a obtener un ingreso propio y la mitad tenían a su nombre los títulos de propiedad de sus tierras o viviendas(88).

Sin embargo, cuando las remesas son de poca cuantía o se interrumpen, muchas mujeres compensan el ingreso perdido, por lo general mediante empleos remunerados o estableciendo pequeñas empresas. Pese a que esto entraña estrés adicional y mayores responsabilidades, también puede conducir a una mayor autonomía y una mejor condición social. Durante los decenios de 1980 y 1990, cuando las economías de los países de destino experimentaron grandes contracciones y el ingreso proveniente de las remesas se fue extinguiendo, las mujeres africanas asumieron el control de las tareas agrícolas y aportaron más al ingreso de la familia(89). No obstante, cuando los esposos migrantes abandonan completamente a sus esposas, las consecuencias pueden ser atroces, particularmente cuando se estigmatiza a las mujeres por estar solas, o privadas de la propiedad de inmuebles y tierras, o imposibilitadas de obtener trabajo.

La migración también afecta los papeles masculinos tradicionales. Un estudio de hombres procedentes de Bangladesh que habían emigrado a Singapur reveló que, una vez repatriados-y a diferencia de la práctica consuetudinaria-muchos escogieron por sí mismos a sus futuras esposas y, en algunos casos, las trataron con mayor equidad, a consecuencia de sus experiencias en el extranjero(90). Cuando son los hombres quienes quedan atrás, ellos también puede adaptarse y aceptar nuevos papeles. Un estudio sobre mujeres que habían emigrado de Indonesia comprobó que muchas manifestaron que sus esposos las trataban con más respeto y asumían mayores responsabilidades en la crianza de los hijos(91). En los Estados Unidos, los esposos de migrantes dominicanas tendían a contribuir más a las tareas del hogar y a pasar más tiempo en él que con sus amigos92. No obstante, cuando son los hombres quienes quedan atrás, la migración de sus esposas tal vez constituya una afrenta a las nociones tradicionales de identidad y autoridad masculinas.



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