Entre la espada y la pared: Migración irregular
El aumento de la demanda de mano de obra y de las disparidades entre los países alientan a los posibles migrantes a desplazarse hacia países más ricos a fin de mejorar sus perspectivas. E incluso si los aspirantes a la migración con frecuencia no pueden migrar legalmente, igualmente lo harán. Muchos países titubean cada vez más en recibir grandes cantidades de migrantes permanentes(48), pero las disparidades económicas y sociales cada vez mayores podrían redundar en mayores cantidades de migrantes indocumentados y dispuestos a infringir las reglamentaciones a cambio de la promesa de una vida mejor. Asimismo, los expertos y las instituciones de desarrollo están señalando cada vez con mayor frecuencia la “asimetría” del proceso de globalización, pues mientras se permite cada vez más que bienes, capitales, servicios, información e ideas atraviesen sin trabas las fronteras internacionales, las personas siguen enfrentando una amplia gama de controles oficiales(49).
Los migrantes en situación irregular, o indocumentados(50), son personas que carecen del debido visado para ingresar en un país, o permanecer o trabajar en él. Debido a la incertidumbre de su situación, tienden a aceptar empleos de baja remuneración, que no se registran ni contabilizan y se pagan sólo en efectivo. En consecuencia, los migrantes indocumentados tienen más probabilidades de ser explotados, de trabajar demasiadas horas diarias, de padecer mala salud y de residir en viviendas que no reúnen requisitos mínimos de habitabilidad y a menudo son ilegales. Cuando el migrante indocumentado es una mujer, tiene más probabilidades de sufrir sevicias sexuales y físicas. La migración irregular también puede socavar las protecciones laborales en el país receptor, sus planes de pensión y su sistema jurídico, proporcionando a los futuros empleadores grupos de trabajadores explotables a bajo costo que no pueden recurrir a las negociaciones colectivas u otros medios de obtener una adecuada compensación(51). Debido a que, en la mayoría de los países, los migrantes indocumentados no están oficialmente registrados, no se sabe a ciencia cierta cuántos son. Las estimaciones a nivel mundial varían entre 30 millones y 40 millones(52).
Los migrantes indocumentados enfrentan enormes riesgos al tratar de llegar a destino. Cada año, abundan las crónicas periodísticas acerca de quienes fracasaron: migrantes ahogados, o muertos a la intemperie por la inclemencia meteorológica, o asesinados por contrabandistas inescrupulosos. Cada año hay miles de migrantes africanos que tratan de trepar el muro que separa los enclaves españoles de Ceuta y Melilla del territorio de Marruecos(53). A medida que las autoridades reprimen cada vez más esas corrientes, aumenta el número de migrantes desesperados que se embarcan para efectuar cruces cada vez más peligrosos. El peligro no queda limitado a África y Europa. Miles de personas de todos los países de América Latina y el Caribe pierden la vida tratando de llegar a los Estados Unidos o al Canadá(54).
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La migración internacional facilita, al mismo tiempo que limita, el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)(1). En su informe de 2005, Un concepto más amplio de la libertad, el Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan dijo que la migración es “una de las principales cuestiones sustantivas en la actualidad”(2); se ha afirmado, acertadamente, que “cada ODM tiene algún vínculo, directo o indirecto, con la migración”(3).
Va en aumento el número de personas que piensan que la migración les daría medios para mantener a sus familias. Por consiguiente, las remesas (ingresos de los migrantes que estos envían a su lugar de origen) puede aportar beneficios directamente al Objetivo 1 de los ODM, erradicar la extrema pobreza y el hambre; al Objetivo 2, educación primaria universal; y a los Objetivos 4, 5 y 6, relativos a la salud. Las remesas, especialmente cuando son las mujeres quienes determinan de qué manera se ha de gastar ese dinero, suelen invertirse en satisfacer las necesidades cotidianas y mejorar la nutrición, la educación y la salud de la familia. Por otra parte, las contribuciones no se limitan solamente al capital financiero. Las comunidades en la diáspora también pueden alentar el desarrollo efectuando inversiones, estableciendo vínculos de intercambio comercial y transfiriendo conocimientos teóricos y prácticos y tecnología. Las mujeres migrantes, en particular, tienen mayor probabilidad de impartir lo que han aprendido acerca del valor de la educación y las buenas prácticas de higiene y atención de la salud, en beneficio de las familias y las comunidades que quedaron en el lugar de origen.
La migración transfronteriza es directamente pertinente a los Objetivos 4, 5 y 6 de los ODM: mejorar la salud materna e infantil y combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades. En varios países de origen, la migración de agentes de salud capacitados ha contribuido a una devastadora escasez de personal en sistemas de salud ya desprovistos de recursos, inclusive los que tratan de hacer frente a las altas tasas de mortalidad y morbilidad materna e infantil, así como las causadas por el VIH. En algunos países, también las escuelas se resienten por el éxodo de maestros. Pero muchos migrantes también se benefician en sus nuevos países con un mejor acceso a los servicios de educación, y de salud, así como a la información y los conocimientos al respecto, inclusive en materia de salud sexual y reproductiva. La planificación de la familia faculta a las mujeres para regular su propia fecundidad, algo que sus homólogas en los países de origen con frecuencia no están en condiciones de hacer.
La migración puede contribuir al Objetivo 3—promover la igualdad entre los géneros y habilitar a la mujer—aun cuando también puede colocar a las mujeres migrantes en situaciones de riesgo (véase el Capítulo 2). Según la OIM, las cuestiones de género constituyen “posiblemente, el factor más importante que configura la experiencia de migración”, con diferentes conjuntos de obstáculos y/u oportunidades para migrantes varones y mujeres(4.) En lo que respecta a los jóvenes, en su mayoría migran debido a la falta de oportunidades en sus países de origen. Por consiguiente, la migración se relaciona con una de las metas del Objetivo 8: fortalecer la asociación mundial a fin de aumentar las oportunidades de trabajo digno para los jóvenes. |
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