Introducción Introducción Capítulo 5 Capítulo 5
Capítulo 1 Capítulo 1 Notas Notas
Capítulo 2 Capítulo 2 Notas para las citas Notas para las citas
Capítulo 3 Capítulo 3 Notas para los recuadros Notas para los recuadros
Capítulo 4 Capítulo 4 Indicadores Indicadores
CAPÍTULO 2 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Una poderosa corriente silenciosa:
Las mujeres y la migración

Globalización y migración de mujeres

Millones de rostros, innumerables experiencias

Las repercusiones socioeconómicas de la migración de mujeres

La experiencia de la migración: Aprovechar oportunidades, superar obstáculos

Millones de rostros, innumerables experiencias

Las mujeres migrantes se desplazan para contraer matrimonio, reunirse con esposos y familias que han migrado antes, o trabajar. Son las empleadas domésticas, son quienes limpian las residencias y cuidan a los enfermos, los ancianos y los niños. Son agricultoras, camareras, trabajadoras en talleres donde las explotan, profesionales sumamente calificadas, maestras, enfermeras, artistas del espectáculo, trabajadoras del sexo, recepcionistas, refugiadas y solicitantes de asilo. Son jóvenes y ancianas, casadas, solteras, divorciadas y viudas. Muchas migran con sus hijos. Otras se ven forzadas a dejarlos atrás. Algunas son educadas y buscan oportunidades más adecuadas a sus calificaciones. Otras proceden de medios de bajos ingresos o rurales pobres y van en busca de una vida mejor para ellas mismas y sus hijos.

MIGRAR PARA CASARSE: MATRIMONIOS CONCERTADOS POR LAS FAMILIAS O FORZADOS, Y NOVIAS PEDIDAS POR CORREO

El matrimonio ha sido un factor importante en la migración de mujeres y sigue siéndolo(10). Sin embargo, en el mundo globalizado de hoy, la migración para contraer matrimonio tiene un aspecto adicional: el creciente fenómeno de las uniones internacionales, inclusive las novias pedidas por correo y los matrimonios concertados por las familias o forzados.

En algunas culturas, los matrimonios concertados por las familias son muy comunes, especialmente entre emigrantes del subcontinente de la India, donde tanto hombres como mujeres migran con esos propósitos(11). En muchos casos, los matrimonios concertados por las familias pueden redundar en una unión satisfactoria que dura toda la vida. Pero cuando se hace caso omiso de los deseos de la mujer o la niña y de sus derechos humanos, esas uniones pueden ser calificadas más correctamente de "forzadas"(12).

Actualmente, los gobiernos de países de destino están tratando de hacer frente a esta cuestión. En 2004, el Reino Unido estableció una oficina que se ocupa de matrimonios forzados, en un intento por frenar la práctica y proporcionar apoyo a las víctimas(13). En Australia, una ley reciente estipula prisión por 25 años para quienquiera que envíe a una menor al extranjero para que contraiga matrimonio contra su voluntad(14). En Dinamarca, las autoridades han establecido una red nacional de centros de crisis al servicio de mujeres y niñas que han sido obligadas a contraer matrimonio(15). El Gobierno de Francia también ha expresado su preocupación y se propone poner coto al reconocimiento automático de las uniones de extranjeros(16).

En Asia también hay gran demanda de novias extranjeras (véase el Recuadro 5). La migración a Taiwán, Provincia de China, con el propósito de contraer matrimonio está aumentando aceleradamente. Las novias extranjeras, mayormente procedentes de China y el Asia sudoriental, ahora son unas 300.000, la mitad del total de la población de extranjeros(17). Desde el decenio de 1990, casi 100.000 mujeres vietnamitas han contraído matrimonio con hombres de Taiwán(18). También hay un pronunciado aumento de las cantidades de mujeres que migran a Corea del Sur para casarse con hombres locales(19). No obstante, aun cuando el matrimonio se realice por "consentimiento mutuo", las mujeres de países más pobres siguen sometidas a términos y condiciones desiguales, debido a que esas uniones suelen efectuarse con hombres de países más ricos(20).

