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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 8

© James Nachtwey/VII
Una mujer internamente desplazada atiende a su hijo enfermo en el hospital de Mornei, Darfur Occidental
(Sudán).

Las mujeres y los jóvenes en
situaciones de crisis humanitaria

-Después de una crisis: oportunidades para la equidad y la paz

-Un marco en evolución para los derechos humanos

-Participación de las mujeres e igualdad de género: hacia la recuperación

-Habilitar a los jóvenes tras el fin de las crisis

-Protección de la salud reproductiva y los derechos reproductivos en emergencias humanitarias

Habilitar a los jóvenes tras el fin de las crisis


Aun cuando los procesos de establecimientos de la paz suelen pasar por alto a los jóvenes sobrevivientes de conflictos violentos, éste es un importante grupo para el establecimiento de la paz y la reconstrucción. Las grandes poblaciones de jóvenes los convierten en una fuerza de magnitud apreciable: aproximadamente dos terceras partes de los habitantes de Rwanda y de Camboya tienen menos de 25 años de edad(32). Los países que no efectúen inversiones en ampliar las aptitudes y la capacidad productiva de los jóvenes en el esfuerzo por la recuperación tras la guerra pierden importantes oportunidades de reducir la pobreza y forjar una paz duradera.

Pero los jóvenes sobrevivientes tal vez necesiten ante todo que se los ayude. Los niños excombatientes probablemente necesitarán servicios de rehabilitación y reunificación familiar; atención de la salud psicológica y física; educación y capacitación; y oportunidades de obtener ingresos. Las jóvenes que han sido objeto de abuso y esclavitud sexuales necesitan asesoramiento psicosocial y atención sensible a las cuestiones de género. Las mujeres que quedaron embarazadas por la fuerza durante un conflicto necesitan mayor apoyo que las proteja, a ellas y a sus hijos, contra el estigma, el empobrecimiento y una renovada explotación sexual cuando regresan a sus comunidades.

Históricamente, los ex niños soldados no figuraron en los programas oficiales de desarme, desmovilización y reintegración, aun cuando fueran muy numerosos. Se estima que en Liberia, por ejemplo, 15.000 niños prestaron servicios durante la guerra(33). En Sierra Leona, los niños constituían casi un 37% de las fuerzas combatientes en algunas facciones armadas(34). Aun cuando se suele pasar por alto el papel de las niñas en los conflictos, ellas constituyen casi la mitad de todos los niños involucrados en grupos armados(35). En Sierra Leona, las niñas- más de 12.000-constituían el 25% de los efectivos(36). Se recluta a las niñas como combatientes, cocineras, limpiadoras y con frecuencia, compañeras sexuales forzadas, conocidas con el mote de "esposas de la selva". Cuando regresan a sus comunidades, es posible que sus familias las rechacen(37). El UNICEF y otros organismos, en su labor de rehabilitación de ex niños soldados, han formulado programas sensibles a las cuestiones de género para la desmovilización de niñas, por ejemplo, en la República Democrática del Congo y en Liberia(38). En Sri Lanka, la labor del UNICEF con los "Tigres para la Liberación de Tamil Eelam" condujo a una sustancial disminución del reclutamiento de niños(39).

Los jóvenes, tanto los excombatientes como los que son víctimas de la guerra, tienen importancia para la administración de justicia y la reconciliación después del conflicto. En Sudáfrica, se establecieron audiencias y talleres especiales para que los niños pudieran dar su testimonio ante la Comisión de la Verdad y la Reconciliación(40). En muchos países, los líderes de comunidades locales y religiosos conducen procesos tradicionales de restauración y curación para niños y adolescentes, como medio de reintegrarlos en la sociedad(41).

El creciente reconocimiento de las necesidades y los derechos de los jóvenes, así como de su papel de importancia crucial en situaciones posteriores a las crisis, está impulsando a los países a responder. Algunos han designado representantes especiales para los niños o han creado ministerios de la juventud. La Política Nacional de la Juventud, formulada en Sierra Leona en colaboración con los jóvenes, estipula sus derechos y responsabilidades y plantea planes para crear el Ministerio de la Juventud, y establecer coordinadores de la juventud en otros ministerios, así como comités de distrito integrados por jóvenes(42).

Como lo indica el Banco Mundial, los jóvenes son "una voz subutilizada" en cuanto a abordar las preocupaciones posteriores a los conflictos, y pueden ser "adaptables, ingeniosos y eficaces.para abordar la corrupción y, en consecuencia, mejorar la gobernabilidad de sus países". El Programa de aprendizaje a distancia con jóvenes para la buena gobernabilidad fue diseñado por el Banco Mundial para capacitar a jóvenes-en Uganda, Ucrania y la ex Yugoslavia, entre otros países-sobre la buena administración pública. En Bosnia y Herzegovina, grupos de jóvenes organizaron con éxito campañas contra la corrupción y formaron un partido de la juventud para exigir mejor educación y mayor rendición de cuentas(43). En 2003, la República Democrática del Congo, con el apoyo del UNICEF, formó el Parlamento nacional de los niños, integrado por 36 miembros y encargado de promover los derechos del niño y encontrar soluciones a sus problemas(44).

TOMAR EL BUEN CAMINO HACIA LOS ODM: EDUCACIÓN, SALUD Y MEDIOS DE VIDA. Los jóvenes necesitan educación, atención de la salud y asesoramiento psicosocial, enseñanza de oficios y empleo, a fin de reconstruir sus vidas después de una crisis. Si no pueden ganarse la vida, tal vez se vean obligados a entablar relaciones sexuales para sobrevivir o someterse a la trata u otra forma de explotación. Esto menoscaba sus propias perspectivas de una vida mejor y las oportunidades de su país de alcanzar las metas de los ODM en materia de educación, VIH/SIDA y trabajo decoroso y productivo para los jóvenes.

La educación tiene importancia vital, tanto para dar a los jóvenes un sentido de estructura y vida ordinaria como para crear las bases sobre las cuales pueden crecer sus sociedades. La mitad de los niños del mundo que no asisten a la escuela viven en países en conflicto o que han atravesado por conflictos. Tal vez las niñas sean mantenidas en el hogar para atender a sus hermanitos, mientras que sus madres, empobrecidas o viudas, buscan la manera de mantener a la familia. Asimismo, es posible que se desaliente la asistencia de las niñas a la escuela por temor a la violación o al secuestro (45). Una investigación participatoria realizada en Sierra Leona con adolescentes comprobó que la educación era su prioridad máxima(46).

Los organismos de las Naciones Unidas y varias organizaciones de la sociedad civil han tomado nota y han elaborado conjuntamente estándares mínimos para la educación en situaciones de emergencia(47). En Burundi, la política de educación para la repatriación, que recibe el apoyo del UNICEF y otras organizaciones internacionales, establece que las escuelas en campamentos de refugiados deben adoptar currículos reconocidos por los países de origen de los niños(48). En Sierra Leona, grupos de mujeres ofrecen educación y enseñanza de oficios a los jóvenes, principalmente a niñas excombatientes(49).

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