MANDAR DINERO A CASA

RajiniLa experiencia de Rajini -criar a los hijos sola con el marido lejos durante años- no es infrecuente en Asia del Sur. En la India, los jóvenes migrantes suelen casarse con mujeres de sus comunidades y las dejan atrás; así pueden al mismo tiempo fundar una familia, asegurar que alguien se ocupe de sus parientes ancianos y proveer mejores condiciones de vida para todos.

En esas circunstancias, el matrimonio puede verse reducido a dos meses de felicidad cada dos años, y a unos niños que apenas conocen a sus padres. Pero esto también tiene ciertos efectos positivos. Las circunstancias llevan a las "esposas del Golfo" a tomar sus propias decisiones y a ocuparse del manejo del hogar y el dinero familiar. Así adquieren un sentido de independencia y discernimiento que mejora su estatus social en la comunidad y ofrece a sus hijos un modelo positivo. Esta experiencia puede empoderar a las siguientes generaciones de mujeres.

Un amplio proyecto de investigación ha mostrado que el aumento de los ingresos debido a las remesas ha traído cambios en el estilo de vida y las pautas de consumo de las esposas que se quedan en el país. Esto incluye la posesión de la tierra, la casa y sus pertenencias, el nivel nutricional y sanitario de sus familias, su estatus social y la calidad de educación de sus hijos.(1) En las dos últimas décadas crecieron los análisis de las remesas y su impacto en el bienestar de las familias que quedaron en el país. Para ciertos países en vías de desarrollo con altos flujos migratorios, las remesas de los trabajadores migrantes representan la primera fuente de financiación externa, por encima de la inversión extranjera directa.(2)

El Caribe y Asia son las dos regiones del mundo con mayores proporciones de remesas en relación con sus PIB,(3) seguidas por el Medio Oriente y África del Norte.(4) En el Caribe, las remesas representan alrededor del 20 por ciento del PIB.(5) En Filipinas, donde más del 10 por ciento de sus 84 millones de habitantes trabaja en el extranjero, las remesas anuales superan los 10.000 millones de dólares, sin contar el dinero enviado a través de amigos, parientes y correos. Estas remesas están trayendo mejor comida, ropa y educación a unos 30 millones de personas.(6)

Aunque no hay cálculos sobre la proporción de remesas enviadas por jóvenes, un trabajo reciente concluyó que los jóvenes migrantes casados son más propensos a mandar dinero regularmente.(7) Siendo cada vez más numerosas, las mujeres jóvenes también tienden a contribuir regularmente a sus familias, particularmente cuando han dejado a sus hijos en el país.

El evidente beneficio de las remesas consiste en mitigar el efecto de la pobreza sobre las familias que se quedan en el país, y en elevar sus niveles de vida. Un estudio realizado en América Latina muestra que suelen usarse para complementar ingresos familiares insuficientes para cubrir los costos de vida.(8) De hecho, se calcula que la mayoría de las familias que permanecen en el país las usan para cubrir necesidades básicas como vivienda, alimentación y salud.

Pero las remesas también sirven para que muchos jóvenes y niños puedan continuar sus estudios y recibir una mejor educación. Una investigación realizada en once países latinoamericanos muestra que el gasto en educación está tercero en cuanto al destino de las remesas, detrás de la vivienda y la alimentación.(9) Es probable que la misma proporción se verifique en otras regiones.

Las organizaciones nacionales de la diáspora suelen coordinar esfuerzos para mandar "remesas comunitarias" a sus países. Más de la mitad de 174 enviadores de remesas de la comunidad somalí en Londres donó una media de 164 dólares cada uno para escuelas y universidades de su país.(10) Las remesas también han sido usadas para ayudar a que los hijos de los migrantes empiecen sus propios negocios, como tiendas, cafés, bares o empresas de construcción. En Tayikistán, alrededor del 5,2 por ciento del total de las remesas fue usado de este modo.(11)

Pero la migración no necesariamente lleva a ese deseado mejoramiento rápido del bienestar de las familias que permanecen en el país. Hay estudios que muestran que las remesas tienen un impacto escaso en las disparidades económicas de las sociedades que las reciben. La migración tampoco ha llevado a una acumulación importante de riqueza individual, ni ha acelerado el ritmo de desarrollo de las pequeñas y medianas empresas domésticas.(12)

Sin embargo, suele aceptarse que las remesas contribuyen a la economía de un país y mejoran el bienestar de quienes se quedan en él. Muchos países con cantidades significativas de migrantes están intentando que ciertas remesas se inviertan en desarrollo. El programa "tres por uno" de Zacatecas, México, es un ejemplo. Los gobiernos federal, estatal y municipal invierten un dólar cada uno en mejoras comunitarias por cada dólar invertido por la comunidad zacateca de los Estados Unidos.(13) Gracias al mayor interés y disponibilidad de información sobre el uso de las remesas, los países tienen ahora una oportunidad de promover su utilización para el desarrollo local.