UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Prevención del VIH/SIDA
State of World Population
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Adolescentes y jóvenes
Salud reproductiva para comunidades en crisis
Prioridades para la acción
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Prevención del VIH/SIDA

Efectos y respuesta
Vínculos entre la prevención del VIH y los programas de salud reproductiva
Condones (preservativos)
Detección y asesoramiento voluntarios
Principales problemas

Principales problemas

AMPLIAR EL ACCESO AL TRATAMIENTO. En los últimos dos años, se cambió el enfoque de los programas relativos al VIH/SIDA debido a las promesas de mayores contribuciones financieras para servicios de tratamiento y a la creciente disponibilidad de medicamentos genéricos contra los retrovirus. La OMS y sus copartícipes en el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) han abordado el enorme reto de dispensar tratamiento a tres millones de personas con medicamentos contra los retrovirus antes de 2005(30). En 2003, sólo 100.000 africanos estaban recibiendo medicamentos contra los retrovirus, un 2% de un total estimado en 4,4 millones de personas que necesitaban el tratamiento. En el África meridional y oriental, un 7% de quienes necesitaban tratamiento estaban cubiertos por servicios que dispensaban medicamentos contra los retrovirus.

Los Estados Unidos han prometido aportar fondos a 15 países de África y el Caribe para ofrecer tratamiento a dos millones de personas en los próximos cinco años, como parte de una nueva iniciativa con el propósito de prevenir siete millones de nuevas infecciones y proporcionar atención y apoyo a diez millones de personas que viven con el VIH/SIDA.

La OMS y el programa ONUSIDA reconocen que las iniciativas sobre tratamiento constituyen un compromiso a largo plazo. “Es preciso garantizar a todos quienes hayan comenzado una terapia contra los retrovirus la provisión de esos medicamentos a lo largo de toda su vida. Por consiguiente, “3 para 5” sólo representa un comienzo de las acciones continuas para ampliar la escala de la terapia contra los retrovirus y fortalecer los sistemas de salud (31)”.

La rápida ampliación del tratamiento requerirá fortalecer de inmediato los sistemas de salud—lo cual puede beneficiar también a los programas de salud sexual y reproductiva—y aumentar el número de encargados de prestar servicios de salud (uno de los objetivos de la iniciativa “3 para 5”).

Si se dispone más ampliamente de tratamiento, esto contribuirá a las acciones de prevención del VIH, dado que quienes reciben tratamiento contra los retrovirus tienen menores probabilidades de propagarlo y puesto que la provisión de esos medicamentos crea oportunidades para comunicar mensajes de prevención y proporcionar condones. Pero es imprescindible intensificar el apoyo a los programas de prevención y también integrar la prevención en las iniciativas de tratamiento.

Otra necesidad fundamental es intensificar las precauciones universales (inclusive los procedimientos de seguridad y la eliminación correcta de guantes de caucho y objetos afilados). Actualmente, aun cuando los encargados de prestar servicios conocen las precauciones contra la transmisión del VIH, a menudo suelen carece de guantes de protección y de medicamentos contra los retrovirus (en caso de perforaciones con agujas u otros accidentes). En un estudio reciente en Zambia se comprobó que las clínicas carecían de directrices sobre seguridad o de botiquines de profilaxis después de que las personas hubieran estado expuestas al virus. Cuando había escasez de guantes, se indicó a los clientes que debían adquirirlos. Si se abordara el riesgo laboral, se podría reforzar la moral del personal y mejorar la atención de los clientes (32).

26 REDUCIR LAS TASAS DE INFECCIÓN CON EL VIH: LECCIONES DE UGANDA

La prevalencia del VIH en Uganda llegó a un máximo de 15% en 1991 y posteriormente descendió hasta 5% hacia 2001. Esta declinación se ha atribuido a las acciones preventivas en varios frentes, en un enfoque combinado de la salud pública en pro del cambio de los comportamientos, descrito como enfoque “ABC” por sus siglas en inglés: promoción de la abstinencia, reducción del número de compañeros sexuales (llamado también “promoción de la fidelidad”), y uso sistemático y correcto del condón, además de proporcionar servicios de asesoramiento y detección voluntarios.

Abstinencia. Los datos indican que los jóvenes ugandeses están aplazando cada vez más el comienzo de las relaciones sexuales. Entre 1989 y 2000, la edad al comenzar las relaciones sexuales aumentó desde 15,9 hasta 16,6 años entre las jóvenes y desde 17,3 hasta 18,5 años entre los varones. Parte de este resultado puede atribuirse a la educación para promover la abstinencia y aumentar los conocimientos acerca de la enfermedad.

