UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Prevención del VIH/SIDA
State of World Population
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Prioridades para la acción
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Prevención del VIH/SIDA

Efectos y respuesta
Vínculos entre la prevención del VIH y los programas de salud reproductiva
Condones (preservativos)
Detección y asesoramiento voluntarios
Principales problemas

Trascurridos dos decenios después de la iniciación de la pandemia del SIDA, hay unos 38 millones de personas que viven con el VIH/SIDA y más de 20 millones de personas han fallecido (1). Pese a que se han ampliado la actividades de prevención, cada año se registran unos cinco millones de nuevas infecciones. En los países más afectados, la pandemia está causando un retroceso, después de decenios de adelantos para el desarrollo.

En 1994, el Programa de Acción de la CIPD señaló la gravedad de la pandemia y planteó proyecciones de aumento del número de personas infectadas con el VIH “a 30 millones o 40 millones al final del decenio, si no se aplican estrategias eficaces de prevención (2)”.

La CIPD exhortó a aplicar al SIDA un enfoque multisectorial, inclusive crear conciencia acerca de las desastrosas consecuencias de la enfermedad, proporcionar información sobre los medios de prevención y corregir las “injusticias sociales, económicas, por razón de sexo y raciales que aumentan la vulnerabilidad(3)”. Se reconoció el daño causado por el estigma y la discriminación, así como la necesidad de proteger los derechos humanos de las personas que viven con el VIH/SIDA.

El Programa de Acción también señaló “las desventajas económicas y sociales” que enfrenta la mujer y la hacen “especialmente vulnerable a las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH(4)”. Actualmente, en los países de África, las probabilidades de que una mujer esté infectada con el VIH son 1,3 veces superiores a las correspondientes a un hombre. Las jóvenes de entre 15 y 24 años de edad tienen probabilidades 2,5 veces superiores de estar infectadas que los varones de la misma edad.

INTEGRAR LA PREVENCIÓN DEL VIH/SIDA CON LOS SERVICIOS DE SALUD REPRODUCTIVA

Los gobiernos deben velar por que la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA, así como los servicios necesarios, formen parte integrante de los programas de salud reproductiva y sexual en el nivel de los servicios de atención primaria de la salud.

—Medidas clave para seguir ejecutando el Programa de Acción de la
Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, párrafo 68

Se reconoció que los programas de salud reproductiva son imprescindibles para prevenir el VIH mediante: medidas de prevención, detección y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual; provisión de información, educación y asesoramiento psicosocial para lograr un comportamiento sexual responsable; y un suministro fiable de condones (preservativos).

En 1999, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas examinó la aplicación al cabo de cinco años del Programa de Acción de la CIPD, tomó nota de que la pandemia empeoraba y exhortó a que se asignaran mayores recursos y se intensificaran los esfuerzos para combatir su propagación. Se fijaron metas para reducir la prevalencia del VIH entre los jóvenes y para ampliar el acceso de éstos a la información y los servicios, a fin de prevenir la infección.

Dado que más de las tres cuartas partes de los casos de infección con el VIH son consecuencia de la transmisión por vía sexual y que un 10% adicional se transmite de las madres a sus hijos durante el trabajo de parto o el parto, o mediante el amamantamiento(5), tiene importancia crucial vincular el VIH y los servicios de salud reproductiva. La pandemia ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de mejorar tanto los servicios de atención primaria de la salud como los de salud sexual y reproductiva.

Efectos y respuesta

El VIH/SIDA se está cobrando un terrible precio entre las personas y las comunidades de países donde son altas las tasas de prevalencia. En algunos países de África al Sur del Sahara, una cuarta parte de la fuerza laboral está infectada con el VIH. Según una estimación, si un 15% de la población de un país está infectado con el VIH (nivel que, según se prevé, será alcanzado por nueve países antes de 2010), el producto interno bruto ha de disminuir a razón de un 1% anual(6). Utilizando esta medición, puede calcularse que el PIB de Sudáfrica habrá disminuido en un 17% hacia 2010.

