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Salud sexual y reproductiva
y planificación de la familia
El concepto de necesidad insatisfecha denota a las mujeres
y parejas que no quieren tener otro alumbramiento
en los dos años siguientes, o nunca, pero no están
utilizando un método anticonceptivo(5). La necesidad
insatisfecha es resultado del aumento de la demanda,
las limitaciones en la prestación de servicios, la falta de
apoyo por parte de comunidades y cónyuges, la información
errónea, los costos financieros y las restricciones
en el transporte.
La CIPD asignó prioridad a reducir la necesidad insatisfecha,
como principio orientador para asegurar que los
nacimientos ocurran cuando hay una opción voluntaria
y bien fundamentada(6). En el examen realizado en 1999 del
adelanto en la ejecución del Programa de Acción de la CIPD
se adoptaron indicadores básicos de referencia: reducción a
la mitad antes de 2005 de la necesidad insatisfecha registrada
en 1990 y satisfacción antes de 2015 de todas las
aspiraciones en cuanto a fecundidad expresadas por los
encuestados (7).
La posibilidad de las personas de materializar sus aspiraciones
en cuanto a tamaño de la familia y espaciamiento de
sus hijos es cuestión de gran importancia en el plano personal
y en materia demográfica. En los países en desarrollo, la
fecundidad total supera siempre lo que las personas declaran
son sus deseos; en promedio, la diferencia es de 0,8 hijo,
aproximadamente(8). A medida que el tamaño deseado de la
familia se va reduciendo, tiende a aumentar la necesidad
insatisfecha, hasta que la capacidad de los servicios llega a
satisfacer la demanda de menor cantidad de alumbramientos
y mayores intervalos entre ellos. Posteriormente, los mayores
adelantos en la accesibilidad de los servicios logran reducir
la necesidad insatisfecha (9).
DÉFICIT SUSTANCIALES Y EN AUMENTO. Pese al aumento
en la prevalencia del uso de anticonceptivos, aún hay unos
137 millones de mujeres que tienen necesidad insatisfecha
de anticonceptivos(10) y otros 64 millones que están utilizando
métodos de planificación de la familia menos fiables que los
métodos modernos(11). En general, en los países en desarrollo
un 29% de las mujeres tienen necesidad insatisfecha de
métodos anticonceptivos modernos. La más alta proporción,
equivalente a varias veces el nivel de uso actual, se registra
en África al Sur del Sahara, donde un 46% de las mujeres que
corren riesgo de embarazo no deseado no están utilizando
ningún método (12).
Algunas barreras que obstan al uso de anticonceptivos:
- Falta de servicios accesibles y escasez de equipo, productos
y personal;
- Falta de opciones entre distintos métodos, apropiados a la
situación de la mujer y su familia (13);
- Falta de conocimientos acerca de la seguridad, la eficacia
y la disponibilidad de opciones;
- Deficiente interacción entre pacientes y proveedores de
servicios14 (14);
- Falta de apoyo por parte de la comunidad o del cónyuge;
- Informaciones erróneas y rumores;
- Efectos secundarios de algunos métodos y seguimiento
insuficiente para promover un cambio de métodos o
asegurar que la utilización y la dosis sean correctas;
- Limitaciones financieras.
Los jóvenes resultan particularmente afectados por la
falta de métodos temporales, las deficientes condiciones de
privacidad, la carencia de garantías de confidencialidad, y
la falta de sensibilidad de los encargados de ofrecer servicios
con respecto a las perspectivas de los jóvenes (15).
Pese a que durante decenios se trabajó para reducir esas
limitaciones, son numerosos los problemas que persisten.
En muchos países, la declinación de los sistemas de salud ha
reducido el acceso a los servicios y la calidad del personal. El
menor apoyo de los donantes y la insuficiencia de las inversiones
nacionales han perjudicado los programas. Los cargos
al usuario, impuestos con el propósito de promover la sostenibilidad
de los servicios y reducir los gastos del sector
público, han acrecentado las desigualdades. Debido a los bajos sueldos y las deficientes condiciones de trabajo, los
empleados abandonan los servicios de salud pública para
trabajar en el sector privado, con lo que se restringe aún
más el acceso de los pobres y se impulsa a los marginalmente
pobres hacia la pobreza.
