CAPÍTULO 3
Los derechos reproductivos en la práctica
La postergación y la conculcación de los derechos reproductivos de la mujer suelen ocurrir a puertas cerradas. Muchas mujeres y adolescentes carecen de facultades para negociar decisiones reproductivas con sus compañeros y con sus familias, así como para orientarse en la utilización de los sistemas de salud y jurídicos. El ámbito sociocultural y económico general influye sobre las oportunidades y las opciones de que disponen los hombres y las mujeres en materia de salud reproductiva y derechos reproductivos. Los enfoques basados en derechos humanos toman en cuenta esos factores. Por ejemplo, los programas basados en los derechos humanos pueden alentar la responsabilidad compartida en materia de salud reproductiva mediante el asesoramiento a las parejas. Pueden movilizar a las comunidades para que comprendan los riesgos del matrimonio en la infancia, de los alumbramientos demasiado precoces o insuficientemente espaciados, fomentando así un ámbito de apoyo en que se adoptan decisiones. En lugar de limitarse a proporcionar condones (preservativos), un enfoque basado en los derechos humanos tratará de facultar a las mujeres, sensibilizar a sus compañeros y facilitar la cooperación y la negociación mutua sobre el uso del condón(49).
Los reales adelantos con respecto al derecho a la salud y los derechos reproductivos suelen ocurrir cuando los "titulares de los derechos" (clientes) y los "responsables de asegurar la vigencia de los derechos" (proveedores de servicios de salud) colaboran para encontrar soluciones. Un ejemplo temprano fue la Carta de los Derechos del Cliente (1992), ampliamente distribuida por la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF), en que se consideraba la calidad de la atención desde la perspectiva del cliente y se proporcionaba educación acerca de los derechos a la información y al carácter confidencial de los servicios. También es importante informar a quienes prestan los servicios acerca de sus obligaciones. La Carta de Derechos Sexuales y Reproductivos, difundida por la IPPF pocos años después, alentó a sus filiales a velar por el respeto de los derechos reproductivos y a responsabilizar a los gobiernos(50).
Otro buen ejemplo es el de las acciones apoyadas por el UNFPA en el Ecuador para poner en práctica la Ley de Atención Gratuita de la Maternidad, de 1998. Esta legislación, al igual que una política similar aprobada en Bolivia, proporciona libre acceso a un conjunto de servicios relativos al embarazo, la planificación de la familia y la atención de la salud de niños menores de cinco años. Aun cuando el Gobierno asignó recursos para la aplicación de esa ley, sigue habiendo problemas. En respuesta, el Gobierno ha establecido comités locales encargados de administrar los fondos locales destinados a servicios de salud, en colaboración con el Ministerio de Salud, las autoridades municipales, el Consejo Nacional de la Mujer y las organizaciones comunitarias. Se han establecido también comités de usuarios de los servicios, los cuales se reúnen con las mujeres de las comunidades circundantes para crear conciencia acerca de la ley e intercambiar ideas sobre su aplicación, además de monitorear dicha aplicación.
"La posibilidad de que las mujeres controlen su propia
fecundidad es absolutamente fundamental para el
empoderamiento y la igualdad de la mujer. Cuando
una mujer puede planificar su familia, puede
planificar el resto de su vida. Cuando goza de buena
salud, puede ser más productiva. Y cuando se
promueven y protegen...sus derechos reproductivos,
tiene libertad para participar más plenamente y en
condiciones de igualdad en la sociedad. Los derechos
reproductivos son fundamentales para el adelanto
de la mujer".
- Thoraya A. Obaid, Directora Ejecutiva del UNFPA
Derechos, género y cultura: en procura de
la convergencia >>
<< Derechos humanos: componentes esenciales
de los ODM
