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En 2003, el Departamento de Asuntos de Género y Salud de la Mujer
en la OMS dio a conocer un análisis sobre la manera en que, al adoptar
una perspectiva de género, se fortalecería la eficacia de las acciones
para poner en práctica los Objetivos de Desarrollo del Milenio relativos
a la salud, además del Objetivo 3.
Las recomendaciones de la OMS, entre otras, son: prestar atención
a los efectos de la preferencia por el hijo varón sobre la situación nutricional
y el acceso de niñas y mujeres a servicios de salud; reducir la
carga de trabajo de niñas y mujeres; abordar la creciente feminización
de la pandemia de VIH, debida a prácticas tradicionales basadas en
prejuicios de género y a un énfasis inapropiado de los programas; y
abordar los efectos concretos de las cuestiones de género en la incidencia
del paludismo y la tuberculosis. A fin de reducir la
contaminación del aire en las viviendas, que afecta particularmente a
las mujeres y las niñas, la OMS está asignando prioridad a la provisión
de combustibles menos contaminantes para la cocción de alimentos y
el alumbrado. Fuentes
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