|
Prevención del VIH/SIDA
Trascurridos dos decenios después de la iniciación de la pandemia
del SIDA, hay unos 38 millones de personas que viven
con el VIH/SIDA y más de 20 millones de personas han fallecido
(1). Pese a que se han ampliado la actividades de prevención,
cada año se registran unos cinco millones de nuevas infecciones.
En los países más afectados, la pandemia está causando un
retroceso, después de decenios de adelantos para el desarrollo.
En 1994, el Programa de Acción de la CIPD señaló la gravedad
de la pandemia y planteó proyecciones de aumento del
número de personas infectadas con el VIH “a 30 millones o
40 millones al final del decenio, si no se aplican estrategias
eficaces de prevención (2)”.
La CIPD exhortó a aplicar al SIDA un enfoque multisectorial,
inclusive crear conciencia acerca de las desastrosas
consecuencias de la enfermedad, proporcionar información
sobre los medios de prevención y corregir las “injusticias sociales,
económicas, por razón de sexo y raciales que aumentan la
vulnerabilidad(3)”. Se reconoció el daño causado por el estigma y
la discriminación, así como la necesidad de proteger los derechos
humanos de las personas que viven con el VIH/SIDA.
El Programa de Acción también señaló “las desventajas
económicas y sociales” que enfrenta la mujer y la hacen
“especialmente vulnerable a las enfermedades de transmisión
sexual, incluido el VIH(4)”. Actualmente, en los países
de África, las probabilidades de que una mujer esté infectada
con el VIH son 1,3 veces superiores a las correspondientes a
un hombre. Las jóvenes de entre 15 y 24 años de edad tienen
probabilidades 2,5 veces superiores de estar infectadas que
los varones de la misma edad.
|
| INTEGRAR LA PREVENCIÓN DEL VIH/SIDA CON LOS SERVICIOS DE SALUD REPRODUCTIVA |
Los gobiernos deben velar por que la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA, así como los
servicios necesarios, formen parte integrante de los programas de salud reproductiva y sexual en el nivel de los servicios de atención primaria de la salud. |
—Medidas clave para seguir ejecutando el Programa de Acción de la
Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, párrafo 68 |
Se reconoció que los programas de salud reproductiva son
imprescindibles para prevenir el VIH mediante: medidas de prevención, detección y tratamiento de las infecciones de
transmisión sexual; provisión de información, educación y
asesoramiento psicosocial para lograr un comportamiento
sexual responsable; y un suministro fiable de condones
(preservativos).
En 1999, cuando la Asamblea General de las Naciones
Unidas examinó la aplicación al cabo de cinco años del
Programa de Acción de la CIPD, tomó nota de que la pandemia
empeoraba y exhortó a que se asignaran mayores
recursos y se intensificaran los esfuerzos para combatir su
propagación. Se fijaron metas para reducir la prevalencia
del VIH entre los jóvenes y para ampliar el acceso de éstos a
la información y los servicios, a fin de prevenir la infección.
Dado que más de las tres cuartas partes de los casos de
infección con el VIH son consecuencia de la transmisión por
vía sexual y que un 10% adicional se transmite de las madres
a sus hijos durante el trabajo de parto o el parto, o mediante
el amamantamiento(5), tiene importancia crucial vincular el
VIH y los servicios de salud reproductiva. La pandemia ha
puesto de manifiesto la urgente necesidad de mejorar tanto
los servicios de atención primaria de la salud como los de
salud sexual y reproductiva.
El VIH/SIDA se está cobrando un terrible precio entre las
personas y las comunidades de países donde son altas las
tasas de prevalencia. En algunos países de África al Sur del
Sahara, una cuarta parte de la fuerza laboral está infectada
con el VIH. Según una estimación, si un 15% de la población
de un país está infectado con el VIH (nivel que, según se prevé,
será alcanzado por nueve países antes de 2010), el producto interno bruto ha de disminuir a razón de un 1% anual(6).
Utilizando esta medición, puede calcularse que el PIB de
Sudáfrica habrá disminuido en un 17% hacia 2010.
