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Población y medio ambiente
La Conferencia de El Cairo destacó que el estrés impuesto al
medio ambiente y el agotamiento de los recursos naturales
refuerzan y, al mismo tiempo, son exacerbados por la desigualdad
de género, la mala salud y la pobreza. El estrés
sobre el medio ambiente va en aumento debido a “patrones
insostenibles de consumo y producción” (inclusive el alto
consumo de recursos en países ricos y por los grupos en
mejor posición económica en todos los países) y también a
factores demográficos, entre ellos, rápido crecimiento de
la población y distribución y migración de poblaciones.
En el capítulo III de la CIPD(1) se afirma que “la satisfacción
de las necesidades humanas básicas de una población en
aumento depende de un medio ambiente saludable”; de ese
modo, se abordan las relaciones recíprocas entre población,
crecimiento económico y protección del medio ambiente,
reiterando los principios del Programa 21 aprobado en 1992,
en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo celebrada en Río de Janeiro.
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| UN CÍRCULO VIRTUOSO |
Los esfuerzos por reducir el crecimiento demográfico, reducir la pobreza, conseguir progresos económicos, mejorar la
protección del medio ambiente y disminuir las modalidades insostenibles de consumo y producción son mutuamente complementarios. En muchos países, gracias a un crecimiento de la población más lento se ha…aumentado la capacidad...para atacar la pobreza, proteger y reparar el medio ambiente y construir la base para el desarrollo sostenible futuro. |
| —Programa de Acción de la CIPD, párrafo 3.14 |
Tanto en la Conferencia de El Cairo como durante el
examen de su Programa de Acción al cabo de cinco años, la
comunidad mundial afirmó que lograr mayor igualdad entre
hombres y mujeres es un componente esencial del desarrollo
sostenible, incluida la protección del medio ambiente.
Actualmente se acepta que mejorar la condición de la mujer
es un requisito para poder reducir las tasas de fecundidad y
asegurar un racional ordenamiento de los recursos naturales.
También se está cobrando cada vez mayor conciencia sobre la
necesidad de abordar de manera integral las crisis del medio ambiente, las realidades demográficas, la falta de equidad de
género, y el aumento del consumo, en medio de una pobreza
persistente.
A partir de 1994, este entendimiento ha conducido a
realizar diversas acciones que vinculan la lucha contra la
pobreza, la ampliación de los medios de acción de la mujer,
los servicios de salud y una mejor gestión de los recursos
locales. No obstante, esas acciones, en su mayoría, se han
realizado en pequeña escala. Hay una acuciante necesidad
de integrar mejor las estrategias de población, la salud
reproductiva y las cuestiones de género en las estrategias
para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio,
entre ellos el Objetivo 7, asegurar la sostenibilidad del
medio ambiente.
En la Encuesta Mundial realizada por el UNFPA en 2003
se comprobó que muchos países han logrado adelantos en
cuanto a abordar las cuestiones de población en el marco de
procesos relativos a la pobreza, el medio ambiente y la planificación
centralizada. Se recibieron informes de 122 países
sobre preparación de planes o estrategias, en que se establecían
vínculos entre población y medio ambiente; 40 países
han formulado políticas concretas y 22 han establecido leyes
o reglamentaciones sobre dinámica de población y medio
ambiente.
No obstante, lo que está en juego sigue siendo muy
importante, pues las actividades humanas siguen alterando
el planeta en una escala sin precedentes. Va en aumento la
cantidad de personas que están utilizando mayor cantidad de recursos con mayor intensidad y dejando en el planeta
una “huella” mayor que nunca antes.
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SIGNOS DE CAMBIO ECOLÓGICO |
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En el ultimo siglo, y especialmente en los últimos
40 años, los seres humanos han causado enormes
cambios en el medio ambiente mundial. Los
más directamente afectados por problemas de
medio ambiente, desde la contaminación del
agua hasta el cambio climático, son también los
más pobres y los que están en peores condiciones
de cambiar sus medios de vida o sus estilos
de vida para hacer frente a la declinación ecológica
o combatirla. Algunos ejemplos:
- Los agricultores, ganaderos, taladores de
árboles y urbanizadores han destruido aproximadamente
la mitad de la cubierta forestal
originaria del planeta; otro 30% de esa cubierta
está degradada o fragmentada.
