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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 5

© Tim Dirven/Panos Pictures
Joven madre afgana y su hijito desnutrido esperan en un centro de nutrición dirigido por Médecins sans
frontières.

La travesía sin mapas:
adolescentes, pobreza y género

-Adolescencia: oportunidades y riesgos

-Salud reproductiva en las vidas de los adolescentes y la juventud

-Los jóvenes y el VIH/SIDA

-Matrimonio en la infancia

-Los jóvenes y el empleo

Los jóvenes y el VIH/SIDA


Casi una cuarta parte de todas las personas que viven con el VIH tienen menos de 25 años de edad(65). Actualmente, los jóvenes constituyen la mitad de todos los nuevos casos. Según se estima, cada día quedan infectados 6.000 jóvenes: uno cada 14 minutos. Son, en su mayoría, mujeres y niñas(66). En África al sur del Sahara, un 63% de quienes estaban infectados con el VIH en 2003 tenían entre 15 y 24 años de edad(67). En la Federación de Rusia y en otros países de Europa oriental y Asia central, más del 80% de quienes están infectados con el VIH tienen menos de 30 años de edad y son, en su mayoría, hombres jóvenes(68). En esas regiones, así como en el Asia sudoriental y en China, el VIH se propaga principalmente mediante drogas inyectables y relaciones sexuales comerciales. De todos los nuevos casos de infecciones de transmisión sexual curables registrados cada año, una tercera parte corresponde a jóvenes menores de 25 años(69).

LAS JÓVENES SON QUIENES CORREN MAYORES RIESGOS. En el decenio de 1980, el VIH/SIDA afectó desproporcionadamente a los hombres. Ahora, el rostro de la epidemia es cada vez más el de una mujer joven. Las mujeres de entre 15 y 24 años de edad tienen probabilidades 1,6 veces mayores que los varones de la misma edad de estar infectadas con el VIH. En África al sur del Sahara, la proporción de mujeres a varones entre los jóvenes infectados con el VIH es 3,6 a 1(70). En el Caribe, el Oriente Medio y el África septentrional, un 70% de todos los jóvenes que viven con el VIH son mujeres(71).

Las mujeres son más vulnerables a la infección que los hombres, por razones biológicas, socioculturales y económicas (véase el Capítulo 4), pero las adolescentes y las jóvenes enfrentan riesgos adicionales. Por ejemplo, el aparato reproductor de las niñas menores de 14 años es más susceptible de desgarramiento debido a que no ha llegado aún a la madurez. Esto aumenta el riesgo de infección con el VIH y otras infecciones de transmisión sexual. Las mujeres más jóvenes y las niñas son especialmente vulnerables a la violencia y la explotación sexuales y están en posición desventajosa para negociar los términos de las relaciones sexuales, inclusive el derecho a decir "no" y a insistir en la utilización de condones. Las prácticas nocivas, como el matrimonio en la infancia y la mutilación o corte genital femenino con instrumentos no esterilizados las expone a peligros adicionales.

EL PAPEL DE LOS VARONES JÓVENES. Ningún análisis de la vulnerabilidad femenina al VIH es completo si no se incluye a los hombres, cuyo comportamiento impulsa la epidemia y cuya inclusión en las acciones de prevención tiene importancia crítica para que éstas tengan éxito. En muchos países, tener relaciones sexuales con muchas mujeres es la medida de la virilidad del joven. Además, muchos hombres jóvenes están expuestos a un alto riesgo de infección con el VIH por diversas razones, entre ellas porque utilizan drogas por vía endovenosa, están recluidos en cárceles o tienen ocupaciones riesgosas. Por ejemplo, la mayoría de los soldados y muchos migrantes que van en busca de trabajo son hombres jóvenes, alejados de sus familias y sus compañeras y en situaciones que pueden conducirlos a las relaciones sexuales comerciales. Como se indica en el Capítulo 6, tiene importancia crítica contar con programas que posibiliten que los adolescentes varones y los jóvenes hablen de sus preocupaciones en ámbitos objetivos y de apoyo, donde se aliente un sentido de igualdad con las mujeres.

