UN PASE DEMASIADO LARGO

FalcaoEn todo el mundo, millones de muchachos sueñan con volverse estrellas del fútbol como un camino hacia la fama y la fortuna, y una fuga de la necesidad. Persiguen ese sueño en el polvo, descalzos, corriendo pelotas de trapo. Oyen historias sobre los millones que ganan las superestrellas en Europa y su motivación crece. Pero sólo unos pocos afortunados conseguirán el pase a una carrera profesional que los aleje de las realidades económicas que enfrentan en sus países. Falcao es uno de ellos.

El tema de la movilidad y el deporte de alta competencia ha ganado importancia en los últimos años. Recientemente fue el centro de un debate científico en la Conferencia Internacional "Fútbol Globalizado: Naciones y Migración, la Ciudad y el Sueño", realizada en Lisboa en mayo 2006.

La movilidad global del talento humano alcanza su punto más visible en el mundo del fútbol, pero también puede ser percibida en otros deportes altamente competitivos, donde circulan grandes cantidades de dinero. De los catorce equipos que participaron en la última Copa del Mundo de cricket, diez tenían entrenadores extranjeros, algo que habría resultado inimaginable hace una década.(1) Los deportes profesionales en América del Norte -béisbol, baloncesto, fútbol americano y hockey sobre hielo- muestran migraciones de talento semejantes.

Pero el fútbol es el mayor mercado internacional para jugadores de elite provenientes de países en vías de desarrollo. La mayoría de los jugadores de esos países que participan en la Copa del Mundo de Fútbol 2006 juegan fueran de sus lugares de origen; muchos lo hacen en Europa, donde el deporte es más competitivo y lucrativo. Todos los jugadores del equipo nacional de Côte d'lvoire, por ejemplo, juegan para clubes situados fuera de su país.(2) Inversamente, algunos equipos europeos, como el Arsenal de Londres, pueden estar íntegramente compuestos de extranjeros.(3) Otro club londinense, Chelsea, tenía 17 jugadores en 10 selecciones diferentes de la Copa del Mundo.(4)

Los mejores equipos europeos contratan observadores que viajan a través de África y América Latina en busca de nuevos talentos importables. La competencia es tan reñida que deben encontrarlos cada vez más temprano. Si hace una década los jugadores emigraban cuando tenían 18 ó 20 años, ahora es común verlos partir de sus países a los 12.

Ha habido casos en que ciertos agentes ofrecieron a sus jugadores contratos que contenían cláusulas muy confusas sobre sus porcentajes de salarios o transferencias.(5) Muchos jóvenes jugadores de países en vías de desarrollo, tras promesas maravillosas de agentes inescrupulosos, son explotados por los mismos que deberían cuidarlos. La frase "esclavitud futbolística" fue acuñada para describir a los futbolistas que terminan viviendo en condiciones difíciles, con ingresos escasos, a miles de kilómetros de sus hogares.(6) Para muchos clubes africanos y latinoamericanos la única forma de mantenerse económicamente es la producción de jugadores para exportar a los centros futbolísticos europeos.

Algunas ligas nacionales de Europa han impuesto una limitación al número de jugadores no europeos que pueden participar en cada equipo. En un esfuerzo por eludir esas restricciones, los clubes ayudan a sus estrellas extranjeras a cambiar su nacionalidad.7 En los últimos años, varios jugadores han sido investigados por posesión de pasaportes falsos que les permiten jugar en calidad de "europeos".(8)

Hay quienes piensan que el fútbol africano se ha beneficiado de la exportación de jugadores, y que el éxito reciente que algunos de sus equipos nacionales tiene que ver con la migración de sus mejores talentos.(9) Supuestamente, esa fuga aumentaría la habilidad de los jugadores emigrados, la transferencia de conocimientos y técnicas a los que se quedaron en el país, y la popularidad general del deporte en el continente.(10) Otros aducen que la "expropiación" de los recursos deportivos africanos socava el desarrollo regional del fútbol. Sin embargo, algunos de los mejores jugadores siguen entregando tiempo y dinero a sus equipos nacionales y a sus países de origen, aún mucho después de haber migrado.

La Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) han tratado de mejorar la situación: en 1997 instituyeron una Copa Africana de Campeones de Liga para proveer una competición de primer nivel y crear las estructuras e incentivos necesarios para alentar a los jugadores a permanecer en sus países.(11) Pero en América Latina, donde el fútbol es una tradición bien instalada, la migración es más fuerte que nunca. Los clubes europeos pagan tanto más que cualquier equipo africano o latinoamericano que tales medidas no parecen capaces de aminorar la "fuga de pies".

De todas formas, las historias de las jóvenes estrellas futbolísticas que llegan al éxito en la escena internacional continuarán inspirando en los próximos años a los jóvenes de los países en vías de desarrollo. Como modelos para generaciones enteras de jóvenes, estos ídolos futbolísticos pueden tener un efecto positivo en el desarrrollo local. Jugando al fútbol, o a cualquier otro deporte colectivo, los jóvenes se inician en el trabajo de equipo y el fair play. El deporte ayuda al desarrollo personal y al crecimiento de jóvenes hombres y mujeres, construye su autoestima y puede abrirles nuevas puertas. Y esto, a su vez, puede contribuir al bienestar general de sus comunidades y países.