Desiguales oportunidades en un mundo en proceso de globalización
La creciente interdependencia de los países, sumada a las desigualdades cada vez pronunciadas, probablemente redundarán en una mayor intensificación de los desplazamientos internacionales. En su "afanosa búsqueda de personal calificado en todo el mundo"(15), los países adelantados están recurriendo cada vez más a un creciente conjunto de mano de obra sumamente móvil(16). Al mismo tiempo, a fin de que sus economías sigan creciendo, los países desarrollados necesitarán más migrantes para ocupar empleos menos remunerados, que las personas oriundas del país no pueden o no quieren ocupar, particularmente cuando los salarios son bajos y las condiciones de trabajo, deficientes.
Esos empleos-caracterizados por cuatro D: desaseados, difíciles, denigrantes y desprotegidos(17)-abarcan, por ejemplo, la recolección de basura, la limpieza de calles, la construcción, la minería, el trabajo sexual, etc.(18). Otros empleos, que los trabajadores locales tal vez eludan ocupar o no, son estacionales y requieren un complemento de trabajadores extranjeros(19). En el otro extremo de la escala, también va en aumento la demanda de profesionales sumamente calificados en esferas tecnológicas, científicas, de gestión o administrativas(20). Los países ricos, en su mayoría, son receptivos a la inmigración de personal sumamente calificado, incluso la alientan, pero tienen posiciones de ambigüedad o negativas acerca de la mano de obra que necesitan en el extremo más bajo de la escala.
NI LOS MÁS POBRES, NI LOS MENOS EDUCADOS
Entre los migrantes suelen predominar algunas características demográficas y socioeconómicas en lo relativo a edad, sexo, educación, categoría ocupacional o disposición a correr riesgos. Esos factores los diferencian del resto de la población de sus comunidades de origen(21). Hay dos tendencias que se ponen más de manifiesto: en los países que reciben migrantes, hay demanda de mano de obra en ambos extremos de la gama de ocupaciones (es decir, personal sumamente calificado y personal con pocas calificaciones)(22) y, pese a la gran escasez de datos desagregados por edades, también es evidente que, en una gran proporción, esos migrantes son personas de entre 15 y 30 años de edad(23). La selectividad de migrantes, a su vez, tiene efectos directos sobre quiénes se benefician y cuáles son esos beneficios, en las comunidades tanto de origen como de destino.
Hay una creencia generalizada acerca de que los migrantes, en su mayoría, proceden de las poblaciones más pobres. Esto es incorrecto(24). En verdad, quienes emigran suelen estar mejor educados que quienes quedaron atrás(25). La enorme mayoría de quienes migran a los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), por ejemplo, posee educación secundaria o superior(26). Salvo para desplazamientos transfronterizos a corta distancia (es decir, personas que migran desde México y América Central hacia los Estados Unidos, o los turcos que migran a Europa occidental), en general los migrantes necesitan acceso a información y a algún tipo de apoyo financiero (los migrantes chinos pueden necesitar hasta 60.000 dólares EE.UU.(27) a fin de poder cruzar las fronteras, legal o ilegalmente.
ÉXODO, DESPERDICIO Y GANANCIA DE PROFESIONALES
La demanda de trabajadores calificados puede redundar en que gran número de ellos se marchen de sus países de origen. Esta situación ha dado lugar a uno de los más importantes debates relativos a la migración internacional y puede representar una pérdida apreciable para los países en desarrollo. Los países dedican considerables recursos a la formación de profesionales sumamente capacitados: cuando estos se marchan, el país de origen pierde tanto las aptitudes del emigrante como la inversión inicial efectuada en él.
La preocupación por esa gran pérdida de personal capacitado no es nueva, pero la competencia mundial impulsa a los países a contratar a trabajadores migrantes sumamente calificados a fin de mantener y acrecentar sus ventajas económicas. Muchos investigadores consideran que, en consecuencia, entre una tercera parte y la mitad del personal especializado en ciencia y tecnología, oriundo del mundo en desarrollo, vive actualmente en el mundo desarrollado(28). No obstante, un estudio del Banco Mundial llega a la conclusión de que "en 22 de los 33 países para los que pueden estimarse datos sobre nivel educacional, ha migrado menos del 10% de los grupos mejor educados (con diplomas de nivel terciario) de esos países exportadores de mano de obra"(29).
