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Salud materna
La mortalidad derivada de la maternidad es de difícil medición
por razones tanto conceptuales como prácticas, pues
todas las estimaciones están sujetas a un cierto grado de
incertidumbre. En muchos lugares, hay un deficiente
registro de datos y las familias y las comunidades tal vez
no informen acerca de las defunciones de las mujeres ni
de sus causas (24).
En general, los métodos utilizados para estimar las cantidades
de defunciones maternas (uso de sistemas de registro
civil, encuestas por hogares, datos censales y estudios sobre
la mortalidad en edad de procrear)(25) no proporcionan ni
los insumos necesarios para el diseño y el monitoreo de los
programas de prevención, ni la información necesaria para
determinar la disponibilidad, la cantidad y la calidad de
servicios de salud que salvan idas.
La medición de la morbilidad derivada de la maternidad
también entraña problemas por muchas razones: los datos
provenientes de establecimientos (por ejemplo, los exámenes
de casos en hospitales y las encuestas sobre pacientes dados
de alta) tienen desviaciones intrínsecas(26); el monitoreo clínico
de grandes poblaciones de embarazadas y parturientas en el
puerperio es poco práctico; las manifestaciones de las propias
pacientes no proporcionan información fidedigna; y debido
al estigma y el temor, a menudo las mujeres son renuentes
a hablar de la salud en relación con la maternidad y las
complicaciones.
Pese a las dificultades, después de la CIPD muchos países
han establecido medidas para mejorar la recopilación y el
registro de datos y monitorear las defunciones y enfermedades
derivadas de la maternidad. Entre esos países cabe mencionar: Angola, la Argentina, Bolivia, Camboya, Cuba,
Filipinas, Marruecos, Mozambique, Namibia, Nicaragua,
el Senegal, Sri Lanka y Zimbabwe. En San Vicente y las
Granadinas se celebra todos los años una conferencia sobre
la morbilidad y la mortalidad perinatales para analizar
los datos nacionales (27).
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MEDICIÓN DEL PROGRESO EN LA ATENCIÓN |
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En el Objetivo 5 de Desarrollo del Milenio, relativo a mejorar la
salud materna, se fija la meta de reducir en tres cuartas partes entre
1990 y 2015 el índice de mortalidad materna. Además del índice de
mortalidad materna—que no incluye la morbilidad materna—, el indicador
escogido para la medición del progreso es la proporción de
partos con atención de personal capacitado; esto no aborda la posibilidad
de que una mujer padezca complicaciones que amenazan su vida y
requieren atención de emergencia.
Para la medición de esos aspectos, el Equipo de Tareas sobre la
salud de los niños y la salud de las madres, del Proyecto del Milenio, ha
recomendado como meta adicional de la CIPD el acceso universal a
servicios de salud reproductiva antes de 2015 mediante los sistemas de
atención primaria de la salud. El Equipo de Tareas también recomienda
que los países utilicen el primero de los Indicadores de Procesos formulados
por la OMS, el UNICEF y el UNFPA en 1997: el número de
establecimientos en funcionamiento que ofrecen atención obstétrica
integral y básica de emergencia por cada 500.000 habitantes, y la proporción
de partos atendidos en servicios de emergencia (a los niveles
de atención apropiados). También exhorta a asegurar un acceso equitativo
a esos servicios. Fuentes
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