No obstante, la proporción de personas sexualmente activas sólo disminuyó sustancialmente entre las adolescentes de 15 a 17 años de edad y no en otros grupos. En el año 2000, casi la mitad de todas las mujeres solteras tenían experiencia sexual, una proporción igual a la registrada a finales del decenio de 1980; sólo poco más de la mitad de los hombres solteros no tenían experiencia sexual, lo cual representó una disminución de una tercera parte.

Guardar fidelidad (reducir el número de compañeros sexuales). Entre 1989 y 1995 aumentó la monogamia, especialmente entre las mujeres solteras sexualmente activas, pero posteriormente se registraron pocos cambios. Se redujo a la mitad la proporción de mujeres que tenían múltiples compañeros sexuales, pero esa reducción se produjo a partir de niveles que ya eran bajos. En cambio, más del 25% de los hombres solteros sexualmente activos tenían múltiples compañeras sexuales. En algunos grupos de edades aumentó la proporción de hombres casados que tenían múltiples compañeras sexuales, pero esa proporción disminuyó en otros grupos de edades.

Uso del condón. En el decenio de 1990 hubo cambios pronunciados en el uso del condón, particularmente entre hombres y mujeres solteros. Antes de 1989, el uso registrado para uno y otro sexo era de mínima magnitud. Hacia 1995 había aumentado hasta el 8% entre las mujeres y el 11% entre los hombres. Los aumentos posteriores fueron notables, particularmente en los grupos de edades más jóvenes (y más vulnerables).

El uso de condones por parte de mujeres de 15 a 17 años de edad sexualmente activas aumentó desde 6% hasta 25% y entre 18 y 19 años de edad, desde 3% hasta 12%. En lo tocante a los varones de entre 15 y 17 años de edad, el uso de condones aumentó desde 16% hasta 55% y entre 18 y 19 años de edad, desde 20% hasta 33%. Los datos recogidos recientemente sugieren que ha continuado el aumento en el uso del condón. Fuentes

PRIORIDADES DE PREVENCIÓN. Un estudio reciente sobre la incidencia del VIH en Camboya, la Federación de Rusia, Honduras, Indonesia y Kenya sugiere que la prevención debe centrarse en un cuidadoso análisis de dónde están ocurriendo las infecciones, y no simplemente en categorías generales de grupos en situación de riesgo(33). Por ejemplo, en Camboya, las nuevas infecciones contraídas como resultado de relaciones sexuales comerciales han disminuido, mientras que ha aumentado desde 11% hasta 46% la proporción de nuevas infecciones ocurridas dentro del matrimonio. No obstante, la transmisión inicial del VIH sigue estando fuertemente relacionada con las trabajadoras sexuales y la mayoría de las personas infectadas son aquéllas cuyos compañeros sexuales han tenido comportamientos de alto riesgo en el pasado. Por consiguiente, es preciso que la prevención haga hincapié tanto en las trabajadoras sexuales como en la prevención dentro del matrimonio.

PLANIFICACIÓN DE LA FAMILIA. También tiene importancia crítica que la mayor atención prestada a la prevención del VIH/SIDA y su tratamiento no vaya en detrimento de otros servicios de salud sexual y reproductiva e información al respecto. Los datos de la Encuesta Demográfica y de Salud realizada en 2003 sugieren que esto ha sucedido en Kenya, donde el programa de planificación de la familia había logrado adelantos en el decenio de 1990. La prevalencia del uso de anticonceptivos aumentó sostenidamente, desde 27% en 1989 hasta 39% en 1998, pero posteriormente no ha aumentado.

En circunstancias de una alta prevalencia del VIH, tiene importancia crítica continuar apoyando la planificación de la familia, que es un componente esencial para reducir la transmisión de la madre al hijo. En recientes estudios en Kenya y Zambia se comprobó que los encargados de servicios de planificación de la familia, los clientes de servicios de atención prenatal y planificación de la familia y las mujeres infectadas con el VIH, consideraron todos que era necesario aumentar los servicios de planificación de la familia para evitar los embarazos no deseados (34).

Al mismo tiempo, es necesario que los encargados de los servicios respeten los derechos de todas las personas, incluidas las infectadas, de adoptar sus propias decisiones acerca de la procreación y que se les proporcione acceso a información fidedigna y trato compasivo para que puedan hacerlo. En muchos casos, se dijo a las mujeres infectadas con el VIH que no debían tener hijos. Este trato discriminatorio conduce a que muchas mujeres no revelen a los agentes de salud que están infectadas.

