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Salud sexual y reproductiva
y planificación de la familia
La posibilidad de formular y proporcionar programas de
calidad de salud reproductiva depende de disponer de apoyo político, financiación, recursos humanos, establecimientos
y productos.
Mientras en muchos casos los programas nacionales
tienen que hacer frente a la adversidad—escasez de personal
y establecimientos, falta de agua corriente, cortes periódicos
de la electricidad y perturbaciones en el transporte—cuando
no se dispone de los productos de salud reproductiva, las
inversiones y los esfuerzos se habrán desperdiciado en
gran medida.
La “seguridad en los productos de salud reproductiva”
entraña asegurar un suministro suficiente y seguro de
productos esenciales que deben adquirirse, entregarse y distribuirse
repetidamente allí donde se los necesita y cuando
se los necesita. En muchos países pobres, los programas de
salud reproductiva dependerán durante mucho tiempo y en
gran medida de la asistencia de los donantes para adquirir
esos productos.
En los últimos 10 años, ha disminuido el apoyo de los
donantes a los suministros de salud reproductiva, inclusive
los anticonceptivos para la planificación de la familia y los
condones (preservativos) para la prevención del SIDA, y esto
ha creado una creciente discrepancia entre las estimaciones
de necesidades generalmente aceptadas y lo que se ofrece en
la realidad.
A comienzos del decenio de 1990, había cuatro donantes
internacionales que por sí mismos satisfacían un 41% del
total de las necesidades estimadas de anticonceptivos:
píldoras, dispositivos intrauterinos, productos inyectables y
condones (preservativos). (Aún se están elaborando sistemas
para cuantificar a ciencia cierta la oferta y la demanda de
otros productos de salud anticonceptiva). La Agencia de los
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que
desde 1960 había predominado en los suministros del sector
público en materia de anticonceptivos, fue la mayor fuente
de apoyo de donantes en 1990, pues aportó casi las tres
cuartas partes de los 79 millones de dólares procedentes
de donantes (51).
Hacia el año 2000, el número de donantes activos había
aumentado hasta 12 o más, pero el total del apoyo de donantes
importes ajustados en función de la inflación) siguió relativamente
estacionario durante el decenio. La proporción
correspondiente a la USAID disminuyó hasta 30%, mientras
que la correspondiente al UNFPA aumentó hasta 40%. Esos
organismos y otros cuatro (Population Services International,
Banco Mundial, Ministerio Federal (Alemania) de
Cooperación para el Desarrollo Económico, y Departamento
Reino Unido) de Desarrollo Internacional) aportaron un
95% de los productos anticonceptivos suministrados a países
en desarrollo.
En 2001, los Países Bajos, el Reino Unido y el Canadá
respondieron al grave déficit en el suministro para algunos países aportando al UNFPA un importe adicional de 97 millones
de dólares con destino a productos anticonceptivos y
apoyo técnico que fortaleciera la capacidad nacional y
mejorara el acceso. Ese año, el importe total del apoyo de
los donantes, de 224 millones, representó un aumento de casi
el 50% con respecto al año anterior, pero en 2002 (año más
reciente para el que se dispone de datos), el total disminuyó
hasta 198 millones de dólares.
Para llegar a la misma proporción del 41% existente en
1990 en las contribuciones de los donantes para satisfacer las
necesidades de anticonceptivos y condones (preservativos),
será necesario que en 2004 su apoyo aumente hasta unos 450
millones de dólares. Se necesitarán importes considerablemente
superiores para satisfacer todos los costos previstos
de proporcionar productos de salud reproductiva y mejorar
la prestación de los servicios.
Es poco probable que los gobiernos de países en desarrollo,
las ONG y los sectores comerciales estén en condiciones de
subsanar la falta de aumento en el apoyo de los donantes a
los productos de salud reproductiva. En consecuencia, cabe
prever que habrá déficit en el suministro de productos y
perturbaciones en los servicios de salud reproductiva, lo
cual tendrá graves consecuencias sobre la salud de las
mujeres y los niños (52).
Además de las crecientes necesidades de apoyo con
destino a los productos de salud reproductiva, los países en
desarrollo también necesitan apoyo técnico y recursos para
acrecentar las capacidades humanas, financieras y técnicas
de los programas nacionales de salud, a fin de recopilar,
analizar y utilizar correctamente los datos sobre oferta y
demanda de salud reproductiva y preparar informes al
respecto; además de obtener, almacenar y distribuir los
suministros necesarios.
PAPEL Y PRIORIDADES DEL UNFPA. El UNFPA lidera el
esfuerzo mundial por asegurar una provisión suficiente y
continua de suministros de salud reproductiva, incluidos los anticonceptivos. El Fondo es la mayor fuente internacional
de esos suministros y la única fuente para unos 25 países.
En 2001 y 2002, recibió solicitudes de suministros de 94
países, por un total de 300 millones de dólares.