En lo concerniente al comercio mundial de novias pedidas por correo y por conducto de Internet, en general las mujeres son participantes de buen grado, o bien con el deseo de encontrar un compañero que las apoye y les dé seguridad económica, o bien como medio de ingresar legalmente en otro país. No obstante, el trueque entraña que dependen de sus futuros esposos para que se regularice su situación de legalidad(21). En este caso, la demanda también impulsa a la oferta. En Rusia, por ejemplo, casi mil agencias ofrecen servicios de intermediación(22), y se estima que entre 10.000 y 15.000 mujeres rusas emigran cada año con visados de novias: en los últimos diez años, según el Departamento de Justicia, ingresaron en los Estados Unidos 80.000 mujeres en esas condiciones(23). Además, las empresas que encargan novias por correo pueden servir de pantalla para encubrir el reclutamiento y la trata de mujeres, inclusive las que envían mujeres rusas para que trabajen en la industria del sexo en Alemania, el Japón y los Estados Unidos(24). En 2005, los Estados Unidos, dada la posibilidad de abuso, autorizaron a los consulados a proporcionar información a las futuras novias con respecto a sus presuntos esposos(25).




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LAS "NIÑAS DESAPARECIDAS" DE ASIA Y LA DEMANDA DE NOVIAS

En algunas partes de Asia, diversos factores están impulsando la demanda de posibles novias. En muchos países del Asia oriental y sudoriental el aumento del número de mujeres que ingresan a la fuerza laboral-sumado a la tendencia a aplazar el matrimonio y la maternidad, o desistir completamente de ambos-está redundando en la demanda de novias más "tradicionales" que se ocupen de mantener el hogar(1). La migración de campesinas a las ciudades es otro factor que explica el déficit de novias. Los investigadores también atribuyen la escasez a que más de 100 millones de mujeres y niñas han "desaparecido", vale decir, han sido eliminadas mediante la selección prenatal en función del sexo y el infanticidio(2). Las principales razones de diezmar silenciosamente la población de niñas son la decidida preferencia por los hijos varones y las exorbitantes exigencias de pago de dotes. Se estima que en China y en la India, respectivamente, han desaparecido 40,1 y 39,1 millones de mujeres y niñas(3).

Para colmar esa laguna, los hombres están cada vez más a la búsqueda fuera de las fronteras de sus propios países. En la India, los aldeanos recurren a intermediarios que procuran mujeres y niñas en Bangladesh y Nepal y éstas a menudo enfrentan discriminación por ser pobres y étnicamente diferentes y por haber sido compradas; esto "justifica" los comportamientos abusivos de algunos esposos que piensan que "son propietarios" de sus esposas. Para algunas mujeres y sus familias, esos arreglos ofrecen una vía de escape de la pobreza. Pero para otras es un pasaje sin retorno hacia una vida de tribulaciones, exclusión social y trabajos forzados(4).

Un estudio realizado en 2005 de 213 mujeres migrantes vietnamitas que habían vivido en China constató que casi un 30% de ellas habían sido vendidas como novias. Muchas manifestaron que habían aceptado ese arreglo debido a la pobreza (91% indicaron que su ingreso "no alcanzaba para sobrevivir", y 69% mencionaron el desempleo), y también para mantener a padres y madres ancianos (80%). Si bien muchas habían previsto enviar remesas a su lugar de origen, muchas se encontraron confinadas en el hogar y obligadas a labrar la parcela de la familia. Los investigadores también descubrieron pruebas de malos tratos físicos y de conculcación de los derechos reproductivos(5).


TRABAJO PRIVADO Y NECESIDADES PÚBLICAS: TRABAJADORAS DOMÉSTICAS

El servicio doméstico es uno de los principales sectores que impulsan la migración laboral femenina internacional. A medida que fue aumentando el número de mujeres de América del Norte, de Europa occidental y del Asia oriental que ingresaron a la fuerza laboral, fue disminuyendo la cantidad de mujeres disponibles para cuidar a los ancianos, los niños y los enfermos. En los Estados Unidos, por ejemplo, la proporción de mujeres que trabajan y tienen hijos menores de seis años aumentó pronunciadamente desde 15% en 1950 hasta más de 65% en la actualidad(26). Pese al acelerado ingreso de las mujeres en la fuerza laboral, no hubo un cambio correlativo en cuanto a que los hombres asumieran una proporción equivalente de las responsabilidades en el hogar.

