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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 7

© Marie Dorigny/UNFPA
Una aldeana con el rostro cubierto en el poblado de Tigray (Etiopía).

Violencia por motivos de género:
un precio demasiado alto

-La magnitud y las múltiples variantes de la violencia por motivos de género

-La violencia contra la mujer y los ODM

-Movilización para imponer la "Tolerancia nula"

-Las hombres forman equipos para eliminar la violencia contra la mujer

La violencia contra la mujer y los ODM


En el Proyecto del Milenio, de las Naciones Unidas, se afirma que "la protección contra la violencia, especialmente para las niñas y las mujeres" es un derecho básico y esencial para poder tener una vida productiva(38). La violencia por motivos de género coarta directamente el logro de los ODM relativos a la igualdad entre hombres y mujeres y la autonomía de la mujer, la salud y la mortalidad de niños y madres, y la lucha contra el VIH/SIDA. También puede afectar el nivel educacional: en Nicaragua, un estudio comprobó que un 63% de los hijos de mujeres víctimas de abusos debían repetir un año escolar y, en promedio, abandonaban la escuela cuatro años antes que los demás(39). La violencia por motivos de género impone obstáculo para la plena participación de las mujeres en la vida social, económica y política. La importancia de esta cuestión se pone de manifiesto en la exhortación del Equipo de Tareas sobre la educación y la igualdad entre hombres y mujeres, del Proyecto del Milenio, a realizar una campaña mundial para eliminar la violencia contra la mujer, bajo el liderazgo del Secretario General de las Naciones Unidas(40).

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD REPRODUCTIVA. La violencia contra la mujer afecta el nivel de salud reproductiva y el buen curso del embarazo. Entre sus consecuencias cabe mencionar: embarazo no deseado, aborto realizado en malas condiciones; mortalidad derivada de la maternidad; aborto espontáneo; nacimiento de niños muertos; demora en la atención prenatal; trabajo de parto y parto prematuros (41), lesión fetal y bajo peso al nacer(42). Además, las mujeres víctimas de abuso corren mayores riesgos de infección con el VIH y otras infecciones de transmisión sexual. Ese riesgo aumenta directamente en los casos de violación, e indirectamente por temor a negociar el uso de condones. El hecho de que los hombres violentos tienden a tener más compañeras sexuales fuera del matrimonio multiplica los riesgos(43). Actualmente, la coacción sexual se considera un importante factor del continuo aumento de la infección con el VIH entre las jóvenes (véase el Capítulo 5)(44). La violación brutal, como la que ocurre en situaciones de conflicto armado, puede causar fístula, perforación de los órganos sexuales y otras lesiones conexas(45). Las consecuencias físicas de la mutilación o corte genital femenino son: dolor intenso, hemorragia, shock, sufrimiento durante las relaciones sexuales, riesgo de VIH u otras infecciones debido al uso de instrumentos no esterilizados, inflamación pelviana crónica, e incluso muerte. Entre los efectos psicológicos figuran ansiedad y depresión(46).


"Aborrezco el matrimonio precoz. Me obligaron a casarme cuando yo era muy joven y mis parientes políticos me forzaron a tener relaciones sexuales con mi esposo y él me hacia sufrir toda la noche. Desde entonces, cada día al caer la tarde, me angustio pensando que de nuevo ocurrirá lo mismo. Eso es lo que yo más odio".

- Niña etiope de 11 años, casada a los 5 años de edad


Aproximadamente una de cada cuatro mujeres es víctima de abuso durante el embarazo, lo cual pone en peligro tanto a la madre como al niño(47). En algunos distritos de la India, se atribuyó a la violencia doméstica un 16% de las defunciones durante el embarazo(48). La violencia durante el embarazo cuadruplica el riesgo de bajo peso al nacer y duplica el riesgo de aborto espontáneo(49). En Nicaragua, el maltrato infligido a las embarazadas es causa de un 16% de los casos de bajo peso al nacer(50). Estudios clínicos realizados, por ejemplo, en Hong Kong(51) y en Uganda(52), comprobaron que un 30% de las mujeres que se sometieron a abortos realizados en malas condiciones-una causa importante de defunción materna- declararon que la razón de poner fin a su embarazo era haber sido víctimas de abuso.

ABORDAR EL ABUSO POR CONDUCTO DE LOS PROGRAMAS DE SALUD REPRODUCTIVA. Los servicios de salud reproductiva ofrecen un ámbito estratégico para ofrecer apoyo a las mujeres víctimas de violencia. La visita a un centro de salud reproductiva puede ser la única oportunidad de recibir ayuda de que dispone una mujer. Incluso en África al sur del Sahara, donde son muy limitadas las infraestructuras de salud, la gran mayoría de las mujeres recibe algún tipo de atención prenatal o de información sobre planificación de la familia(53). Asimismo, abordar la violencia contra la mujer en establecimientos de salud reproductiva puede tener alta eficacia en función de los costos. La violencia causa problemas de salud recurrentes e impide que la mujer se proteja contra el embarazo no deseado y las infecciones de transmisión sexual. El reconocimiento médico habitual de las mujeres en establecimientos de salud reproductiva puede contribuir a reducir los riesgos, tanto para las madres como para los niños.