Pero lo que es un regalo del cielo para el mundo desarrollado puede ser devastador para países más empobrecidos. Tal vez en ningún ámbito se perciba más agudamente el efecto del "éxodo de profesionales" que en el ya frágil sistema de salud de los países en desarrollo(30). Mientras los países de África al sur del Sahara se están tambaleando bajo la mayor carga mundial de enfermedades infecciosas (25%), sólo retienen a 1,3% de los profesionales de la salud de todo el mundo (véase el Gráfico 3)(31). En algunos países, se ha reducido pronunciadamente el número de enfermeras y médicos(32). Las enérgicas políticas de contratación que aplican los países desarrollados al tratar de subsanar su propia escasez de personal calificado en el sector de salud son parcialmente responsables de esa situación(33).
Recientes encuestas efectuadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que la intención de migrar es especialmente prevalente entre los agentes de salud que viven en las regiones más gravemente afectadas por el VIH/SIDA: 68% en Zimbabwe y 26% en Uganda(34). La Comisión Mundial sobre las Migraciones Internacionales (GCIM) informa de que en la ciudad inglesa septentrional de Manchester hay más médicos procedentes de Malawi que en todo ese país. De los 600 médicos capacitados después de que Zambia hubo llegado a la independencia, sólo 50 siguen ejerciendo su profesión en Zambia(35).
Aun cuando sean motivo de preocupación, este tipo de situaciones no agotan el panorama. Algunos investigadores aducen que para que el éxodo de profesionales sea nocivo es preciso que existan dos condiciones: pérdida de una alta proporción del total de personas educadas de un país y consecuencias económicas perjudiciales. Los investigadores observan que los países pequeños menos adelantados, particularmente en África y el Caribe, probablemente sufrirán más los efectos del éxodo de profesionales(36). Por ejemplo, en 2000, más del 70% de las poblaciones con altos niveles educativos de Guyana, Haití, Jamaica, y Trinidad y Tabago estaban viviendo en países miembros de la OCDE(37).
También es necesario separar los efectos directos de los indirectos (efectos de retroacción) para poder emitir juicio acerca de los efectos generales de la emigración. Los efectos económicos directos probablemente serán negativos: la pérdida de capital humano y los menores niveles de educación de las poblaciones que quedan atrás pueden retrasar el crecimiento económico y hacer estancar las acciones encaminadas a reducir la pobreza. Por otra parte, también se han determinado varios efectos indirectos positivos(38). En verdad, el Banco Mundial sostiene que, pese a que los países en desarrollo están cada vez más preocupados por el "éxodo de profesionales", las pérdidas pueden quedar ampliamente compensadas por las remesas que envían y por el aumento del intercambio comercial y de las inversiones(39). Dicho más simplemente: el ingreso resultante de las remesas puede estimular el consumo en el país de origen y ser utilizado para efectuar inversiones productivas.
INTERRUMPIR O NO INTERRUMPIR EL ÉXODO
Las investigaciones disponibles no posibilitan ninguna conclusión simple: los beneficios sólo pueden determinarse en cada caso concreto(40). Además, cuando personas sumamente capacitadas no encuentran la manera de ejercer su profesión en su país de origen, esa situación no beneficia ni a la persona ni al país y el resultado final es un "desperdicio de profesionales"(41).
En general, la idea del "éxodo de profesionales" sólo refleja una parte del panorama relativo a los efectos generales de la migración sobre una economía o una sociedad. En consecuencia, la respuesta normativa intuitiva-interrumpir el éxodo-probablemente será ineficaz. En investigaciones recientes se promueve la idea del "éxodo óptimo de profesionales", es decir, que una mayor emigración de personal capacitado puede, en verdad, beneficiar en algunos casos al país de origen(42). De un análisis de Taiwán, Provincia de China (donde el éxodo de profesionales fue posteriormente transformado en beneficio) se desprenden algunas enseñanzas: es preciso subsidiar la educación sólo en la medida en que lo exija la economía nacional; la migración debería utilizarse como "reserva de profesionales" que pueden proporcionar asesoramiento y eventualmente regresar; debería apoyarse la concatenación y la posible contratación de quienes están en la diáspora; y sería preciso crear una masa crítica de profesionales a repatriar(43).
También hay razones prácticas por las cuales los intentos de restringir la movilidad tal vez simplemente no den buenos resultados. Muchos migrantes encontrarán maneras de eludir las prohibiciones de contratación. Además, a lo largo de la historia, las políticas que han intentado poner coto a la migración han tenido escaso éxito. Las medidas para limitar la movilidad desde determinados países también podrían terminar obstaculizando el desarrollo. En verdad, las políticas que más probablemente serán eficaces son las que aceptan las tendencias existentes, en lugar de tratar de contrarrestarlas(44). La Organización Internacional para las Migraciones (OIM)(45), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)(46) y la Comisión Mundial concuerdan en apoyar dichos puntos de vista(47).
|