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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

www.unfpa.org

CAPÍTULO 8

© James Nachtwey/VII
Una mujer internamente desplazada atiende a su hijo enfermo en el hospital de Mornei, Darfur Occidental
(Sudán).

Las mujeres y los jóvenes en
situaciones de crisis humanitaria

-Después de una crisis: oportunidades para la equidad y la paz

-Un marco en evolución para los derechos humanos

-Participación de las mujeres e igualdad de género: hacia la recuperación

-Habilitar a los jóvenes tras el fin de las crisis

-Protección de la salud reproductiva y los derechos reproductivos en emergencias humanitarias

Protección de la salud reproductiva y los derechos reproductivos en emergencias humanitarias


La guerra, los desastres naturales y los desplazamientos forzados se cobran un alto precio en la salud reproductiva de las adolescentes y las mujeres. Las mujeres sudanesas que huían de las hostilidades tuvieron que dar a luz sin contar con los elementos absolutamente mínimos para un parto incontaminado, como una hojita de afeitar nueva y una pastilla de jabón. Por esta razón, muchas mujeres fueron condenadas a infecciones potencialmente mortales(50) y sus hijos, a una vida carente del amor y el apoyo de una madre; se estima que en 2003, una de cada nueve de esas mujeres perdió la vida debido al embarazo o al parto(51). La muerte de una de ellas también priva a sus hijos de su fuente principal de alimentos, albergue y atención de la salud.

Es fundamental salvaguardar la salud reproductiva y los derechos reproductivos durante las situaciones de emergencia humanitaria, a fin de salvar vidas y crear las bases de la igualdad entre hombres y mujeres y el desarrollo sostenible, una vez que se restaura la estabilidad. No obstante, hasta hace relativamente poco tiempo, raramente se disponía de servicios de salud reproductiva durante situaciones de emergencia. En 1995, una coalición de organismos de las Naciones Unidas, gobiernos y organizaciones no gubernamentales formó el Grupo Interinstitucional de Trabajo sobre salud reproductiva en situaciones de refugiados. Este Grupo preparó un manual de campaña para las operaciones humanitarias, el cual estipuló un conjunto de intervenciones de importancia crítica para prevenir la mortalidad derivada de la maternidad y la infección con el VIH y garantizar el acceso a servicios de planificación de la familia(52). El Consorcio para la respuesta de salud reproductiva en los conflictos, una red de ONG internacionales de asistencia humanitaria, también trata de mejorar la atención de la salud reproductiva durante las emergencias(53).

Actualmente, la protección de la salud maternoinfantil se está transformando en un elemento de importancia crítica de las acciones de socorro. En los últimos cinco años, el UNFPA y sus aliados han suministrado botiquines para el parto incontaminado en más de 30 países, desde Liberia hasta Timor-Leste. A partir de 2003, el UNFPA ha tratado de fortalecer los centros de atención primaria de la salud y ha aportado suministros de emergencia de salud reproductiva en el Iraq(54). En 2005, el UNFPA distribuyó botiquines de higiene personal y de parto incontaminado entre las mujeres desplazadas en regiones de Indonesia, Maldivas y Sri Lanka más gravemente afectadas por el maremoto. También se proporcionó apoyo a fin de restablecer la atención obstétrica en los hospitales de la región(55).

Las crisis humanitarias perturban el acceso de las mujeres a los servicios de planificación de la familia y las expone a embarazos no deseados, abortos realizados en malas condiciones e infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH. En situaciones de emergencia, las organizaciones de socorro aportan cada vez más condones (preservativos) gratuitos, como primera línea de defensa contra el embarazo no deseado y la propagación de las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH. En 22 países afectados por guerras, el UNFPA y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) están colaborando para proporcionar condones masculinos y femeninos en los campamentos para personas desplazadas.


En la casa de mis padres, siete hombres violaron a una viuda que vivía con nuestra familia. Los hombres dijeron "al menos uno de nosotros debe estar infectado con el VIH". La viuda enfermó de SIDA y ya ha muerto".

- Una sobreviviente del genocidio en Rwanda


Después, cuando se va mitigando la situación de emergencia, el UNFPA y sus aliados siguen apoyando a los gobiernos en el mantenimiento de programas de salud reproductiva. En Burundi, por ejemplo, el Ministerio de Salud elaboró normas para servicios de salud reproductiva, incluidos los de atención obstétrica de emergencia. Se brindó apoyo para capacitar a parteras y médicos, equipar hospitales al servicio de personas desplazadas y educar a las comunidades acerca de la necesidad de que el parto sea atendido por personal capacitado(56). Después de los terremotos ocurridos en Turquía (1999) y en Bam (Irán) (2003), se enviaron equipos médicos móviles que dispensaron atención de la salud reproductiva.

