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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 3

© Chris de Bode/Panos Pictures
Una anciana eleva sus plegarias por la paz en el campamento de Oromo para personas internamente
desplazadas en Uganda. Durante 19 años, el Ejército de Resistencia del Señor ha aterrorizado a los habitantes de las provincias septentrionales.

La promesa de los derechos

-Derechos humanos y reducción de la pobreza

-Derechos humanos de las niñas y las mujeres

-Derechos humanos: componentes esenciales de los ODM

-Los derechos reproductivos en la práctica

-Derechos, género y cultura: en procura de la convergencia

-Apoyo a grupos no representados

"Han pasado sesenta años desde que los fundadores de las Naciones Unidas consagraron, en la primera página de nuestra Carta, la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Desde entonces, sucesivos estudios nos han enseñado que no hay un instrumento más eficaz de desarrollo que el empoderamiento de la mujer. No hay ninguna otra política que tenga iguales posibilidades de elevar la productividad económica o reducir las tasas de mortalidad de niños menores de un año y madres. Ninguna otra política es tan certera para mejorar la nutrición y promover la salud, inclusive la prevención del VIH/SIDA. Ninguna otra política es tan poderosa para mejorar las oportunidades de educación de la próxima generación. Y también me aventuraré a decir que ninguna política es más importante para prevenir conflictos o para lograr la reconciliación cuando el conflicto llega a su fin. Pero, sea cuales fueren los beneficios muy reales de efectuar inversiones en la mujer, el hecho más importante sigue siendo: las propias mujeres tienen derecho a vivir en condiciones de dignidad, protegidas contra la miseria y contra el miedo". - Secretario General de las Naciones Unidas-Kofi Annan, Comisión de la Condición Juriídica y Social de la Mujer

Uno de los mayores logros del siglo XX fue el desarrollo de un nutrido acervo de instrumentos de derecho internacional que afirman la igualdad de los derechos de todos los seres humanos. Sobre la base de la Declaración Universal de Derechos Humanos emitida en 1948, numerosas convenciones(1), protocolos(2) y acuerdos han afirmado y ampliado sus principios. Pero pese a los numerosos acuerdos concertados y tratados ratificados, la realidad es que al comenzar el siglo XXI, las mujeres y otros grupos postergados, especialmente aquellos oprimidos por la pobreza y la discriminación, no están en condiciones de ejercer sus derechos humanos fundamentales. El próximo reto importante es dar cumplimiento a la promesa de los derechos humanos.

Los derechos humanos, y entre ellos los derechos de la mujer, son fundamentales para reducir la pobreza y promover el desarrollo: no obstante, no siempre se comprende cabalmente su importancia. La pobreza se caracteriza por la exclusión y la falta de poder para reivindicar derechos legítimos(3). La Declaración de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo, formulada en 1986, reconoció el derecho a participar "en un desarrollo económico, social, cultural y político, en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y las libertades fundamentales" y, además, el derecho a contribuir a dicho desarrollo y a disfrutar de él. La erradicación de la extrema pobreza, a la que se exhorta en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), depende de la vigencia de los derechos de las personas, que les otorga mejores oportunidades, mayores opciones y más poder. La relación entre pobreza y derechos humanos está puntualizada en la Declaración del Milenio, de las Naciones Unidas, formulada en el año 2000, en la cual 189 países se comprometieron a defender la Declaración Universal de Derechos Humanos y a promover los derechos de la mujer.

Para cumplir con la promesa de los derechos humanos es preciso una transformación en los sistemas de valores intrínsecos que legitiman la discriminación. Las normas de derechos humanos aceptadas internacionalmente proporcionan un marco para orientar y medir el grado de adelanto. Para mantener el impulso de dicho adelanto, tiene importancia crucial contar con la dedicación de las entidades de la sociedad civil, los parlamentarios y los medios de difusión en cuanto a responsabilizar a los gobiernos y a otros agentes sociales importantes. Y el concepto de que toda la humanidad está coligada por derechos humanos compartidos tiene un poder intrínseco, que puede ser desencadenado por los enfoques del desarrollo humano basados en los derechos humanos (véase el Recuadro 6).

La educación sobre derechos humanos y la activa participación de las personas postergadas por las acciones y decisiones de desarrollo tienen importancia fundamental para un enfoque basado en los derechos humanos. Las personas y las comunidades que poseen información sobre sus derechos y están dotadas de aptitudes y recursos para reivindicar esos derechos, pueden transformarse en agentes de cambio y llegar a controlar sus propios destinos(4). La potenciación dimanada de esta conciencia de los propios derechos contribuye a la sostenibilidad y la vitalidad de los enfoques basados en derechos humanos. También es imprescindible sensibilizar a los responsables de proteger los derechos humanos, entre ellos oficiales de policía, jueces, personal militar y encargados de servicios de salud. Es necesario intensificar las acciones al respecto para que todos, especialmente quienes están doblemente o triplemente postergados por rezones de pobreza, género y otras formas de discriminación, puedan ejercer plenamente sus derechos fundamentales.

