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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Igualdad de género y habilitación de la mujer
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Notas
Fuentes Para los Recuadros
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Gráficos y Cuadro

Igualdad de género y habilitación de la mujer

Logros
Resultados de la Encuesta Mundial
Progreso jurídico
La CIPD y los Objetivos de Desarrollo del Milenio
Retos: Colmar el vaso medio vacío

El decenio de 1990 fue una época sobresaliente para colocar en el centro de los debates mundiales y nacionales sobre derechos humanos y desarrollo humano, las cuestiones de salud reproductiva, derechos reproductivos, violencia contra la mujer y responsabilidad masculina por las relaciones de poder entre hombres y mujeres. Las conferencias de las Naciones Unidas celebradas en ese decenio de 1990, en particular la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (Viena, 1993), la CIPD (El Cairo, 1994) y la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995), tuvieron importancia fundamental para impulsar una importante transición del paradigma relativo a las políticas de población.

En El Cairo, los gobiernos del mundo llegaron a un consenso que afirmó su compromiso de promover y proteger el pleno disfrute de los derechos humanos por todas las mujeres a lo largo del ciclo vital. Esos gobiernos también convinieron en adoptar medidas para acordar mayores facultades a las mujeres y colocar en un plano de mayor igualdad sus relaciones con los hombres en la legislación, los sistemas económicos y el hogar.

MEDIDAS PARA HABILITAR A LA MUJER

Los países deberían adoptar medidas para habilitar a la mujer y eliminar la desigualdad entre hombres y mujeres . . . eliminando todas las prácticas que discriminan contra la mujer; ayudando a la mujer a establecer y realizar sus derechos, incluidos los relativos a la salud reproductiva y sexual; . . . eliminando la violencia contra la mujer; . . . eliminando las prácticas discriminatorias de los empleadores contra la mujer, tales como las que exigen prueba del uso de anticonceptivos o la declaración del embarazo; . . . haciendo posible, mediante la aprobación de leyes y reglamentos y la adopción de otras medidas apropiadas, que la mujer combine las funciones de dar a luz, amamantar y criar a sus hijos con la participación en la fuerza de trabajo.

—Programa de Acción de la CIPD, párrafo 4.4.

Por primera vez en un importante documento internacional sobre políticas de población, el Programa de Acción de la CIPD incluyó un capítulo completo y detallado (capítulo IV) sobre la ampliación de los medios de acción de la mujer y la igualdad de género. Estableció en parte que: “. . . el mejoramiento de la condición de la mujer también favorece su capacidad de adoptación de decisiones a todos los niveles en todas las esferas de la vida, especialmente en el terreno de la sexualidad y la reproducción”.

La igualdad de género y la ampliación de los medios de acción de la mujer fueron aspectos centrales de la perspectiva de la CIPD. Los objetivos del Programa de Acción en materia de salud sexual y reproductiva y derechos sexuales y reproductivos están firmemente vinculados con sus objetivos para la habilitación de la mujer y la igualdad de género, y ambos conjuntos de objetivos se refuerzan mutuamente. La CIPD asumió un nuevo compromiso de gran magnitud en su objetivo de “...promover la igualdad de los sexos en todas las esferas de la vida, incluida la vida familiar y comunitaria, y alentar a los hombres a que se responsabilicen de su comportamiento sexual y reproductivo y a que asuman su función social y familiar” (párrafo 4.25).

La CIPD también instó a los países a “adoptar medidas exhaustivas” para eliminar todas las formas de explotación, abuso, acoso y violencia contra las mujeres, las adolescentes y las niñas (párrafo 4.9). La CIPD también exhortó a los hombres a compartir la responsabilidad de la crianza de los hijos, a valorar por igual a los niños de uno y otro sexo, a educarlos y a prevenir la violencia contra ellos. También instó a adoptar medidas para velar por que los hombres participen activamente, junto con las mujeres, en comportamientos saludables en cuestiones sexuales y reproductivas (párrafo 4.27).

En diversos países, el vuelco paradigmático de la CIPD también contribuyó a catalizar importantes cambios en el enfoque del sistema de Naciones Unidas a escala de país. Por ejemplo, en la India el enfoque de la CIPD tiene fuertes efectos sinérgicos con el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (MANUD), en el que se asigna prioridad a la igualdad de género y la descentralización como temas intersectoriales en la asistencia de todos los organismos del sistema de las Naciones Unidas en la India. Los principales objetivos de ese Marco al promover la igualdad de género son: fortalecer la capacidad de las mujeres para que adopten decisiones; promover la igualdad de oportunidades; y apoyar los cambios en las políticas.

