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Prevención del VIH/SIDA
Dado que la transmisión del VIH, en su mayoría, se realiza
por vía del contacto sexual, los servicios de salud reproductiva
y sexual y la información al respecto proporcionan un punto
de entrada de importancia crítica para prevenir el VIH/SIDA.
También proporcionan un conducto y un punto de prestación
de servicios para los programas de atención y tratamiento.
Los servicios de salud reproductiva pueden contribuir a
prevenir la transmisión del VIH por los siguientes medios:
proporcionar educación sobre los riesgos para influir sobre el
comportamiento sexual; detectar y proporcionar tratamiento
a las infecciones de transmisión sexual (ITS); promover la
utilización correcta y sistemática de los condones (preservativos);
y contribuir a prevenir la transmisión de la madre al
hijo(10). Si se vincula la prevención del VIH con la prevención
y el tratamiento de las ITS y los servicios de planificación de
la familia y salud materna, es posible mejorar la cobertura
de los servicios, reducir el estigma y economizar recursos,
aprovechando la infraestructura y los recursos existentes.
Varias iniciativas, principalmente en África, han tratado
de vincular los programas de prevención del VIH con los de
salud reproductiva(11). Pero en muchos lugares, los programas
de ambos tipos no están vinculados entre sí.
EXHORTACIÓN A ASUMIR COMPROMISOS. En junio de
2004, el UNFPA, el programa UNAIDS y Family Care International
convocaron una consulta mundial de alto nivel en que participaron
ministros de salud, parlamentarios, embajadores,
líderes de organismos de las Naciones Unidas, organizaciones
donantes, comunidades y ONG, así como jóvenes y personas
que viven con el VIH. A raíz de la reunión se emitió un
llamamiento a asumir compromisos en que se destacó “la
urgente necesidad de establecer vínculos muchos más fuertes
entre la salud sexual y reproductiva y las políticas, programas
y servicios relativos al VIH/SIDA”.
En el llamamiento se declaró que reviste importancia
crítica establecer vínculos más estrechos—inclusive la provisión
de información y servicios sobre la salud reproductiva a
todos los beneficiarios de programas sobre el VIH/SIDA, así
como de información y servicios sobre el VIH/SIDA todos los
beneficiarios de programas de salud reproductiva—a fin de
asegurar el éxito en ambas esferas y conquistar los Objetivos
de Desarrollo del Milenio, y que esto “conducirá a lograr
programas más pertinentes, con mayor eficacia en función
de los costos y con mayores resultados”.
EDUCACIÓN SOBRE LOS RIESGOS. Hasta el momento, son
pocos los programas de planificación de la familia que se han
centrado en posibilitar que los encargados de prestar servicios
aborden cuestiones de sexualidad. Por ejemplo, en un estudio
recientemente realizado en la República Unida de Tanzanía
se comprobó que sólo se mencionó brevemente el VIH/SIDA a
los clientes de planificación de la familia durante las sesiones
de asesoramiento para que efectuaran opciones bien fundamentadas,
cuando “se informó a las mujeres de que los
condones previenen las ITS, incluido el VIH, mientras que
otros métodos no son eficientes al respecto (12)”.
La Federación Internacional de Planificación de la Familia ha capacitado a varias asociaciones de planificación
de la familia en cuestiones de sexualidad, género y calidad
de la atención(13). Esas experiencias han demostrado que es
posible impartir asesoramiento sobre la sexualidad si los
encargados de prestar servicios reciben capacitación adecuada.
Por otra parte, en estudios realizados en Kenya y Zambia,
los encargados de prestar servicios afirmaron, en su mayoría,
que tenían dudas sobre su capacidad para impartir un asesoramiento
adecuado a los clientes sobre las necesidades de
anticonceptivos, habida cuenta del VIH (14).
Es preciso que los programas capaciten a todos los encargados
de prestar servicios a fin de que ayuden a sus clientes
a determinar sus riesgos con respecto al VIH y los asesoren
para evitar tanto la enfermedad como el embarazo no deseado.
La capacitación también debe incluir información correcta
sobre los métodos anticonceptivos, que contribuya a disipar
los abundantes mitos y rumores.
TRATAMIENTO DE LAS ITS. La presencia de una o más ITS
aumenta apreciablemente el riesgo de infección con el VIH.
En un reciente estudio realizado en los Estados Unidos se
comprobó que el tratamiento de una ITS en una persona
infectada con el VIH puede redundar en una reducción del
27% en la transmisión del VIH, aun cuando no haya ningún
cambio en los comportamientos(15). Un estudio realizado en la
República Unida de Tanzanía a mediados del decenio de 1990 mostró que al prevenir las ITS y dispensar tratamiento
podría evitarse un 40% de las nuevas infecciones con el
VIH(16). El estudio también indicó que la publicidad de base
comunitaria, la notificación a los compañeros sexuales y las
disposiciones para ofrecer tratamiento podrían reducir la
propagación de las ITS.
Los programas de salud reproductiva pueden educar a los
usuarios de los servicios acera de las ITS, sus síntomas y sus
vías de transmisión, así como sobre los comportamientos
saludables. Con todo, se ha demostrado que es difícil detectar
las ITS y dispensar tratamiento. Las mujeres que padecen ITS,
en su mayoría, no presentan síntomas y, en consecuencia, se
ha comprobado que las medidas para detectar y ofrecer tratamiento
en servicios de salud reproductiva son de poca utilidad
para las mujeres(17). En consecuencia, las ITS no sólo no han
recibido suficiente atención en los programas de salud reproductiva
o de lucha contra el VIH(18), sino que es muy poco
lo que han hecho los ministerios de salud para que se la
incluya(19). La reciente aparición de métodos de detección
de las ITS comunes menos costosos podría contribuir a
subsanar esta deficiencia.
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