27 MUJERES INFECTADAS: VOCES Y OPCIONES

El proyecto de promoción e investigación Positive Women: Voices and Choices, elaborado por la Comunidad Internacional de Mujeres que viven con el VIH/SIDA, está estudiando los efectos del VIH/SIDA sobre las vidas sexuales y reproductivas de las mujeres, cuestionando la conculcación de sus derechos y propugnando mejoras en las políticas y los servicios.

En Zimbabwe, uno de los tres países que abarcó el proyecto, éste se realizó entre 1998 y 2001. En general, las mujeres con reacción serológica positiva al VIH no tenían conciencia de su riesgo antes de las pruebas de detección. Las normas de género y la dependencia económica respecto de sus esposos o compañeros restringieron el control de las mujeres sobre sus vidas sexuales y reproductivas. Debido a los prejuicios, las mujeres infectadas pero sexualmente activas y que tenían hijos, no revelaron su situación a los agentes de salud, lo cual dificultó el atender sus necesidades. No se consideraba apropiado utilizar condones dentro del matrimonio.

Las mujeres más jóvenes querían tener hijos, mientras que las mujeres de más edad que ya tenían varios hijos querían limitar la procreación, después del diagnóstico con el VIH. Entre las mujeres que asistieron a los grupos de apoyo aumentó pronunciadamente la utilización de condones y anticonceptivos. El proyecto afirmó que las mujeres infectadas con el VIH necesitan mejores oportunidades económicas, atención del embarazo y el parto integrada con los servicios de planificación de la familia y servicios para la atención de las ITS y el VIH. Fuentes

PROBLEMAS DE INTEGRACIÓN. En un estudio reciente se comprobó que “muchas reformas del sector de salud han separado entre sí los programas de educación sobre la sexualidad, [servicios de salud reproductiva] y los programas para ITS/VIH/SIDA, asignando responsabilidades al respecto a diferentes ministerios o distintas dependencias de los Ministerios de Salud, lo cual también crea una rivalidad potencial para el control del presupuesto y la financiación (35)”.

En 2001, en un diagnóstico de la situación en la región de Kaolack (Senegal) se comprobó que había pocas pruebas de la integración de servicios de planificación de la familia o salud maternoinfantil con los de atención de las ITS/VIH/SIDA. “La obvia falta de disponibilidad de servicios para el VIH/SIDA en las estructuras de atención de la salud y de la comunidad en los distritos demuestra una vez más que la falta de descentralización de esas actividades está obstaculizando toda posibilidad de considerar la integración en esos niveles (36) ”.

Las reformas encaminadas a fortalecer los sistemas de salud, inclusive la creación de conjuntos de servicios mínimos, debería asegurar que los servicios de prevención y tratamiento del VIH/SIDA se incluyan en los de planificación de la familia (37).

Los encargados de prestar servicios de salud, que enfrentan crecientes volúmenes de trabajo y a menudo, reducciones en la plantilla de personal, deben estar en condiciones no sólo de proporcionar anticonceptivos a los clientes, sino también de detectar los problemas conexos en materia de salud reproductiva. Necesitan espacios para examinar y asesorar los pacientes en privado y necesitan suministros y equipo, que a menudo están ausentes en las clínicas de países en desarrollo, entre ellos guantes, espéculos, luces localizadas y jeringas para anticonceptivos inyectables.

Asimismo, los encargados de servicios de salud a menudo necesitan recibir educación acerca del VIH/SIDA para poder superar sus prejuicios y es preciso capacitarlos para que comuniquen mensajes de prevención y ayuden a las personas que acuden a los servicios a determinar cuál es su riesgo de infección.

CAMBIOS EN LOS COMPORTAMIENTOS. La lucha contra el VIH/SIDA requiere abordar los factores intrínsecos, socioeconómicos, culturales y de comportamiento, que contribuyen a la propagación de la enfermedad, inclusive la falta de trabajo remunerado, en particular para las mujeres, las políticas de empleo y migración que obligan a muchas personas a emigrar para obtener empleo, la violencia por motivos de género y la trata de mujeres (38).

El cambio en los comportamientos es un proceso gradual y polifacético, que requiere que se mejore la salud y se reduzcan los riesgos en diversas poblaciones, tanto de jóvenes como de personas casadas y solteras. Como lo demuestra la experiencia en el Senegal y Uganda(39), para promover comportamientos responsables, voluntarios y menos riesgosos se requieren acciones amplias y multisectoriales que fomenten las alianzas entre la administración central y los gobiernos locales, el sector privado, los copartícipes en el desarrollo, los líderes culturales y una amplia gama de organizaciones de la sociedad civil.