Derechos humanos y reducción de la pobreza


El objetivo del desarrollo humano es ampliar las libertades y las opciones. La pobreza y la discriminación restringen la libertad, privando a las personas de oportunidades de ejercer sus derechos humanos fundamentales. Un aspecto medular de la reforma de las Naciones Unidas(5) y central en la Declaración del Milenio, de las Naciones Unidas, es el enfoque basado en los derechos humanos para eliminar la pobreza y las privaciones.

Dado que los derechos humanos son interdependientes y se refuerzan mutuamente, pueden establecer un círculo virtuoso que faculta a la gente para superar la pobreza. En cambio, la denegación de los derechos humanos puede conducir a un círculo vicioso, que atrapa las personas en una vida de opciones sumamente restringidas. Por ejemplo, una mujer a quien se deniegue su derecho a la educación, probablemente tropezará con obstáculos para la vigencia de sus derechos a recibir servicios de salud, a votar, a contraer matrimonio voluntariamente y a elegir el número de sus hijos y el espaciamiento entre ellos.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos proporciona a los países guías sobre la manera de aplicar el enfoque basado en los derechos humanos al formular políticas de reducción de la pobreza(6). En ellas se señala que para reducir eficazmente la pobreza, es necesario ampliar los medios de acción de los pobres. También se destaca que los responsables de asegurar la vigencia de esos derechos también son responsables del cumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos (véase el Recuadro 6)(7).

6    |    EL ENFOQUE BASADO EN LOS DERECHOS HUMANOS: DESDE LAS
            NECESIDADES HASTA LOS DERECHOS

El enfoque basado en los derechos humanos marca una transición, apartándose del anterior enfoque del desarrollo que trataba de satisfacer necesidades básicas y dependía de la buena voluntad o la caridad. En cambio, un enfoque basado en los derechos humanos reconoce que las personas son "titulares de derechos", y esto implica la existencia de otras personas "obligadas a asegurar la vigencia de los derechos". Por el contrario, las necesidades no se refieren a un objeto: no hay personas o mecanismos a quienes incumbe satisfacerlos.

Dentro del marco de los derechos humanos, los gobiernos son los encargados primordiales de asegurar la vigencia de los derechos. Entre las obligaciones gubernamentales figura el establecimiento de leyes y sistemas equitativos que posibiliten el ejercicio de sus derechos por las personas, así como el recurso a la justicia, por cualquier conculcación de esos derechos. Como legítimos titulares de los derechos, las personas pueden reivindicarlos. Este enfoque destaca la participación de personas y comunidades en los procesos de adopción de decisiones que conforman las políticas y los programas que les atañen. Fuentes


Desde el punto de vista de los derechos humanos, abordar la pobreza es más que una obligación moral. En virtud del derecho internacional, tanto los gobiernos nacionales como la comunidad internacional en general son responsables de abordar la extrema pobreza y las inequidades que la caracterizan (8). Por ende, los derechos humanos se han transformado en un poderoso instrumento para activar el apoyo a los ODM(9). Incluso en casos en que un gobierno ha reconocido explícitamente los derechos humanos, las limitaciones en los recursos-humanos, financieros y técnicos-pueden imposibilitar que se satisfagan al mismo tiempo las reivindicaciones de todos los titulares de derechos. En esas circunstancias, tal vez sea necesario fijar prioridades y asegurar una vigencia progresiva de los derechos(10). No obstante, en virtud del enfoque basado en los derechos humanos, no deben escatimarse esfuerzos para garantizar la vigencia del conjunto de derechos básicos que se trasuntan en los ODM, como los derechos a la seguridad personal, la supervivencia, el alimento, la vivienda, la educación y la salud.

Al igual que los propios ODM, un enfoque basado en los derechos humanos asigna prioridad a los grupos más empobrecidos y marginados, de cuyos derechos se hace caso omiso tan a menudo, y se exhorta a una distribución de recursos más equitativa que los favorezca(11). Varias resoluciones y diversos informes presentados a la Comisión de las Naciones Unidas de Derechos Humanos (la cual se prevé se ha de reformar en concordancia con las recomendaciones del Secretario General de las Naciones Unidas(12)), han señalado particularmente a la atención las necesidades de las mujeres, especialmente las que son jefas de hogares y las ancianas, quienes suelen "soportar la mayor carga de la extrema pobreza(13)". En el informe de un experto independiente se señaló que los programas de erradicación de la extrema pobreza "deben centrarse en la mujer", dado que "cuando se posibilita que las mujeres disfruten de todos sus derechos. esto tiene enormes efectos sobre el disfrute de esos derechos por toda la sociedad"(14).

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