En la India, las medidas en colaboración para promover la igualdad de género son:

  • Formulación de un marco de análisis de las políticas de género;
  • Apoyo a una base integral de datos, desagregados por género;
  • Apoyo a la promoción de la igualdad de género;
  • Asistencia en la preparación de planes estatales sensibles a las cuestiones de género;
  • Promoción de medidas de investigación interinstitucional sobre cuestiones de género.

En 2003, la Oficina del Registro Civil General y del Comisionado de Censos de la India, el Ministerio de Salud y Bienestar de la Familia y el UNFPA señalaron a la atención el problema del aborto selectivo en función del sexo y el infanticidio femenino, así como la consecuente disminución en la proporción de niñas en relación con los niños varones, y publicó un folleto publicado Missing: Mapping the Adverse Child Sex Ratio in India.

En su período de sesiones para pasar revista a la aplicación del Programa de Acción de la CIPD, en 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas exhortó a intensificar las medidas para rectificar las desigualdades de género, inclusive la eliminación de las prácticas y actitudes nocivas, y la discriminación contra las mujeres y las niñas. Se exhortó a adoptar una tolerancia nula con respecto a la preferencia del público por el hijo varón, la desigual atención o valoración de las niñas y todas las formas de violencia contra la mujer, entre ellas, el corte genital femenino, la violación, el incesto, la violencia sexual y la trata de mujeres. Se exhortó a los gobiernos a adoptar cambios en la legislación, además de alentar cambios en las esferas social, cultural y económica (1).

Logros

En los diez años transcurridos desde la CIPD, se han logrado progresos notables en cuanto a poner en práctica esos objetivos, pero el progreso ha sido desigual y persisten muchos problemas. La Encuesta Mundial efectuada por el UNFPA en 2003 sobre los adelantos de los países arrojó un panorama desigual(2). Varios países han introducido leyes y políticas, pero es menos lo que se ha hecho para traducir tales leyes y políticas en programas, acciones en la práctica y monitoreo.

No obstante, se han adoptado medidas importantes.

Por ejemplo, en México, el Programa de Salud de la Mujer, dependiente de la Secretaría de Salud, ha estado capacitando a funcionarios del sector de salud para que promuevan la equidad de género en sus respectivos ámbitos de incumbencia. Indonesia está poniendo en práctica las instrucciones del Presidente sobre incorporación de las cuestiones de género en el desarrollo nacional, mediante equipos regionales y provinciales de gestión del desarrollo integrados por funcionarios gubernamentales, ONG locales e investigadores. La República Islámica del Irán ha establecido centros especiales en que mujeres agentes de policía atienden a las mujeres víctimas de violencia, y ha establecido servicios de prevención y asesoramiento psicosocial, inclusive líneas telefónicas de emergencia.

En la India, pese a la persistencia de la disparidad de género en la educación, en algunos de los estados tradicionalmente más afectados por graves problemas parece estar disminuyendo la discrepancia de género en la alfabetización, según los resultados del Censo de Población de 2001. Se están emprendiendo iniciativas innovadoras, como en el estado de Haryana, para aumentar la asistencia de niñas a la escuela, proporcionando acompañantes, a fin de atender a la preocupación de las familias con respecto a la seguridad de las niñas. En México, el Consejo Nacional de Población ha emprendido una importante iniciativa para ampliar el alcance de la recopilación de datos sobre una amplia gama de cuestiones relativas al comportamiento sexual y reproductivo.

También las ONG han emprendido diversos programas para plasmar en la realidad la promesa de la CIPD de lograr equidad e igualdad de género. Por ejemplo, en Calabar (Nigeria), la Girls’ Power Initiative moviliza a las niñas y las faculta para asumir la dirección de sus propias vidas, oponiéndose a la violencia y reivindicando sus derechos. Un programa correlativo en beneficio de niños varones los capacita para que adquieran mayor sensibilidad a las cuestiones de género y ofrezcan mayor apoyo a las mujeres al llegar a la adultez.

ABORDAR LA DESIGUALDAD EN LOS PROGRAMAS DE SALUD. Muchos programas para reducir el embarazo no deseado operan en ámbitos donde las mujeres tienen escasa autonomía y tienden a no afirmarse a sí mismas en sus relaciones con esposos o agentes de salud.

Los programas como Better Life Options para las jóvenes en la India(3), Programme for Adolescent Mothers in Jamaica(4) y Formación de instructores en salud y empoderamiento en México(5) tienen el propósito de fortalecer las aptitudes prácticas de la mujer en cuanto al pensamiento a largo plazo, la resolución de problemas y la adopción de decisiones, y persuadirlas de que son capaces de adoptar importantes decisiones acerca de sus vidas y su salud.

Algunos eficaces programas educan a las mujeres con respecto a los derechos reproductivos y los derechos humanos; otros ofrecen alfabetización, capacitación en aptitudes para obtener un empleo, derechos jurídicos, crianza de los niños, salud infantil y movilización social.

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