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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 5

© Tim Dirven/Panos Pictures
Joven madre afgana y su hijito desnutrido esperan en un centro de nutrición dirigido por Médecins sans
frontières.

La travesía sin mapas:
adolescentes, pobreza y género

-Adolescencia: oportunidades y riesgos

-Salud reproductiva en las vidas de los adolescentes y la juventud

-Los jóvenes y el VIH/SIDA

-Matrimonio en la infancia

-Los jóvenes y el empleo

Matrimonio en la infancia


Los países, en su mayoría, han declarado que 18 años es la edad mínima legal para poder contraer matrimonio, pero es frecuente que el consentimiento de los padres y la costumbre tengan precedencia sobre esas leyes(86). Pese a las sanciones al matrimonio en la infancia, se prevé que en el próximo decenio más de 100 millones de niñas menores de edad han de contraer matrimonio(87). Si bien a escala mundial la práctica ha amenguado en los últimos 30 años, sigue siendo común entre los más pobres de los pobres y en zonas rurales(88). Su mayor incidencia se registra en el Asia meridional y el África occidental y central(89). Cuando las niñas son percibidas como un lastre económico, su matrimonio puede formar parte de la estrategia de la familia para la supervivencia. En Bangladesh, el Níger y la República Democrática del Congo, de las niñas adolescentes, más de dos terceras partes ya están casadas y la proporción llega a más de la mitad en el Afganistán, la India y Nigeria(90). En seis países del África occidental, un 44% de las mujeres ya están casadas antes de cumplir 15 años(91).

UNA EXPERIENCIA DE TEMOR E INCERTIDUMBRE. Si bien los padres y madres tal vez abrigan la esperanza de proteger la seguridad económica y personal de las niñas mediante el matrimonio, éste suele tener el efecto contrario. Con frecuencia, el matrimonio marca el fin de su educación. Un análisis mundial comprobó que las niñas con un nivel de educación primaria o menor tienen mayores probabilidades de contraer matrimonio en la adolescencia(92). Para muchas niñas, el matrimonio está colmado de temores e incertidumbres: la decisión la adoptan otros por cuenta de ellas y ellas recién se enteran poco antes del día de la boda. Después de la ceremonia, lo común es que las niñas casadas vayan a vivir al hogar de sus esposos, a veces en otra aldea, lejos de sus propias familias y de los ámbitos familiares, y de inmediato se las presiona para que tengan familia. Lo común es que describan su primera experiencia sexual marital como repelente o dolorosa y con frecuencia con uso de la fuerza(93).

NIÑAS CASADAS-ALTO RIESGO DE MORTALIDAD MATERNA Y VIH/SIDA. Pese a la gran cantidad de adolescentes casadas, las políticas y los programas suelen no considerar su vulnerabilidad al VIH ni otras necesidades en materia de salud reproductiva. Varios estudios realizados en Kenya, Uganda y Zambia confirman que las adolescentes casadas tienen tasas de infección con el VIH más altas que las niñas solteras de la misma edad que tienen actividad sexual(94). El aislamiento y la falta de poder son problemas adicionales: las jóvenes esposas suelen tener limitada autonomía o poca libertad de movimiento. Pueden estar impedidas de obtener servicios de salud debido a la distancia, el gasto o la necesidad de contar con el permiso de su esposo o de sus parientes políticos. Esas barreras pueden agravar los riesgos de mortalidad y morbilidad derivadas de la maternidad para las adolescentes embarazadas.

La eliminación del matrimonio en la infancia está estrechamente correlacionado con el logro de los ODM. El matrimonio en la infancia priva a la niña del derecho a la educación y de la oportunidad de plasmar plenamente su potencial. Las adolescentes casadas tienen limitado poder para influir sobre decisiones atinentes a la procreación o a la anticoncepción, y esto tiene consecuencias negativas sobre la salud y la supervivencia de los niños de corta edad, la mortalidad derivada de la maternidad, el VIH, las altas tasas de fecundidad y la reducción de la pobreza. En Bangladesh, si se aumentara la edad media de procrear en cinco años, se reduciría en un 40% el crecimiento de la población(95), lo cual mejoraría las posibilidades del país de reducir la pobreza y tener un desarrollo sostenido.

