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Población y medio ambiente
En el mundo en desarrollo en particular, el factor de género
tiene un importante papel en las maneras en que se utilizan
y desarrollan los recursos. Por ejemplo, las mujeres y las
niñas suelen dedicar varias horas a la semana a recoger agua
para uso doméstico; cuando el suministro de agua es irregular,
son ellas quienes sufren las más graves consecuencias(10).
En el Sudán, donde debido a la deforestación se ha cuadruplicado
la cantidad de tiempo que las mujeres dedican a recoger
leña para cocinar, la energía utilizada para acarrear agua y
combustible representa un tercio de la ingesta calórica diaria
de una mujer, según la Organización Mundial de la Salud(11).
Es frecuente que se estén distorsionando los derechos a
los recursos naturales. Son pocas las mujeres propietarias de
bienes raíces (en algunos países las leyes lo prohíben) y son pocas las que participan en la adopción de decisiones de alto
nivel sobre el medio ambiente. En su mayor parte, son los
hombres los responsables en gran medida de decidir cómo se
utilizan los recursos naturales del mundo con destino a la
industria, la minería, el pastoreo del ganado y la tenencia de
la tierra.
Los organismos de desarrollo siguen ofreciendo asistencia
técnica principalmente a los hombres, incluso en lugares
donde son las mujeres quienes acarrean la leña y el agua y
aran la tierra. Cuando los funcionarios gubernamentales o
los líderes comunitarios no reconocen las diferentes maneras
en que las mujeres utilizan los recursos—cultivar verduras
para consumo familiar en los intersticios que dejan los cultivos
comerciales administrados por los hombres, por
ejemplo—es fácil que los recursos sean destruidos(12).
Pero cuando se incluye a las mujeres en el ordenamiento de
los recursos naturales, los resultados pueden ser espectaculares.
Cuando fracasó un proyecto de recursos hídricos que
excluía a las mujeres en el distrito de Kirinyaga (Kenya), las
mujeres locales formaron el Grupo de Mujeres Kugeria y solicitaron
que el Ministerio de Desarrollo de Recursos Hídricos
las ayudara a obtener acceso a fuentes de agua seguras y costeables.
Merced a esos esfuerzos, se abasteció de agua a 300
familias, se mejoró el saneamiento y aumentó la producción
agrícola; además, las mujeres se transformaron en líderes comunitarias, además de trabajar para construir una clínica
y proporcionar acceso a servicios de salud reproductiva y
planificación de la familia(13).
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LA CIPD Y EL DESARROLLO CENTRADO
EN EL SER HUMANO |
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Antes de la CIPD, muchos encargados de formular políticas tendían a
considerar el concepto de “desarrollo” en un sentido restringido de crecimiento
económico, medido por el producto nacional bruto (PNB). Las
prescripciones para el desarrollo solían limitarse a un temario económico
que abarcaba inversión, negociaciones sobre intercambio comercial,
construcción de infraestructura y asistencia monetaria. Otras consideraciones,
como la igualdad y equidad de género, la salud, la educación y
el estado del medio ambiente, se consideraban secundarias, y muchas
veces no se las consideraba en absoluto.
Diez años después de la Conferencia de El Cairo, se reconoce en
mucho mayor grado que el buen ordenamiento del medio ambiente y la
buena conducción de la salud de la población y la condición de la mujer
son cuestiones interconectadas que influyen sobre el ritmo y la amplitud
del desarrollo del país. Un desarrollo auténtico debe mejorar las
vidas de las personas.
Algunos demógrafos y académicos que se ocupan de las relaciones
entre población y desarrollo y del medio ambiente postulan que la
Conferencia de El Cairo ha destacado excesivamente los servicios de
salud sexual y reproductiva y no suficientemente las relaciones a
macroescala entre crecimiento de la población y medio ambiente, economía,
reducción de la pobreza, educación y vivienda.