El UNFPA también ayuda a los países a planificar para
satisfacer sus necesidades, realiza tareas de promoción a
fin de movilizar una financiación estable, colabora con los
gobiernos y otros asociados para fortalecer la capacidad
nacional, coordina las acciones de otros copartícipes y
recopila datos sobre las acciones de los donantes para facilitar
la cooperación y velar por la rendición de cuentas (53).
En 1999, en colaboración con varias ONG , el UNFPA
comenzó a elaborar una estrategia mundial para asegurar
los suministros de salud reproductiva(54). Se han establecido
dos importantes mecanismos de alianza, la Iniciativa de
Suministros (SI) y la Coalición sobre Suministros de Salud
Reproductiva.
Con financiación aportada por la Bill & Melinda Gates
Foundation y el Wallace Global Fund, la Iniciativa de Suministros
ha establecido un sistema de información a fin de consolidar
los datos sobre adquisiciones procedentes del UNFPA, la
USAID y la Federación Internacional de Planificación
de la Familia, y posiblemente, también otros donantes.
En el futuro, pronosticará las necesidades de suministro
en cada país.
La Coalición sobre Suministros de Salud Reproductiva,
un grupo integrado por varios miembros, está estudiando
la posibilidad de constituir un nuevo mecanismo para
contribuir a movilizar recursos y promover la colaboración;
pero hasta el momento, los donantes no han demostrado
un interés suficiente como para justificar esa iniciativa.
A fin de fortalecer la capacidad de los países, recientemente
el UNFPA facilitó media docena de talleres regionales
donde los participantes, el personal sobre el terreno del
UNFPA y representantes de gobiernos, elaboraron modelos
de planes para la gestión del suministro de productos de
salud reproductiva.
OTRAS INICIATIVAS. Recientemente, la Organización
Mundial de la Salud y el UNFPA dieron a conocer un
proyecto de documento conjunto de antecedentes titulado
“Medicamentos esenciales y otros productos para servicios
de salud reproductiva”. El documento, cuyo propósito es, en
parte, velar por un entendimiento común de la expresión
“productos de salud reproductiva”, se apoya en el concepto
de medicamentos esenciales introducido por la OMS hace
unos 25 años y enumera los productos necesarios a nivel de
los servicios de atención primaria de la salud (para planificación
de la familia, salud de madres y recién nacidos y
prevención de las infecciones del aparato reproductor y del
VIH), así como productos necesarios para la atención de las madres en el primer nivel de remisión de pacientes a establecimientos
de mayor capacidad. En el documento se reconocen
cuatro factores necesarios para asegurar un acceso sostenible
a esos componentes de la salud de importancia crucial:
- Selección racional, sobre la base de una lista nacional de
medicamentos esenciales y guías de tratamiento basadas
en hechos comprobados;
- Precios costeables para los gobiernos, las fuentes de
servicios de salud y los consumidores;
- Financiación sostenible mediante mecanismos equitativos
de financiación, como ingresos gubernamentales o seguros
sociales de salud;
- Sistemas fiables de suministro que incorporen una combinación
de servicios de suministro públicos y privados (55).
En algunos países en desarrollo, los sistemas de información
sobre gestión están proporcionando datos logísticos
fiables para pronosticar, adquirir y distribuir suministros.
EL CAMINO A SEGUIR EN EL FUTURO. Entre 2000 y 2015,
se espera que aumente en un 40% el número de usuarios de
anticonceptivos en los países en desarrollo, a medida que
vaya aumentando el número de parejas en edad de procrear
en un 23% y que se amplíe la demanda de métodos de planificación
de la familia(56). Según proyecciones del UNFPA, las
necesidades de productos anticonceptivos en 2015 llegarán a
unos 1.800 millones de dólares, importe del cual 739 millones
de dólares podría esperarse que fueran aportados por donantes,
sobre la base de los niveles de apoyo registrados en 1990.
Esos importes incluyen condones con destino a la prevención
del VIH/SIDA y las ITS.
Para lograr este nivel de apoyo será necesario: fortalecer
el liderazgo político en países, tanto donantes como receptores;
mejorar las tareas de promoción a fin de generar apoyo
financiero a largo plazo; establecer mecanismos de recuperación
de los gastos, según proceda; establecer una
coordinación más eficaz entre los principales copartícipes
internacionales; establecer en los países en desarrollo nuevos
mecanismos de planificación y monitoreo del uso de los
suministros; contar con datos más fiables generados por los
propios países y con mejor rendición de cuentas por parte
de todos los copartícipes.
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CONSECUENCIAS DEL DÉFICIT EN LA
FINANCIACIÓN |
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Por cada millón de dólares de déficit en la asistencia con destino a productos
anticonceptivos, se producirán las siguientes consecuencias:
- 360.000 embarazos no deseados;
- 150.000 abortos inducidos;
- 800 defunciones de madres;
- 11.000 defunciones de niños menores de un año;
- 14.000 defunciones de niños menores de cinco años.
Fuentes
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