Los problemas particulares que enfrentan las mujeres palestinas en Gaza y en la Ribera Occidental han sido una prioridad máxima para el UNFPA dado que, incluso antes de la intensificación del conflicto en el año 2000, se estimaba que una quinta parte de las mujeres embarazadas no podían recibir atención prenatal debido a la dificultad del tránsito a través de los puestos de control para llegar a los servicios de salud. Debido a las demoras en los puestos de control hubo mujeres que dieron a luz al borde del camino y sin atención médica, e incluso se registraron defunciones de mujeres y recién nacidos. El UNFPA está tratando de proporcionar acceso a atención de emergencia que salve vidas(57). Como parte de una acción más amplia para mejorar el bienestar de las mujeres en zonas insuficientemente servidas, el UNFPA ha participado en el establecimiento de centros de salud para la mujer que ofrecen atención de la salud reproductiva, así como otros servicios necesarios, incluido el asesoramiento psicosocial, la asistencia jurídica sobre derechos reproductivos y el apoyo a los derechos de la mujer dentro de la familia.

RESTAURAR VIDAS, ABORDAR LA VIOLENCIA SEXUAL. Durante los conflictos, millones de mujeres han sido violadas y torturadas sexualmente. En recientes conflictos hubo campamentos donde se perpetraron actos de violación, esclavitud sexual y embarazo forzado o infección intencional con el VIH(58). En Rwanda, la violencia sexual durante el genocidio desencadenó la epidemia de VIH/SIDA en el país: según se estima, medio millón de niñas y mujeres fueron violadas y 67% de ellas fueron infectadas con el VIH(59). Durante el conflicto de 1991-2001 en Sierra Leona, se seleccionaba especialmente a niñas de corta edad para violarlas. Muchas, especialmente las muy jóvenes, no sobrevivieron(60). En ese mismo país, se estima que entre 70% y 90% de las víctimas de violación fueron contagiadas con infecciones de transmisión sexual(61).

Aun cuando las mujeres que huyen de un conflicto encuentren la manera de llegar a campamentos de refugiados, allí no necesariamente están seguras. En un campamento en la República Unida de Tanzanía, un 26% de las refugiadas burundesas fueron violadas (62). No es infrecuente que los miembros de la familia y toda la comunidad hagan objeto a las víctimas de ostracismo, echándolas a veces del hogar y abandonándolas para que se valgan por sí mismas. A menudo, las sobrevivientes de la violación enfrentan graves problemas durante el resto de su vida, inclusive trastorno de estrés postraumático persistente y una debilitante depresión(63).

Varias organizaciones de asistencia humanitaria están apoyando campañas educacionales para reducir la violencia contra la mujer, entre ellas la instalación de medidas de seguridad; la capacitación de líderes comunitarios, agente de policía y jueces; y un cumplimiento más estricto de las leyes. También se reconoce la importancia de llegar a los hombres: el International Rescue Committee (IRC) actualmente constituye comités de hombres para crear conciencia y apoyar a las sobrevivientes de la violencia(64). Pese a la resistencia inicial de la comunidad, una iniciativa de IRC en campamentos de refugiados de Myanmar y la República Unida de Tanzania condujo a la utilización de tribunales itinerantes para la aplicación de las leyes sobre violencia por motivos de género. Actualmente, el programa se sostiene con el apoyo de la comunidad y también ofrece actividades para la creación de conciencia, un sistema de información y remisión, servicios de asesoramiento psicosocial y atención de la salud y un centro de atención integral abierto las 24 horas(65). En la región de Darfur (Sudán), el UNFPA apoya a organizaciones de mujeres que prestan asistencia a las sobrevivientes, suministra equipo médico, se esfuerza por lograr la seguridad en los asentamientos de refugiados y capacita a profesionales de la medicina para que atiendan casos de violencia sexual(66). Debido a informes sobre actos de abuso y explotación de niñas y mujeres, como los recibidos en relación con la República Democrática del Congo y Liberia(67), el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, de las Naciones Unidas, ha elaborado una nueva guía para reducir la posibilidad de que los encargados del mantenimiento de la paz y el personal uniformado que trabaja en el socorro humanitario pueda cometer actos de violencia sexual y explotación(68).

35    |    MOVILIZACIÓN PARA ELIMINAR LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER
              EN TIMOR-LESTE

Desde 2002, en que Timor-Leste obtuvo su independencia, aun cuando sigue siendo uno de los países más pobres de Asia, ha venido pronunciándose a favor de la igualdad entre hombres y mujeres. Las mujeres líderes, que habían participado en la lucha por la independencia, exigieron que se prestara atención a las políticas y se instituyera la participación en igualdad de condiciones en las instituciones políticas creadas a partir de la independencia. Actualmente, las mujeres ocupan un 27% de los escaños parlamentarios y se ha creado una Oficina de Asesoramiento al Primer Ministro para la Promoción de la Igualdad.

