|
Migración y urbanización
Durante los últimos diez años, ha aumentado la migración,
tanto dentro de un mismo país como entre diferentes países,
y este fenómeno está cobrando cada vez mayor importancia
política.
Reconociendo que una migración ordenada puede tener
consecuencias positivas tanto en los países de origen como
en los países de destino, el Programa de Acción de la CIPD (capítulos IX y
X) exhortó a adoptar un enfoque integral para conducir las cuestiones de migración. Destacó tanto los derechos como el bienestar de los migrantes y la necesidad
de ofrecer apoyo internacional a fin de prestar asistencia
a los países afectados y promover una mayor cooperación
entre Estados al respecto.
|
| CONDUCIR LA MIGRACIÓN |
Con el fin de lograr una distribución espacial y equilibrada de la producción, el empleo y la población, los países deberían adoptar estrategias de desarrollo sostenible en el plano regional y estrategias que fomenten la consolidación urbana, el crecimiento de los centros urbanos pequeños y medianos y el desarrollo sostenible de las zonas rurales, inclusive la adopción
de proyectos con gran densidad de mano de obra, la capacitación de los jóvenes para empleos no agrícolas y sistemas eficaces de transporte y comunicaciones. A fin de crear un contexto propicio para el desarrollo local, incluida la prestación de servicios, los gobiernos deberían pensar en descentralizar sus sistemas administrativos. |
| —Programa de Acción de la CIPD, párrafo 9.4 |
Hacia 2007, y por primera vez en la historia humana, más
de la mitad de los habitantes del mundo estarán viviendo
en ciudades, como resultado de un continuo desplazamiento
de personas que ha conducido al enorme crecimiento de las
zonas urbanas en los países en desarrollo durante el pasado
decenio. Una de las prioridades principales de la CIPD fue
ayudar a los países a responder a ese cambio en la situación
de la población.
El Programa de Acción dedicó todo un capítulo a la
distribución espacial de la población y sus desplazamientos internos. Reconoció que la gente se desplaza dentro de un
mismo país en respuesta a la falta de equidad en la distribución
de los recursos, los servicios y las oportunidades. Los
factores que impulsan el éxodo—particularmente, la pobreza
rural—y los factores de atracción—las zonas urbanas más
económicamente dinámicas y las nuevas perspectivas de
tenencia de la tierra en fronteras rurales—contribuyen a
esos desplazamientos de la población.
Al igual que lo que ocurre con la migración internacional,
una proporción sustancial de la migración interna es transitoria,
por ejemplo, la de migrantes laborales que regresan
a las zonas rurales durante las estaciones de máxima actividad.
Al igual que anteriores conferencias de población, la
CIPD trató de promover políticas integradas y sostenibles
de desarrollo para abordar los desequilibrios dentro de los
países y entre el crecimiento de la población y el crecimiento
económico. Se recomendaron acciones encaminadas a mejorar
la infraestructura y los servicios para los pobres, los
indígenas y otras poblaciones rurales carentes de servicios.
Otro centro de atención fue la conducción del crecimiento
de la población y la creación de la infraestructura en grandes
zonas urbanas. Estos son urgentes retos de desarrollo, para
mejorar las vidas de los pobres, muchos de los cuales viven
en tugurios y asentamientos periurbanos, con limitado
acceso a servicios de atención de la salud y de otros tipos (1).
La CIPD reconoció el dinamismo económico de los
grandes asentamientos urbanos, pero también reconoció la
creciente importancia de las ciudades de tamaño mediano
y de la migración entre ciudades (2).
Actualmente, se está prestando mayor atención normativa
a la diversidad económica dentro de una misma ciudad o
vecindario, donde los ricos y los pobres suelen vivir en
estrecha proximidad (3).
El Objetivo de Desarrollo del Milenio 7, asegurar la sostenibilidad
del medio ambiente, tiene una meta: “Lograr antes
de 2020 mejoras sustanciales en las vidas de al menos 100
millones de habitantes de tugurios”.
Según las estimaciones y proyecciones más recientes,
la mayoría de la población mundial será urbana antes de
2007(4). El número de habitantes urbanos aumentará desde
3.000 millones en 2003 (48% del total de la población)
hasta 5.000 millones en 2030 (60%). La mayor parte de
este aumento urbano se deberá al crecimiento vegetativo
y no a la migración. En el mismo período, la población
rural disminuirá ligeramente, desde 3.300 millones hasta
3.200 millones.
Las proyecciones indican que, entre 2000 y 2030, la
población urbana aumentará a razón de 1,8% anual, es decir,
casi el doble de la velocidad del crecimiento de la población
mundial. Las regiones menos adelantadas aumentarán a
razón de 2,3% y, según se prevé, hacia 2017 tendrán una
mayoría de población urbana. Hacia 2030, todas las regiones
del mundo tendrán una mayoría de población urbana
(África, 54%; Asia, 55%). En este período, casi el total del
crecimiento de la población mundial ocurrirá en zonas
urbanas de países en desarrollo.
El VIH/SIDA ha agregado un nuevo elemento de incertidumbre
a esas proyecciones(5). En general, las tasas de
infección han tendido a ser más elevadas en zonas urbanas.
En zonas sumamente afectadas, las más altas tasas de defunción
en zonas urbanas y las más bajas tasas de fecundidad
podrían resultar en un más lento ritmo de la urbanización
o incluso en una disminución de la población urbana.
Actualmente, 20 ciudades que cuentan con más de 10
millones de habitantes (15 en países en desarrollo), representan
un 4% de la población mundial; hacia 2015 habrá 22 de
esas megaciudades (16 en países en desarrollo), que tendrán
un 5% de la población mundial.
Hacia 2015, las ciudades que tienen menos de un millón
de habitantes habrán agregado 400 millones de personas y
más del 90% de este crecimiento ocurrirá en ciudades con
menos de 500.000 habitantes. Esto requerirá enormes mejoras
en la infraestructura local y en la capacidad de gestión de
los servicios públicos, particularmente a medida que se vaya
descentralizando cada vez más la adopción de decisiones,
hacia las municipalidades y los distritos locales.
Al mismo tiempo, será necesario prestar mayor atención
a las necesidades de los pobres urbanos, cuyo grado de acceso
a los servicios de salud y de otro tipo es muy inferior al de
otros habitantes urbanos en mejor posición económica y con
frecuencia, no mucho mejor que las condiciones en zonas
rurales. Por ejemplo, la necesidad insatisfecha de métodos
de planificación de la familia entre los pobres urbanos de
Asia y los países de África al Sur del Sahara, es casi tan grande
como la de las poblaciones rurales (en el Asia sudoriental es
mayor). En forma similar, los pobres urbanos están en condiciones
desventajosas con respecto a la atención del parto por
personal capacitado y los conocimientos acerca de la prevención
del VIH/SIDA.
|