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Migración y urbanización
La Encuesta Mundial realizada por el UNFPA en 2003
comprobó que un 73% de los países en desarrollo que respondieron
(110 de los 151), manifestaron que habían adoptado
algunas medidas para abordar la migración internacional,
en comparación con el 18% de los encuestados similarmente
en 1994. Casi la mitad de todos los países habían adoptado
programas y estrategias relativos a los migrantes o refugiados
internacionales; un 37% de esos países habían
promulgado legislación sobre migrantes internacionales y
trabajadores migrantes; un 33% habían adoptado políticas
sobre migración; un 11% habían tratado de aplicar las convenciones
internacionales sobre los refugiados, los solicitantes
de asilo y los migrantes ilegales; y un 10% habían aprobado
leyes sobre la trata de seres humanos, en especial mujeres
y niños.
Va en aumento el número de países que han establecido
mecanismos de coordinación de diversos tipos, entre distintos
organismos gubernamentales, entre diferentes gobiernos
y también entre gobiernos, ONG y donantes internacionales.
En algunos países africanos, entre ellos Ghana y la
República Unida de Tanzanía, las políticas destacaron la
necesidad de asentar a los refugiados. En los países de
América Latina y el Caribe se prestó atención a los incentivos
para los nacionales que regresaban a su lugar de origen; y en Europa oriental, en la región de los Estados árabes y en las
Repúblicas del Asia central se hizo hincapié en proteger los
mercados laborales y combatir el tráfico de drogas.
A fin de integrar mejor a los inmigrantes en sus sociedades,
algunos países han adoptado medidas para promover la igualdad
de oportunidades en el acceso al empleo, la vivienda, la
salud y la educación. En el último decenio, algunos países
desarrollados han cambiado sus políticas en materia de
reunificación de la familia.
A partir de julio de 2002, por ejemplo, Dinamarca ya no
ofrece un derecho establecido a la reunificación con el cónyuge
y, en la mayoría de los casos, no se ofrece reunificación
si uno de los cónyuges tiene menos de 24 años de edad. Nueva
Zelandia reconoce una gama de estructuras familiares mayor
que la que solía aceptar, pero al mismo tiempo ha fortalecido
la responsabilidad jurídica de quienes patrocinan a miembros
de su familia para que ingresen al país. Por otra parte,
las políticas del Canadá son ahora menos restrictivas pues
incluyen a hijos dependientes menores de 22 años, en lugar
de 19 años.
En respuesta a la escasez de mano de obra, varios países
desarrollados han introducido iniciativas que alientan la
inmigración de trabajadores calificados. Algunos han
adoptado políticas orientadas a atraer y retener a estudiantes
dotados de grandes aptitudes, procedentes de países en
desarrollo.
A fin de contrarrestar el aumento en la trata de seres
humanos, muchos países han hecho más rigurosos sus controles fronterizos y aumentado las restricciones en
sus políticas de asilo. En algunos casos, esto ha tenido como
consecuencia inesperada que la trata sea más lucrativa. En
respuesta, algunos países han establecido severos castigos a
la trata de seres humanos.
Si bien los países receptores, en su mayoría, reconocen la
contribución positiva de los migrantes al desarrollo económico,
social y cultural, tanto de los países receptores como de los
países de origen de los migrantes, sigue siendo motivo de
gran preocupación la creciente cantidad de inmigración
ilegal y las continuas corrientes de refugiados y solicitantes
de asilo.
Muchos países se pronuncian a favor de aumentar la
cooperación internacional para manejar más eficazmente
la migración. A partir de 1994, se establecieron ocho procedimientos
regionales y subregionales de consulta que abarcan
casi todos los países. El Programa Internacional de Políticas
de Migración, iniciado en 1998, ha organizado 15 reuniones
regionales a fin de promover la cooperación y el fomento
de la capacidad; y en diciembre de 2003 se estableció la
Comisión Mundial sobre Migración Internacional que,
según se prevé, ha de formular recomendaciones al
Secretario General de las Naciones Unidas hacia
mediados de 2005.
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8 |
CONFECCIÓN DE MAPAS SOBRE
LAS PERSONAS Y SUS
NECESIDADES |
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Varios sistemas de información establecidos
durante el último decenio proporcionan una
valiosa información geográfica acerca de las personas
que responden a encuestas demográficas.
Esto posibilitará un examen más detallado de la
distribución de la riqueza, las oportunidades y los
retos dentro de un mismo país y una mejor comprensión
de los factores de repulsión y atracción
que impulsan la reubicación de las poblaciones,
así como los efectos de las políticas que abordan
esta situación.
Por ejemplo, recientes investigaciones combinan
los datos de censos y encuestas para
confeccionar mapas sobre la distribución de las
poblaciones. Los resultados indican que tal vez
las superficies de tierra cubiertas por centros
urbanos y asentamientos periurbanos—y sus efectos sobre el medio ambiente—sean mucho
mayores que lo estimado anteriormente sobre la
base de los límites administrativos. Los nuevos
métodos también posibilitan la medición de las
poblaciones a lo largo de las costas y otras regiones
ecológicamente delicadas.
Estos mapas se han utilizado para estudiar
la mortalidad de lactantes en 10 países del
África occidental. Los resultados reafirmaron
comprobaciones de antigua data (por ejemplo,
tasas más altas de mortalidad masculina, ventajas
de las zonas urbanas respecto de las zonas
rurales y efectos protectores de la educación de
las madres y el mejor saneamiento), pero también
proporcionaron nuevos conocimientos inesperados
acerca de la alta concentración en las
zonas donde los resultados son más deficientes,
lo cual podría conducir a una mejor delimitación
de los beneficiarios de los programas.
Será necesario efectuar cuantiosas inversiones
en el fomento de la capacidad y la trasferencia de tecnología, a fin de aprovechar plenamente las
nuevas tecnologías de recopilación y análisis de
datos. Asimismo, es necesario incorporar análisis
más detallados de las redes sociales urbanas y
las características de los vecindarios, en las
investigaciones y la programación de los países
en desarrollo.
Así podría facilitarse más la adopción de
decisiones locales para el desarrollo y esto podría
conducir a formular mejores políticas que abordaran
los diversos patrones de asentamiento, con
el propósito de reducir la pobreza y mejorar la
calidad de la vida. Por ejemplo, las comunidades
donde se combinan diferentes niveles de ingresos
pueden ofrecer ventajas para acelerar el
adelanto de los pobres. Tal vez la determinación
de beneficiarios por zonas geográficas y la utilización
de asociaciones locales podrían contribuir
a plasmar en la realidad la aspiración de la CIPD
en cuanto a la participación social. Fuentes
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