Además, la ausencia de políticas propicias a la familia y de servicios de guardería torna imprescindible, para quienes pueden sufragar esos servicios, contratar niñeras y trabajadoras domésticas. En verdad, los hogares con doble ingreso han pasado a ser necesarios allí donde el costo de la vida es alto. El mayor número de familias en situación económica holgada, la disminución de las prestaciones sociales (debido a la reforma del régimen de bienestar social y la privatización), la mayor longevidad y la creciente población de ancianos también están acrecentando la demanda(27). Todos esos factores han estimulado las corrientes masivas de mujeres provenientes de países de Asia, América Latina y el Caribe y ahora también, cada vez más, de África (véase el Capítulo 3). En España, por ejemplo, aproximadamente un 50% de las cuotas anuales de inmigración corresponden a trabajadoras domésticas(28). Las trabajadoras domésticas asiáticas, en su mayoría, emigran a países del Oriente Medio, donde la prosperidad impulsa la demanda(29). Asimismo, las trabajadoras domésticas se desplazan en una misma región, desde países más pobres hacia países más prósperos.

Para millones de mujeres y sus familias, la "cadena mundial de cuidados" ofrece considerables beneficios, aun cuando con algunos graves inconvenientes, entre ellos la separación de los hijos y otras personas queridas (véase el Recuadro 6). Además de recibir sueldos varias veces superiores a los habituales en el país de origen, las trabajadoras domésticas internacionales también obtienen beneficios personales y sociales, entre ellos mejores oportunidades de educación y servicios de salud para sus hijos, obsequios, dinero extra para enviar al país de origen y viajes con las familias de sus empleadores. En el caso de trabajadoras domésticas musulmanas en los Emiratos Árabes Unidos, la oportunidad de hacer el peregrinaje a la Meca puede plasmar un sueño de toda la vida(30).




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LA "CADENA MUNDIAL DE CUIDADOS": EQUILIBRIO ENTRE LAS FUNCIONES PRODUCTIVAS Y REPRODUCTIVAS

Muchas de las migrantes internacionales que trabajan en el servicio doméstico o cuidan a otras personas en el extranjero también tienen sus propios hijos y ancianos de quienes deben ocuparse. Es común que las mujeres migrantes transfieran esta responsabilidad a otras mujeres de la familia; o, gracias a su mayor ingreso en el extranjero, contraten a su vez a trabajadoras domésticas de bajos ingresos para que cuiden sus propios hogares. Este fenómeno es conocido como "la cadena mundial de cuidados", un sistema internacional de atención de las personas, estratificado en función de la clase social y, a menudo, del grupo étnico de pertenencia(1).

Muchas trabajadoras domésticas terminan encargándose de ambos hogares: el de sus empleadores y el propio, a distancia. Tanto ellas como sus empleadoras femeninas siguen cargando con responsabilidades desproporcionadas: las mujeres destinan un 70% de su tiempo no remunerado a atender a otros miembros de la familia: efectúan una contribución a la economía mundial que permanece en gran medida sin reconocimiento(2). Es evidente que al abandonar a la propia familia para poder mantenerla se paga un enorme precio psicológico y emocional. Esas mujeres brindan amor y afecto a los hijos de sus empleadoras, a cambio de ingresos que puedan mejorar la calidad de vida de sus propios hijos, a muchos de los cuales a veces dejan de ver durante muchos años.


LOS SECTORES DE LAS ARTES DEL ESPECTÁCULO, DE LA HOSPITALIDAD Y DE LA INDUSTRIA DEL SEXO SE GLOBALIZAN

La globalización ha redundado en una explosión en los sectores del espectáculo y de la industria del sexo, que proporcionan cauces adicionales de migración para las mujeres, aunque debido en gran medida a la escasez de otras alternativas.

