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Adolescentes y jóvenes
Se ha demostrado que al ofrecer la información apropiada a
cada edad acerca de la sexualidad y la prevención del embarazo
y la infección, se alientan comportamientos responsables
(inclusive abstinencia, aplazamiento de la iniciación sexual
y limitación del número de compañeros sexuales). Además
de los programas basados en la escuela, se está tratando de
llegar a los jóvenes que no asisten a ella y que a menudo
son los más vulnerables y los que corren mayores riesgos.
Después de la CIPD, se han aplicado muchos métodos y
medios innovadores, entre ellos representaciones teatrales y conciertos, mensajes en los medios de difusión, acontecimientos
deportivos, líneas telefónicas de emergencia,
asesoramiento y educación de jóvenes por otros jóvenes debidamente
capacitados. Los programas se centran cada vez más
en proporcionar a los adolescentes aptitudes para la vida,
además de impartir información relativa a la sexualidad.
Los programas de educación de jóvenes por otros jóvenes
pueden contribuir a que éstos comprendan de qué manera las
expectativas sobre los papeles de género menoscaban su salud
reproductiva y pueden darles confianza para que resistan
esas normas. Algunos programas, por ejemplo, tienen el propósito
de facultar a las jóvenes para que se nieguen a tener
relaciones sexuales y afirmen su derecho a decir “no”, además
de insistir en condiciones de mayor seguridad para las
relaciones sexuales y el uso de condones, si deciden entablar
actividades sexuales. Otros programas alientan a los jóvenes
varones a cuestionar la nociones prevalecientes de dominio
masculino en las relaciones y tolerancia de la coacción y la
violencia sexual.
También es importante la participación comunitaria.
En Camboya, líderes comunitarios, maestros, padres, madres
e incluso monjes (mucho de quienes también son jóvenes)
están recibiendo educación sobre cuestiones de salud reproductiva,
de modo que aumente su comprensión y su apoyo
a los adolescentes (25).
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