El movimiento de mujeres estableció como máxima prioridad la violencia por motivos de género. El UNFPA patrocinó el primer estudio fiable realizado en el país, que puso de manifiesto que un 50% de las mujeres habían experimentado algún tipo de sevicia. Un informe de la policía nacional indica que la violencia contra la mujer es el motivo de un 68% de todas las denuncias recibidas. Se está impartiendo capacitación a las fuerzas policiales para que protejan y apoyen a las víctimas. Se han realizado campañas para crear conciencia utilizando representaciones teatrales, programas radiofónicos y una telenovela, campañas que han desencadenado un amplio intercambio de ideas sobre un tema anteriormente tabú, y se ha aprobado una nueva ley sobre la violencia doméstica que ha otorgado visibilidad pública a ese tema.

Con el apoyo del UNFPA, Timor-Leste estableció por primera vez servicios de apoyo jurídico para mujeres víctimas de abuso y la primera "sala hospitalaria protegida", donde las mujeres reciben atención médica y asesoramiento psicosocial en privado. La Asociación de Hombres Contra la Violencia ha ofrecido talleres de educación social a hombres que viven en zonas remotas y rurales y ha impartido enseñanza sobre métodos de autocontrol de la cólera en beneficio de hombres recluidos en la cárcel nacional.


FRENAR LA PROPAGACIÓN DEL VIH. Los conflictos, los desplazamientos y la resultante pérdida de acceso a los servicios de salud y a la información al respecto pueden aumentar el peligro de transmisión del VIH. Por ejemplo, en la República Democrática del Congo, en 1997, antes del estallido de la guerra, un 5% de la población estaba infectada con el VIH. En 2002, la estimación aumentó pronunciadamente hasta el 20% en la zona oriental del país, donde comenzó el conflicto(69). La desintegración casi total de los sistemas de seguridad y protección social, la alta incidencia de la violación y la falta de suministros de sangre no contaminada contribuyó sin lugar a dudas a esos aumentos. Las situaciones en que hay una gran presencia militar o de milicias que alternan con la población civil puede crear riesgos adicionales, dado que el personal combatiente tiende a presentar más altas tasas de infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH, que las poblaciones civiles(70). Si la tasa de prevalencia del VIH ya está aumentando, un conflicto puede ser la chispa que hace estallar de lleno la epidemia. La finalización del conflicto no significa que desaparezca el riesgo. Tras los conflictos aparecen efectos duraderos de desarticulación social, pérdida de la protección por la familia y la comunidad contra la explotación y el abuso sexuales, y desintegración de los servicios de prevención. Muchas mujeres y muchas niñas se ven forzadas a entablar relaciones sexuales transaccionales, simplemente para sobrevivir.

Dado que ha ido en aumento la conciencia internacional acerca de los efectos de conflictos armados sobre la epidemia de SIDA, las acciones de socorro humanitario están integrando las tareas de prevención y tratamiento en etapas más tempranas de su labor. El sistema de las Naciones Unidas y las redes que se ocupan de salud reproductiva en situaciones de emergencia están emitiendo guías para agentes de servicios humanitarios(71). Muchas organizaciones están dirigiéndose específicamente a los hombres, particularmente dentro de programas de desarme, desmovilización y reintegración. En Eritrea y Etiopía, por ejemplo, el UNFPA apoyó la capacitación de soldados desmovilizados sobre la prevención del VIH y el asesoramiento psicosocial al respecto, de modo que al regresar a sus hogares pudieran educar a los demás miembros de sus comunidades(72).

En Liberia, el UNFPA ayuda a una amplia coalición de organizaciones no gubernamentales a realizar campañas masivas de creación de conciencia, orientadas a las poblaciones desplazadas que viven en campamentos de refugiados, particularmente donde hay grandes cantidades de mujeres y niñas que no han tenido otra posibilidad sino dedicarse a relaciones sexuales comerciales para poder sobrevivir. Las organizaciones de base comunitaria que operan a lo largo de las fronteras de Sierra Leona y Guinea han educado ya a 60.ooo personas desplazadas y repatriadas sobre la prevención y el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH, y se han distribuido 3,2 millones de condones (preservativos) masculinos. Unos 5.000 jóvenes educadores de otros jóvenes han impartido educación sobre la prevención del VIH en escuelas, campamentos y comunidades. También se está captando a personas que viven con el VIH y el SIDA para que oficien de "Embajadores de la prevención". Se imparten sesiones semanales de capacitación a los funcionarios de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, sobre violencia sexual y prevención de las infecciones de transmisión sexual y el VIH. Gracias a esos intensos esfuerzos, se han quebrado el silencio, la denegación y el estigma que rodean a la epidemia de SIDA. Va en aumento el número de personas que acuden en procura de asesoramiento y tratamiento.