En un reciente informe del Banco Mundial y de la
Universidad de Heidelberg se advierte que tal vez el efecto
a largo plazo del SIDA sea más nocivo(7). El SIDA destruye el
capital humano, cobrándose vidas de personas en la flor de
la edad y también afecta la manera en que se transfieren los
conocimientos teóricos y prácticos de una generación a la
siguiente. Además, la mortalidad prematura de adultos debida
al SIDA debilita las inversiones en educación y reduce la
proporción de familias que pueden sufragar el costo de
enviar a sus hijos a la escuela.
Según un informe preparado en 2003 por el Grupo de
Tareas sobre Prevención Mundial del VIH, un panel internacional
de expertos sobre el SIDA, menos de una de cada cinco
personas que corren riesgo de infección con el VIH, tiene
acceso a medidas de prevención de eficacia comprobada.
El informe indicó que si se intensificaran enérgicamente
las estrategias preventivas de eficacia comprobada podrían evitarse 29 millones de los 45 millones de nuevas infecciones
previstas hacia 2010 (8).
A lo largo del decenio de 1990, se mejoraron los regímenes
de tratamiento del VIH, pero su costo siguió siendo prohibitivo
para todos los países, salvo los más ricos. Si bien ahora se
adoptan medidas concertadas para ampliar el acceso al tratamiento,
inclusive la iniciativa del ONUSIDA, encabezada por
la OMS, “3 para 5”, a fin de llegar a tres millones de personas
antes de 2005 y reducir los costos de los medicamentos, las
personas infectadas, en su gran mayoría, siguen careciendo
de acceso a los medicamentos contra los retrovirus (ARV),
que podrían transformar al SIDA en una enfermedad crónica.
El Grupo de Tareas sobre Prevención Mundial del VIH,
en un informe de fecha junio de 2004(9), destacó la importancia
de integrar las medidas de prevención del VIH en programas
ampliados de tratamiento. En el informe se indicó que al
aumentar la disponibilidad de terapia contra los retrovirus
se logrará que mayor cantidad de personas acudan a los establecimientos
de atención de la salud, donde pueden llegarles
los mensajes sobre el VIH; pero esto también puede conducir a un aumento en los comportamientos riesgosos, a menos que
en los programas de tratamiento se incorpore el asesoramiento
sobre la prevención. El Grupo recomendó que en todos los
establecimientos de salud donde las personas tienen acceso
a la terapia contra los retrovirus, se ofrezcan servicios de
detección y asesoramiento voluntarios (VCT).
FEMINIZACIÓN DE LA PANDEMIA. Actualmente, la mitad
de todos los adultos que viven con el VIH/SIDA son mujeres,
en comparación con un 41% en 1997. En la región más afectada,
África al Sur del Sahara, la proporción se aproxima a
60%. Las crecientes tasas de infección entre las mujeres y
las adolescentes trasuntan su mayor vulnerabilidad, debida
a factores tanto biológicos como sociales. La falta de equidad
por motivos de género y el dominio masculino en las relaciones
pueden agravar el riesgo de infección que corren las
mujeres y limitar su posibilidad de negociar el uso de condones
(preservativos). Debido a la pobreza, muchas mujeres y
muchas niñas entablan relaciones sexuales en condiciones
de riesgo, a menudo con compañeros de mayor edad.
Esta “femenización” de la epidemia se exacerba aún más
debido al papel de las mujeres como administradoras del
hogar y principales encargadas de atender a los miembros
de la familia infectados con el VIH. Entre otros factores que
contribuyen a que los efectos sean desproporcionados cabe
mencionar la desigualdad jurídica, económica y social que
suele padecer la mujer en materia de educación, atención de
la salud, oportunidades de ganarse la vida, protección jurídica
y adopción de decisiones.
