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UNFPA - United Nations Population Fund

State of World Population 2005

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CAPÍTULO 2

© Jacob Silberberg/Panos Pictures
Tres niñas observan a su maestra en un aula de la aldea de Koutagba (Benin meridional).

Inversiones estratégicas:
el dividendo de la igualdad

-Pobreza de oportunidades y de opciones

-Inversiones de importancia crítica, grandes utilidades

-Conciliación de las funciones de producción y reproducción

-Rendición de cuentas por la justicia en asuntos de género

"Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, particularmente la erradicación de la extrema pobreza y el hambre, no pueden lograrse si no se abordan decididamente las cuestiones de población y atención de la salud reproductiva. Y esto significa que se adopten medidas más enérgicas para promover los derechos de la mujer y que se efectúen mayores inversiones en educación y salud, inclusive salud reproductiva y planificación de la familia". - Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, Bangkok

Sólo quedan diez años para reducir a la mitad la extrema pobreza y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el plazo fijado, 2015. Los ODM están estrechamente vinculados entre sí: para alcanzarlos será preciso contar con las acciones combinadas y bien fundamentadas de los gobiernos, las entidades de la sociedad civil y la comunidad internacional, movilizados en torno a enfoques sumamente estratégicos. Hay claridad en el consenso y las pruebas objetivas: si se efectúan inversiones en lograr la igualdad entre hombres y mujeres, esto ofrece oportunidades invaluables y beneficios sustanciales para reducir la pobreza.

Uno de los ocho ODM es promover la igualdad entre el hombre y la mujer y la autonomía de la mujer; esta última es, en sí misma, una acuciante cuestión de derechos humanos. Lograr este objetivo es una condición a la que están sujetas las acciones para alcanzar todos los Objetivos. También liberará una poderosa fuerza para el desarrollo en otras esferas.

En este capítulo se examina la amplia justificación social y económica de promover la igualdad entre hombres y mujeres. Se demuestra que cuando se eliminan los impedimentos que padecen los hombres y las mujeres debido a la discriminación por motivos de género, se benefician las familias, las comunidades y todo el país. En este capítulo se consideran las principales recomendaciones normativas del Proyecto del Milenio, de las Naciones Unidas(1), para promover la igualdad entre hombres y mujeres y alcanzar los ODM. Tiene importancia particularmente estratégica al respecto mejorar la educación, la salud reproductiva y las oportunidades económicas de mujeres y niñas. Será igualmente importante eliminar la violencia contra la mujer, que se considera más adelante, en el Capítulo 7. La mayor participación política de la mujer y la mayor obligación de rendir cuentas sobre la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres, contribuirán a asegurar que estos temas reciban la atención que merecen.

Muchos países han logrado notables adelantos hacia la igualdad entre hombres y mujeres, especialmente en lo concerniente a las políticas y la legislación, así como en materia de salud y educación. Las políticas nacionales de desarrollo cada vez asignan mayor importancia a lograr la igualdad entre hombres y mujeres dentro de sus acciones para reducir la pobreza. Pero el adelanto ha sido desigual y persiste una amplia discrepancia entre las políticas y la práctica(2). A fin de liberar el dividendo de la igualdad y destinarlo al desarrollo, es necesario contar con alianzas más fuertes y con la determinación de los gobiernos, las entidades de la sociedad civil, el sector privado, los donantes y el sistema de las Naciones Unidas.

Pobreza de oportunidades y de opciones


Como informa el Banco Mundial, la desigualdad entre hombres y mujeres es una situación ineficiente que menoscaba la eficacia de las políticas de desarrollo(3). La desigualdad entre mujeres y hombres suele ser generalizada y estar fuertemente arraigada, aun cuando su alcance y su intensidad varían de un país a otro y dentro de un mismo país. Comienza temprano, puede durar toda una vida y suele estar exacerbada por la pobreza. Las familias pobres se debaten frente a difíciles opciones sobre cómo gastar sus recursos para beneficiar a todos sus hijos. Pero en muy diversos ámbitos, son las niñas las que terminan con menos educación, menos atención de la salud y menos conocimientos prácticos que sus hermanos varones. Esta "discrepancia de género" suele ampliarse más tarde en la vida, y limita las oportunidades de la mujer para tener un empleo en condiciones de seguridad y equitativamente remunerado y poder acumular bienes económicos. Aun cuando el matrimonio y la procreación son decisiones que afectan toda la vida y tienen importantes ramificaciones sociales y económicas, en muchas partes del mundo las mujeres y las niñas adolescentes tienen muy poca voz al respecto.

Las familias son importantes vehículos de normas socioculturales y de género, y es en la familia donde se definen mayormente los papeles y las responsabilidades de mujeres y hombres, niñas y niños varones. Asimismo, las familias son unidades económicas básicas de consumo y producción: las decisiones sobre educación, salud, nutrición, procreación y participación política y económica se adoptan dentro de la familia. Incluso cuando las intenciones son las mejores posibles, esas decisiones pueden menoscabar los derechos humanos y el bienestar de las mujeres y las niñas y limitar sus opciones, perpetuando así la pobreza. Al comprender de qué manera las familias y las comunidades adoptan decisiones, se pueden ofrecer valiosas percepciones, conducentes a una eficaz formulación de políticas(4).

Al promover la igualdad entre hombres y mujeres es posible ampliar las oportunidades de desarrollo humano y eliminar costosos obstáculos para el logro de los ODM. Esto se debe a que la discriminación por motivos de género se basa en expectativas predeterminadas y a menudo rígidas sobre los papeles apropiados de hombres y mujeres en la vida política, económica, social y de la familia, sean cuales fueren las capacidades o aspiraciones de cada persona. Por consiguiente, la discriminación por motivos de género restringe el desarrollo personal de hombres y mujeres y frena el progreso hacia la reducción de la pobreza y el logro del desarrollo.

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