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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 5

© Tim Dirven/Panos Pictures
Joven madre afgana y su hijito desnutrido esperan en un centro de nutrición dirigido por Médecins sans
frontières.

La travesía sin mapas:
adolescentes, pobreza y género

-Adolescencia: oportunidades y riesgos

-Salud reproductiva en las vidas de los adolescentes y la juventud

-Los jóvenes y el VIH/SIDA

-Matrimonio en la infancia

-Los jóvenes y el empleo

Salud reproductiva en las vidas de los adolescentes y la juventud


Los acuerdos internacionales de derechos humanos aprobados en los últimos quince años defienden la salud reproductiva y los derechos reproductivos de los adolescentes. La Convención sobre los Derechos del Niño, de 1989, el instrumento de derechos humanos más universalmente aceptado, garantiza los derechos de los niños y los adolescentes, inclusive la protección contra la discriminación, los malos tratos y la explotación; la participación en decisiones que afectan sus vidas; el disfrute de privacidad; y el acceso a la educación y a los servicios de salud e información al respecto, para asegurar su bienestar. Todos esos derechos tienen repercusiones directas sobre la salud reproductiva de los adolescentes. En 1994, los gobiernos prometieron por primera vez abordar las necesidades de salud reproductiva y los derechos reproductivos de los adolescentes durante la Conferencia Mundial sobre la Población y el Desarrollo (CIPD). En 1995, en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, los gobiernos reafirmaron ese compromiso y destacaron especialmente a la niña. En 1995, el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes hasta el año 2000 y años subsiguientes consolidó un programa mundial relativo a esferas de importancia crítica que afectan directamente el adelanto hacia los ODM. Los Comités que supervisan el cumplimiento de tratados internacionales también han emitido recomendaciones sobre la salud reproductiva y los derechos reproductivos de los adolescentes y han expresado particular preocupación por la situación de las niñas adolescentes(37).

Varios países han adoptado políticas y leyes para abordar la salud reproductiva de los adolescentes. En Albania, los servicios de salud reproductiva y de educación al respecto para adolescentes son gratuitos(38.) Kirguistán protege el derecho de los jóvenes a la atención de la salud reproductiva(39). La legislación de Benin estipula la provisión de servicios de salud reproductiva separados para los adolescentes(40). Panamá reconoce el derecho de las adolescentes embarazadas a la atención de la salud, la información sobre sus derechos y la educación continuada (41). Actualmente, Colombia protege concretamente el derecho de los adolescentes-inclusive los desplazados por conflictos internos-a la anticoncepción(42). Muchos países han establecido una edad mínima para contraer matrimonio, de conformidad con la Convención sobre el consentimiento para el matrimonio, la edad mínima para contraer matrimonio y el registro de los matrimonios, de 1962(43). Las políticas y leyes contra la trata de personas y la violencia, como las existentes en Bangladesh, el Níger y Filipinas, también prohíben el matrimonio en la infancia y el matrimonio forzado de las mujeres y las niñas, a cambio de dinero o bienes(44).

En el último decenio, un creciente movimiento mundial de la juventud y la epidemia del SIDA han contribuido a que aumenten las acciones encaminadas a proporcionar servicios de salud reproductiva y educación al respecto en beneficio de los jóvenes. Se reconoce en general la acuciante necesidad de que los servicios de salud reproductiva sean más acogedores para los jóvenes y más impulsados por éstos. Las comunidades participan más eficazmente, por ejemplo, mediante acciones de difusión para eliminar el estigma asociado con los servicios de salud reproductiva para adolescentes. El importante papel de padres y madres se multiplica al educarlos acerca de los riesgos que enfrentan sus hijos y acerca de las necesidades y derechos de obtener información que puede afectar su bienestar y, en el caso del VIH, su supervivencia misma. En un distrito de Ghana, "Tiempo con la abuela" es una iniciativa que opera desde dentro de los parámetros culturales para llegar a las niñas adolescentes por conducto de las "reinas madres" tradicionales. Esas mujeres, que son líderes de sus comunidades y modelos de comportamiento para la juventud reciben ahora capacitación para figurar como mentoras de la generación más joven sobre cuestiones de salud reproductiva(45).