En 1995, en la Conferencia de Beijing, los gobiernos prometieron "integrar los servicios de salud mental en los sistemas de atención primaria de la salud .y capacitar a los trabajadores en atención primaria de la salud para que puedan reconocer y tratar a las niñas y a las mujeres de todas las edades que hayan sido víctimas de cualquier tipo de violencia" (54). Durante el decenio de 1990, aumentó el número de países que comenzaron a ofrecer servicios integrados para abordar la violencia por motivos de género. Malasia figuró entre los primeros países que establecieron "centros integrales con servicios múltiples para la atención en casos de crisis" que ofrecieron servicios de índole tanto médica como jurídica(55). Las filiales de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) en el Brasil, Colombia, el Perú y la República Dominicana ampliaron sus servicios de salud reproductiva para incluir un componente relativo a la violencia por motivos de género. Una evaluación de un proyecto multinacional de la IPPF comprobó que al cabo de un año, habían aumentado pronunciadamente las tasas de detección de mujeres víctimas de abuso y las tasas de remisión a otros establecimientos de mayor capacidad(56). El UNFPA ha ensayado intervenciones piloto similares en establecimientos de salud reproductiva de diez países. En algunos casos, las intervenciones condujeron a un aumento del número de establecimientos de salud que ofrecen detección y atención de las mujeres víctimas de abuso. También se amplió la red de servicios a disposición de las mujeres fuera del sector de salud(57). Además, los gobiernos están ofreciendo cada vez más anticonceptivos de emergencia, como componentes de la atención después de una violación.

EDUCACIÓN, SEGURIDAD Y BIENES ECONÓMICOS. Aun cuando la violencia por motivos de género afecta a las mujeres de todas las clases sociales, la pobreza y la falta de educación son factores de riesgo adicionales(58). Al elevar los niveles educacionales, puede contribuirse a prevenir la violencia, ampliando los medios de acción de las mujeres jóvenes. Los programas educacionales de calidad también sirven como vehículo para sensibilizar a los hombres jóvenes con respecto a los derechos de la mujer.

Lograr que las niñas estén protegidas en las escuelas es una medida esencial para conquistar las metas de los ODM relativas a la educación. En algunos países, los padres y madres mantienen a sus hijas fuera de la escuela por temor al abuso sexual o la violación. Algunos países están adoptando medidas. Por ejemplo, el Gobierno de Panamá, con el apoyo del UNFPA, elaboró un programa nacional para prevenir el abuso sexual de las niñas en las escuelas(59). Las mujeres y las niñas pobres suelen ser más vulnerables a la violación, posiblemente debido a que residen en vecindarios más peligrosos, y lo mismo ocurre con los desplazamientos hacia el lugar de trabajo o la escuela. Entre las respuestas públicas eficaces cabe mencionar el sistema "Entre dos paradas" vigente en Montreal, que permite que durante la noche, las mujeres salgan del autobús tan cerca como sea posible de su lugar de destino: en Bangkok, los servicios de "autobuses para mujeres"(60).

Los bienes económicos también parecen tener un efecto protector. En Kerala (India), una encuesta comprobó que 49% de las mujeres carentes de bienes manifestaron que habían sido objeto de violencia física, en comparación con sólo 7% de las mujeres propietarias de bienes(61). En algunos casos, las acciones contra la violencia se están centrando en el empoderamiento político de la mujer. En Argelia y Marruecos, el UNFPA está apoyando las acciones para incluir tales iniciativas en los servicios existentes de atención a las sobrevivientes(62). En Venezuela, el UNFPA ha apoyado las acciones del Banco Nacional de la Mujer, Banmujer, para integrar la prevención de la violencia en sus servicios crediticios. El Instituto Nacional de la Mujer, miembro de la red de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales establecida para proporcionar servicios de auxilio a las víctimas de abuso, mantiene una línea telefónica de emergencia que recibe denuncias sobre casos de violencia. Los funcionarios del Banco asisten periódicamente a cursos de actualización sobre violencia por motivos de género y salud reproductiva, a fin de satisfacer mejor las necesidades no financieras de sus clientas. Al promover los derechos económicos de la mujer, incluido sus derechos a la propiedad y la herencia, como se recomienda en el Proyecto del Milenio, de las Naciones Unidas, puede ayudarse a las mujeres a evitar y poner fin a relaciones abusivas(63).

31    |    UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA-ES NUESTRO DERECHO

Una iniciativa emprendida en 1998 por ocho organismos de las Naciones Unidas, entre ellos el UNFPA, muestra cómo las campañas pueden contribuir a sostener la colaboración a largo plazo entre gobiernos, entidades de la sociedad civil, grupos de mujeres y organismos del sistema de las Naciones Unidas. La Campaña Interinstitucional de las Naciones Unidas sobre los derechos humanos de la mujer en América Latina y el Caribe, "Una vida libre de violencia-Es nuestro derecho", mereció la adhesión de 22 gobiernos y mantuvo el tema en la agenda de los encargados de formular políticas y en la atención del público.

La campaña utilizó medios de difusión de masas, entre ellos una revista titulada "María María", un concurso y exposición de fotografías y anuncios de servicio público, para estimular la acción nacional y regional con respecto a la violencia contra la mujer. En 2001, un simposio sobre violencia por motivos de género, salud y derechos de la mujer en las Américas congregó a representantes del Ministerio de Salud, organizaciones de mujeres y entidades de la sociedad civil de 30 países para determinar estrategias de respuesta al problema de salud pública que constituye la violencia contra la mujer. En el Llamamiento a la Acción resultante del simposio, los derechos de la mujer a su seguridad personal se ubicaron firmemente en la agenda de los sistemas de salud y se exhortó a los gobiernos y las entidades de la sociedad civil a emprender medidas integrales de índole legislativa, financiera y social. Prosigue la colaboración entre entidades regionales y organismos de las Naciones Unidas, para el apoyo y el seguimiento de los adelantos a nivel regional y nacional. Fuentes


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