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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 6

© David Alan Haviv/VII
Un hombre muestra orgullosamente su hijito a los visitantes en una aldea de la isla Chacahua (México).

Alianzas con adolescentes
varones y hombres

-Papel del hombre en el logro de los Objetivos de Desarollo del Milenio

-El efecto sobre los hombres de los papeles de género

-Para llegar a los niños varones y los hombres

-Reinterpretación de la masculinidad

-Los años formativos

-Aceleración del progreso

Aceleración del progreso


Los hombres siguen siendo una enorme reserva de potencial desaprovechado para lograr la reducción de la pobreza, la igualdad entre hombres y mujeres, la salud reproductiva, la lucha contra la epidemia de SIDA y la eliminación de la violencia contra la mujer (véase el Capítulo 7). Los beneficios de involucrar a los hombres son evidentes. Recientes iniciativas, políticas y leyes están teniendo éxito. No obstante, las limitaciones presupuestarias son de gran magnitud y persiste la resistencia sociocultural contra un mayor grado de equidad. Si bien en el último decenio han surgido varios programas innovadores, en general son de pequeña escala.

Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio será necesario involucrar a los hombres más directamente y en mayor escala. Un modelo es el de los programas de salud reproductiva y cuestiones de género realizados para las fuerzas armadas y la policía. En todas las regiones, los países han colaborado con el UNFPA para aprovechar las infraestructuras establecidas de salud y educación de los militares y llegar así a grandes sectores de hombres jóvenes, la mayoría de los reclutas en el ejército, que constituyen un público clave para la prevención de las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH(47). En un proyecto con las fuerzas armadas de Botswana se utilizó la urgencia de la prevención del VIH como punto de entrada para crear conciencia acerca de otros aspectos de la salud reproductiva y los derechos reproductivos. En la región noroccidental de Namibia, se impartió capacitación sobre cuestiones de salud reproductiva a oficiales militares y de policía, así como a entrenadores de fútbol y administradores de equipos de fútbol. Se atribuye al proyecto (que aprovechó las cervecerías locales para difundir sus mensajes) la reducción de la violencia por motivos de género y el aumento de las solicitudes de detección voluntaria del VIH y asesoramiento psicosocial voluntario, así como el aumento de la demanda de condones(48).

En el último decenio, en nueve países de América Latina, el UNFPA ha contribuido a institucionalizar programas de salud reproductiva, igualdad entre hombres y mujeres y prevención del VIH en las fuerzas armadas. En el Ecuador, se amplió la educación sobre salud reproductiva en las escuelas y servicios militares para incluir a las familias de los oficiales. Hay indicios de que están cambiando los estereotipos de género y han mejorado las relaciones de los padres con sus hijos adolescentes. En Nicaragua, hay actualmente programas obligatorios de salud reproductiva en todos los niveles de los servicios de salud del ejército y en los cursos de capacitación. Se ha capacitado a 1.000 conscriptos del ejército para que se desempeñen como Brigadas de salud sexual y reproductiva y eduquen a sus comunidades cuando termine su servicio militar. Las mujeres empleadas en el ejército informan de que los colegas las tratan con más respeto, y que reciben de ellos mayor apoyo y perciben que ellos tienen ahora mayor conocimiento de los derechos reproductivos de la mujer. Además, ha aumentado la demanda de condones (49).

Entre otras maneras de intensificar el involucramiento de los hombres cabe mencionar: llegar a los empleados en el lugar de trabajo y aprovechar las infraestructuras nacionales de salud. En Haití, una ONG, Grupo de Lucha Contra el SIDA, ha llegado a 20.000 hombres en compañías de servicios públicos y centrales de embotellamiento de bebidas(50). Bangladesh ha ensayado la integración de servicios para hombres en centros rurales de salud y bienestar de la mujer. Si la ampliación del proyecto piloto redunda en mejoras apreciables, el Ministerio de Salud se propone ampliar la cobertura hasta 3.700 centros de salud en todo el país(51).

En los informes que dio a conocer el Secretario General de las Naciones Unidas en 2005, tanto sobre la marcha de la aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing, como en la Declaración de Compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA, de las Naciones Unidas, se reitera la necesidad de transformar las normas sociales que afectan a los niños varones y a los hombres y de involucrarlos como aliados en la promoción de los derechos humanos de la mujer, frenando la epidemia y atendiendo a los miembros de la familia infectados con el VIH(52). Al prestar mayor atención a los hombres se plantean algunas cuestiones importantes. Dado que las mujeres soportan una carga desproporcionada en cuestiones de salud reproductiva y procreación, las acciones orientadas a los hombres no deberían ir en detrimento de las mujeres ni apartar escasos recursos de los programas que tan desesperadamente necesitan las mujeres. Una solución es involucrar a los hombres de manera tal que se beneficien ambos sexos y sea un objetivo explícito la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres. Los resultados de diversas iniciativas sugieren que las acciones para llegar tanto a los hombres como a las mujeres podrían adelantar más hacia los objetivos internacionales de desarrollo. Esto entraña movilizar suficientes recursos y una adecuada voluntad política, de modo de acelerar el impulso hacia un mundo más equitativo para hombres y mujeres, como se exhorta en el Proyecto del Milenio, de las Naciones Unidas.

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