En un reciente informe del Banco Mundial y de la Universidad de Heidelberg se advierte que tal vez el efecto a largo plazo del SIDA sea más nocivo(7). El SIDA destruye el capital humano, cobrándose vidas de personas en la flor de la edad y también afecta la manera en que se transfieren los conocimientos teóricos y prácticos de una generación a la siguiente. Además, la mortalidad prematura de adultos debida al SIDA debilita las inversiones en educación y reduce la proporción de familias que pueden sufragar el costo de enviar a sus hijos a la escuela.

Según un informe preparado en 2003 por el Grupo de Tareas sobre Prevención Mundial del VIH, un panel internacional de expertos sobre el SIDA, menos de una de cada cinco personas que corren riesgo de infección con el VIH, tiene acceso a medidas de prevención de eficacia comprobada. El informe indicó que si se intensificaran enérgicamente las estrategias preventivas de eficacia comprobada podrían evitarse 29 millones de los 45 millones de nuevas infecciones previstas hacia 2010 (8).

A lo largo del decenio de 1990, se mejoraron los regímenes de tratamiento del VIH, pero su costo siguió siendo prohibitivo para todos los países, salvo los más ricos. Si bien ahora se adoptan medidas concertadas para ampliar el acceso al tratamiento, inclusive la iniciativa del ONUSIDA, encabezada por la OMS, “3 para 5”, a fin de llegar a tres millones de personas antes de 2005 y reducir los costos de los medicamentos, las personas infectadas, en su gran mayoría, siguen careciendo de acceso a los medicamentos contra los retrovirus (ARV), que podrían transformar al SIDA en una enfermedad crónica.

El Grupo de Tareas sobre Prevención Mundial del VIH, en un informe de fecha junio de 2004(9), destacó la importancia de integrar las medidas de prevención del VIH en programas ampliados de tratamiento. En el informe se indicó que al aumentar la disponibilidad de terapia contra los retrovirus se logrará que mayor cantidad de personas acudan a los establecimientos de atención de la salud, donde pueden llegarles los mensajes sobre el VIH; pero esto también puede conducir a un aumento en los comportamientos riesgosos, a menos que en los programas de tratamiento se incorpore el asesoramiento sobre la prevención. El Grupo recomendó que en todos los establecimientos de salud donde las personas tienen acceso a la terapia contra los retrovirus, se ofrezcan servicios de detección y asesoramiento voluntarios (VCT).

FEMINIZACIÓN DE LA PANDEMIA. Actualmente, la mitad de todos los adultos que viven con el VIH/SIDA son mujeres, en comparación con un 41% en 1997. En la región más afectada, África al Sur del Sahara, la proporción se aproxima a 60%. Las crecientes tasas de infección entre las mujeres y las adolescentes trasuntan su mayor vulnerabilidad, debida a factores tanto biológicos como sociales. La falta de equidad por motivos de género y el dominio masculino en las relaciones pueden agravar el riesgo de infección que corren las mujeres y limitar su posibilidad de negociar el uso de condones (preservativos). Debido a la pobreza, muchas mujeres y muchas niñas entablan relaciones sexuales en condiciones de riesgo, a menudo con compañeros de mayor edad.

Esta “femenización” de la epidemia se exacerba aún más debido al papel de las mujeres como administradoras del hogar y principales encargadas de atender a los miembros de la familia infectados con el VIH. Entre otros factores que contribuyen a que los efectos sean desproporcionados cabe mencionar la desigualdad jurídica, económica y social que suele padecer la mujer en materia de educación, atención de la salud, oportunidades de ganarse la vida, protección jurídica y adopción de decisiones.

RESPUESTA DE LOS PAÍSES. Entre los países que respondieron a la Encuesta Mundial del UNFPA en 2003, las tres cuartas partes manifestaron que habían adoptado una estrategia nacional sobre el VIH/SIDA y un 36% afirmaron que contaban con estrategias concretas en beneficio de los grupos de alto riesgo. Muchos países han establecido comisiones nacionales para el SIDA y formulado políticas y programas para abordar los efectos de la pandemia. Va en aumento el número de países que adoptan un enfoque multisectorial e involucran a una amplia gama de ministerios, así como a las ONG; pero sólo un 16% de esos países informaron que habían promulgado leyes en apoyo de acciones relativas al VIH/SIDA.

