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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 4

© Alex Webb/Magnum Photos
Una embarazada en la entrada de una vivienda en Abidján (Côte d'Ivoire).

Salud reproductiva:
una medida de equidad

-Defunción y discapacidad de las madres

-La feminización del VIH/SIDA

-Cosechar los beneficios de la planificación de la familia

Cosechar los beneficios de la planificación de la familia


La libertad de escoger cuántos hijos tener y cuándo tenerlos es un derecho humano fundamental. El mejor acceso a métodos anticonceptivos seguros y costeables es la clave para lograr los ODM. La planificación de la familia tiene comprobados beneficios sobre la igualdad entre hombres y mujeres, la salud materna, la supervivencia infantil y la prevención del VIH. Además, puede conducir a la reducción de la pobreza y promover el crecimiento económico, al mejorar el bienestar de la familia, aumentar la productividad femenina y reducir la fecundidad (véase el Capítulo 2)(68). Es una de las inversiones más atinadas y con mejor eficacia en función de los costos que puede hacer cualquier país para lograr una mejor calidad de la vida. Por otra parte, un limitado acceso a los anticonceptivos constriñe las oportunidades de las mujeres pobres para liberarse a sí mismas y a su familia de la pobreza.

Basándose en anteriores convenciones sobre derechos humanos, la CIPD (1994) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995) colocaron la salud reproductiva, inclusive la planificación voluntaria de la familia, en el centro de las iniciativas para promover los derechos humanos de la mujer. Esto significó apartarse de anteriores medidas centradas más en frenar el rápido crecimiento de la población, en algunos casos a expensas de los derechos de la mujer. Ambas conferencias invocaron valores éticos y principios de derechos humanos y afirmaron que la libertad de adoptar decisiones reproductivas es fundamental para lograr la igualdad entre hombres y mujeres y el desarrollo sostenible.


"La desigualdad entre hombres y mujeres y los papeles de género son en muchos lugares los más importantes factores de vulnerabilidad al VIH. En verdad, no puede comprenderse la epidemia del SIDA ni pueden formularse respuestas eficaces si no se toma en cuenta que las cuestiones de género influyen sobre la propagación de la enfermedad, sus efectos, y el éxito de las acciones de prevención".

- Proyecto del Milenio, de las Naciones Unidas, Lucha contra el SIDA en el mundo en desarrollo


BARRERAS AL ACCESO: POBREZA Y DISCRIMINACIÓN POR MOTIVOS DE GÉNERO. Desde que en el decenio de 1960 aparecieron varios métodos fiables, el uso de anticonceptivos modernos ha aumentado hasta llegar al 54% de todas las mujeres casadas o que viven en unión. La proporción aumenta hasta 61% cuando se suman los métodos tradicionales (69). En consecuencia, las tasas de fecundidad siguen disminuyendo. En el mundo en desarrollo, la tasa de fecundidad total-número medio de alumbramientos por mujer-ha disminuido, desde más de seis en el decenio de 1960 hasta menos de tres por mujer en la actualidad. Sin embargo, en los países menos adelantados, la fecundidad sigue siendo alta, cinco hijos por mujer(70).

En los países en desarrollo, la combinación de altas tasas de fecundidad con pobreza generalizada agrava la pobreza, al frenar el crecimiento económico, aumentar el costo de satisfacer necesidades de salud, educación y otras necesidades básicas, reducir la productividad de las mujeres y también reducir los ingresos y los ahorros. En cambio, al disminuir las tasas de fecundidad es posible acelerar la reducción de la pobreza, especialmente cuando se combina con políticas sociales y económicas de apoyo(71). En los últimos 30 años, algunos de los países más pobres del mundo lograron un progreso lento, o sólo intermitente, en cuanto a aumentar el acceso a los anticonceptivos. En 21 de los países más pobres de África al sur del Sahara, la tasa de fecundidad total sigue siendo alta, o disminuyó sólo levemente después del decenio de 1970(72).

La utilización de anticonceptivos es desigual, entre distintos países y dentro de un mismo país. Varía en función del ingreso, la educación, el grupo étnico, la proximidad a las clínicas y la fortaleza de los programas de planificación de la familia. En África, sólo un 27% de las mujeres casadas están utilizando algún método anticonceptivo y sólo 20% utilizan métodos modernos. Y en algunas partes del continente, la proporción es menos de 5% en lo tocante a los métodos modernos (73). Las mujeres en posición económica más holgada tienen probabilidades cuatro veces superiores de utilizar anticonceptivos que las más pobres; en algunos países, doce veces (véase el Gráfico 3). A escala mundial, hay unos 201 millones de mujeres que carecen de acceso a anticonceptivos eficaces, pero muchas los utilizarían si tuvieran la opción(74).

