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Migración y urbanización
Según la División de Población de las Naciones Unidas(7), en el
año 2000 había en el mundo 175 millones de migrantes internacionales
—1 de cada 35 personas—, en comparación con
79 millones en 1960(8). De ellos, casi un 50% estaba constituido
por mujeres y 10,4 millones eran refugiados. Entre 1990 y
2000, del aumento a los migrantes, las dos terceras partes ocurrieron en América del Norte. Antes de 1980, las regiones
menos adelantadas tenían una mayor proporción de migrantes
internacionales, pero hacia el año 2000, las tres quintas partes
de los migrantes estaban en las regiones más desarrolladas.
Actualmente, en una economía cada vez más globalizada,
la migración suele proporcionar oportunidades de empleo y
da lugar a una corriente de migrantes sin precedentes, inclusive
números cada vez mayores de mujeres migrantes(9). Al
mismo tiempo, hay cada vez mayores cantidades de refugiados
y personas internamente desplazadas por desastres
naturales, conflictos armados, disturbios sociales o crisis
económicas y políticas.
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| ABORDAR LAS CAUSAS DE LA MIGRACIÓN |
Los gobiernos de los países de origen y los países de destino deberían procurar que la opción de permanecer en el propio país
fuera viable para todos. Con ese fin, deberían redoblarse los esfuerzos encaminados a lograr el desarrollo económico y social sostenible y a asegurar un mejor equilibrio económico entre los países desarrollados y los países en desarrollo y los países con
economías en transición. También es necesario aumentar los esfuerzos tendientes a neutralizar los conflictos internacionales e internos antes de que aumenten en escala; asegurar que se respeten los derechos de las personas pertenecientes a minorías étnicas, religiosas o lingüísticas y las poblaciones indígenas; y respetar las leyes, promover el buen gobierno, fortalecer la
democracia y promover los derechos humanos. |
| —Programa de Acción de la CIPD, párrafo 10.3 |
Los movimientos migratorios internacionales tienen
grandes efectos económicos, socioculturales y demográficos
sobre las zonas de origen, las de tránsito y las de destino(10).
Las zonas de tránsito y de destino han tropezado con dificultades
para asimilar las corrientes migratorias e integrar a los
migrantes en la sociedad. Las zonas de origen han perdido
mano de obra capacitada; se han dividido familias, y las
mujeres a menudo han pasado a ser jefas de hogar, después
de que se marcharon sus esposos.
La migración de trabajadores más jóvenes ha dejado
rezagados a quienes son demasiado viejos para realizar tareas
físicas en la agricultura. Las mayores preocupaciones acerca
del terrorismo han conducido a muchos países a hacer más
estrictas las medidas de seguridad en sus fronteras, y esto ha
conducido a un aumento de la inmigración ilegal, particularmente
mediante el contrabando y la trata de personas. Los
movimientos migratorios han contribuido a la propagación
del VIH/SIDA y otras enfermedades.
Los efectos económicos de la migración son bidireccionales.
Las remesas de los migrantes van desde los países más
desarrollados hacia los menos desarrollados. El Banco Mundial informa de que en 2002, el total de las remesas
enviadas por trabajadores a países en desarrollo ascendió a
88.000 millones de dólares (un importe superior en 30.000
millones de dólares a la asistencia oficial para el desarrollo),
y que las remesas encauzadas por conductos oficiales se
duplicaron con creces entre 1988 y 1999 (11).
La CIPD exhortó a los países a: abordar las causas profundas
de la migración, especialmente las relativas a la pobreza,
por ejemplo, promoviendo un desarrollo sostenible para velar
por un mejor equilibrio económico entre países desarrollados
y en desarrollo y atenuar los conflictos internacionales e
internos; alentar una mayor cooperación y un mejor diálogo
entre países de origen y de destino, a fin de maximizar los
beneficios de la migración; y facilitar la reintegración de los
migrantes que regresan a su lugar de origen (12).
Entre las recomendaciones formuladas figuran la
utilización de la migración a corto plazo para mejorar los
conocimientos prácticos de los nacionales de países de
origen, recopilar datos sobre las corrientes y cantidades
de migrantes internacionales y los factores causantes de
la migración, y fortalecer la protección y la asistencia internacional
a los refugiados y las personas desplazadas (13).
En consonancia con la CIPD y otros acuerdos internacionales,
la Cumbre del Milenio acordó en el año 2000 que los
países deben respetar y proteger los derechos humanos de
los migrantes, los trabajadores migrantes y sus familiares.
En 2003, el informe final de la Comisión sobre Seguridad
Humana(14) declaró que “los desplazamientos de personas a
través de las fronteras refuerzan la interdependencia de
los países y las comunidades y realzan la diversidad”.
No obstante, la migración internacional sigue siendo un
tema delicado y los países no han podido convenir en convocar
una conferencia de las Naciones Unidas que ofrezca orientación a los países para abordar esa cuestión, como se
propuso en algunas instancias (15).
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