UNFPA Logo

UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

www.unfpa.org

CAPÍTULO 6

© David Alan Haviv/VII
Un hombre muestra orgullosamente su hijito a los visitantes en una aldea de la isla Chacahua (México).

Alianzas con adolescentes
varones y hombres

-Papel del hombre en el logro de los Objetivos de Desarollo del Milenio

-El efecto sobre los hombres de los papeles de género

-Para llegar a los niños varones y los hombres

-Reinterpretación de la masculinidad

-Los años formativos

-Aceleración del progreso

"Los cambios de los conocimientos, las actitudes y el comportamiento de hombres y mujeres constituyen una condición necesaria para el logro de una colaboración armoniosa entre hombres y mujeres. El hombre desempeña un papel clave en el logro de la igualdad de los sexos, puesto que, en la mayoría de las sociedades, ejerce un poder preponderante en casi todas las esferas de la vida, que van de las decisiones personales respecto del tamaño de la familia, hasta las decisiones sobre política y programas públicos a todos los niveles. Es fundamental mejorar la comunicación entre hombres y mujeres en lo que respecta a las cuestiones relativas a la sexualidad y a la salud reproductiva, y la comprensión de sus responsabilidades conjuntas, de forma que unos y otras colaboren por igual en la vida pública y en la privada". - Programa de Acción de la CIPD, Párrafo 4.24

En el pasado, las acciones de desarrollo han tendido a centrarse o bien en los hombres, o bien en las mujeres, pero raramente en unos y otras a la vez. Durante decenios, la asistencia para el desarrollo solía prestarse en forma de provisión de tecnologías, préstamos y capacitación en beneficio de los hombres. A partir de comienzos del decenio de 1970, los analistas señalaron la necesidad de prestar mayor atención a las mujeres como agentes de desarrollo(1). El efecto inicial fue dedicar más recursos a las mujeres y, más tarde centrar más la atención en la dinámica entre hombres y mujeres y la desigualdad de género. El propio movimiento en pro de la igualdad de género ha experimentado una transición similar a lo largo del tiempo, desde el énfasis inicial exclusivamente en las mujeres hasta el reconocimiento de la necesidad de involucrar a los hombres en el proceso.

En 1994, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) realizó algo sin precedentes: exhortó a los países a promover el apoyo de los hombres en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres y alentar su participación y su responsabilidad compartida en todos los aspectos de la vida en familia y la salud reproductiva. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) prestan escasa atención explícita a los papeles del hombre, pero es evidente la necesidad de involucrar a los hombres en el logro de esos objetivos. Como cuestión de principio, los hombres, en especial los marginados por la pobreza u otras circunstancias, tienen necesidades y deseos que merecen más atención. Como cuestión práctica, los hombres tienen un poder preponderante en todos los aspectos de la vida pública y privada. Su cooperación es imprescindible, no sólo en las esferas doméstica y comunitaria, sino también en el ámbito más amplio de las políticas nacionales, las finanzas y la gobernanza. La igualdad entre hombres y mujeres y la transformación social que ésta entraña, tendrán más probabilidades de lograrse cuando los hombres reconozcan que las vidas de hombres y mujeres son interdependientes y que la habilitación de la mujer beneficia a todos.

Papel del hombre en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio


La alianza con los hombres es evidentemente imprescindible para lograr la igualdad entre hombres y mujeres y puede influir sobre todos los demás ODM, tanto directa como indirectamente. La alianza con los hombres es una importante estrategia para promover los derechos reproductivos y la salud reproductiva, que están tan estrechamente vinculados con los ODM. La epidemia de SIDA pone de manifiesto el papel, de importancia crítica, del hombre: en ausencia de una vacuna o una cura, los cambios en los comportamientos masculinos son fundamentales para prevenir la propagación del VIH. Los hombres desempeñan un papel decisivo en muchos otros aspectos. Los esposos suelen adoptar decisiones con respecto a la planificación de la familia, la actividad económica de sus esposas y el uso de los recursos del hogar, inclusive la remuneración de servicios médicos y el pago de matrículas escolares. Esas decisiones influyen sobre el bienestar y las perspectivas de toda la familia. La atención y el apoyo de un esposo bien informado también mejoran los resultados del embarazo y el parto y pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte cuando hay complicaciones, y las mujeres necesitan atención médica inmediata.

Los padres que ofrecen apoyo pueden desempeñar un importante papel brindando amor y atención y ocupándose de la crianza de sus hijos. Suelen ser las principales fuentes de recursos para mantener a sus familias. Los investigadores han comenzado a analizar los vínculos entre ausencia del padre y pobreza. El desarrollo psicológico, social y cognoscitivo de los niños puede resentirse debido al abandono del padre y a la falta de afecto y apoyo material por parte de éste(2). Cuando los padres descuidan sus responsabilidades financieras, las mujeres con hijos son más vulnerables a la pobreza(3). Algunas mujeres se ven obligadas a llevar a sus hijos a su lugar de trabajo, o a mandarlos a trabajar, en lugar de enviarlos a la escuela(4). En investigaciones realizadas en América Central y los Estados Unidos se comprobó que las repercusiones del abandono o el descuido por parte del padre oscilan desde desempeño escolar deficiente y abandono de la escuela (inclusive ingreso precoz en la fuerza laboral para ayudar a la familia a sufragar sus gastos), hasta embarazo en la adolescencia, alcoholismo y toxicomanías. En los Estados Unidos, los niños sin padre eran más propensos al suicidio(5).

Los numerosos beneficios del involucramiento y apoyo del padre en la vida de la familia subrayan la acuciante necesidad de contar con nuevas políticas. Las normas e instituciones sociales que presuponen que las mujeres son las principales encargadas de la atención y el bienestar de los niños, pueden disuadir a los hombres de involucrarse en el embarazo y el parto. No obstante, esta participación temprana está asociada con los papeles y responsabilidades ulteriores de los hombres en su condición de padres(6).

Las expectativas basadas en motivos de género pueden impedir que los hombres enriquezcan las vidas de sus hijos y sus propias vidas: los estudios confirman que para muchos hombres, la paternidad afianza su bienestar y confiere un sentido de propósito y plenitud. Algunos estudios han comprobado que la paternidad también puede reducir el comportamiento delincuente de los hombres y otras formas de asunción de riesgos(7). Además, los padres cuyas actitudes acerca de la crianza de los hijos son más responsables y más equitativa en cuestiones de género suelen transmitir esos valores a sus hijos e hijas y dedicarles más tiempo(8).

El efecto sobre los hombres de los papeles de género >>
<< 5 La travesía sin mapas:adolescentes, pobreza y género