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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 9

© Maria Soderberg/Panos Pictures
Una mujer se quita su burqa en Kandahar (Afganistán).

Plan de campaña para alcanzar
los Objetivos de Desarrollo del
Milenio y continuar

-Empoderamiento de la mujer: elevación de las familias y los países por encima de la pobreza

-Empoderar a los jóvenes: los ODM y más adelante

-Acceso universal a la salud reproductiva: cumplir con los objetivos de El Cairo para alcanzar los ODM

-Derechos e igualdad: orientación de las políticas para la reducción de la pobreza

-Recursos: un modesto precio para la dignidad humana y la equidad

Recursos: un modesto precio para la dignidad humana y la equidad


El gasto militar mundial es de aproximadamente 1.000.000.000.000 dólares (un billón) por año(46). En 2003, la asistencia al desarrollo ascendió a 69.000 millones(47). Frente a esa disparidad, el precio de alcanzar los ODM es claramente cuestión de voluntad política y compromiso mundial. El costo de alcanzar los ODM-estimado en 135.000 millones para 2006, para llegar a 195.000 millones de dólares hacia 2015(48)-parece una suma modesta y asequible, considerando lo que podría lograrse con ella. Podrían salvarse miles de vidas cada día. Millones de pobres de todo el mundo podrían escapar de los grilletes de la pobreza. Sería posible educar a cada niña y cada niño varón. Podría contrarrestarse la propagación del SIDA. En el mundo reinaría mayor seguridad. Todo eso podría lograrse con una fracción de lo que gasta el mundo con propósitos militares.

Después de la celebración en 2000 de la Cumbre del Milenio, se han planteado varias propuestas, inclusive las formuladas por la Comisión Europea y por varios Jefes de Estado europeos, a fin de destinar mayores recursos los ODM. Entre las propuestas figura la creación de un Servicio Financiero Internacional(49), así como los impuestos al combustible de las aeronaves, a las transacciones financieras y a las emisiones de carbono(50). En el informe de 2005 de la Comisión para África se plantea un plan sobre la mejor manera de eliminar la pobreza en la región. Se exhorta a duplicar la asistencia para el desarrollo del continente dentro de los tres a cinco años siguientes, cancelar la deuda, eliminar el proteccionismo agrícola y los subsidios comerciales por parte de los países industrializados (cuyo importe asciende a 350.000 millones de dólares anuales, es decir, 16 veces las actuales corrientes de asistencia a África)(51), y devolver miles de millones de dólares resultantes de la corrupción que están depositados en cuentas bancarias en el extranjero. También exhorta a los países africanos a fortalecer la administración pública, velar por la inclusión de las mujeres y los jóvenes y dar cumplimiento a la promesa efectuada en 2001 de asignar un 15% de los presupuestos anuales a la atención de la salud y a ampliar el acceso a los servicios de salud reproductiva(52). En 2002, los Estados Unidos establecieron el Millennium Challenge Account, que coloca a países con buenos antecedentes en su administración pública en una lista preferencial de receptores de asistencia(53).

La medida más importante es que se dé cumplimiento a los compromisos internacionales asumidos desde hace mucho tiempo en relación con la asistencia al desarrollo. Hace 35 años, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, los países donantes convinieron en asignar un 0,7% de su ingreso nacional bruto a la asistencia oficial al desarrollo (AOD). Pese a exhortaciones numerosas y reiteradas, inclusive las formuladas en 2002 en la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo celebrada en Monterrey (México)(54), sólo cinco países donantes han dado cumplimiento a ese compromiso: Dinamarca, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos y Suecia(55). Otros seis países han establecido plazos para alcanzar ese objetivo(56). En momentos en que el presente informe entraba en prensa, había algunos acontecimientos auspiciosos: la Unión Europea (sus 25 miembros), aprobó por unanimidad en marzo de 2005 una memorable decisión de casi duplicar en los próximos cinco años su asistencia- y destinar la mitad de ella, a África-y estableció jalones para alcanzar la meta del 0,7%(57). Ese mismo mes, el Japón anunció que en un plazo de tres años duplicaría su asistencia a África(58).

La comunidad internacional puede reflexionar sobre los costos de incumplir los compromisos de aportar recursos, considerando el caso de la CIPD y la etapa ulterior. El Programa de Acción aprobado en 1994 fue uno de los pocos acuerdos internacionales en que se formulaban estimaciones de los costos de alcanzar el acceso universal a los servicios de salud reproductiva para 2015. La comunidad internacional, tanto países donantes como países en desarrollo, no alcanzó en el año 2000 la meta de 17.000 millones de dólares. En 2003 seguían retrasados y aún hay incertidumbre acerca de sí se alcanzará la meta fijada para 2005, de 18.500 millones de dólares. Los datos preliminares correspondientes a 2003 indican que los donantes han movilizado 4.700 millones de dólares, o un 77% de la proporción que les corresponde (1/3) del monto acordado para 2005. Los países en desarrollo movilizaron aproximadamente 11.000 millones de dólares u 88% de la porción que les corresponde(59). Si durante los últimos diez años hubieran sido menores esos déficit, se podrían haber salvado y mejorado millones de vidas.