Un proyecto en Zimbabwe está tratando de ofrecer protección financiera a las niñas para que se resistan a entablar relaciones sexuales con hombres de mayor edad (los llamados “gavilanes”), quienes aportan apoyo a cambio de relaciones sexuales(40). El programa ofrece capacitación en aptitudes para la vida y enseñanza de oficios, préstamos y empleos, vinculados con la educación acerca de la salud reproductiva y la negociación sobre el uso del condón. Un estudio determinará los efectos de ese programa sobre el VIH, las ITS, el comienzo de la actividad sexual y el embarazo.

LLEGAR A GRUPOS EN SITUACIÓN DE ALTO RIESGO. En los últimos años se ha prestado cada vez mayor atención a llegar a los grupos en situación de alto riesgo respecto del VIH/SIDA con información sobre prevención o tratamiento y atención. De los países que respondieron a la Encuesta Mundial del UNFPA, la mayoría manifestaron que habían realizado programas para llegar a determinados grupos, entre ellos las trabajadoras del sexo, los toxicómanos por vía endovenosa, los camioneros que transportan cargas a larga distancia, los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, los niños de la calle, los soldados y los trabajadores migrantes, así como los adolescentes y los jóvenes.

Con frecuencia, las ONG son aliados clave o iniciadores. En Kenya, por ejemplo, un proyecto que ofrece educación y asesoramiento sobre comportamientos sexuales responsables y utilización de condones y proporciona alternativas económicas, ha llegado a 15.000 trabajadoras del sexo y sus clientes. En Bangladesh, diversas organizaciones proporcionan servicios de salud sexual a las trabajadoras comerciales del sexo (41).

Los países de América Latina han desplegado actividades particularmente intensas para educar a los miembros de las fuerzas armadas, de modo de contrarrestar la infección con el VIH/SIDA y su mayor propagación (42).

LUCHA CONTRA EL ESTIGMA Y EL PREJUICIO. Las personas que viven con el VIH/SIDA siguen enfrentando el estigma y la discriminación jurídica y social en todas las regiones. Ghana, Sudáfrica y Uganda figuran entre los países que han iniciado programas contra este importante obstáculo para combatir la epidemia. Las Bahamas son uno de los países que han proscrito la discriminación en el lugar de trabajo contra las personas infectadas con el VIH.

28 ENFOQUE INTEGRAL DE LA PREVENCIÓN DEL VIH/SIDA EN SIERRA LEONA

Recientemente, finalizó en Sierra Leona una guerra que duró más de diez años y perturbó gravemente todos los sectores de la sociedad. Quedaron desarraigadas casi las dos terceras partes de la población, se generalizaron los casos de violación y abuso sexual, y miles de niñas y mujeres que perdieron sus familias recurrieron al trabajo sexual para poder sobrevivir. Actualmente, la mayor vulnerabilidad de las personas al VIH/SIDA ha pasado a ser cuestión prioritaria.

El UNFPA ha respondido mediante una iniciativa coordinada que tiene como destinatarios a diferentes grupos e involucra a diversos agentes nacionales y oficinas gubernamentales. El objetivo general es reducir el riesgo de contraer el VIH/SIDA y otras ITS, reducir la necesidad de que las mujeres recurran al trabajo comercial del sexo, mitigar la pobreza y realzar la vida en familia y la seguridad comunitaria.

El enfoque integral del UNFPA, en alianza con el Gobierno, el programa ONUSIDA, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas, el UNIFEM y otros aliados, abarca lo siguiente:

  • Organizar talleres y otras iniciativas para promover la prevención del VIH/SIDA entre los agentes de policía de Sierra Leona, los militares nacionales, los agentes internacionales para mantenimiento de la paz y los soldados desmovilizados;
  • Promover la prevención del VIH/SIDA entre las trabajadoras del sexo, impartiendo a la vez educación sobre salud y aptitudes para ayudarlas a encontrar otras fuentes de ingresos;
  • Fortalecer la capacidad de las ONG copartícipes;
  • Promover la prevención del VIH/SIDA entre las poblaciones de refugiados y personas internamente desplazadas;
  • Establecer un suministro de sangre no contaminada.

En 2003, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoció esa iniciativa múltiple y apoyada por diversos partidos como posible avance para responder al VIH/SIDA en la reconstrucción posterior a las hostilidades, congregando a todos—excombatientes, personal militar y personal internacional de mantenimiento de la paz—para promover mejores condiciones de salud y de prevención del VIH. El UNFPA y sus aliados están aplicando enfoques similares en países vecinos, entre ellos Liberia y la República Democrática del Congo.

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