Las constancias en el Reino Unido pusieron de manifiesto que en 2004, la categoría que ocupaba el segundo lugar entre las mayores cantidades de solicitudes de permisos de trabajo presentadas por mujeres extranjeras correspondía a "artes del espectáculo y entretenimiento", pues totalizaban 5.908, mientras otras 4.627 correspondían a "hospitalidad, servicios de comidas" y "otras" ocupaciones(31). En el Canadá, a mediados del decenio de 1990 se otorgaron más de 1.000 permisos transitorios de trabajo por año a bailarinas exóticas(32). En 2004, el Japón admitió a casi 65.000 mujeres con visado para la industria del entretenimiento, la mayoría de ellas procedentes de Filipinas(33). Esas grandes cantidades (sumadas a la preocupación respecto a la trata de seres humanos) han impulsado a ese Gobierno a reconsiderar los requisitos para quienes trabajan en la industria del entretenimiento(34).

El deslinde entre "entretenimiento" (cantantes, bailarinas, anfitrionas) y el trabajo en la industria del sexo suele ser poco claro, especialmente cuando se trata de mujeres que han sido obligadas a migrar y/o secuestradas(35). Por ejemplo, en 2004 más de 1.000 mujeres rusas trabajaban en la industria del sexo en Corea del Sur. Muchas habían ingresado al país con visados de entretenimiento o de turistas, pero seguidamente varios empresarios y reclutadores las obligaron a dedicarse a la prostitución(36).

La industria del sexo es lucrativa. A lo largo del decenio de 1990, constituyó más del 2% del PIB en cuatro países del Asia sudoriental(37). Las trabajadoras del sexo circulan en Asia y Europa y también viajan desde América Latina hacia Europa y América del Norte y desde Europa oriental hacia Europa occidental(38). Debido a la naturaleza en gran medida no reglamentada y clandestina de esas industrias, es difícil obtener datos fidedignos, y las cantidades reales probablemente son superiores a las estimaciones. Además, muchas trabajadoras permanecen en el país de destino después de la expiración de sus visados. Según algunas estimaciones, hay entre 200.000 y 500.000 mujeres que trabajan en la industria ilegal del sexo en la Unión Europea; muchas de ellas han sido objeto de trata(39).



"Aquí había muchas oportunidades para mis hijos, que podían tener una vida diferente. Por esas oportunidades y por todas las cosas buenas que tienen mis hijos, yo amo este país, realmente lo amo y estoy muy agradecida".

- Trabajadora doméstica venezolana residente en los Estados Unidos, que huyó junto con sus dos hijos, de un esposo que la maltrataba.

UN MUNDO DE APTITUDES, UN MUNDO DE OPORTUNIDADES: MUJERES PROFESIONALES

Va en aumento la cantidad de mujeres profesionales-maestras, enfermeras, científicas, técnicas y propietarias de empresas-que viajan al extranjero, pese a que muchas tropiezan con enormes obstáculos, simplemente para que se reconozcan sus calificaciones(40). Desde comienzos del decenio de 2000, aproximadamente una cuarta parte de las mujeres migrantes empleadas en Finlandia, Suecia y el Reino Unido han trabajado en los sectores de educación y salud(41). Desde 2001, tanto el Reino Unido como los Estados Unidos han estado contratando maestras caribeñas directamente al egresar de la escuela secundaria y de la universidad y esto ha afectado negativamente la calidad de la educación en las escuelas jamaiquinas(42).

En el Reino Unido, también ha aumentado el número de mujeres migrantes que participan en los sectores de tecnología de la información y las comunicaciones, finanzas y empresas(43). En Australia, datos recientes también indican que es mayor el número de mujeres que migran al país para trabajar en cargos ejecutivos, profesionales y paraprofesionales(44). Las mujeres educadas y calificadas también están migrando de un país a otro dentro de la misma región, en África y en América Latina. Se incluyen en esos grupos, profesionales de las artes y las ciencias procedentes de la Argentina, Chile y el Uruguay, que migran al Brasil(45).

