UNFPAEL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004
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HOME: EL ESTADO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL 2004: Migración y urbanización
State of World Population
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Migración y urbanización

Urbanización y reubicación
Nuevas políticas después de la CIPD
Migración internacional
Respuestas en materia de políticas

Durante los últimos diez años, ha aumentado la migración, tanto dentro de un mismo país como entre diferentes países, y este fenómeno está cobrando cada vez mayor importancia política.

Reconociendo que una migración ordenada puede tener consecuencias positivas tanto en los países de origen como en los países de destino, el Programa de Acción de la CIPD (capítulos IX y X) exhortó a adoptar un enfoque integral para conducir las cuestiones de migración. Destacó tanto los derechos como el bienestar de los migrantes y la necesidad de ofrecer apoyo internacional a fin de prestar asistencia a los países afectados y promover una mayor cooperación entre Estados al respecto.

CONDUCIR LA MIGRACIÓN

Con el fin de lograr una distribución espacial y equilibrada de la producción, el empleo y la población, los países deberían adoptar estrategias de desarrollo sostenible en el plano regional y estrategias que fomenten la consolidación urbana, el crecimiento de los centros urbanos pequeños y medianos y el desarrollo sostenible de las zonas rurales, inclusive la adopción de proyectos con gran densidad de mano de obra, la capacitación de los jóvenes para empleos no agrícolas y sistemas eficaces de transporte y comunicaciones. A fin de crear un contexto propicio para el desarrollo local, incluida la prestación de servicios, los gobiernos deberían pensar en descentralizar sus sistemas administrativos.

—Programa de Acción de la CIPD, párrafo 9.4

Urbanización y reubicación

Hacia 2007, y por primera vez en la historia humana, más de la mitad de los habitantes del mundo estarán viviendo en ciudades, como resultado de un continuo desplazamiento de personas que ha conducido al enorme crecimiento de las zonas urbanas en los países en desarrollo durante el pasado decenio. Una de las prioridades principales de la CIPD fue ayudar a los países a responder a ese cambio en la situación de la población.

El Programa de Acción dedicó todo un capítulo a la distribución espacial de la población y sus desplazamientos internos. Reconoció que la gente se desplaza dentro de un mismo país en respuesta a la falta de equidad en la distribución de los recursos, los servicios y las oportunidades. Los factores que impulsan el éxodo—particularmente, la pobreza rural—y los factores de atracción—las zonas urbanas más económicamente dinámicas y las nuevas perspectivas de tenencia de la tierra en fronteras rurales—contribuyen a esos desplazamientos de la población.

Al igual que lo que ocurre con la migración internacional, una proporción sustancial de la migración interna es transitoria, por ejemplo, la de migrantes laborales que regresan a las zonas rurales durante las estaciones de máxima actividad.

Al igual que anteriores conferencias de población, la CIPD trató de promover políticas integradas y sostenibles de desarrollo para abordar los desequilibrios dentro de los países y entre el crecimiento de la población y el crecimiento económico. Se recomendaron acciones encaminadas a mejorar la infraestructura y los servicios para los pobres, los indígenas y otras poblaciones rurales carentes de servicios.

Otro centro de atención fue la conducción del crecimiento de la población y la creación de la infraestructura en grandes zonas urbanas. Estos son urgentes retos de desarrollo, para mejorar las vidas de los pobres, muchos de los cuales viven en tugurios y asentamientos periurbanos, con limitado acceso a servicios de atención de la salud y de otros tipos (1).

La CIPD reconoció el dinamismo económico de los grandes asentamientos urbanos, pero también reconoció la creciente importancia de las ciudades de tamaño mediano y de la migración entre ciudades (2).

Actualmente, se está prestando mayor atención normativa a la diversidad económica dentro de una misma ciudad o vecindario, donde los ricos y los pobres suelen vivir en estrecha proximidad (3).

El Objetivo de Desarrollo del Milenio 7, asegurar la sostenibilidad del medio ambiente, tiene una meta: “Lograr antes de 2020 mejoras sustanciales en las vidas de al menos 100 millones de habitantes de tugurios”.

Según las estimaciones y proyecciones más recientes, la mayoría de la población mundial será urbana antes de 2007(4). El número de habitantes urbanos aumentará desde 3.000 millones en 2003 (48% del total de la población) hasta 5.000 millones en 2030 (60%). La mayor parte de este aumento urbano se deberá al crecimiento vegetativo y no a la migración. En el mismo período, la población rural disminuirá ligeramente, desde 3.300 millones hasta 3.200 millones.

Las proyecciones indican que, entre 2000 y 2030, la población urbana aumentará a razón de 1,8% anual, es decir, casi el doble de la velocidad del crecimiento de la población mundial. Las regiones menos adelantadas aumentarán a razón de 2,3% y, según se prevé, hacia 2017 tendrán una mayoría de población urbana. Hacia 2030, todas las regiones del mundo tendrán una mayoría de población urbana (África, 54%; Asia, 55%). En este período, casi el total del crecimiento de la población mundial ocurrirá en zonas urbanas de países en desarrollo.

El VIH/SIDA ha agregado un nuevo elemento de incertidumbre a esas proyecciones(5). En general, las tasas de infección han tendido a ser más elevadas en zonas urbanas. En zonas sumamente afectadas, las más altas tasas de defunción en zonas urbanas y las más bajas tasas de fecundidad podrían resultar en un más lento ritmo de la urbanización o incluso en una disminución de la población urbana.

Actualmente, 20 ciudades que cuentan con más de 10 millones de habitantes (15 en países en desarrollo), representan un 4% de la población mundial; hacia 2015 habrá 22 de esas megaciudades (16 en países en desarrollo), que tendrán un 5% de la población mundial.

Hacia 2015, las ciudades que tienen menos de un millón de habitantes habrán agregado 400 millones de personas y más del 90% de este crecimiento ocurrirá en ciudades con menos de 500.000 habitantes. Esto requerirá enormes mejoras en la infraestructura local y en la capacidad de gestión de los servicios públicos, particularmente a medida que se vaya descentralizando cada vez más la adopción de decisiones, hacia las municipalidades y los distritos locales.

Al mismo tiempo, será necesario prestar mayor atención a las necesidades de los pobres urbanos, cuyo grado de acceso a los servicios de salud y de otro tipo es muy inferior al de otros habitantes urbanos en mejor posición económica y con frecuencia, no mucho mejor que las condiciones en zonas rurales. Por ejemplo, la necesidad insatisfecha de métodos de planificación de la familia entre los pobres urbanos de Asia y los países de África al Sur del Sahara, es casi tan grande como la de las poblaciones rurales (en el Asia sudoriental es mayor). En forma similar, los pobres urbanos están en condiciones desventajosas con respecto a la atención del parto por personal capacitado y los conocimientos acerca de la prevención del VIH/SIDA.

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