En 1999, al menos 300 millones de mujeres casadas
carecían de acceso a la píldora anticonceptiva, el DIU o los
condones (preservativos)(16). Casi 400 millones carecían de una
gama completa de opciones en material de anticonceptivos,
inclusive la anticoncepción quirúrgica voluntaria. Desde
entonces, los informes nacionales indican paulatinas mejoras
en la disponibilidad de múltiples métodos anticonceptivos.
En el Gráfico 3 se indica la relación entre uso de anticonceptivos
(inclusive métodos tradicionales) y necesidad
insatisfecha, sobre la base de datos de encuestas realizadas
en el pasado decenio. La pauta prevista es claramente evidente:
la necesidad insatisfecha llega al máximo en los
países donde la prevalencia oscila entre 25% y 40%.
Gráfico 3: Necesidad insatisfecha y prevalencia total
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Fuente: Datos de K. Johnson, ORC MACRO, International, Encuestas Demográficas y de Salud. |
Los aumentos en el uso de métodos modernos por lo
general reducen la necesidad insatisfecha. Cuando los niveles
de utilización de métodos modernos son bajos, varía en gran
medida la necesidad insatisfecha, en función del nivel de
demanda insatisfecha y del grado en que las personas recurren
a los métodos tradicionales antes de que se disponga de
servicios anticonceptivos modernos.
POBREZA Y TAMAÑO DESEADO DE LA FAMILIA. Las personas
más pobres tienden a desear mayor cantidad de hijos
que las personas en posición económica más desahogada(17).
Tal vez padres y madres perciban ventajas en disponer de más brazos para la agricultura de subsistencia, por ejemplo,
o quieran asegurar que algunos de sus hijos sobreviven cuando
los progenitores lleguen a la ancianidad. Las menores
oportunidades también reducen las posibilidades de que los
pobres encuentren incentivos sociales y económicos para
efectuar mayores inversiones en menor cantidad de hijos,
en lugar de distribuir sus recursos entre numerosos hijos,
con menores porciones individuales (18).
Pero incluso en familias pobres, los deseos expresados
con respecto al número de hijos han ido declinando durante
decenios, pese a la persistencia de actitudes y tradiciones que
favorecen las familias más numerosas. Esto se refleja en altos
niveles de necesidad insatisfecha entre los pobres. Es mucho
menor la diferencia entre personas más pobres y más ricas
en lo relativo a querer aplazar o evitar otro alumbramiento
que en lo relativo al uso de anticonceptivos.
La proporción de la demanda satisfecha mediante métodos
modernos de planificación de la familia va sostenidamente
en aumento, a medida que va aumentando el uso de anticonceptivos
modernos. En todos los casos, los grupos de
población en situación económica más holgada están en
mejores condiciones de satisfacer sus deseos reproductivos
utilizando métodos anticonceptivos modernos. Cuando la
tasa de prevalencia es baja, casi un tercio de las parejas en
el grupo de más altos ingresos que desean aplazar o evitar un
alumbramiento utiliza anticonceptivos modernos. Entre los
pobres, la proporción de quienes satisfacen sus deseos(19)
mediante métodos modernos no llega a este nivel hasta que
no se generaliza más la aceptación de los anticonceptivos.
Las diferencias en el acceso a la planificación de la familia entre poblaciones pobres y ricas son muy pronunciadas.
En países de África al Sur del Sahara, por ejemplo, las mujeres
en la quinta parte más rica de la población tienen probabilidades
cinco veces mayores de tener acceso a métodos anticonceptivos
y de utilizarlos que las mujeres pertenecientes a la quinta
parte más pobre (20).
Gráfico 4: Demanda media total en grupos de alto nivel económico
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Source: Fuente: Datos de K. Johnson, ORC MACRO, International, Encuestas Demográficas y de Salud. |
Gráfico 5: Porcentaje de demanda satisfecha de servicios de planificación de la familia en diferentes grupos de
riqueza, según tres niveles de prevalencia del uso de anticonceptivos.
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Fuente: Datos de K. Johnson, ORC MACRO, International, Encuestas Demográficas y de Salud.
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