UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Igualdad de género y habilitación de la mujer
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Igualdad de género y habilitación de la mujer

Logros
Resultados de la Encuesta Mundial
Progreso jurídico
La CIPD y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Retos: Colmar el vaso medio vacío

Retos: Colmar el vaso medio vacío

En un reciente análisis de los informes nacionales sobre el adelanto hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio se comprobó que “pese a que los informes, en su mayoría, reflejaban una perspectiva basada en los derechos humanos al referirse al Objetivo 3 [Igualdad entre los géneros y autonomía de la mujer], el enfoque de las cuestiones relativas a la mujer cuando se consideran otros objetivos sigue siendo de carácter instrumental, en lugar de basarse en los derechos humanos. Ejemplos de ello son los análisis de la mortalidad en la infancia en varios informes, donde se suele indicar que la falta de conocimientos de la mujer con respecto a las prácticas de atención y alimentación es una barrera para alcanzar el objetivo. En esa formulación se hace caso omiso de las variables de género que median en la supervivencia infantil, aceptando al mismo tiempo y sin observaciones la invisibilidad de los padres en la crianza y el cuidado de los hijos (11)”.

Incluso diez años después de la Conferencia de El Cairo, el informe comprobó que “se sigue considerando a las mujeres en función de sus vulnerabilidades” dentro de sus funciones tradicionales de madres, o como víctimas, y no como agentes del proceso de desarrollo.

Otros impedimentos del progreso son la persistente falta de datos de buena calidad desagregados por sexo, la escasez de recursos financieros y técnicos con destino a programas para la mujer, a escala tanto internacional como nacional, y la confusión acerca de los méritos relativos de la incorporación en los programas de cuestiones de género, en comparación con programas centrados en la mujer.

DATOS. En ausencia de datos desagregados por sexo, se hace imposible fijar valores básicos de referencia (benchmarks) o supervisar la eficacia de políticas o programas. En la mayoría de los países persisten las graves deficiencias en los datos disponibles sobre la actividad económica de la mujer y su capacidad para adoptar decisiones, así como sobre los diferentes efectos de programas de lucha contra la pobreza y otros programas. Los datos que posibilitan las comparaciones entre distintos países son aún más escasos. Es preciso asignar prioridad y fortalecer las acciones actualmente en curso para subsanar esas deficiencias (12).

LIMITACIÓN EN LOS RECURSOS. Un segundo problema persistente es la escasez de recursos. Muchos compromisos asumidos por los gobiernos y los organismos no pueden satisfacerse debido a la falta de fondos. Los programas nacionales que promueven el adelanto de la mujer son particularmente susceptibles a los cortes presupuestarios arbitrarios cuando escasean los recursos fiscales. Una tendencia particularmente desafortunada es la de reducir la cuantía de los recursos destinados a programas centrados en la mujer u organismos que se ocupan de la mujer, con el argumento de que ahora las cuestiones de género se integran en las actividades de toda la institución.

MEDIDAS PARA INCORPORAR LAS CUESTIONES DE GÉNERO. En el decenio de 1990, el enfoque preferido fue la incorporación de los asuntos de género en los programas, en respuesta al reconocimiento de que es fácil aislar o marginar los programas u organismos que se centran en la mujer. No obstante, la incorporación de los asuntos de género en los programas en general es un proceso difícil, en que las buenas prácticas aún están en evolución.

En la Encuesta Mundial realizada por el UNFPA se comprobaron considerables deficiencias en la comprensión de lo que significa el enfoque de la equidad de género y la manera de colocarlo en condiciones operacionales dentro de los programas y las políticas, de conformidad con lo requerido por la CIPD. La incorporación de las cuestiones de género en los programas principales, en ausencia del respaldo de una organización de mujeres, puede tener un efecto difuso y ser mucho más fácil de postergar que las iniciativas centradas en la mujer. Lo necesario es una coordinación de las acciones para incorporar las cuestiones de género en los programas (con un claro enfoque en investigación operacional para determinar qué da y qué no da buenos resultados y por qué razones, en las principales instituciones(13)) y un mecanismo para la mujer con sólidos recursos y buena fundamentación (inclusive los ministerios de asuntos de la mujer o igualdad de género o los coordinadores cuestiones de género dentro de los ministerios, comisiones y departamentos), que posean la capacidad técnica y política para impulsar políticas y programas.

VOLUNTAD POLÍTICA. Tras esos factores está presente la cuestión de la influencia política y el compromiso político. En situaciones en que un movimiento nacional de mujeres que se expresa con claridad puede propugnar las políticas, programas y recursos necesarios, los adelantos pueden ser rápidos. En otras situaciones, las ONG y otras organizaciones de la sociedad civil conducen interesantes programas para lograr la igualdad de género que, en su mayoría, no han ampliado su escala para llegar a ser apoyados por el gobierno. No obstante, incluso en situaciones en que el movimiento de mujeres no es vigoroso, es posible que el liderazgo político desempeñe un papel importante, al promover la igualdad de género y la ampliación de los medios de acción de la mujer a nivel de las políticas.

11 CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER

Para que pueda traducirse el enfoque basado en los derechos humanos de las cuestiones de población en leyes, políticas y programas eficaces, es importante que se aplique eficazmente el principal instrumento de derechos humanos existente, la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW).

El Grupo de Tareas 3 del Proyecto de las Naciones Unidas para el Milenio, sobre educación primaria e igualdad de género ha recomendado que se utilice la Convención para monitorear el progreso e intensificar la rendición de cuentas sobre la igualdad de género y la ampliación de los medios de acción de la mujer. En un estudio realizado en el año 2000 se llegó a la conclusión de que la efectiva utilización de la Convención depende de que se la conozca en general; que se entable un diálogo entre representantes gubernamentales, miembros del Comité relativo a la Convención y ONG; que se utilicen indicadores desagregados por sexo para seguir la pista a políticas, leyes y presupuestos; y que los gobiernos reconozcan de qué manera vincular las políticas con la Convención.

Hasta la fecha, no se ha aprovechado suficientemente la Convención para verificar la aplicación del Programa de Acción de la CIPD o elaborar mecanismos para dicha aplicación. Fuentes

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