FALTA DE INFORMACIÓN, DE MEDIOS Y DE APTITUDES PARA LA PREVENCIÓN. En muchos de los países más gravemente afectados, sigue siendo tabú hablar francamente de la igualdad entre hombres y mujeres, la anticoncepción, la prevención del VIH y cuestiones conexas. Estudios realizados en todos los países del mundo dan pruebas de un alarmante grado de error en la información y falta de conocimientos acerca de la enfermedad, particularmente entre las mujeres jóvenes y las niñas(72). Los conceptos erróneos pueden dar a los jóvenes un falso sentido de seguridad y conducirlos a subestimar el riesgo de infección. Al facultar a los jóvenes para que escojan o bien abstenerse, o bien aplazar la iniciación sexual y rechazar las proposiciones no deseadas, y al darles acceso a los condones (preservativos), al conocimiento de cómo se utilizan correctamente y a las posibilidades de negociar relaciones sexuales con menos riesgo, puede preservarse su vida y evitar la muerte. Aun cuando las personas, en su mayoría, comienzan su actividad sexual durante la adolescencia(73), los adolescentes, niñas y varones, tienen dificultad en obtener condones y muchos no saben cómo utilizarlos correctamente(74). Los jóvenes, en su mayoría, carecen de un acceso efectivo a programas de prevención(75). Además, se necesitan programas de mejor calidad, incluidos los que abordan la pobreza y los estereotipos de género perniciosos que impulsan la epidemia.

COLABORACIÓN CON LOS JÓVENES PARA FRENAR LA EPIDEMIA. A partir de la CIPD, se ha cobrado mayor conciencia de la importancia de prevenir la infección contra el VIH entre los jóvenes. Por ejemplo, en 2001, durante el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, se reconoció que los jóvenes son un grupo prioritario para la prevención(76). Colaborar con los jóvenes puede ser tan importante como trabajar para ellos. El UNFPA y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) patrocinan la Coalición Mundial de la Juventud sobre el VIH/SIDA, una red de unos 600 líderes juveniles de 66 países(77). En 2003, el UNFPA emprendió la iniciativa de la Alianza Mundial con la Juventud para facultar a los jóvenes líderes de países en desarrollo a fin de que mejoren la prevención del VIH mediante tareas de promoción y diálogo con funcionarios ejecutivos(78).

Abundan los ejemplos de activismo de los jóvenes y de comunidades, organizaciones y gobiernos que colaboran para impedir que la epidemia afecte a los jóvenes. En la Federación de Rusia, el UNFPA apoya Juventa, un innovador programa municipal que sólo en San Petersburgo ya cuenta con 12 clínicas. Dichas clínicas, abiertas a partir de 1993, son acogedoras para los jóvenes, ofrecen una línea telefónica de emergencia confidencial, educación y servicios médicos, y se vinculan con programas de empleo para jóvenes marginados. Dichas clínicas benefician ahora a 240.000 jóvenes por año. Sus "médicos de confianza" proporcionan asesoramiento y servicios a trabajadoras comerciales del sexo.

Los medios de difusión y de entretenimiento para las masas pueden capturar la atención de los jóvenes e incluir mensajes en un formato atrayente. El programa Lovelife, en Sudáfrica, inició una innovadora campaña en multimedios para llegar a jóvenes de 12 a 17 años de edad antes de que comiencen a tener actividades sexuales(79). En Nicaragua, una iniciativa en multimedios, conocida como "Sexto sentido", utiliza programas de radiodifusión, una telenovela dirigida por jóvenes y materiales impresos sobre los derechos de las personas jóvenes. Ha captado a numerosos públicos, tanto jóvenes como adultos, en centenares de medios de difusión(80). El programa de MTV Staying Alive es la mayor campaña mundial contra el VIH/SIDA, pues llega a 166 países y territorios. En 2004, esa campaña, dirigida a niñas y mujeres, recibió el apoyo del UNFPA, el programa ONUSIDA, el Banco Mundial, la organización Family Health International y la Kaiser Family Foundation(81).