Esas críticas carecen de fundamento. En la Conferencia de El Cairo
se reconoció que al promover los derechos individuales relativos a la
salud sexual y reproductiva, se promovería al mismo tiempo el progreso
a macroescala; que al satisfacer los deseos expresados y velar por el
derecho de las personas a escoger el número y el espaciamiento de sus
hijos, y el momento de tenerlos, se reduciría la aceleración del crecimiento
de la población, sin recurrir a metas demográficas. En verdad, al
posibilitar que los sistemas de salud satisfagan las necesidades y los
deseos de cada persona, de manera más acogedora para los clientes,
sería posible incluso acrecentar la utilización de los métodos de planificación
de la familia.
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DESARROLLO DE ENFOQUES INTEGRALES. De conformidad
con el Programa 21 y la CIPD, se ha prestado mayor atención
internacional a que las mujeres se encarguen del ordenamiento
de los recursos naturales, inclusive medidas para
integrar cuestiones de salud reproductiva y planificación de
la familia en los programas de conservación. Algunos grupos
defensores del medio ambiente han entablado alianzas con
organizaciones de población. Por ejemplo, Conservation
International se ha aliado con ONG que se ocupan de planificación
de la familia y con el Instituto Mexicano de Seguridad
Social para ampliar el acceso a la atención de la salud reproductiva,
inclusive la planificación de la familia, y poner fin a la tala de árboles en la Reserva de Biosfera de Montes
Azules y en torno a ella.
En las provincias montañosas de la zona central del
Ecuador, donde las mujeres carecen de acceso a servicios de
salud reproductiva y la erosión de los suelos está generalizada,
la Asociación World Neighbors se ha asociado con una ONG
local, el Centro de Orientación Médica y Planificación de la
Familia, para ofrecer atención de la salud reproductiva y
promover mejoras en el ordenamiento local de los recursos
naturales en beneficio de más de 4.000 familias.
En marzo de 2002, se reunieron en Helsinki ministras
del medio ambiente y mujeres representantes de 19 países
industrializados y en desarrollo con varias ONG de mujeres
y emitieron una declaración en la que se exhorta a asegurar
la igualdad de derechos de la mujer en el acceso y el control
de los recursos naturales, incluida la tenencia de la tierra;
adoptar políticas que involucren a las mujeres en las decisiones
sobre el aprovechamiento de los recursos; impartir mejor
educación al consumidor acerca de los efectos de los productos
sobre el medio ambiente; y formular “políticas, leyes y
estrategias hacia un equilibrio de género en la protección
del medio ambiente y la distribución de sus beneficios(14)”.
CAMBIOS EN LAS POLÍTICAS. A nivel de las políticas,
muchos países, basándose en las recomendaciones de la CIPD,
del examen de su Programa de Acción al cabo de cinco años,
de la Cumbre del Milenio y de la Cumbre Mundial sobre el
Desarrollo Sostenible celebrada en 2002, han destacado los
vínculos entre dinámica de población, desarrollo sostenible
y protección del medio ambiente.
En Azerbaiyán, por ejemplo, el Programa Estatal de
Reducción de la Pobreza y Desarrollo Económico, toma en
cuenta las relaciones recíprocas entre población y medio
ambiente; promueve la educación pública sobre cuestiones
del medio ambiente que afectan directamente a grupos de
población; trata de monitorear los efectos sobre el medio
ambiente de las políticas a nivel local y comunitario; y
destaca la protección y preservación del medio ambiente,
como fuente y como resultado de un crecimiento económico
sostenido.
En Seychelles, se han preparado en el último decenio dos
planes integrales de ordenamiento del medio ambiente que
aunarán cuestiones de población y desarrollo. El plan más
reciente, para el período 2000-2010, abarca urbanización,
ordenamiento de los recursos hídricos, y cuestiones de
población, salud, género, economía del medio ambiente
y financiación sostenible.
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