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La violencia por motivos de género es un problema
mundial que, como se ha demostrado en
muchos estudios, afecta hasta una de cada tres
mujeres. Los malos tratos, que van desde el
abuso verbal y la violación hasta prácticas tradicionales
como el corte genital femenino, son
nocivos tanto física como psicológicamente y
son infracciones a los derechos humanos.
Muchas víctimas nunca reciben atención médica
profesional con respecto al abuso de que han
sido objeto y, por ende, prestarles esa asistencia
es un problema.
Como parte de su labor para combatir la violencia
por motivos de género, el UNFPA
apoyado la capacitación de profesionales médicos
para que adquieran más sensibilidad acerca de las mujeres que tal vez hayan sido víctimas de
violencia y satisfagan las necesidades de salud
de éstas. Se han ensayado proyectos piloto en
diez países: Cabo Verde, Ecuador, Federación de
Rusia, Guatemala, Líbano, Lituania, Mozambique,
Nepal, Rumania y Sri Lanka.
En algunos proyectos piloto, tras consultas
con encargados de servicios y clientas, profesionales
de la salud han investigado si las mujeres
habían sido objeto de malos tratos y se ofreció
apoyo jurídico, médico y psicológico a las posibles
víctimas, además de remisión a servicios
médicos, cuando era necesario. Algunos de los
proyectos piloto se han realizado conjuntamente
con autoridades locales y hospitales y otros,
junto con redes de ONG. Se ha prestado atención
a involucrar a las comunidades y a crear redes de
apoyo para víctimas de la violencia por motivos de
género, inclusive agentes de policía, encargados
de servicios de salud y servicios de asesoramiento
psicosocial.
El UNFPA también ha ofrecido talleres para
encargados de servicios de salud sobre el reconocimiento
de los efectos de la violencia por
motivos de género sobre la salud de la mujer y la
manera de detectar y prevenir esos casos de
abuso y prestar asistencia a las víctimas. En esos
talleres se ha destacado la necesidad de mantener
el carácter confidencial y de supervisar los
servicios.
En una evaluación se comprobó que los proyectos
piloto habían tenido éxito y que merecían
continuo apoyo. Entre las recomendaciones
figura un llamamiento para que los gobiernos
reconozcan que la violencia por motivos de género
es un problema de salud pública.
Sobre la base de esta experiencia, el UNFPA
ha preparado un manual, A Practical Approach to
Gender-based Violence, que ha sido traducido
siete idiomas. Fuentes
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