UNFPA Logo

UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

www.unfpa.org

CAPÍTULO 3

© Chris de Bode/Panos Pictures
Una anciana eleva sus plegarias por la paz en el campamento de Oromo para personas internamente
desplazadas en Uganda. Durante 19 años, el Ejército de Resistencia del Señor ha aterrorizado a los habitantes de las provincias septentrionales.

La promesa de los derechos

-Derechos humanos y reducción de la pobreza

-Derechos humanos de las niñas y las mujeres

-Derechos humanos: componentes esenciales de los ODM

-Los derechos reproductivos en la práctica

-Derechos, género y cultura: en procura de la convergencia

-Apoyo a grupos no representados

Apoyo a grupos no representados


A partir del decenio de 1990, se ha hecho mayor hincapié en lograr la vigencia de los derechos de grupos históricamente postergados y marginados; entre ellos, discapacitados, trabajadores migrantes y minorías y castas étnicas, raciales y religiosas, entre ellos los dalits o "intocables" en la India, los gitanos en Europa y las comunidades indígenas en América Latina y otras regiones. En capítulos siguientes se considerarán los derechos de las mujeres y los niños en crisis humanitarias y los derechos de los adolescentes, dos grupos que constituyen grandes sectores, de importancia crítica, en las poblaciones de sus países.

En su conjunto, esos grupos marginados constituyen una proporción de gran magnitud de la población mundial: las personas impedidas, un 10% (o 600 millones)(59); las poblaciones indígenas, 370 millones residentes en unos 70 países(60); los migrantes internacionales, unos 175 millones de personas(61). Las personas pertenecientes a estos grupos son las que están en peores condiciones en lo que respecta a los indicadores de los ODM; éste es especialmente el caso de las poblaciones indígenas, que suelen ser las más pobres entre los pobres. Suelen tener insuficiente acceso al agua potable y a otros recursos y verse empujadas a vivir dentro de ecosistemas frágiles. En comparación con las poblaciones generales de sus países, tienen más altas tasas de mortalidad de menores de un año y de mortalidad derivada de la maternidad, mayor vulnerabilidad al VIH, menor acceso a la educación y una limitada participación en el gobierno y en los sistemas sociales que afectan sus vidas(62). Todos esos grupos siguen siendo en gran medida invisibles y carecen de voz; a menudo se hace caso omiso de ellos en las políticas y leyes nacionales, aun cuando padecen múltiples formas de discriminación, pobreza estructural y exclusión social.

La discriminación por motivos de género exacerba las inequidades. Las adolescentes y las mujeres impedidas corren un riesgo particularmente alto de abuso sexual y tienen limitada autonomía y escaso acceso a la educación. Además, enfrentan riesgos de conculcación de sus derechos reproductivos, inclusive la esterilización forzada y la violación de sus derechos a contraer matrimonio y formar una familia(63). Las mujeres indígenas son blanco de violencia, por motivos tanto de género como raciales. La pobreza y el limitado acceso a los recursos coartan aún más el ejercicio de sus derechos económicos y sociales, mientras que las tradiciones patriarcales presentan obstáculos para que adopten decisiones y participen en actividades comunitarias(64). Las mujeres migrantes que acuden a ciudades en el extranjero en busca de trabajo están expuestas a la trata y la explotación y pueden terminar viviendo en condiciones de esclavitud, como sirvientas domésticas(65).

Afortunadamente, a partir del decenio de 1990 ha ido evolucionando un marco internacional de derechos humanos que ofrece mayor protección a esos grupos vulnerables y que reconoce cada vez más los factores agravantes adicionales de discriminación por motivos de género. En el ultimo decenio, convenciones jurídicamente obligatorias(66), programas de acción mundial(67), los órganos encargados de vigilar el cumplimiento de los tratados internacionales de derechos humanos y los Relatores Especiales sobre los derechos humanos(68) han atraído creciente atención y propiciado la protección de los derechos de esos grupos. Se han preparado guías prácticas y normas de derechos humanos para la aplicación de políticas y programas nacionales(69). En algunas regiones, entre ellas África, Asia y las Américas, hay convenciones específicas y foros sobre los derechos humanos de las poblaciones indígenas y los discapacitados, que han puesto de relieve la discriminación contra esos grupos(70). Las redes de la sociedad civil han movilizado y establecido grupos de promoción para proteger sus derechos. Por ejemplo, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas es una plataforma para movilización y promoción de sus derechos(71). Actualmente, algunos países reconocen explícitamente los derechos de esos grupos, en algunos casos prestando atención específicamente a la igualdad entre hombres y mujeres. Los planes nacionales sobre poblaciones indígenas en México y Nepal incorporan una perspectiva de género. El Perú estableció disposiciones constitucionales para la participación de dichos grupos en las elecciones(72) .

La escala sin precedentes de la migración y la trata de personas ha suscitado particular preocupación con respecto a los derechos de las mujeres migrantes. Muchos países están adoptando medidas de apoyo a las mujeres que han sido víctimas de trata y algunos gobiernos han establecido oficinas de migración, líneas telefónicas de emergencia y fácil acceso a la información(73). Jordania y Filipinas, con el apoyo del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), han establecido estándares mínimos y contratos especiales para trabajadoras domésticas(74). Filipinas ha concertado acuerdos bilaterales para promover los derechos de sus ciudadanas expatriadas que trabajan en el servicio doméstico. El Pakistán reglamenta las agencias de empleo para prevenir abusos y la India sufraga el regreso al país de trabajadoras domésticas que escapan de los malos tratos en el extranjero(75).

No obstante, sigue habiendo una enorme discrepancia entre las promesas y la práctica. La convención que protege los derechos de la poblaciones indígenas, si bien fue aprobada en 1989, sólo ha sido ratificada por 17 países(76). En 2004 finalizó el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo sin que se alcanzara un objetivo fundamental: la aprobación de un proyecto de declaración sobre la protección de sus derechos(77). De manera similar, la convención que protege los derechos de los trabajadores migrantes, si bien fue aprobada en 1990, no entró en vigor hasta 2003, a la espera de que la ratificara un número suficiente de países(78).

La Declaración del Milenio, de 2000, señala explícitamente los derechos de las minorías y los migrantes, así como los procesos políticos inclusivos(79). Proporciona una renovada oportunidad para un enfoque basado en los derechos humanos que pueda eliminar la discriminación y la exclusión de los grupos postergados, factores subyacentes de la pobreza que son escollos para alcanzar los ODM.

11    |    MUJERES INDÍGENAS: RECUPERACIÓN DE SU DIGNIDAD Y
              REIVINDICACIÓN DE SUS DERECHOS

En el Ecuador y en otros países de América Latina, durante más de un decenio el UNFPA ha estado colaborando con comunidades indígenas para abordar la condición inerme, la discriminación y la baja autoestima que padecen las mujeres indígenas en sus vidas cotidianas, tanto en sus familias como cuando acuden en busca de servicios. La capacitación en cuestiones de derechos humanos y las nuevas oportunidades de diálogo y reflexión sobre la igualdad entre hombres y mujeres han ayudado a que las mujeres indígenas vuelvan a enorgullecerse de su legado cultural. Han sido facultadas para hacer frente a la violencia doméstica y exigir igualdad de derechos a la participación en la política y en las decisiones reproductivas, ámbitos en los cuales raramente se oyen las voces de las mujeres indígenas.


4 Salud reproductiva: una medida de equidad >>
<< Derechos, género y cultura: en procura de la convergencia