Gráfico 3: Uso de anticonceptivos, por nivel económico

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Fuente: Banco Mundial. 2004. Round II Country Reports on Health, Nutrition and Population Conditions Among the Poor and the Better-Off in 56 Countries.


Además de los beneficios sociales y económicos a macroescala de la planificación de la familia, varios estudios han constatado que las mujeres que planifican sus familias cosechan beneficios de orden personal, psicológico y económico. En Bolivia, el uso de anticonceptivos se asoció con el trabajo remunerado fuera del hogar. En Cebú (Filipinas), el aumento medio del ingreso de las mujeres que habían tenido entre uno y tres embarazos era el doble del aumento experimentado por las mujeres que habían tenido más de siete embarazos(75). Los programas de planificación de la familia también producen ahorros tangibles y de gran magnitud para los gobiernos.

Varios factores afectan la demanda de anticonceptivos. Los obstáculos sociales, culturales y de género pueden impedir que una mujer plasme en la realidad sus preferencias en cuanto a la procreación (véase el Recuadro 15). Las mujeres que no saben leer o que tienen una limitada educación tal vez sepan muy poco acerca de sus propios cuerpos y mucho menos, acerca de la planificación de la familia. Abundan los conceptos erróneos y los mitos acerca del embarazo y los métodos anticonceptivos (76). La tendencia de los hombres es a querer más hijos y más pronto que las mujeres y, en muchos casos, son ellos quienes tienen mayor poder de decisión para determinar el tamaño de la familia(77). Las normas sociales sobre fecundidad y virilidad y la condición generalmente baja de la mujer impiden que tanto las mujeres como los hombres acudan a servicios de planificación de la familia.

15    |    BARRERAS COMUNES BASADAS EN EL GÉNERO QUE OBSTAN AL USO
              DE ANTICONCEPTIVOS

  • A nivel normativo y jurídico,los funcionarios ejecutivos tal vez no asignen una alta prioridad a financiar los servicios anticonceptivos, porque consideran que la planificación de la familia es un "programa para la mujer". Algunos países restringen ciertos métodos. En otros, las leyes pueden estipular que la mujer debe contar con el permiso de su esposo para usar algunos métodos y las adolescentes menores de cierta edad pueden necesitar el consentimiento de sus progenitores.


  • En los establecimientos de salud, los encargados de los servicios, debido a sus prejuicios, tal vez no ofrezcan una gama de opciones de anticonceptivos, aduciendo que la mujer no comprenderá o escogerá "equivocadamente". Otros encargados de los servicios piensan, incorrectamente, que algunos métodos anticonceptivos causan infecundidad y sólo los ofrecen a las mujeres que ya tienen hijos.

"[La enfermera] me dijo que si yo no quería la píldora, no me iba a recomendar ninguna otra cosa".
- Mujer de Zambia

  • A nivel comunitario, es posible que haya recelos respecto de los anticonceptivos, por suponer que contribuyen a la promiscuidad femenina, recelos que no se expresan en relación con los hombres.


  • A nivel de las personas y las parejas, algunas mujeres pueden temer que sus esposos desaprueben el uso de anticonceptivos, o incluso que las castiguen por esa razón. Muchas parejas tropiezan con dificultades para hablar de este tema.

"Mi esposo sabía que yo estaba tomando la píldora. Se lo dije, pero él siempre estuvo en contra. Eso casi causó nuestro rompimiento".
- Mujer guatemalteca

  • Si las mujeres jóvenesestán casadas, tal vez se espere de ellas que "prueben" que son fecundas a sus esposos y familias; si son solteras, tal vez se espere que se abstengan de las relaciones sexuales.

"Traté de obtener algunas tabletas, pero me echaron de la clínica. Pienso que es porque tengo aspecto de ser muy joven".
- Estudiante de secundaria en Zimbabwe

  • A menudo se excluye a los hombres de los programas de planificación de la familia dado que estos están diseñados para las mujeres y funcionan como parte de servicios de salud maternoinfantil.

Fuentes


MAYOR DEMANDA, MAYOR ESCASEZ. Muchos países en desarrollo experimentan déficit críticos en el suministro de anticonceptivos y condones. Entre los motivos cabe mencionar: aumento del número de usuarios (debido al crecimiento demográfico), aumento de la demanda (debido al deseo de tener familias más pequeñas), propagación del VIH/SIDA (lo cual requiere más recursos) y menores contribuciones de los donantes(78).

Varios países en desarrollo pueden sufragar los anticonceptivos, pero, en su mayoría, carecen de las divisas y la capacidad manufacturera para satisfacer sus propias necesidades sin el apoyo de los donantes. Se estima que entre 2004 y 2015, el costo de anticonceptivos y condones ha de aumentar desde 1.000 millones de dólares hasta 1.600, y hay enorme diferencia entre las proyecciones de costos y las de contribuciones de los donantes. Mientras tanto, la epidemia de SIDA significa que los déficit-no sólo en condones masculinos y femeninos, sino también en otros suministros de salud reproductiva, tratamientos para las ITS y equipo para detectar el VIH-son cada vez más acuciantes.