Las operaciones de mantenimiento de la paz también pueden contribuir a educar a las sociedades que se están recuperando tras conflictos, acerca de los riesgos y la manera de desempeñar un papel positivo en la prevención del VIH. Actualmente, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DPKO) de las Naciones Unidas colabora estrechamente con el programa ONUSIDA para incluir asesores sobre prevención del VIH en cada misión y ha establecido un fondo fiduciario para el VIH/SIDA a fin de apoyar sus programas(73). En Sierra Leona y la República Democrática del Congo, el DPKO, el ONUSIDA, el UNIFEM y el UNFPA colaboran en la prevención del VIH y la concienciación sobre cuestiones de género entre los encargados del mantenimiento de la paz y también los agentes de los cuerpos recientemente establecidos, militares y policiales(74). El Departamento de Defensa de los Estados Unidos reconoció el aumento en las operaciones regionales de mantenimiento de la paz y en 2002 asignó 14 millones de dólares con destino a programas de prevención específicamente en beneficio de las fuerzas armadas africanas(75).

INICIATIVAS EN BENEFICIO DE LOS JÓVENES. Después de una crisis, es imprescindible involucrar a los jóvenes en los programas de salud reproductiva, a fin de frenar la propagación del VIH y reducir el número de embarazos no deseados. La Comisión de mujeres para las mujeres y los niños refugiados apoya los programas conducidos por jóvenes en zonas afectadas por conflictos(76). En la República Unida de Tanzanía, la Oficina del ACNUR estableció centros acogedores para los jóvenes en campamentos de refugiados, conducidos por comités de jóvenes, a fin de abordar las cuestiones de salud reproductiva y proporcionar servicios, producir campañas en los medios de difusión y ofrecer enseñanza de oficios e información sobre cómo atender a los familiares afectados por el VIH(77).

El UNFPA, con el apoyo de Bélgica, está colaborando con aliados locales para proporcionar servicios de salud reproductiva a los jóvenes en algunos países seleccionados (véase el Recuadro 36). En Rwanda, el UNFPA ha apoyado el establecimiento de centros de salud acogedores para los jóvenes, donde los jóvenes aprenden acerca de la prevención del VIH y otras cuestiones de salud reproductiva. Los centros también ofrecen capacitación en aptitudes para producir ingresos, como la fabricación de jabón, las artesanías y el bordado, además de oportunidades de participación en actividades culturales y deportivas(78).

36    |    EL PODER CURATIVO DE LAS ARTES: TRABAJO CON ADOLESCENTES
              DESPLAZADOS EN COLOMBIA

En Colombia, donde hay al menos dos millones de personas desplazadas por el conflicto interno que ha durado 30 años, el UNFPA, con la asistencia de Bélgica, apoyó un enfoque innovador: la expresión artística como descarga y remedio de la violencia en las vidas de los adolescentes. Desde 2003, el proyecto ha trabajado con adolescentes desplazados en ciudades de la costa del Caribe, donde la violencia sexual va en aumento y la impunidad es la norma. En esas zonas, las niñas desplazadas tienen probabilidades tres veces superiores a las de otras niñas de su edad de quedar embarazadas antes de cumplir 15 años. Aprovechando la energía creativa de los adolescentes, el programa utiliza representaciones teatrales, juegos dramáticos, música y danzas para alentarlos a rememorar el trauma que han experimentado. Los encargados de servicios de salud los visitan dos veces por semana para conversar sobre temas de salud reproductiva y prevención y ofrecer servicios. Los participantes en el programa adquieren aptitudes para cuestionar los aspectos dañinos de las relaciones de género, resistirse a la presión de los demás jóvenes, abordar la violencia sexual, y elevar su autoestima.


En Egipto, Uganda y Zambia, el Proyecto de salud para adolescentes refugiados colaboró con niñas Scout que oficiaron de educadoras de otras niñas para asesorar sobre las necesidades de los adolescentes a los encargados de servicios de salud. Estos últimos recibieron capacitación por personal médico sobre aspectos clave de la salud reproductiva. Esta iniciativa ha acrecentado la autoconfianza de los jóvenes y su sentido de la solidaridad(79).

Las iniciativas de este tipo son, en su mayoría, incipientes y poco frecuentes. Pero tienen posibilidades de facultar a los jóvenes para que contribuyan a la recuperación, la paz y la prosperidad de sus países, a fin de alcanzar los ODM y superarlos.

9 Plan de campaña para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y continuar >>
<< Habilitar a los jóvenes tras el fin de las crisis