Hay múltiples entidades gubernamentales, de la sociedad civil, grupos de la juventud y aliados internacionales que están tratando de ampliar el acceso a los servicios de salud reproductiva. El UNFPA contribuyó a establecer por primera vez servicios de salud reproductiva acogedores para los jóvenes en diversos países, desde Bosnia y Herzegovina hasta la República Democrática Popular Lao(46). Su Iniciativa de salud reproductiva para los jóvenes de Asia, apoyada por la Unión Europea, está ampliando los medios de acción de grupos postergados de la región, donde reside un 70% de los jóvenes del mundo en desarrollo(47). La Iniciativa, sirviéndose de teatro, libros de historietas, educación de jóvenes por otros jóvenes, juegos y locutores de radio y televisión, llegó a los jóvenes en zonas rurales, las trabajadoras comerciales del sexo, los niños de la calle y los obreros de fábricas. Se ha logrado la colaboración de adultos influyentes, entre ellos padres y madres, líderes de la comunidad y encargados de prestar servicios de salud, para que refuercen los efectos de los mensajes. En Camboya, la Iniciativa llega directamente a más de 250.000 jóvenes y también a otros 1.200 millones por conductos de los programa radiofónicos que patrocina(48).

El programa Y-PEER ha coordinado y reforzado las acciones de casi 200 proyectos de educación de jóvenes por otros jóvenes que llega a aproximadamente 1,7 millón de jóvenes en 27 países de Europa oriental y Asia central. Y-PEER utiliza comunicaciones por conducto de la Internet para intercambiar información, recursos y lecciones adquiridas y ha traducido su manual de capacitación para la educación de jóvenes por otros jóvenes a 15 idiomas(49).

En los Estados árabes, el UNFPA apoyó una exitosa iniciativa regional con asociaciones de Boy Scouts y Girl Guides para ampliar la educación en salud reproductiva utilizando sus programas de desarrollo comunitario. Se impartió capacitación a más de 4.000 niñas y niños exploradores y se colaboró con el Ministerio de Salud y Educación, lo cual reforzó la atención prestada a las necesidades de los jóvenes en materia de salud reproductiva(50).

No obstante, los programas nacionales y regionales integrales son todavía la excepción. Los proyectos, en su mayoría, siguen siendo de pequeña escala, y siguen descuidando las necesidades de salud reproductiva de la mayoría de los adolescentes, en especial los más pobres y más marginados(51).

21    |    SALVAR VIDAS DE JÓVENES MADRES EN BANGLADESH

En Manikganj, una comunidad agrícola distante 70 kilómetros de la capital de Banglasdesh, el UNFPA apoya al Ministerio de Salud para que las mujeres pobres tengan acceso a centros de bienestar de la madre y el niño. El año pasado, Hamida, de 25 años, dio a luz a su segundo hijo en el centro local que apoya el UNFPA: "Antes de que este centro hubiera mejorado sus servicios, las mujeres que padecían complicaciones del embarazo debían acudir a un hospital en Dhaka. Algunas no llegaban a tiempo". Dijo que una compañera de escuela, casada a los 15 años y que quedó embarazada a los 16, se desangró hasta morir en una carreta arrastrada por caballos, rumbo al hospital. "Si hubiera tenido acceso a esos servicios, hoy estaría viva".