16    |    ¿DÓNDE ESTÁN LOS CONDONES?

En 2003 se distribuyeron aproximadamente 5.000 millones de condones (preservativos) para la prevención del VIH. Pero se necesitaban muchos más-una cantidad estimada en 13.000 millones-para contribuir a frenar la propagación del VIH y otras infecciones de transmisión sexual. En 2003, gracias al apoyo de los donantes pudo sufragarse el equivalente de un condón por año para cada hombre en edad de procrear residente en países en desarrollo. En África al sur del Sahara, la región que recibe la mayor proporción del apoyo, las contribuciones de donantes sufragaron seis condones por año y por hombre.

La escasez de condones es alarmante. El condón es el único medio eficaz de proteger a las personas que tienen actividad sexual contra la infección con el VIH. Si los condones se utilizan sistemática y correctamente, también sirven como anticonceptivos para personas con limitado acceso a la atención de la salud y a otros medios más eficaces. Según las proyecciones, el costo del número de condones necesarios para frenar la epidemia de SIDA ha de alcanzar 590 millones de dólares para 2015. Este monto es unas tres veces superior a los gastos actuales en condones. El Brasil, China y la India son autosuficientes en cuanto al suministro de anticonceptivos, pero otros países en desarrollo deben importarlos y sufragarlos con escasas divisas que también necesitan para alimentos, medicamentos y otros productos de primera necesidad.


AMPLIAR LAS OPCIONES EN MATERIA DE ANTICONCEPTIVOS. La CIPD exhortó a proporcionar acceso universal a una "gama completa" de métodos de planificación de la familia. No obstante, en la mayoría de los países hay uno o dos métodos que predominan. Tres métodos-anticoncepción quirúrgica femenina, dispositivos intrauterinos y anticonceptivos orales-son la mayoría de los métodos utilizados en todo el mundo(79). Hay varios que están en proceso de desarrollo, entre ellos un método hormonal masculino que podría agregarse a las opciones disponibles en los países más ricos. Pero muchos años pasarán antes de que estén disponibles en países en desarrollo(80). Hasta que se disponga de una vacuna contra el VIH y de microbicidas, la única protección contra el VIH que la mujer puede controlar es el condón femenino. Dado que incluso en este caso es necesaria la cooperación del hombre, es preciso que los hombres estén informados y sensibilizados con respecto a su utilización(81).

17    |    VIDAS TRANSFORMADAS EN LAS COMUNIDADES DE ZIMBABWE

Zimbabwe tiene una de las más altas tasas de prevalencia del VIH en todo el mundo: 25% de la población. Hay casi un millón de mujeres con reacción serológica positiva al VIH. Las mujeres jóvenes constituyen dos terceras partes de todas las nuevas infecciones con el VIH en personas de 15 a 24 años de edad. La Oficina del UNFPA en Zimbabwe está tratando de mejorar la condición social y económica de las mujeres, como medio de otorgarles mayores facultades para protegerse a sí mismas.

En el Distrito de Ruheri, las mujeres reciben capacitación en aptitudes de comunicación y negociación, para difundir el mensaje sobre igualdad entre hombres y mujeres en bodas, fiestas, escuelas, centros de distribución de alimentos y foros públicos. La resistencia inicial de los hombres, que temían que esos cambios iban a facilitar la promiscuidad, se superó mediante el diálogo con grupos clave y líderes tradicionales. En 2004, el proyecto superó las expectativas, pues logró un aumento de 50% y 20%, respectivamente, en la distribución de condones masculinos y femeninos, en beneficio de 47.423 personas.

En Mutare, el trabajo en relaciones sexuales comerciales es un hecho incontestable. Hace 13 años, las autoridades decidieron capacitar a varias trabajadoras del sexo como educadoras de las demás sobre la prevención de las infecciones de transmisión sexual y el VIH. Se las alienta a utilizar y distribuir condones entre sus clientes y las demás trabajadoras del sexo, a informar a la comunidad en general acerca de la prevención y a remitir las personas a establecimientos que dispensen tratamiento. En 2003, el proyecto benefició a 1.177.128 mujeres y 736.981 hombres. Las enfermeras clínicas informan de que las ITS han disminuido sostenidamente-entre un 6% y un 50%, en distintos barrios-a raíz de la distribución de más de 5,7 millones de condones. Esta iniciativa ha transformado vidas: la mayoría de las mujeres educadoras de otras mujeres abandonaron el trabajo en la industria del sexo y emprendieron actividades empresariales. Como dijo Carolina, una ex trabajadora del sexo, "si no hubiera sido por este proyecto, yo habría muerto de SIDA hace mucho tiempo".


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