Una de las prioridades seleccionadas como inmediata "solución de efecto rápido" por el Proyecto del Milenio es velar por una financiación suficiente con destino a suministros de salud sexual y reproductiva y logística, inclusive anticonceptivos. El apoyo de donantes a servicios de planificación de la familia disminuyó a partir de 1995, cuando se le destinó un 55% del total de la asistencia mundial de población. Esa proporción disminuyó hasta 11% en 2003(60). Mientras tanto, la demanda crece, especialmente en momentos en que la mayor generación de adolescentes de la historia está ingresando en su etapa de procrear.

Los parlamentarios comprometidos en pro de la CIPD siguen desempeñando un papel fundamental en cuanto a mantener la focalización de las políticas e influir sobre las asignaciones presupuestarias. En el Paraguay, el apoyo del UNFPA a la Comisión de Equidad, Género y Desarrollo Social del Senado redundó en un aumento de 300% en los recursos aportados en 2005 con destino a suministros de planificación de la familia. Además, los parlamentarios pueden utilizar su influencia para recaudar fondos adicionales: en Guatemala, el Parlamento aprobó en 2004 una ley sobre los impuestos a las bebidas alcohólicas y los productos de tabaco, que asignan un 15% a programas de salud reproductiva.

El Programa de Acción de la CIPD sigue siendo sumamente pertinente para países tanto desarrollados como en desarrollo: en 2004, el UNFPA, la mayor fuente multilateral de asistencia de población y salud reproductiva, recibió contribuciones voluntarias a sus recursos ordinarios de un nivel sin precedentes, aportadas por 166 países. Algunos países europeos, así como los Estados Unidos y el Japón, han sido líderes en la provisión de asistencia internacional para cuestiones de población(61).


"Las políticas y acciones de desarrollo que no toman en cuenta la desigualdad entre hombres y mujeres tendrán limitada eficacia y graves costos para las sociedades".

- Equipo de Tareas sobre la educación y la igualdad entre hombres y mujeres, Proyecto del Milenio, de las Naciones Unidas


La cooperación internacional para el desarrollo no es cuestión de caridad, sino una responsabilidad colectiva de la comunidad mundial. Este principio está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos y varios tratados internacionales, entre ellos la Convención sobre los Derechos del Niño(62). La vigencia de los derechos humanos permea la Declaración del Milenio, pacto mundial concertado en 2000 para eliminar la pobreza(63). Exhorta a los gobiernos donantes y a las instituciones financieras internacionales, las entidades del sector privado y las empresas multinacionales(64) a establecer estándares para la reducción de la pobreza basados en los derechos humanos, mediante normas equitativas en el comercio internacional, los servicios crediticios y el manejo de la deuda y, no menos importante, las corrientes migratorias y los derechos de los trabajadores. Los chocantes niveles de corrupción, estimados en 1.000.000.000.000 dólares (un billón) anuales(65)-costo sufragado en gran medida por los pobres que quedan privados de servicios básicos- subraya la importancia de una mejor administración pública y del imperio de la ley. Es necesario reconsiderar las discrepancias entre los ODM y las políticas macroeconómicas y de devolución de la deuda por parte de las instituciones financieras internacionales. Esas políticas han redundado con frecuencia en restricciones para los sectores sociales. Al ajustarlas se podría restaurar la financiación destinada a los sectores de educación y salud(66). Por ejemplo, algunos países africanos han destinado los recursos liberados por la mitigación de la deuda a asignar agentes de salud a los lugares donde más se los necesita; Mauritania destinó esos recursos a proporcionar incentivos a las parteras para que aumenten la cobertura en zonas rurales remotas(67).

La urgencia de la epidemia de SIDA ha conducido a una rápida movilización de los compromisos y los recursos, aun cuando estos aún están lejos de satisfacer las necesidades. Entre dos importantes iniciativas recientes de financiación figuran el Fondo Mundial para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo, y la iniciativa del Presidente de los Estados Unidos, Emergency Plan for AIDS Relief. El Banco Mundial también ha acrecentado su apoyo a fin de ampliar el acceso al tratamiento del SIDA(68). No obstante, a medida que va en aumento el apoyo al tratamiento, tan esperado desde hace tiempo, sigue siendo necesario acrecentar los recursos para prevenir la infección con el VIH: la estrategia de primera línea para evitar las consecuencias y los costos de la epidemia(69).

"CONOCIMIENTOS PRÁCTICOS" Y ALIANZAS. El conocimiento especializado de lo que da mejores resultados para alcanzar los objetivos es un recurso valioso. Como se destacó en el Proyecto del Milenio, se necesita una acelerada transferencia de conocimientos para velar por que las inversiones en el logro de los ODM sean acertadas. Esto incluye el intercambio de información entre gobiernos y aliados no gubernamentales, redes de la sociedad civil, grupos de mujeres y de jóvenes, institutos de investigación y capacitación. Requiere la transferencia de adelantos médicos y medicamentos y el intercambio de conocimientos sobre medios simples y estrategias de eficacia comprobada que puede salvar vidas.

