UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia
State of World Population
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Introducción
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Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia
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Adolescentes y jóvenes
Salud reproductiva para comunidades en crisis
Prioridades para la acción
Notas
Fuentes Para los Recuadros
Indicadores
Gráficos y Cuadro

Salud sexual y reproductiva y planificación de la familia

Planificación de la familia y salud sexual
Acceso a los anticonceptivos y utilización
Necesidad insatisfecha
Elección de métodos
Infecciones de transmisión sexual
Calidad de la atención
Voces más fuertes en favor de la salud reproductiva
Obtención de suministros
Los hombres y la salud reproductiva

Los hombres y la salud reproductiva

Algunas de las tareas más innovadoras realizadas después de la CIPD se han encaminado a involucrar a los hombres en proteger la salud reproductiva de sus compañeras, así como la propia. Debido a su mayor acceso a los recursos y al poder, los hombres suelen determinar el momento y las condiciones de las relaciones sexuales, el tamaño de la familia y el acceso a los servicios de salud. En el diseño de los programas de salud reproductiva se están incorporando cada vez más disposiciones para contrarrestar las maneras en que la desigualdad de género limita el acceso de las mujeres— y a veces el de los hombres—a los servicios de salud (57).

Antes de la CIPD, el tema de la población tendía a centrarse casi exclusivamente en el comportamiento de las mujeres con respecto a la fecundidad y se prestaba escasa atención al papel de los hombres, en el estudio de los aspectos a macroescala y las implicaciones del crecimiento de la población y las tasas de fecundidad(58). En consecuencia, los programas básicos de planificación de la familia estaban al servicio casi exclusivamente de las mujeres.

ACTITUDES CON RESPECTO A LA INFORMACIÓN Y LOS SERVICIOS. Desde hace mucho tiempo, la investigación ha demostrado que los hombres desean tener mayores conocimientos acerca de la salud reproductiva y quieren apoyar a sus compañeras más activamente. El deseo de los hombres de limitar el tamaño de sus familias suele posibilitar que las mujeres que deseen utilizar anticonceptivos así lo hagan. Las investigaciones sobre actitudes y prácticas masculinas, inclusive un análisis de una Encuesta Demográfica y de Salud que abarcó 17 países y proporcionó datos sobre los esposos, durante el decenio de 1990(59), sugiere que las opiniones de hombres y mujeres con respecto a la anticoncepción y el tamaño de la familia están mucho más próximas entre sí que lo que muchos especialistas creían antes(60). En general, los hombres quieren mayor y mejor información y acceso a los servicios(61). Los varones de entre 15 y 24 años de edad quieren menor cantidad de hijos que los de 25 a 34 años y éstos, a su vez, quieren menos que los hombres mayores de 50 años (62).

Cuando los programas excluyen a los hombres, menoscaban la propia eficacia. La salud reproductiva de los hombres afecta directamente a la de sus compañeras, y ésta es una realidad que la pandemia del SIDA ha hecho patente. Proporcionar tratamiento a las infecciones de transmisión sexual de las mujeres carece de sentido, a menos que los compañeros que las han infectado también reciban tratamiento y participen en la educación sobre prevención.

INCLUSIÓN DE LOS HOMBRES EN LA SALUD REPRODUCTIVA. En casi todos los países y en miles de programas gubernamentales y de ONG, se están encontrando maneras creativas de involucrar a los hombres en los programas de salud reproductiva. Los hombres han respondido positivamente a esas acciones.

Todos los países que respondieron a la Encuesta Mundial del UNFPA (2003) manifestaron que habían adoptado medidas para promover los métodos anticonceptivos masculinos. Se han llevado a cabo campañas para que los hombres apoyen a las mujeres en todos los países del Asia central y en la mayoría de los países de Asia y el Pacífico, de África y del Caribe. Más de la mitad de los países caribeños manifestaron que habían formulado planes para alentar un mayor involucramiento de los hombres en la salud reproductiva.

LABOR PARA CAMBIAR LAS NORMAS DE GÉNERO. Un tercer enfoque se centra en los hombres como compañeros de las mujeres y trata de encontrar oportunidades para abordar las maneras en que las posiciones sociales limitan los papeles sexuales y reproductivos de las mujeres y los hombres. Algunos programas abordan explícitamente la falta de equidad en las normas de género, que menoscaba la salud de hombres y mujeres; y tratan de educar a los hombres acerca de las maneras en que el control de los recursos de la familia, la violencia en el hogar o las opiniones sobre sexualidad masculina o femenina, por ejemplo, pueden perjudicar la buena salud reproductiva.

Algunos programas, como el de movilización de los jóvenes varones en Sudáfrica, el programa de mejores opciones en la vida para los niños varones en la India, el programa “Strength Campaign”, Men Can Stop Rape, el programa de concienciación de los adolescentes varones en Nigeria y Cantera en Centroamérica tratan de transformar los valores subyacentes a los comportamientos perjudiciales(65). Esos programas han demostrado que cuando se alienta a los hombres a hablar de sus creencias, pasan a cuestionar los elementos nocivos de las ideas tradicionales de masculinidad y acogen con agrado la oportunidad de actuar de manera diferente.

Algunos programas promueven la comunicación y el respeto entre hombres y mujeres en cuestiones de salud reproductiva y tratan de crear aptitudes de negociación, tanto en las mujeres como en los hombres. Muchas acciones se centran en varones jóvenes y solteros, cuyas ideas acerca de los papeles de género y la sexualidad aún están en evolución(66). Desde Costa Rica hasta Kenya y Filipinas, los programas están trabajando con jóvenes varones para abordar sus opciones de salud sexual y desarrollar sus aptitudes. Por ejemplo, la Asociación Deportiva Juvenil Mathare en Kenya, ha establecido un programa de educación de jóvenes por otros jóvenes para la prevención del VIH(67). La ONG brasileña ECOS destaca los vínculos entre masculinidad, paternidad y salud(68).

Otra estrategia importante es colaborar con hombres que ocupan funciones de liderazgo, pues ellos pueden influir sobre otros hombres y promover la salud de la mujer.

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