ENFERMERAS

La enorme demanda internacional de enfermeras está alentando a cantidades crecientes de mujeres a migrar. Pero a medida que los países más ricos se esfuerzan por satisfacer sus necesidades, otros están experimentando inquietantes déficit (véase el Recuadro 7). Más de una de cada cuatro enfermeras y asistentes de enfermería que trabajan en las grandes ciudades de los Estados Unidos ha nacido en el extranjero(46). En Nueva Zelandia, el registro de enfermeras indica que en 2002, un 23% eran extranjeras(47). En Singapur, un 30% de las enfermeras registradas en 2003 habían nacido fuera del país(48). Casi todas las enfermeras capacitadas en el extranjero que trabajan en el Reino Unido han migrado desde países de África, Asia y las Antillas(49); en verdad, entre 1998 y 2004 se cuadruplicó el número de enfermeras diplomadas procedentes de África(50).




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ÉXODO DE PROFESIONALES Y ESCASEZ MUNDIAL DE ENFERMERAS

Las corrientes masivas de enfermeras y parteras diplomadas y médicos que se marchan de los países más pobres para residir en países más ricos es uno de los problemas más difíciles planteados actualmente por la migración internacional. Pone de manifiesto complejidades de la migración en sus relaciones con la mitigación de la pobreza y los objetivos de desarrollo humano. Por una parte, las mujeres y los hombres calificados están recurriendo cada vez más a la migración como medio de mejorar sus propias vidas y las de sus familias. Por otra parte, sus países enfrentan crisis de los servicios de salud sin precedentes en el mundo moderno.

Esta situación está causando problemas sustanciales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una proporción mínima de 100 enfermeras por cada 100.000 personas, pero muchos países pobres ni siquiera se acercan a esa proporción. En algunos (República Centroafricana, Liberia, Uganda) la proporción es inferior a diez enfermeras por cada 100.000 habitantes, en comparación con más de 2.000 por 100.000 habitantes en países más ricos (como Finlandia y Noruega). En Europa, la proporción media es diez veces superior a las de África y el Asia sudoriental(1).

El éxodo anual de 20.000 enfermeras diplomadas y médicos sumamente calificados de África(2) está empeorando una situación ya grave para una región asolada por la enfermedad, el VIH/SIDA y la trágica realidad de que una de cada 16 mujeres enfrentará a lo largo de su vida el riesgo de morir de parto(3). Para alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio, de las Naciones Unidas, de reducir para 2015 las tasas de incidencia del VIH y de mortalidad materna e infantil, los países de África al sur del Sahara necesitarán contar con un millón de trabajadores de salud adicionales(4), inclusive 620.000 enfermeras más(5).

Por otra parte, las motivaciones para migrar abundan. En muchos países pobres, los sistemas de salud se están desintegrando, carecen de recursos y padecen de escasez crónica de suministros básicos, equipo y personal. Esta situación se exacerba por la abrumadora presión resultante de las masivas necesidades de atención de la salud. Las enfermeras citan los siguientes motivos de su intención de migrar: sobrecarga de trabajo, baja remuneración, escasas oportunidades de ascenso, falta de apoyo de gestión y deficientes relaciones de trabajo(6). Mientras tanto, la continua corriente de colegas que se marchan está agravando las disparidades existentes en los servicios de salud y contribuyendo a la desmoralización del personal que queda atrás. En el año 2000, el número de enfermeras que se marcharon de Ghana fue el doble de las que se diplomaron(7). Dos años después, el Ministerio de Salud estimó que el número de vacantes para puestos de enfermera era del 57%(8). En 2003, Jamaica y Trinidad y Tabago informaron acerca de vacantes de enfermería del 58% y 53%, respectivamente(9). Según se estima, en 2003 un 85% de las enfermeras filipinas empleadas estaban trabajando en el extranjero(10).