LOS COSTOS Y LOS RIESGOS DEL EMBARAZO PRECOZ. Según se estima, cada año unos 14 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años de edad dan a luz(52). Se desconoce la cantidad de las que dan a luz a edades aún más tempranas. En países en desarrollo, entre una cuarta parte y la mitad de las adolescentes ya son madres antes de cumplir 18 años.(53). Las más altas tasas de fecundidad de adolescentes se registran en África al sur del Sahara y el Asia meridional(54). Sobre la base de datos recogidos en 56 países, se determinó que las niñas de 15 a 19 años de edad de los grupos más pobres tienen probabilidades tres veces superiores que las de grupos en mejor posición económica de dar a luz en la adolescencia y tienen un número de hijos dos veces superior(55) (véase el Gráfico 4). En muchos países en desarrollo, las altas tasas de procreación precoz son principalmente resultado de la práctica del matrimonio en la infancia(56).

Gráfico 4: Procreación entre las adolescentes más pobres y más ricas

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Fuente: Rani, M. y E. Lule. 2004. "Exploring the Socioeconomic Dimension of Adolescent Reproductive Health: Multicountry Análisis" International Family Planning Perspectives 30 (3): 112.


22    |    EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA Y SUPERVIVENCIA DEL
              RECIÉN NACIDO

Cuando se posibilita que las niñas adolescentes aplacen el alumbramiento, se salvan vidas. Cada año, cuatro millones de recién nacidos mueren en su primer mes de vida, muchos de ellos debido a que sus madres simplemente eran demasiado jóvenes para tener hijos: los hijitos de madres adolescentes tienen probabilidades 1,5 veces mayores que los de madres de más edad de perder la vida antes de cumplir un año. Las adolescentes son quienes corren más riesgo de parto prematuro. Debido a que en general, sus cuerpos no están plenamente desarrollados ni listos para dar a luz, las adolescentes también tienen mayores probabilidades de padecer parto obstruido. Los riesgos son más altos para las niñas pobres cuyo crecimiento quedó retardado debido a la mala nutrición. En ausencia de una pronta intervención médica, lo habitual es que el recién nacido muera. El acceso a atención de emergencia que puede salvar vidas cuando surgen complicaciones es fundamental para la supervivencia de las madres jóvenes y sus recién nacidos, así como para alcanzar los ODM relativos a la mortalidad de menores de un año y de madres. Fuentes


Las probabilidades de que las adolescentes de entre 15 y 19 años mueran debido al embarazo o el parto son dos veces superiores a las de una mujer de 20 a 30 años. Para las menores de 15 años, los riesgos son cinco veces superiores(57). Y por cada niña que pierde la vida en el parto, hay muchas más que padecerán lesiones, infecciones y persistentes discapacidades, como la fístula obstétrica(58). Es posible reparar la fístula cuando se dispone de los servicios médicos apropiados, y el UNFPA ha conducido una campaña mundial para aportar esperanza a las vidas de esas niñas (véase el Recuadro 23).

23    |   CAMPAÑA SOBRE LA FÍSTULA OBSTÉTRICA: RESTAURACIÓN DE LA
              VIDA Y LA DIGNIDAD DE LAS ADOLESCENTES

Fátima fue casada a los 14 años de edad y poco después quedó embarazada. Después de un agotador trabajo de parto que duró seis días, esa joven nigeriana dio a luz a un niño muerto. Durante los diez años siguientes, dice Fátima, "la gente me rechazó; en todas partes se burlaban de mí".

Fátima es una sobreviviente de una devastadora lesión del parto, la fístula obstétrica: un trastorno prevenible y curable que en todo el mundo afecta al menos a dos millones de mujeres y niñas. La fístula, causada por el trabajo de parto prologado y obstruido, es un orificio entre la vagina y la vejiga y/o la vagina y el recto, que causa incontinencia crónica a la mujer. En casi todos los casos, el niño muere. Las mujeres que padecen fístula, dado que no pueden mantenerse limpias, suelen ser abandonadas por sus esposos y familias, culpadas por su problema y sometidas a ostracismo por su comunidades. En los casos típicos, la fístula afecta a las niñas y las jóvenes que viven en zonas rurales pobres y remotas, donde los servicios de salud son insuficientes o inexistentes, y también a las mujeres que dan a luz en el hogar, sin atención profesional.

