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Adolescentes y jóvenes
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LEGISLACIÓN Y POLÍTICAS. De los países que respondieron
a la Encuesta Mundial del UNFPA (2003), más de un 90%
informaron de que habían adoptado medidas para abordar la
salud reproductiva y los derechos reproductivos de los adolescentes
mediante políticas, leyes o programas(5). En Panamá,
por ejemplo, una ley garantiza los derechos de las adolescentes
embarazadas a seguir asistiendo a la escuela y recibir atención
integral de salud reproductiva. En el Ecuador, un nuevo
código de la infancia y la adolescencia estipula derechos a la
educación, la información, la salud y la integridad reproductiva
(6). Sierra Leona ha establecido una política nacional de la
juventud con el propósito de incorporar las iniciativas para
la juventud como componentes fundamentales de políticas y
programas de desarrollo. Actualmente, el plan para reducir
la pobreza en Nepal asigna prioridad a la salud y la educación
de los adolescentes(7).
EDUCACIÓN SOBRE SALUD. Casi todos los países han introducido
la educación sobre salud, incluida las aptitudes para
la vida, en los currículos escolares (principalmente, en la
educación secundaria) y en los programas para jóvenes que
no asisten a la escuela. Algunos países también informan de
que adoptaron la educación escolar y extraescolar de jóvenes
por otros jóvenes. Algunos países han introducido programas
para llegar a los niños que no asisten a la escuela mediante
clubes, campamentos y talleres. Varios países están utilizando
medios de difusión de masas para llegar a grupos de jóvenes
con información sobre la salud reproductiva.
En Bolivia, con el apoyo del UNFPA, el Ministerio de Salud
estableció un programa para las jóvenes indígenas que combina
el acceso a los servicios de salud reproductiva, con alfabetización
en idioma español y lenguas indígenas y acciones para
mejorar la autoestima. La UNESCO otorgó a este programa
el Premio Internacional de Alfabetización en el año 2000 (8).
SERVICIOS. Un 90% de los países que respondieron han
adoptado medidas para dotar a los adolescentes de acceso
a atención de la salud reproductiva. Muchos de ellos han
establecido servicios acogedores para los jóvenes, diseñados
especialmente para ellos. En su mayoría, tales servicios son
de pequeña escala y muchos son conducidos por ONG. Las
necesidades siguen siendo enormes. Aun cuando se disponga
de servicios, los adolescentes tal vez tropiecen con barreras,
incluida la falta de información, el estigma, la oposición de
la familia, las actitudes negativas de los encargados de servicios,
el temor de que se infrinja el carácter confidencial de la
información que aportan, y los conceptos erróneos acerca de
las condiciones de seguridad y de los efectos secundarios de
los métodos anticonceptivos.
CAPACITACIÓN, APTITUDES PARA LA VIDA Y PARTICIPACIÓN.
Varios países están impartiendo a los jóvenes capacitación,
educación para el empleo y aptitudes para la vida. La
mayoría de esos países informaron acerca de medidas para
promover la participación de los jóvenes en la formulación
de políticas y programas, mediante consejos asesores o consultas
oficiosas, en talleres y diálogos con la organizaciones
de jóvenes. Costa Rica ha emprendido una importante iniciativa
a fin de involucrar a los jóvenes en la formulación de
una política nacional sobre la juventud mediante el Consejo
Nacional de la Juventud, recientemente establecido con el
apoyo del UNFPA (9).
LIMITACIONES. Diez años después de la CIPD, en algunos
países sigue siendo tema de controversia la provisión de servicios
de salud reproductiva e información al respecto a los
adolescentes. En general se reconoce que hay que facultar a
los adolescentes para que puedan optar por abstenerse de las
relaciones sexuales, o se protejan a sí mismos contra el embarazo
no deseado y el VIH/SIDA y otras ITS, cuando tienen
actividad sexual. La falta de adecuación entre las necesidades
y la atención prestada se agrava debido a que con frecuencia
los adolescentes perciben que los encargados de prestar
servicios los juzgan y no los respetan en cuanto a los
aspectos fundamentales de la provisión de atención de
buena calidad, inclusive el carácter confidencial y privado
de los servicios.
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