Los gobiernos han comenzado a hacerse cargo del problema. En 2004, el Departamento de Salud del Reino Unido dio a conocer un Código de conducta enmendado que restringe la contratación de enfermeras procedentes de países en desarrollo, a menos que haya un acuerdo oficial con el país de origen(11). No obstante, las agencias privadas siguen contratando(12). Entre abril de 2004 y marzo de 2005, 3.301 enfermeras de países vedados se registraron profesionalmente en el Reino Unido; y de ellas, la mayoría provenía de Sudáfrica(13). Tanto el Canadá como el Reino Unido están apoyando las medidas adoptadas por los países de origen (entre ellos, Jamaica y Sudáfrica) para capacitar a mayor cantidad de enfermeras y maestras, y contribuir así a contrarrestar los efectos negativos del éxodo de profesionales(14). El Consejo Sudafricano de Enfermería no registrará enfermeras procedentes de los 14 países de la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo (SADC) si no media un acuerdo previo entre los respectivos gobiernos(15). Filipinas ha presentado varios proyectos de ley que estipulan que las enfermeras deben trabajar en el país durante un período mínimo de dos años antes de que se les permita marcharse(16).

También las asociaciones de enfermeras están expresando creciente preocupación acerca de los efectos del éxodo de profesionales y, al mismo tiempo, están buscando soluciones que sigan salvaguardando la libertad de movimiento: la profesión es una de las pocas integrantes de corrientes migratorias que ofrecen a las mujeres empleo en el sector estructurado de la economía y con remuneración decorosa. Las asociaciones nacionales de enfermeras, el Consejo Internacional de Enfermería (con miembros en 128 países)(17), la Federación Europea de Asociaciones de Enfermeras(18), y la Organización de Enfermeras Caribeñas(19) están adoptando enfoques cada vez más dinámicos y activos, inclusive exhortaciones a una mejor gestión en todo el mundo de los recursos humanos del sector de salud.

No obstante, esas medidas probablemente no frenarán la demanda. Según estimaciones de la OMS, hacia 2008, en comparación con 1997, Gran Bretaña necesitará 25.000 médicos más y 250.000 enfermeras más. Según proyecciones del Gobierno de los Estados Unidos, hacia 2020 será necesario cubrir más de un millón de cargos de enfermeras(20). Según varias proyecciones, durante los próximos cuatro a cinco años los déficit de enfermeras en el Canadá y Australia serán de 78.000(21) y 40.000(22) personas, respectivamente.


EMPRESARIAS Y COMERCIANTES

El autoempleo posibilita que las mujeres armonicen su trabajo con sus responsabilidades familiares y les ofrece alternativas a situaciones de discriminación laboral o explotación(51). En el África meridional y occidental, esto queda mejor ilustrado por la creciente cantidad de mujeres que dependen del comercio transfronterizo. Las mujeres de Zimbabwe, por ejemplo, están encontrando maneras creativas de suplementar el ingreso de sus familias, adquiriendo artículos en Mozambique, Sudáfrica, Tanzanía y Zambia para su reventa en su propio país, donde la inflación galopante ha alejado del alcance del comprador medio los artículos de consumo(52). El autoempleo también va en aumento entre las mujeres migrantes procedentes del Asia meridional, China y Turquía residentes en el Reino Unido(53).

TRABAJADORAS DE FÁBRICA

En los últimos decenios, el establecimiento de fábricas como las maquiladoras a lo largo de la frontera entre los Estados Unidos y México y las industrias textiles en Asia, ha aumentado las oportunidades de empleo de la mujer. Esas industrias dependen en gran medida de las mujeres trabajadoras y han ofrecido a muchas un punto de partida para luego buscar trabajo en otros países. En 2001, las mujeres constituían casi las tres cuartas partes de los trabajadores extranjeros en las industrias textil y de confección de ropa en Mauricio. Si bien la mitad de ellas estaban casadas y tenían hijos, casi todas acudieron atraídas por los mayores salarios, aun cuando eso significara dejar atrás a los seres queridos, incluso a los hijos(54). En unas 200 fábricas establecidas en la Provincia de Tak (Tailandia), las mujeres migrantes de Myanmar constituyen casi un 70% de la mano de obra. Los salarios son mucho más altos. En su país de origen, las mujeres pueden ganar el equivalente de unos 15 dólares EE.UU. por mes, en comparación con unos 80 dólares EE.UU. en Tailandia(55). Con todo, abundan los abusos, entre ellos, retención del salario, pago insuficiente, deudas con las agencias de empleo, explotación y deficientes condiciones de vida y de trabajo, e insuficiente acceso a los servicios de salud.



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