23 COMBATIR LA DESIGUALDAD

A fin de abordar los desproporcionados efectos del VIH/SIDA sobre las mujeres y las niñas, en una reunión celebrada en febrero de 2004 bajo la presidencia de la Directora Ejecutiva del UNFPA, Thoraya Obaid, el ONUSIDA emprendió la Coalición Mundial sobre la Mujer y el SIDA. Esta iniciativa de promoción se centrará en prevenir nuevas infecciones con el VIH entre mujeres y niñas, promover el acceso en condiciones de igualdad a la atención y el tratamiento de las infectadas con el VIH, acelerar la investigación sobre microbicidas, proteger los derechos de propiedad y herencia de las mujeres y reducir la violencia por motivos de género.

El programa ONUSIDA, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y el UNFPA emitieron en julio de 2004 un informe conjunto, Women and AIDS, Confronting the Crisis, en el que se exhorta a los gobiernos y a la comunidad mundial a:

  • Velar por que las adolescentes y las mujeres posean los conocimientos y los medios de prevenir la infección con el VIH, mediante campañas de promoción que difundan datos básicos acerca de la mayor vulnerabilidad fisiológica de la mujer y disipen mitos nocivos y nociones estereotípicas sobre la masculinidad y la feminidad, adviertan que el matrimonio no necesariamente ofrece protección contra la transmisión del VIH e involucren a los jóvenes, tanto varones como mujeres, en la promoción de la salud sexual y reproductiva.
  • Promover el acceso universal y en condiciones de igualdad al tratamiento, garantizando que las mujeres constituyan un 50% de las personas que tienen acceso a las medidas de tratamiento ampliado, aumentando el acceso en condiciones confidenciales a servicios de detección y asesoramiento voluntarios (VCT) que tomen en cuenta las desiguales relaciones de poder y alienten la detección en los compañeros sexuales, aumenten los servicios de salud reproductiva y sexual y capaciten a los encargados de servicios de salud para que dispensen atención y tratamiento en condiciones sensibles a las cuestiones de género.
  • Promover la educación primaria y secundaria de las niñas y la alfabetización de las mujeres, eliminando el pago de matrículas escolares, promoviendo una tolerancia nula de la violencia por motivos de género y el acoso sexual, ofreciendo a las mujeres clases de alfabetización centradas en la prevención del VIH/SIDA y la igualdad de género, proporcionando dentro y fuera de las escuelas educación sobre aptitudes para la vida, y preparando currículos que cuestionen los estereotipos de género y promuevan la autoestima en las niñas.
  • Aliviar la carga doméstica desigual que pesa sobre las mujeres y las niñas y sus responsabilidades en el cuidado de los miembros de la familia enfermos y los huérfanos, promoviendo mecanismos de protección y apoyo para las mujeres que asumen esas responsabilidades, promoviendo papeles de género más equitativos en el hogar, distribuyendo botiquines para la atención en el hogar y estableciendo asistencia y cocinas comunitarias que mitiguen las responsabilidades individuales en el hogar.
  • Eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, emprendiendo campañas en los medios de difusión sobre tolerancia nula a la violencia, responsabilidad masculina y respeto a la mujer, así como normas sobre comportamientos peligrosos, y proporcionando asesoramiento psicosocial y profilaxis ulterior a a todas las mujeres que han padecido violencia sexual.
  • Promover y proteger los derechos humanos de las mujeres y las niñas aprobando, fortaleciendo y aplicando leyes de protección de sus derechos, denunciando las infracciones ante el Comité de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, protegiendo los derechos de propiedad y de herencia de las mujeres y apoyando los servicios jurídicos gratuitos o de bajo costo para las mujeres afectadas por el VIH/SIDA.
Fuentes

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