RESPUESTA DE LOS PAÍSES. Entre los países que respondieron
a la Encuesta Mundial del UNFPA en 2003, las tres cuartas
partes manifestaron que habían adoptado una estrategia
nacional sobre el VIH/SIDA y un 36% afirmaron que contaban
con estrategias concretas en beneficio de los grupos de
alto riesgo. Muchos países han establecido comisiones nacionales
para el SIDA y formulado políticas y programas para
abordar los efectos de la pandemia. Va en aumento el número
de países que adoptan un enfoque multisectorial e involucran
a una amplia gama de ministerios, así como a las ONG;
pero sólo un 16% de esos países informaron que habían promulgado
leyes en apoyo de acciones relativas al VIH/SIDA.
|
23 |
COMBATIR LA DESIGUALDAD |
|
A fin de abordar los desproporcionados efectos
del VIH/SIDA sobre las mujeres y las niñas, en
una reunión celebrada en febrero de 2004 bajo la
presidencia de la Directora Ejecutiva del UNFPA,
Thoraya Obaid, el ONUSIDA emprendió la
Coalición Mundial sobre la Mujer y el SIDA. Esta
iniciativa de promoción se centrará en prevenir
nuevas infecciones con el VIH entre mujeres y
niñas, promover el acceso en condiciones de
igualdad a la atención y el tratamiento de las
infectadas con el VIH, acelerar la investigación
sobre microbicidas, proteger los derechos de
propiedad y herencia de las mujeres y reducir la
violencia por motivos de género.
El programa ONUSIDA, el Fondo de Desarrollo
de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM)
y el UNFPA emitieron en julio de 2004 un informe
conjunto, Women and AIDS, Confronting the
Crisis, en el que se exhorta a los gobiernos y a la
comunidad mundial a:
- Velar por que las adolescentes y las mujeres
posean los conocimientos y los medios de
prevenir la infección con el VIH, mediante
campañas de promoción que difundan datos
básicos acerca de la mayor vulnerabilidad
fisiológica de la mujer y disipen mitos nocivos
y nociones estereotípicas sobre la masculinidad
y la feminidad, adviertan que el matrimonio no necesariamente ofrece protección
contra la transmisión del VIH e involucren
a los jóvenes, tanto varones como mujeres, en
la promoción de la salud sexual y reproductiva.
- Promover el acceso universal y en condiciones
de igualdad al tratamiento, garantizando
que las mujeres constituyan un 50% de las
personas que tienen acceso a las medidas de
tratamiento ampliado, aumentando el acceso
en condiciones confidenciales a servicios de
detección y asesoramiento voluntarios (VCT)
que tomen en cuenta las desiguales relaciones
de poder y alienten la detección en los compañeros
sexuales, aumenten los servicios de
salud reproductiva y sexual y capaciten a los
encargados de servicios de salud para que dispensen
atención y tratamiento en condiciones
sensibles a las cuestiones de género.
- Promover la educación primaria y secundaria
de las niñas y la alfabetización de las
mujeres, eliminando el pago de matrículas
escolares, promoviendo una tolerancia nula de
la violencia por motivos de género y el acoso
sexual, ofreciendo a las mujeres clases de alfabetización
centradas en la prevención del
VIH/SIDA y la igualdad de género, proporcionando
dentro y fuera de las escuelas
educación sobre aptitudes para la vida, y preparando
currículos que cuestionen los
estereotipos de género y promuevan la autoestima
en las niñas.
- Aliviar la carga doméstica desigual que pesa
sobre las mujeres y las niñas y sus responsabilidades
en el cuidado de los miembros de
la familia enfermos y los huérfanos, promoviendo
mecanismos de protección y apoyo
para las mujeres que asumen esas responsabilidades,
promoviendo papeles de género más
equitativos en el hogar, distribuyendo botiquines
para la atención en el hogar y
estableciendo asistencia y cocinas comunitarias
que mitiguen las responsabilidades
individuales en el hogar.
- Eliminar todas las formas de violencia contra
las mujeres y las niñas, emprendiendo campañas
en los medios de difusión sobre
tolerancia nula a la violencia, responsabilidad
masculina y respeto a la mujer, así como normas
sobre comportamientos peligrosos, y
proporcionando asesoramiento psicosocial y
profilaxis ulterior a a todas las mujeres que han
padecido violencia sexual.
- Promover y proteger los derechos humanos
de las mujeres y las niñas aprobando, fortaleciendo
y aplicando leyes de protección de sus
derechos, denunciando las infracciones ante el
Comité de las Naciones Unidas sobre la
Eliminación de la Discriminación contra la
Mujer, protegiendo los derechos de propiedad
y de herencia de las mujeres y apoyando los
servicios jurídicos gratuitos o de bajo costo
para las mujeres afectadas por el VIH/SIDA.
Fuentes
|
|
|
 |
|