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Adolescentes y jóvenes
Asegurar la salud y el bienestar de los adolescentes y los
jóvenes del mundo, dotarlos de aptitudes para la vida y crear
oportunidades de educación y empleo para ellos es imprescindible
para responder a los problemas de desarrollo del
siglo XXI. La CIPD prestó una atención sin precedentes a las
diversas necesidades de los adolescentes con respecto a la
salud reproductiva, como prioridad de derechos humanos
y, al mismo tiempo, como necesidad práctica.
Desde 1994 y especialmente en los últimos años, muchos
países han logrado adelantos notables en cuanto a abordar
los problemas, a menudo delicados, de salud reproductiva
de los adolescentes, inclusive sus necesidades de información
y servicios para posibilitar que los jóvenes prevengan el
embarazo no deseado y la infección. Esas medidas se están
adoptando cada vez más como parte de un enfoque más
amplio e integral encaminado a llegar a los jóvenes en
diversas situaciones y dotarlos de lo que necesitan para
conformar su propio futuro.
Pero subsisten enormes problemas. Una de cada cinco
personas en todo el mundo—1.300 millones en total—es un
adolescente (entre 10 y 19 años de edad), parte de la mayor
generación de jóvenes registrada en la historia. La mitad de
ellos son pobres y una cuarta parte vive con menos de un
dólar diario. Muchos tienen actividad sexual, pero con frecuencia
carecen de las facultades, los conocimientos o los
medios para protegerse, y de la oportunidad de orientar sus
energías hacia esferas más productivas de sus propias vidas.
Corresponden a los jóvenes (15 a 24 años de edad) la mitad
de todas las nuevas infecciones con el VIH, a razón de 2,5
millones por año, y entre ellos, corren especiales riesgos las
niñas y las jóvenes. Pese a que en muchos países del mundo se
registra una tendencia a aplazar el matrimonio, sigue habiendo
millones de niñas de quienes se espera que contraigan matrimonio
y comiencen a procrear antes de cumplir 20 años, y
con frecuencia antes de que sus cuerpos estén preparados.
LOS ADOLESCENTES Y LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO
DEL MILENIO. Posibilitar que los jóvenes aplacen el embarazo
no sólo es un imperativo en materia de salud y derechos
humanos, sino que es también la clave para amenguar el
continuo impulso de crecimiento de la población y posibilitar
que los países en desarrollo recojan los beneficios económicos que pueden aportar las más bajas tasas de fecundidad; por
consiguiente, esas iniciativas deben tener prioridad en el
empeño mundial por erradicar la pobreza y conquistar los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(véase el Capítulo 2).
Otras medidas esenciales para alcanzar los Objetivos de
Desarrollo del Milenio en relación con la igualdad de género,
la mortalidad en la infancia, la salud de las madres y el
VIH/SIDA, es efectuar inversiones en la salud y la educación
de los jóvenes y el desarrollo de sus aptitudes y posibilitar
que las niñas sigan asistiendo a la escuela y aplacen el
momento de contraer matrimonio.
La CIPD abordó las cuestiones de salud reproductiva de los
adolescentes, entre ellas el embarazo no deseado, el aborto
realizado en malas condiciones y las ITS, incluido el VIH/SIDA,
mediante la promoción de comportamientos responsables y
saludables en cuestiones reproductivas y sexuales, inclusive
la abstinencia voluntaria, y la provisión de servicios apropiados
y asesoramiento concretamente adaptado a ese grupo de
edades. La CIPD también propuso reducir sustancialmente
el número total de embarazos en la adolescencia 1.
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| NECESIDADES DE LOS ADOLESCENTES EN MATERIA DE SALUD REPRODUCTIVA |
Hasta ahora los servicios de salud reproductiva existentes han descuidado en gran parte las necesidades en esta esfera
de los adolescentes como grupo. La respuesta de las sociedades a las crecientes necesidades de salud reproductiva de los adolescentes debería basarse en información que ayude a estos a alcanzar el grado de madurez necesario para adoptar
decisiones en forma responsable. En particular, deberían facilitarse a los adolescentes información y servicios que les ayudaran a comprender su sexualidad y a protegerse contra los embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual y el riesgo subsiguiente de infecundidad. Ello debería combinarse con la educación de los hombres jóvenes para
que respeten la libre determinación de las mujeres y compartan con ellas la responsabilidad en lo tocante a la sexualidad y a la procreación |
| —Programa de Acción de la CIPD, párrafo 7.41. |
En el Programa de Acción se reconoció que las deficientes
oportunidades educacionales y económicas, la violencia por
motivos de género, el embarazo precoz y la explotación
sexual agravan la vulnerabilidad de los adolescentes, en
especial las niñas, a los riesgos de salud reproductiva. El
Programa de Acción exhortó a los gobiernos y a la comunidad
internacional a velar por que todos los adolescentes tengan
acceso a servicios, educación e información sobre salud
reproductiva apropiados a su edad y que respeten su derecho
al carácter privado y confidencial de los servicios, además de
asegurar que las actitudes de los encargados de prestar servicios
u otras barreras (leyes, reglamentaciones o costumbres
sociales) no restrinjan ese acceso. También exhortó a que
padres, madres y familias, comunidades, instituciones religiosas
y escuelas, así como los medios de difusión de masas y
los grupos de jóvenes, participen en responder a las necesidades
de los adolescentes en materia de salud reproductiva (2).
NUEVOS VALORES BÁSICOS DE REFERENCIA. En el
examen de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD realizado en 1999 se comprobó que persistía un general
descuido de los derechos reproductivos y las necesidades de
salud de los jóvenes, temas de creciente preocupación, habida
cuenta del aumento de las tasas de infección con el VIH(3).
Se establecieron nuevas metas, entre ellas, una reducción del
25% de la prevalencia del VIH en el grupo de 15 a 24 años de
edad, antes de 2005 en los países más afectados y antes de
2010 en todo el mundo. También se convino en que la gran
mayoría de las personas de 15 a 24 años de edad (90% antes
de 2005 y 95% antes de 2010) deberían tener acceso a la
información, la educación y los servicios que posibiliten
desarrollar aptitudes para la vida a fin de reducir su
vulnerabilidad a la infección con el VIH (4).
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