- En el último siglo, la degradación de los suelos ha
reducido, según se estima, en un 13% las tierras
de cultivo y en un 4% los pastizales. En los últimos
años, en muchos países la producción alimentaria ha sido muy superada por el crecimiento
de la población. Unos 800 millones de
personas están crónicamente malnutridas y
2.000 millones carecen de seguridad alimentaria.
- De las existencias de fauna ictícola en todo el
mundo, las tres cuartas partes han desaparecido
o han excedido los límites sostenibles. En
los últimos 50 años, las flotas de pesca industrial
han extraído al menos un 90% de los
mayores predadores oceánicos, entre ellos, el
atún, el pez aguja y el pez espada.
- Desde el decenio de 1950 se ha triplicado la
demanda mundial de agua. Está disminuyendo
la cantidad y la calidad de las aguas subterráneas
debido al bombeo excesivo, a la escorrentía de
fertilizantes y plaguicidas y a las aportaciones
de desechos industriales. Hay 500 millones de
personas residentes en países donde hay
estrés hídrico o escasez de agua; según se
prevé, hacia 2025 esas cantidades pasarán a
entre 2.400 millones y 3.400 millones.
- Cambio climático. Como resultado del consumo
de combustibles fósiles, actualmente los
niveles de anhídrido carbónico en la atmósfera
son superiores en un 18% a los existentes en
1960 y, según se estima, superiores en un 31%
a los existentes al comenzar la revolución
industrial en 1750. La acumulación de gases
de efecto invernadero en la atmósfera, incluido
el anhídrido carbónico, se ha vinculado al
aumento y las variaciones extremas en las
temperaturas, así como al aumento en la severidad
de las tormentas.
- Según se estima, el nivel del mar ha aumentado
entre 10 y 20 centímetros, debido en gran
medida a que grandes masas de hielo se han
derretido y los océanos se han ampliado, a raíz
del calentamiento regional y mundial. Los
pequeños países insulares y las ciudades y
terrenos agrícolas de baja altitud corren graves
riesgos de inundación.
Fuentes
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Los números no bastan para reflejar cabalmente el efecto de
las interacciones entre poblaciones humanas y medio ambiente.
La magnitud y el peso de la huella medioambiental que deja
cada persona sobre la Tierra queda determinada por las
maneras en que esas personas utilizan los recursos, lo cual
afecta las cantidades de esos recursos que consumen. Por
ejemplo, un vegetariano que se desplace principalmente
en bicicleta tiene efectos mucho menores que alguien que
consume carne vacuna y conduce un vehículo deportivo
utilitario (SUV).
La huella ecológica de una persona típica en un país de
altos ingresos es unas seis veces mayor que la huella ecológica
de alguien en un país de bajos ingresos, y muchas más
veces mayor que la de alguien en los países menos adelantados.
Las huellas ecológicas combinadas de los habitantes de
una región determinan qué posibilidad hay de salvar la
diversidad biológica de esa región o perderla para siempre.
Muchos economistas y especialistas en medio ambiente
utilizan una ecuación que vincula la población, el consumo
y la tecnología a fin de describir sus impactos relativos
(I=PAT: Impacto=Población x Riqueza x Tecnología).
A medida que van disminuyendo las tasas de natalidad,
asumirán nueva importancia los niveles de consumo y las
pautas de consumo (riqueza), sumados a la tecnología, en
cuanto a determinar el estado del medio ambiente mundial.
Pero la población seguirá siendo el factor de importancia
crítica cuando la falta de acceso a servicios de salud reproductiva
y planificación de la familia, los déficit en la
educación de niñas y mujeres, la pobreza y el limitado
poder de la mujer en relación con el del hombre, siguen
impulsando las altas tasas de fecundidad.
CONSUMIDORES A ESCALA MUNDIAL Y POBREZA
PERSISTENTE. Una clase mundial de consumidores en rápido
crecimiento, que actualmente llega a unos 1.700 millones de
personas, representa la amplia mayoría del consumo de
carne vacuna, el uso de papel, el manejo de automóviles y el
uso de energía en el planeta, así como el efecto resultante de
esas actividades sobre los recursos naturales del mundo. Esta
clase de consumidores no se limita a los países industrializados;
a medida que van aumentando las poblaciones de países
en desarrollo y que la economía mundial se va globalizando
cada vez más, son más y más las personas que poseen los
medios de adquirir una mayor diversidad de productos y
servicios que nunca antes(2).