El UNFPA y sus aliados, que reconocen los derechos de las adolescentes y las implicaciones de tales derechos para la reducción de la pobreza, emprendieron en 2004 una iniciativa mundial para eliminar el matrimonio en la infancia.

25    |    EN ÁFRICA, LOS JÓVENES MARCAN EL RUMBO PARA LA PREVENCIÓN
              DEL VIH/SIDA

A partir del año 2000, los jóvenes han participado activamente en la lucha por la prevención del VIH en cuatro países de alta prevalencia, mediante la Alianza Africana de la Juventud (AYA), copatrocinada por el UNFPA, Pathfinder International y PATH, con el apoyo de un generoso subsidio de la Bill and Melinda Gates Foundation. Ese programa también involucra a las comunidades, incluidos los líderes culturales y religiosos, en el establecimiento de un ámbito de apoyo a la igualdad entre hombres y mujeres y la salud reproductiva. Los resultados de la encuesta indican que AYA acrecentó los conocimientos de los jóvenes relativos al VIH/SIDA, a las infecciones de transmisión sexual y los riesgos de embarazo y les otorgó mayor confianza para negociar el uso de condones. Debido a que el programa hizo hincapié en que los servicios fueran "más acogedores para los jóvenes", hubo enormes aumentos en su utilización: entre 2003 y 2004 dos millones de jóvenes visitaron esos centros y 17.000 solicitaron voluntariamente la detección del VIH y el asesoramiento al respecto.

La iniciativa ha estimulado transformaciones en muchos niveles, inclusive en cuestiones de género. En Botswana, 36 organizaciones confesionales indicaron que la salud reproductiva de los adolescentes era la principal estrategia en la amplia respuesta de la Iglesia al VIH/SIDA. El Ministerio de Educación está reconsiderando las reglamentaciones que estipulan que se expulse de la escuela a las niñas embarazadas. La AYA también ha realizado campañas contra la violencia sexual mediante clubes escolares de "guerra a la violación". En Ghana, una innovadora iniciativa de base comunitaria que proporciona asistencia jurídica ha resuelto casos de violación, violencia doméstica, trata de niños, matrimonio en la infancia y secuestro de adolescentes. Por conducto del Centro de adolescentes sobre embarazo y cría del niño, más de 300 jóvenes han recibido capacitación en aptitudes para la vida.

En la República Unida de Tanzanía, la AYA acrecentó el número de jóvenes mujeres que tienen acceso a servicios de salud reproductiva organizando partidos de fútbol únicamente entre niñas, que antes de los partidos ofrecían sesiones sobre prevención del VIH. Con respecto al abuso en la infancia, la estación radiofónica Clouds en FM emprendió campañas nacionales de difusión, cuyo resultado fue la contratación de una firma de abogados para remitir los casos a los tribunales. Los debates ampliamente divulgados sobre los efectos del matrimonio en la infancia influyeron sobre la orden impartida por el Gobierno de que se permita a las niñas menores de 18 años regresar a la escuela después de dar a luz. En Zanzíbar, varios parlamentarios han solicitado que se enmiende una ley que estipula el encarcelamiento de niñas embarazadas.

En Uganda, líderes anglicanos y musulmanes han declarado públicamente su apoyo a la detección voluntaria del VIH y el asesoramiento voluntario al respecto, así como al uso de condones (preservativos) para las parejas jóvenes. Dado que se hizo hincapié en ofrecer servicios confidenciales, esto alentó a muchos jóvenes a solicitar la detección del VIH. En las comunidades cristianas y musulmanas se está estipulando ahora la edad mínima de 18 años para contraer matrimonio y se solicita a las niñas que presenten su partida de nacimiento. El Rey de Busoga exhortó a que se reintegre en el sistema escolar a las madres adolescentes.

"Antes de la AYA, nunca tuve oportunidad de ser oída, comprendida y apreciada. Cuando una vive en un ámbito que la priva de sus derechos básicos y la hace objeto de discriminación por ser joven, una necesita una plataforma para expresar sus pensamientos y la AYA es más que eso. La AYA me enseñó a reivindicar mis derechos, pero lo que es más importante, también los derechos de otros jóvenes, especialmente las niñas .."
- Ngasuma Kanyeka, joven mujer de la República Unida de Tanzanía


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