Fátima es una entre centenares de niñas y mujeres que han recibido tratamiento quirúrgico en virtud de la Campaña para eliminar la fístula, iniciada a escala mundial en 2003 por el UNFPA y muchos copartícipes. La Campaña realiza operaciones en más de 30 países de África al sur del Sahara, el Asia meridional y los Estados árabes, para prevenir la fístula y ofrecer tratamiento a las mujeres y las niñas. También está ayudándolas a reivindicar su lugar en la sociedad, comenzando a ampliar su acceso a la capacitación para adquirir conocimientos prácticos, clases de alfabetización y asesoramiento psicosocial en el proceso postoperatorio de curación. Después de la operación, Fátima, sonriente, dijo que le complace que ahora "los amigos y vecinos la invitan a bodas y ceremonias de bautismo".

En Nigeria, la campaña brindó apoyo en febrero de 2005 a un proyecto de dos semanas de duración, en virtud del cual se ofreció tratamiento a 545 mujeres y se impartió capacitación a docenas de médicos, enfermeras y trabajadores sociales en técnicas quirúrgicas y atención postoperatoria. Después de participar en una sesión de educación sobre salud, varios hombres que acompañaron a sus esposas e hijas cuando se sometieron a la operación, ahora están comprometidos a ayudar a otras niñas y mujeres. Muhammadu Abubakar, de Nigeria, que acompañó a su sobrina, dijo: "Incluso si tengo que gastar mi propio dinero, ayudaré a otras mujeres a acudir al hospital".


EMBARAZOS NO PLANIFICADOS. Es excesivo el número de adolescentes que deben enfrentar las consecuencias, con repercusiones para toda la vida, de embarazos no planificados. Por ejemplo, en América Latina y el Caribe, entre 35% y 52% de los embarazos de adolescentes no habían sido planificados(59). Hay diversas razones; entre ellas, la falta de conocimientos acerca de hechos básicos de la reproducción y la falta de información con respecto a anticonceptivos, lo cual contribuye al fracaso estos últimos. Algunos embarazos no planificados son consecuencia de violación, abuso sexual e incesto, pero se suele hacer caso omiso de esas posibilidades, incluso cuando las embarazadas muy jóvenes visitan una clínica.

Debido a los embarazos no deseados, cada año las adolescentes se someten a una cantidad de abortos estimada en cinco millones(60). En África al sur del Sahara, donde se practica un 40% de todos los abortos en malas condiciones de adolescentes en países en desarrollo, los datos procedentes de siete países pusieron de manifiesto que del total de mujeres que recibieron tratamiento por complicaciones del aborto, entre 39% y 79% eran adolescentes(61). Se estima que de las 10.000 mujeres nigerianas que cada año pierden la vida debido a abortos realizados en malas condiciones, la mitad son adolescentes(62). En la Argentina y en Chile, se comprobó que una tercera parte de las defunciones a raíz de la maternidad registradas para jóvenes de 15 a 19 años se debían a abortos(63).

Al igual que las mujeres adultas, las adolescentes tropiezan con obstáculos por motivos de género para adoptar decisiones bien fundamentadas acerca de la salud reproductiva, como se indica en el Capítulo 4. Esos obstáculos se complican debido a que, a causa de su juventud, tienen una baja condición social. Las adolescentes están sujetas a violencia y coacción sexuales y a menudo titubean en ir en procura de los servicios debido a que temen el estigma o a que desconfían de dichos servicios, hasta que se ven atrapadas en un embarazo no deseado o experimentan complicaciones que amenazan sus vidas, a raíz de un aborto realizado en malas condiciones. También tienen poco dinero para sufragar servicios y transporte. Para alcanzar los ODM será necesario prestar atención a las necesidades específicas de las adolescentes en lo concerniente a la salud reproductiva(64).

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