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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 3

© Chris de Bode/Panos Pictures
Una anciana eleva sus plegarias por la paz en el campamento de Oromo para personas internamente
desplazadas en Uganda. Durante 19 años, el Ejército de Resistencia del Señor ha aterrorizado a los habitantes de las provincias septentrionales.

La promesa de los derechos

-Derechos humanos y reducción de la pobreza

-Derechos humanos de las niñas y las mujeres

-Derechos humanos: componentes esenciales de los ODM

-Los derechos reproductivos en la práctica

-Derechos, género y cultura: en procura de la convergencia

-Apoyo a grupos no representados

Derechos humanos de las niñas y las mujeres


Muchos países han consagrado los derechos humanos de las mujeres en su legislación nacional. Varios de ellos prohíben la discriminación en el empleo(15). Varios países castigan la violencia por motivos de género, incluso los malos tratos domésticos, y proscriben el casamiento precoz y la discriminación contra la niña en la familia(16). Unos 25 países han prohibido la mutilación o corte genital femenino17. Algunos han adoptado medidas para profundizar la conciencia de las mujeres sobre sus derechos jurídicos y facilitar su acceso a los servicios de asistencia jurídica(18). Actualmente, hay más mujeres que se desempeñan como juezas(19). Las propias mujeres han estado en la línea de frente de esas acciones, activando el apoyo a esas leyes y a su aplicación más estricta.

Pese a esos adelantos, el progreso ha sido desigual. En la mayor parte del mundo, las mujeres y las niñas enfrentan discriminación. Tienen menos derechos sociales, económicos y jurídicos que los hombres(20). Las desigualdades abundan: en algunos países, un hombre puede violar impunemente a una mujer, a condición de que después contraiga matrimonio con ella. Puede ser eximido de castigo por golpear o matar a su esposa si la sorprende en flagrante adulterio(21). Los sistemas jurídicos están imbuidos de normas sociales que refuerzan la desigualdad de género, fomentan que se desconfíe de las mujeres(22) y privan a muchas mujeres de la posibilidad de recurrir a la justicia.

A veces, el derecho y las prácticas consuetudinarios priman sobre las disposiciones constitucionales y jurídicas sobre la igualdad. Esto ocurre especialmente en materia de derecho de la familia, derecho a la herencia y a la propiedad de la tierra, nacionalidad y estatuto personal(23). Aun cuando se haya promulgado legislación progresista, los débiles mecanismos de aplicación de las leyes y la falta de financiación suelen menoscabar su eficacia. En muchos países, las mujeres- especialmente las que son pobres-en general no tienen idea ni de sus derechos ni de las leyes que ostensiblemente las protegen(24).


"No debe negarse a ninguna persona ni a ninguna nación la posibilidad de beneficiarse del desarrollo. Debe garantizarse la igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres."

- Declaración del Milenio, de las Naciones Unidas, 2000


EL MARCO DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA MUJER. Todos los instrumentos de derechos humanos se aplican por igual a todas las personas, pero las dos convenciones que proporcionan una protección más explícita de los derechos de las mujeres y las niñas son la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) de 1989 y la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CRC) de 1989.

Las conferencias de las Naciones Unidas celebradas en el decenio de 1990 reforzaron el marco de derechos humanos de la mujer. La Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en 1993 en Viena, emitió una histórica declaración, la cual proclamó por primera vez que los derechos de la mujer son derechos humanos(25). Las plataformas dimanadas de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), 1994, y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing), 1995, proporcionan planes de acción concretos sobre los derechos humanos de la mujer(26). Ambas conferencias sentaron las bases de muchas reformas en las políticas y las leyes nacionales.

Los 180 países que ratificaron la CEDAW convinieron en promover la igualdad entre hombres y mujeres y combatir la discriminación contra la mujer. Esa Convención, que se aproxima a una ratificación universal, obliga a los Estados partes a abolir las leyes, las costumbres y las prácticas discriminatorias, establecer instituciones públicas y adoptar medidas para proteger la igualdad de derechos de la mujer. No obstante, la inclusión de la igualdad entre hombres y mujeres entre los ODM es un recordatorio de que muchas promesas aún están incumplidas. Muchos países no han respetado el plazo de 2005 fijado en Beijing para revocar todas las leyes que toleran la discriminación por motivos de género(27). La falta de decisión también se percibe en las numerosas reservas formuladas por gobiernos que no se consideran obligados al cumplimiento de algunos artículos de la CEDAW. Las reservas más problemáticas son las atinentes al Artículo 2- la disposición básica sobre discriminación por motivos de género-debido a que tales reservas esencialmente invalidan el objetivo principal de la Convención.

Varios instrumentos regionales también protegen los derechos humanos de la mujer. Es particularmente importante la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, de 1994, el único tratado de ese tipo que se centra exclusivamente en la violencia por motivos de género(28). Otro instrumento importante es el Protocolo de 2003 a la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, que estipula un conjunto de derechos para las mujeres del continente(29).

Para poder traducir estos poderosos instrumentos de derechos humanos en cambios concretos en la vida de las mujeres y las niñas es preciso adoptar medidas sostenidas y concertadas a nivel de país. Las entidades de la sociedad civil, especialmente las organizaciones de mujeres, desempeñan un papel de importancia crítica en la promoción de la rendición de cuentas y el seguimiento de la puesta en práctica y la aplicación de esos instrumentos. Muchos grupos de mujeres han hecho presión para lograr la aplicación de la CEDAW, colaborando con organismos gubernamentales, preparando informes "paralelos" y dando a conocer recomendaciones sobre el cumplimiento de la Convención. El programa "De lo mundial a lo local" de la organización International Women's Rights Action Watch capacita a las organizaciones no gubernamentales (ONG) sobre la manera de aplicar la CEDAW. En Kenya, la República Unida de Tanzania y Uganda, grupos de mujeres están utilizando la Convención para preparar una nómina de jueces que aseguren la vigencia de los derechos a la propiedad y la herencia(30). En los Estados árabes, el UNFPA facilita la capacitación sobre la CEDAW y promueve estrategias sensibles a las cuestiones de género y acordes con el espíritu y la letra de la Convención(31). Los parlamentarios también desempeñan un papel fundamental. Por ejemplo, en México, los Países Bajos, Suecia y el Uruguay, se han dedicado sesiones parlamentarias a pasar revista a los adelantos en el cumplimiento de la CEDAW y la formulación de medidas de seguimiento de la aplicación de la Convención(32).

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