Mientras tanto, 2.800 millones de personas—dos de cada
cinco habitantes del mundo—siguen esforzándose por sobrevivir con un ingreso de menos de dos dólares diarios. En el
año 2000, había 1.100 millones de personas carentes de acceso
razonable a agua potable y 2.400 millones de personas que
vivían sin saneamiento básico. En ese año 2000, la falta de
acceso a agua potable y saneamiento en el mundo en desarrollo
causó 1.700 millones de defunciones(3).
EFECTOS DIFERENTES. Cuando el crecimiento de la población
y los altos niveles de consumo coinciden, como ocurre
en algunos países industrializados, los efectos del crecimiento
son apreciables. Por ejemplo, aun cuando la población de los
Estados Unidos es sólo una cuarta parte de la de la India, su
huella medioambiental es más de tres veces superior: libera
cada año hacia la atmósfera 15,7 millones de toneladas de
carbono, en comparación con los 4,9 millones de toneladas
correspondientes a la India(4). Por consiguiente, el efecto del
aumento actual a razón de tres millones de personas por año
en la población estadounidense es superior al del aumento
anual en la India, de 16 millones de personas.
Los efectos sobre el medio ambiente pueden seguir
intensificándose, aun cuando se establicen los niveles de
crecimiento de la población. En China, ha disminuido pronunciadamente
el crecimiento de la población, pero siguen
aumentando el consumo de petróleo y carbón y la consecuente
contaminación. Si bien el Gobierno de China promueve una
mayor eficiencia en el consumo de combustible de los automóviles
(véase el Recuadro 6), no promueve un mayor uso del
transporte público, ni el transporte en bicicleta o la marcha
a pie, ni una eficiente planificación urbana para que las
personas no se vean obligadas a trasladarse en automóviles.
Además de reducir el consumo general de recursos, los
gobiernos pueden reducir los efectos sobre el medio ambiente
del aumento del consumo promoviendo tecnologías apropiadas
que aprovechen más eficientemente los recursos(5). Los
países industrializados pueden ayudar al mundo en desarrollo,
prestando asistencia a la difusión de tecnologías menos
contaminantes(6).
Otras tendencias demográficas se combinan con el consumo
de manera sorprendente. Como resultado del aumento del
ingreso, de la urbanización y de las familias más pequeñas,
entre 1970 y 2000 disminuyó el número medio de personas
que viven bajo un mismo techo—desde 5,1 hasta 4,4 en los
países en desarrollo y desde 3,2 hasta 2,5 en los países industrializados
—, mientras que aumentó el número total de
hogares. Para cada nueva vivienda se necesita tierra y materiales.
Y dado que en cada vivienda hay menos personas, se
pierden las economías debidas al uso compartido de la energía
y los artefactos domésticos. Por ejemplo, en los Estados
Unidos, un hogar donde haya una sola persona utiliza un
17% más de energía per cápita que un hogar de dos personas.
Incluso en el algunos países europeos y en el Japón,
donde ha cesado el crecimiento de la población, la cambiante
dinámica de los hogares es un importante factor que acrecienta
el consumo(7).
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6 |
PROMOCIÓN DE UN USO MÁS EFICIENTE
DE LA ENERGÍA |
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Se han registrado varias iniciativas que indican que los países toman en
serio el reto de reducir los patrones nocivos de producción y consumo.
Por ejemplo, el año pasado China comenzó a reglamentar su industria
manufacturera de automóviles, en acelerado crecimiento, y estipuló
que los nuevos vehículos familiares que se venden en las principales
ciudades deben satisfacer normas de contaminación atmosférica tan
estrictas como las vigentes en los Estados Unidos y los países de
Europa occidental. A partir de este año, las nuevas normas de economía
de combustible para los automóviles serán mucho más rigurosas
que las vigentes en los Estados Unidos.
Al mismo tiempo, está aumentando la transferencia de tecnologías
que aumentan la eficiencia energética. China ha pasado a ser el mayor
productor del mundo de bombillas fluorescentes compactas de alta eficiencia,
debido en parte a iniciativas conjuntas con empresas del Japón,
los Países Bajos y otros países. La India ha pasado a ser una importante
fuente de turbinas eólicas de avanzada que utilizan tecnología procedente
de empresas conjuntas y acuerdos de licencia con firmas
danesas, neerlandesas y alemanas. Fuentes
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