La sociedad civil, con sus vastas redes mundiales y su infraestructura de servicios, su considerable flexibilidad, sus conocimientos y su experiencia, y las conexiones con realidades sobre el terreno, será esencial para hacer frente al reto de los ODM(70). Para poner en práctica los programas en gran escala que requieren los ODM, será necesario fortalecer la colaboración y las alianzas entre gobiernos y entidades de la sociedad civil en las estrategias nacionales de desarrollo y reducción de la pobreza, así como en la directa prestación de los servicios. La apropiación por la comunidad es uno de los "requisitos de éxito", señalado por el Proyecto del Milenio(71), de importancia clave para el diseño y la sostenibilidad de las intervenciones y para la rendición de cuentas. Las comunidades son las que pueden informar mejor acerca de lo que está dando buenos (o malos) resultados, a medida que se vayan desarrollando los programas relativos a los ODM.

Al fortalecer la alianza entre el sector público y el privado, se pueden obtener recursos adicionales. El sector privado puede contribuir con apoyo tanto, financiero como en especie. Las empresas pueden proporcionar información y servicios a sus empleados y transferir aptitudes y capacitación a las comunidades donde operan. El Código de Práctica sobre el VIH/SIDA y el mundo del trabajo, de la Organización Internacional del Trabajo, ha conducido a un aumento en el número de empresas que adoptan políticas útiles para combatir la enfermedad. No obstante, una encuesta de líderes empresariales en 104 países comprobó que un 71% de las compañías carecen de políticas sobre el VIH/SIDA. En África al sur del Sahara, algunas compañías han dado un ejemplo rector, proporcionando servicios a sus empleados(72). Las empresas multinacionales y los empleadores públicos de gran magnitud, que reconocen el vínculo entre productividad y salud reproductiva de sus empleados, ofrecen puntos de entrada naturales para ampliar la educación y los servicios.

Las coaliciones y las redes en continua expansión también están avanzando con campañas bien focalizadas sobre cuestiones de importancia crítica para alcanzar los ODM. La campaña "3 para 5" de la OMS y el UNAIDS, cuyo objetivo es proporcionar a tres millones de personas infectadas con el VIH acceso al tratamiento para 2005 es un ejemplo elocuente. Varias otras entidades se han movilizado para abordar la mortalidad de menores de un año, la maternidad sin riesgos, los jóvenes, la igualdad entre hombres y mujeres y el VIH/SIDA.

Entre los instrumentos adicionales cabe mencionar la mayor utilización de los medios de difusión y los incentivos, como reducciones impositivas. Así se puede ahondar el compromiso público en pro de los ODM y las donaciones por individuos y fundaciones privadas, que son importantes contribuyentes en los Estados Unidos y en algunos países desarrollados. Bill Gates y Ted Turner son prominentes ejemplos de empresarios que han hecho enormes contribuciones al establecer fundaciones mundiales que proporcionan subsidios para proyectos relacionados con los ODM. Las donaciones y las contribuciones en especie, grandes y pequeñas, pueden lograr salvar y mejorar vidas. Por ejemplo, la campaña 34 Millones de Amigos del UNFPA ha recaudado más de 2,6 millones de dólares en apoyo del Fondo, mayormente en pequeñas contribuciones de más de 100.000 personas, principalmente estadounidenses. Los medios de difusión y los parlamentarios pueden aprovechar su poder para mantener los ODM en un lugar prominente de las agendas públicos y las políticas e influir en la rendición de cuentas, durante la cuenta regresiva hasta 2015.

ES HORA DE ACTUAR. El mundo tiene una oportunidad sin precedentes de "relegar la pobreza a la historia"(73). Dado que cerca de 3.000 millones de personas(74) están esforzándose por vivir con menos de dos dólares diarios; que cada minuto una mujer pierde innecesariamente la vida en el parto; que 6.000 jóvenes se agregan cada día a los infectados con el VIH; y que millones de mujeres y niñas viven presas del temor a la violencia, la única respuesta éticamente aceptable es evidente por sí misma: cumplir las promesas de acciones mundiales sobre la pobreza, la igualdad y la equidad acordadas en las conferencias de las Naciones Unidas del decenio de 1990 y la Cumbre del Milenio, de las Naciones Unidas, celebrada en 2000. En virtud del derecho internacional, esos acuerdos son más que meras retóricas: son obligaciones colectivas que consagran principios de la comunidad de países: las Naciones Unidas. Consagran los derechos a vivir en dignidad, sin temores ni bochorno, libres de opresión, violencia y miseria, como derechos y prerrogativas mínimos de todo ser humano.

El mundo tiene una oportunidad sin precedentes de posibilitar que las personas postergadas superen las circunstancias en que están atrapadas y reivindiquen plenamente sus derechos. Las estrategias son claras. Se cuenta con un plan. Los recursos necesarios son asequibles. El momento de actuar es ahora.

Notas >>
<< Derechos e igualdad: orientación de las políticas para la reducción de la pobreza