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Adolescentes y jóvenes
De los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, un 87% vive en
países en desarrollo(10). En esos países en desarrollo, los menores
de 15 años constituyen un 31% de la población y en los
países menos adelantados, un 43%(11). En el año 2000, los adolescentes
y jóvenes de entre 10 y 24 años de edad constituían
un 29% de la población en los países en desarrollo y un 32%
en los países menos adelantados, en comparación con el 20%
en los países desarrollados (12).
POBREZA Y GÉNERO: CICLOS Y EFECTOS. De los 1.000
millones de personas que viven por debajo del límite de
extrema pobreza con un dólar diario, los jóvenes constituyen
una cuarta parte(13). Unos 106 millones de jóvenes viven en
extrema pobreza en el Asia meridional, 60 millones en África
al Sur del Sahara, 51 millones en Asia oriental y el Pacífico,
y 15 millones en América Latina y el Caribe. Con frecuencia,
la extrema pobreza impide que los adolescentes asistan a la
escuela, y perpetúa el ciclo de pobreza, agravando las dificultades
para que los programas de salud, educación o desarrollo
de la juventud los beneficien.
En los países pobres, siguen aumentando las poblaciones de
jóvenes. Cuanto más pobre es el país, mayor es la proporción
de jóvenes en la población total. El uso de anticonceptivos y
el acceso a los servicios de salud aumenta a medida que van
aumentando la educación y el nivel económico, y lo mismo
ocurre con la edad al contraer matrimonio y al dar a luz
por primera vez.
Entre 1990 y 2000 disminuyó en todas las regiones el
analfabetismo de personas entre 15 y 24 años de edad, pero
aún sigue siendo sustancialmente mayor entre las mujeres
que entre los hombres y después de 1990 es poco el progreso
que se ha registrado para reducir esa discrepancia(14). Las
niñas siguen padeciendo un limitado acceso a las oportunidades
de educación, a menudo como resultado de la
constricción en los papeles de género tradicionales que
asignan prioridad a educar a los niños varones.
ACTIVIDAD SEXUAL PRECOZ. En la mayor parte del
mundo, los jóvenes están llegando a la pubertad a edades
más tempranas y contrayendo matrimonio antes que en el
pasado y, al parecer, van en aumento las relaciones sexuales
prematrimoniales.
Los datos correspondientes a los últimos años del decenio
de 1990 indican que entre las jóvenes que tenían actividad
sexual antes de los 20 años, un 51% en África y un 45% en
América Latina y el Caribe habían iniciado su actividad
sexual antes de contraer matrimonio. En cambio, la proporción
correlativa para los varones era del 90% en África y el
95% en América Latina y el Caribe(15). En muchos países desarrollados,
la actividad sexual se inicia casi siempre antes del
matrimonio, tanto para los varones como para las mujeres.
EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA. El Programa de Acción
de la CIPD exhortó a los países a “proteger y promover los
derechos de los adolescentes a la educación, la información
y la asistencia en materia de salud reproductiva, y reducir
considerablemente el número de embarazos entre las adolescentes
(16)”. Si bien en muchos países está disminuyendo el
embarazo en la adolescencia, sigue siendo motivo de gran
preocupación, especialmente debido a los riesgos de salud
que plantea el embarazo precoz, tanto para la madre como
para el hijo, y por su efecto sobre la educación y las perspectivas
de vida de las niñas. En los países menos adelantados(17),
la proporción de todos los alumbramientos es de 17% para
las jóvenes menores de 20 años, y a ese grupo corresponden
14 millones de alumbramientos por año en todo el mundo.
En los países en desarrollo, una de cada tres mujeres da
a luz antes de cumplir 20 años y esa proporción oscila entre
diferentes regiones, desde el 8% en el Asia oriental hasta el
55% en el África occidental (18).
El embarazo es una causa principal de defunción para el
grupo de 15 a 19 años de edad, y los mayores factores son las
complicaciones del parto y el aborto en malas condiciones.
Al menos una cuarta parte de los abortos realizados en malas
condiciones, que se estiman en 20 millones, corresponde a mujeres
de entre 15 y 19 años de edad y a ese grupo también corresponden
casi 70.000 defunciones anuales a causa del aborto.
Por razones fisiológicas y sociales, las probabilidades de
que las madres de entre 15 y 19 años de edad mueran en el
parto son el doble de las correspondientes a las mayores de
20 años. Las niñas menores de 15 años tienen cinco veces
más probabilidades de morir en el parto que las mayores de
20 años. El trabajo de parto obstruido es muy común entre
las jóvenes físicamente inmaduras que dan a luz por primera
vez. Aquéllas que no pierden la vida debido a un parto obstruido
carente de atención tal vez pierdan a sus hijitos y
padezcan de fístula, un orificio en el canal de parto que causa
incontinencia y a menudo las convierte en parias sociales.
RIESGO DE CONTRAER ITS Y VIH/SIDA. Cada 14 segundos,
una persona joven se agrega a los infectados con el VIH/SIDA.
En muchos lugares, el número de nuevas infecciones entre
las jóvenes es varias veces superior al correspondiente a varones de la misma edad(19). En los países de África al Sur del Sahara,
dos terceras partes de los jóvenes recientemente infectados
son de sexo femenino. Sólo un pequeño porcentaje de los
jóvenes que viven con el VIH/SIDA lo saben. En los países
tanto desarrollados como menos adelantados, la mayoría de
las personas que comienzan a tener actividad a edad temprana
no saben cómo protegerse a sí mismas.
Con frecuencia, las jóvenes no están en condiciones de
negociar el uso de condones con sus compañeros y tal vez
teman que si lo hacen, se las hará objeto de actos de violencia.
Cada año, una tercera parte de los nuevos casos de ITS
curables—más de 100 millones—ocurren entre mujeres y
varones menores de 25 años(20). Al padecer otra ITS sin tratamiento
se aumenta sustancialmente el riesgo de infección
con el VIH.
RIESGOS MAYORES PARA LAS ADOLESCENTES CASADAS.
A pesar de la tendencia mundial a aplazar el matrimonio (la
edad media en el primer matrimonio de las mujeres aumentó
desde 21,4 en 1970 hasta 25,5 en 2000(21)), en los países en desarrollo
hay 82 millones de niñas que actualmente tienen
entre 10 y 17 años de edad y que ya estarán casadas antes
de cumplir 18 años (22).
Las adolescentes casadas a menudo enfrentan riesgos de
salud reproductiva mayores que las solteras. Con frecuencia,
hay expectativas familiares y sociales de que comiencen a
tener hijos inmediatamente después de contraer matrimonio.
Su acceso a los anticonceptivos suele ser limitado; y
muchas corren riesgo de ITS o de infección con el VIH por
esposos de mayor edad que tal vez tengan múltiples compañeras
sexuales, pero no pueden negociar el uso de condones
(preservativos).
Un estudio realizado a fines del decenio de 1990 comprobó
que la prevalencia del uso de anticonceptivos entre
adolescentes solteras y sexualmente activas era superior al
30% en siete países de África al Sur del Sahara (Benin, el
Camerún, Cabo Verde, Kenya, Nigeria, Sudáfrica y Zambia) y
superior al 60% en seis países de la región de América Latina
y el Caribe (Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, el Perú y la
República Dominicana). En ambos casos, esas tasas eran muy
superiores a las de sus homólogas casadas(23). En esos países,
en particular, se registró un uso de condones considerablemente
mayor entre las adolescentes solteras que entre las
casadas (24).
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