NI EDUCACIÓN NI EMPLEO:
SÓLO SUEÑOS

Adama Desalentados por la falta de perspectivas de empleo en sus proprios países, muchos jóvenes como Adama arriesgan sus vidas para encontrar mejores oportunidades de trabajo en otros sitios. El Representante Especial del Secretario General para el África Occidental ha reportado que los intentos de cientos de jóvenes en agosto y septiembre de 2005 de penetrar en los enclaves españoles de África del Norte para tratar de llegar a Europa reflejan la severa situación de desempleo en África Occidental.(1) Según la Cruz Roja española, más de 1000 inmigrantes se ahogaron en los tres primeros meses de 2006 -un tercio de los que dejaron las costas africanas en dirección a las Islas Canarias.(2)

Los jóvenes en Medio Oriente y África del Norte enfrentan una de las mayores tasas de desempleo del mundo: más del 25 por ciento.(3) En África al Sur del Sahara la proporción de jóvenes sin escolaridad ni trabajo alcanza al 21 por ciento.(4) En los países europeos en transición, esa proporción llega a casi un tercio de los jóvenes entre 14 y 25 años.(5)

En muchos países, las tasas de desempleo de las mujeres jóvenes son mayores que las de los hombres jóvenes. Diversas actividades económicas desempeñadas por mujeres no son pagadas o consideradas como tales, especialmente en áreas rurales donde predominan las formas familiares tradicionales de producción. Puesto que las mujeres suelen ser discriminadas en el mercado laboral formal, son más propensas a buscar la subsistencia en sectores informales de comercio; a menudo cruzan fronteras para comprar o vender mercadería.

La mayoría de los jóvenes que tienen empleo trabajan en el sector informal, donde deben pasar largas jornadas para ganar poco dinero: en África y Latinoamérica, más del 90 por ciento de los nuevos empleos para jóvenes están en la economía informal.(6) Y, a nivel mundial, 59 millones de jóvenes entre 15 y 18 años trabajan en condiciones peligrosas.(7) Algunos de los jóvenes urbanos con mayores niveles de educación encuentran nuevas oportunidades en cybercafés y otros servicios relacionados.

Los migrantes suelen ocupar empleos en el nivel más bajo del mercado laboral o puestos que los nacionales no quieren tomar. Los países más ricos han completado la "transición demográfica": han pasado de las altas tasas de nacimiento y mortalidad a una menor fertilidad y una mayor esperanza de vida. El resultado es una población envejecida con menos trabajadores en condiciones de pagar los impuestos, los beneficios sociales y otros servicios de los que depende la calidad de vida de un grupo cada vez más numeroso de gente mayor. Los jóvenes trabajadores extranjeros son necesarios para ayudar a mantener al mismo tiempo los servicios sociales y la productividad económica.

Sin embargo, los países también deberían crear empleos para que los jóvenes no sientan que tienen que partir para encontrar trabajo. Los gobiernos, en cooperación con aliados interesados en el desarrollo internacional, deben actuar sobre los compromisos tomados en la Declaración del Milenio de "elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los jóvenes de todo el mundo la posibilidad real de encontrar un trabajo digno y productivo". Se necesitan mayores inversiones en educación y entrenamiento vocacional; la creación de empleos para hombres y mujeres jóvenes debe estar en el centro de las políticas macroeconómicas.