Introducción Introducción Capítulo 5 Capítulo 5
Capítulo 1 Capítulo 1 Notas Notas
Capítulo 3 Capítulo 2 Notas para las citas Notas para las citas
Capítulo 3 Capítulo 3 Notas para los recuadros Notas para los recuadros
Capítulo 4 Capítulo 4 Indicadores Indicadores
CAPÍTULO 1 Printer Friendly imprimir artículo
Chapter 1 Lo bueno, lo malo, y lo promisorio:
La migración en el siglo XXI

Un mundo en movimiento

Desiguales oportunidades en un mundo en proceso de globalización

Entre la espada y la pared: Migración irregular

Migración forzada: Refugiados y solicitantes de asilo

Sacar provecho de la esperanza: Migración internacional, remesas y desarrollo

¿Una carga o un beneficio? Efecto sobre los países de destino

La salud de los migrantes

Superar la diferencia: Vivir en medio de la diversidad

Superar la diferencia: Vivir en medio de la diversidad

Un reciente estudio efectuado por las Naciones Unidas indica que entre 1996 y 2005, el número de países que desean reducir la migración internacional ha disminuido desde 40% hasta 22%(133). Éste es un signo alentador. Pese a la mala prensa y a las numerosas controversias, los gobiernos y las comunidades están reconociendo cada vez más el valor de la migración internacional. En verdad, varios análisis recientes están de acuerdo en que, pese a algunos inconvenientes, la migración transfronteriza puede redundar en beneficios sustanciales, tanto para los propios migrantes como para los países de origen y de destino(134). Dado que, al menos en principio, la migración es al mismo tiempo una necesidad y una ventaja para ambas partes, ¿por qué es un tema tan contencioso? ¿por qué tantos países se están esforzando cada vez más por restringir la inmigración?

Se trata de un tema delicado. El verdadero problema tal vez no resida tanto en los obstáculos económicos que se suelen mencionar (y que, aun cuando son reales, en su mayoría pueden ser minimizados mediante políticas apropiadas), sino en barreras sociales, choques culturales y étnicos, además del creciente espectro de la hostilidad pública cada vez más honda hacia la inmigración en los países de destino.

Durante gran parte de los siglos XIX y XX, "asimilación" significaba que a menudo se ejercía presión sobre los inmigrantes para que abandonaran su identidad, es decir, se deshicieran de su bagaje cultural antes de trasponer la entrada al país de destino. En los Estados Unidos, por ejemplo, se alentaba a los inmigrantes-fuese cual fuere su país de origen-a "americanizarse", y se los ayudaba a lograrlo(135). No obstante, en la última parte del siglo XX, este enfoque de "aplanadora cultural" se tornó insostenible y los funcionarios que formulaban políticas comenzaron a aceptar el multiculturalismo: la idea de que, si bien todos los ciudadanos han de adoptar un conjunto común de valores e ideales, al mismo tiempo pueden mantener sus características étnicas y sus creencias culturales distintivas en el ámbito de su vida privada(136).

En situaciones ideales, según las define el Canadá, "el multiculturalismo asegura que todos los ciudadanos puedan mantener sus identidades, enorgullecerse de sus antepasados y tener un sentido de pertenencia"(137)137. En la práctica, sin embargo, el multiculturalismo ha sido interpretado de muchas maneras diferentes y se ha aplicado en diversos contextos nacionales con distintos grados de éxito y de fracaso(138). Muchos temen que la inmigración en masa esté amenazando el concepto mismo de Estado-nación. De manera similar, se está cuestionando la noción de comunidad nacional basada en el linaje ancestral y el legado cultural. Además, las dificultades prácticas en la puesta en práctica del multiculturalismo-es decir, las relativas al idioma y la cultura dominantes en la sociedad anfitriona-han suscitado considerables reacciones por parte de los comentaristas, tanto de extrema derecha como de la corriente principal de opinión, especialmente en Europa(139). Por otra parte, la "reclusión en guetos" o marginación-social, cultural, económica, política y hasta espacial-de algunas comunidades de inmigrantes en relación con la sociedad principal sólo sirve para ahondar los malentendidos culturales y, al mismo tiempo, obstaculizar la integración.

* * *

Sea como fuere, no cabe duda de que las tensiones reinantes en muchos países que reciben inmigrantes son muy reales y probablemente se intensificarán a medida que, inevitablemente, la migración internacional se vaya acrecentando, en momentos en que el planeta atraviesa un proceso de globalización. ¿Qué se puede hacer? Los factores clave para determinar los resultados de la integración son: la presencia de políticas de integración sostenidas y participativas; la representación de los intereses y los derechos de los inmigrantes por organizaciones de la sociedad civil; y la cooperación entre los países de origen y los de destino. Es inevitable que haya diferentes criterios. Lo que parece eficaz en países fundados sobre la base de la inmigración-como Australia, el Canadá y los Estados Unidos-tal vez no dé buenos resultados en países caracterizados por una comunidad de lengua, costumbres y culturas que data de muchos siglos, cuando no de miles de años. Asimismo, algunas comunidades de inmigrantes están más dispuestas a la integración que otras, en función de su pertenencia religiosa y cultural y de su nivel educacional. Cualquiera que sea la situación, refutar las falacias que justifican la discriminación, al mismo tiempo que refuerzan la xenofobia y, al mismo tiempo, promover el diálogo intercultural son, a no dudarlo, medidas para avanzar en la dirección correcta. Sea cual fuere el enfoque concreto que se adopte, en una sociedad justa es preciso lograr que ese enfoque arroje buenos resultados(140).



CONTENTS