EL EMPLEO Y EL INGRESO, CLAVES DE LA PREVENCIÓN. La pobreza y la discriminación por motivos de género son causas fundamentales de muchas infecciones con el VIH, debido a que limitan las opciones de los jóvenes. Cuando las personas tienen pocas alternativas o escasas esperanzas para el futuro, se limitan sus posibilidades y su motivación para hacer algo a fin de protegerse a sí mismos contra el VIH, más allá de elementales medidas cotidianas de autopreservación y supervivencia. Si se dota a los adolescentes de las aptitudes y los recursos que necesitan para tener una vida decorosa y mejorar sus perspectivas, esto puede contribuir a frenar la epidemia.

Algunas iniciativas pioneras están abordando los aspectos implícitos de pobreza y género en la propagación del VIH. En Malí, Save the Children UK introdujo planes de microcrédito para campesinas adolescentes, a fin de prevenir su migración a las ciudades en procura de trabajo como empleadas domésticas. En la India, con el apoyo del Population Council y de la organización CARE, las adolescentes residentes en tugurios adquirieron aptitudes para el empleo, comenzaron a ahorrar dinero y elevaron su autoestima(82). En Benín, un programa gubernamental combina la capacitación para el empleo con la prevención del VIH y el embarazo.

En el Senegal, el UNFPA, el UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han contribuido a educar a unas 10.000 niñas adolescentes y jóvenes mujeres, haciendo hincapié en la alfabetización, las cuestiones de género y de derechos humanos, los servicios de salud reproductiva, las oportunidades de obtener ingresos y la capacitación en computadoras (83). En Mozambique, un programa en gran escala conocido como Geração Biz, congregó a ministerios, organismos de las Naciones Unidas y donantes para otorgar a los jóvenes desplazados mayor acceso a la salud reproductiva, la prevención del VIH y las oportunidades de capacitación y empleo(84).

La UNESCO ha estado apoyando programas integrados en beneficio de niñas adolescentes pobres en el Asia meridional, que abarcan alfabetización, salud reproductiva y VIH/SIDA, educación sobre cuestiones jurídicas y capacitación para la obtención de ingresos y la microfinanciación. Un programa científico centrado en salud básica, abastecimiento de agua potable, agricultura y fuentes de energía renovables ha capacitado a 4.250 niñas adolescentes en 176 aldeas; de ellas, un 10% están ahora empleadas o han emprendido sus propias microempresas(85).

24    |    "GAVILANES" Y SUPERVIVENCIA

La pobreza obliga a muchas jóvenes a entablar relaciones sexuales para sobrevivir. Este intercambio de relaciones sexuales por dinero o matrículas escolares o apoyo a sus familias, a veces se da en relaciones con "gavilanes", como en el Caribe y en África al sur del Sahara. Los "gavilanes" suelen ser hombres de más edad, casados y en posición económica holgada que entregan dinero a las jóvenes, a cambio de relaciones sexuales. Esos hombres van cada vez más en procura de niñas adolescentes, debido a la creencia de que hay menos posibilidades de que estén infectadas con el VIH. Cuanto mayores sean las diferencias económicas y en las edades, tanto menos probable será que se utilicen condones. Los hombres de más edad suelen tener múltiples compañeras sexuales y están más expuestos al VIH.

Los estudios sobre adolescentes embarazadas en países de África al sur del Sahara pusieron de manifiesto que un 73% de las niñas entrevistadas tenían compañeros sexuales mayores de 30 años. Un estudio comprobó que en Haití, una tercera parte de las adolescentes habían entablado relaciones sexuales debido a necesidades económicas. De ellas, un 95% tenían hijos de varios padres, de modo que tanto ellas como sus hijitos corrían mayor riesgo de infección con el VIH. Otro estudio comprobó que en Kenya, un 47% de las compañeras sexuales de los "gavilanes" eran adolescentes. En respuesta, algunos países, entre ellos Gambia, Uganda y Zimbabwe, emprendieron campañas para poner en guardia a las jóvenes. Fuentes


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